Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

Archivo: Agosto 2008

30/08/2008 GMT 1

del corazón de la cebolla...

urbanopowell @ 22:59

Sultán*

- Papá, papá, ¡Sultán me ha hablado!
- Muy bien hijo, ahora déjame acabar de ver el partido.

El niño entra en la cocina corriendo muy excitado y le dice a su madre:

- Mamá, ¡Sultán me ha dicho que le gusta mucho el nuevo pienso!
- Muy bien hijo, ahora vete a jugar que estoy preparando la cena.

El niño se va cabizbajo y se sienta en la alfombra entreteniéndose con un soldado al que se le cae la lanza. Sultán tumbado a su lado no le pierde de vista. Desde donde está escucha a los padres comentar que están preocupados por su comportamiento. Dicen que inventa cosas, la última de ellas que el perro habla.

- Tenemos que dar a Sultán y así solucionamos el problema.

El niño sale al porche con lágrimas en los ojos y se encuentra con la vecina que al verlo de esta manera le pregunta que le ocurre.

- Estoy muy triste porque me voy a quedar solo. Mis papás van a dar al único que habla conmigo.

*de Joan Mateu. joan@cimat.es

DEL CORAZÓN DE LA CEBOLLA...

Poema infantil*

Contame un cuento que tenga bosque
duendes y hadas dijiste.
Te conduje por senderos de abedules y ñires
en medio de cipreses de agujas perfumadas y secas
los duendes aparecieron bajo los hongos de Llao Llao
serrucharon radales para entibiar la tarde
y el hada se llamaba Micaela, como vos.
Un hada de manos gordas que peina pehuenes
y teje bufandas con barba de ciprés,
un hada con varita de milagros soleados
que habita un castillo en tierras muy lejanas
cruzando el puente levadizo de tus ojos.

*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar
http://remontandosoles.blogspot.com

Doña Merenguito*

Vestía siempre sayas amplias y blusas de óvalos, no la recordaban con otro atuendo. Los niños imaginaban sus escaparates como poblados de ecos, donde cada saya y cada blusa de lunares tendría su igual, repetido hasta el infinito.
Tuvo dos hijas, cuando eran niñas les cosía y bordaba preciosos vestidos, a modo de tener ocupadas sus manos inquietas. En las tardes se sentaba con ellas en las piernas, en su sillón de amplios brazos y se dedicaba a tejerles trenzas en forma de carrileras, atando trenza con trenza, de modo que cada una encontrara su perfecto orden.
Pero las hijas crecieron y fueron a construir sus propios hogares. En el pueblo de Quita y Pon es muy fácil hacer un hogar. Solo hay que buscar un espacio vacío, en un lugar lindo y sombreado en las márgenes del río y comenzar a colocar piedras. Porque con piedras se hacen las casitas de Quita y Pon. Luego, si alguien quiere mudarse a otro pueblo, o hacerse una casa nueva, solo tiene que quitar las piedras, dejando el espacio disponible para cualquier otro.
Doña Merenguito quedó sola. Su esposo era carpintero y venía apenas en las Navidades, para marcharse luego de la celebración de Fin de Año, ya que en Quita y Pon no había necesidad de muebles de madera; con tantas piedras disponibles se podían hacer camas, mesas y asientos. El único mueble de madera del pueblo era el sillón de Doña Merenguito.

Al quedar sin niñas a quienes peinar y hacer vestiditos, ella no supo qué hacer con sus manos, tan habilidosas y siempre intranquilas.

Una tarde, sus gallinas pusieron más huevos de los que podía comer en una semana. Se sentó en el sillón con una fuente llena de claras de huevo y comenzó a batirlas.
El merengue comenzó a crecer como una torre, poniéndose cada vez más lindo y consistente. Ella formó pequeñas montañitas terminadas en espirales y las puso a dorar en su horno de piedras.

Cuando salieron, descubrió que, aunque sólo les había echado azúcar blanca, algunos merengues eran rosados, otros azules, otros verdes... los había dorados, marrones, algunos en preciosos tonos malva.
Como de todos modos no podía comerse tanto merengue ella solita, llamó a los niños del pueblo y comenzó a regalárselos. Eran los merengues más ricos que habían probado en su vida, crujientes por fuera y espumosos por dentro, como comerse la cola de un cometa.
A partir de ese día recogía los huevos de sus gallinas, que cada vez ponían más, y hacía merengues para obsequiar. Lo mejor era el misterio de los colores. Aunque casi siempre la bandeja emergía plena de tonalidades, a veces salían todos en tonos de rosa, decidía ella entonces hacer una fiesta a las niñas, otras eran azules y había fiesta para los varones. Cuando eran verdes, la comelata era sentados en el pasto; si venían amarillos, eran comidos a la luz del sol; si dorado oscuro, al atardecer; si salían rojos, ella los colgaba con hilitos de los árboles para que los pequeños los encontraran al salir de la escuela.
Fue por eso que le pusieron Doña Merenguito, de eso hace ya bastante tiempo, tanto que nadie recuerda su nombre anterior. Ni siquiera sus hijas cuando la visitan.
Pero un día, el carpintero se retiró y regresó a la casa. Hasta el momento no había parado mientes en las ocupaciones de la esposa. Como solo venía por días festivos, pensaba que tanto afán era un antojo para hacer obsequios por Navidades o Año Nuevo, mas al ver que ella se dedicaba día a día a recolectar huevos, batir claras y hornear, para luego regalar aquellas maravillosas golosinas, se le ocurrió lo que llamó “una genial idea”.
A la mañana siguiente estaba con una caja en las manos, listo para guardar los merengues apenas salieran del horno. Los colocó con mucho cuidado y salió a venderlos.
Los niños se extrañaron mucho, ¿para qué querría el dinero Doña Merenguito? Ninguno de ellos había comprado nunca nada, ni sabía cómo se hacía...
Pero como los merengues eran tan ricos y ya se habían acostumbrado a deleitarse con su sabor, pidieron a sus padres una moneda. Esto originó un pequeño problema, pues en Quita y Pon no había tiendas, ni siquiera de víveres, ya que la naturaleza les obsequiaba lo que necesitaban. Por tanto, si alguna vez tuvieron dinero, no sabían dónde lo habían guardado.
Los padres, con tal de ver felices a sus hijos, intentaron recordar. Aquellos que lo lograron, le dieron monedas a sus hijos y a los amigos de sus hijos para que fueran a comprar los merengues.
Al otro día, feliz como una margarita, estaba el esposo de Doña Merenguito con una caja mayor aún en la mano, pregonando por el pueblo.
Corrieron a él los niños, moneda en mano, para escoger aquellos de su color preferido, y ¡cual fue su sorpresa, cuando al abrir la caja, descubrieron que todos eran blancos!
- ¡Esos no son los merengues de Doña Merenguito! – dijo una niña de cabellos rojos que parecía la jefa de la pandilla - ¡Los de ella tienen muchos colores, uno por cada uno de nosotros! ¡El mío es de color cobre! ¡No quiero esos dulces, ni regalados!
Y se marchó con cara de disgusto. Uno por uno fueron acercándose los niños y, al comprobar que no estaba su merengue favorito esperándolo en la caja, se alejaban llamando falsificador al vendedor frustrado, quien viró para el hogar donde lo esperaba Doña Merenguito, con su saya amplia y su blusa de óvalos, batiendo una pequeña fuente de merengue.

- ¿Por qué no me dijiste lo de los colorantes?
- Nunca hubo colorantes – respondió ella -, desde el primer día cada merengue eligió su color...

Y le contó, mientras colocaba cinco torrecitas terminadas en espiral en una bandeja y la depositaba en el horno, de las fiestas del pasto, de la puesta de sol, de los merengues colgando como frutos maduros.
Mientras él negaba con la cabeza y le decía que tenía que estar escondiendo un secreto, ella aguardaba el tiempo de cocción, que como sabemos, es muy corto.

- Nunca hubo tintes, era magia... magia simple, como la de hacer casas con piedras de río, o las gallinas poniendo tantos huevos – sacó la bandeja y la colocó a la sombra para que se refrescara –. Cuando terminé de hacer los que me encargaste, vino Francisquita y me pidió que le hiciera unos merenguitos de regalo a sus hijas, pues no lograba recordar donde había guardado las monedas. ¿No lo ves?
El esposo, carpintero retirado y vendedor de merengues malogrado, se quedó boquiabierto, contemplando como cada merenguito había adquirido preciosos colores. ¡Y él podía jurar que nunca se añadió ningún colorante!
- Quiero tratar de entender eso que llamas magia simple – dijo a su esposa, sentándose frente a ella en un asiento hecho con piedras lisas.
- Francisquita tiene cinco hijas, por eso hice cinco merengues. Cada merengue escogió a su dueña, pues fue hecho con amor, que es la más sencilla de las magias, también la más poderosa.
Fue señalando los merengues que iba colocando en una cajita adornada con cintas de papel.
- La mayor de las hijas se llama Rosalinda, por eso éste, un poco más grande, salió de color rosa. Le sigue Marina, que tiene aquí el suyo en tonos de azul, con las cresticas blancas como las olas. Vienen luego las gemelas Ámbar y Jade, que tendrán estos de igual forma y tamaño, uno dorado y otro verde. Y la más pequeña, Violeta, se deleitará con un merenguito del mismo color de su nombre.
Vio él que aquellos dulces habían sido concebidos para ser obsequiados, no para ser vendidos. Del mismo modo que en Quita y Pon el río regalaba agua y piedras, las enredaderas flores, las gallinas huevos y plumas para edredones y almohadas, los árboles frutos y sombra, su esposa tenía la misión de hacer felices a los niños con sus creaciones multicolores.

¡Cuán a tiempo estuvo! De haber seguido intentando venderlos, al día siguiente la espuma no habría subido igual, ni hubiera tomado la misma consistencia, y al otro, los merengues ya no hubieran sido dulces, sino agrios o amargos. En cambio, ahora entendía la magia de hacer un regalo.
Cuentan que al salir el sol, estaba el esposo de Doña Merenguito recogiendo huevos y más huevos, como si las gallinas hubieran adivinado la fiesta que se preparaba.
Hubo que hornear varias tandas. Los merengues salían a cuadritos, a rayas, con serpentinas, rombos, estrellitas o chispas, porque era la fiesta de todos y no podían ponerse de acuerdo en qué color llevar. Al final quedó un huevo enorme, no de gallina, sino de pata, y el esposo de Doña Merenguito quiso aprender a hacer merengue con su clara.
Le salió un merengue rechoncho con óvalos multicolores. Todos comprendieron que era su regalo para Doña Merenguito, que se sintió feliz como nunca porque por primera vez era obsequiada con un dulce.
Y dicen que la celebración duró hasta el amanecer, que todos comieron hasta hartarse y bailaron hasta sentir mareos.
Esto me lo contó un caracol de río que me trajeron ayer, él es el único que sabe donde queda el pueblo de Quita y Pon, aquel donde las casas cambian de lugar según el antojo de sus habitantes y el dinero importa tan poco que nadie recuerda donde lo ha guardado. Allí una pareja de ancianos regala cada día merengues de colores.

Le he pedido que en las vacaciones me lleve a visitarlo.

*de Marié RojasTamayo tgrafica@cubarte.cult.cu
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)

*

Corazón abierto

Entre la magia y la inexperiencia

Hago relieves

En el pupitre

De corazones de amor

En el silencio

Y el no me descubran

Ensayo corazones

Fragantes. Palpitantes

Zambullidos en el pudor

Ellos agitan el amor

El inicio de la adolescencia

Saturados de futuro

Con paladar a frutas

De encuentros en el mínimo

Recreo de la escuela

El miedo y la incertidumbre

Bordea el inicio a la proximidad

Parecería un pecado, una aventura

Con el otro género.

*

Juanma mi querido hijo:

En la transparencia de tu piel

Aun ingenua e insatisfecha

Observo cada día tu bulliciosa juventud

Tus pies tan largos

Con zapatillas con los cordones sin atar

Necesitan circular por numerosas calles

Tus bigotes, tu barba y tu pelo desordenado

Quieren destruir las rutinas sin ideales

En tus noches de gritos entre amigos

Las carcajadas hacen eco en los umbrales

De mi alegría y mi somnolencia

Escucho tus palabras con reverencia

Descubren la aventura sin fronteras

Admiro tu crecimiento y honestidad.

*De Azul. azulaki@hotmail.com

El zapallo y la escritura se parecen en la manera de germinar,

de brotar y de crecer*

*Por Iris Rivera. irisr@uolsinectis.com.ar

Texto de la ponencia presentada por la autora en el Foro “Pido gancho. Textos, voces e imágenes”, realizado dentro del marco de las Jornadas de Formación e Intercambio “Mediadores a la vista”, durante la 18ª Feria del Libro Infantil y Juvenil (Buenos Aires, 26 de julio de 2007).

Es interesante pensar la escritura literaria como una de las maneras por las que los cuentos y la poesía llegan a los chicos.
Para mostrar qué tiene de singular la escritura literaria, pensé en traer a este encuentro algunas experiencias de mi trabajo en los talleres que coordino. Elegí dos situaciones de taller con adultos para compartir hoy.
Va la primera:
“¿Cómo sé si un texto es malo o bueno?”, pregunta Cintia.
Devuelvo la pregunta al grupo: “¿Cómo sé si un texto es bueno o malo?”
Cintia misma arriesga una respuesta: “Cuando un texto me parece malo es porque siento que voy rápido por la superficie. El que es bueno, en cambio, se ahonda, se va para adentro. Es como que la palabra que está escrita deja de importar porque se va, se va, se va para adentro”, explicaba.
Fue muy importante que Cintia tuviera esa pregunta y que la formulara aunque no tengamos ni nos apuremos por tener una respuesta todavía.
Cuando uno tiene una pregunta, no es que le falta algo, sino que tiene algo. La punta del ovillo de cualquier respuesta es una pregunta. Uno no pregunta cualquier cosa. Lo que pregunta tiene que ver con algún indicio de respuesta que ya está teniendo.
Entonces echo a rodar entre nosotros, hoy acá, la pregunta de Cintia: ¿Cómo sé si un texto es malo o bueno?

**

Y voy a la segunda situación:
Mary, integrante de otro taller, cuenta que levantó una baldosa del patio de su casa con la intención de tener tierra para plantar allí una parra. La parra nunca prosperó, pero un día quiso hacer puré de calabaza, entonces apartó las semillas -para que no quedaran en el puré- y las tiró en esa tierra de la baldosa levantada. Al tiempito empezó a crecer una planta. Era un lugar con poca luz, debajo de una escalera. Mary ayudó a la planta a enredarse en la baranda. Un día se fue de vacaciones y, a la vuelta, encontró que la planta había dado un zapallo enorme. Empezó a buscar entre las hojas y encontró más. En total, esa planta le dio 118 kilos de zapallo.
Lo curioso fue que las semillas eran de zapallo calabaza… pero salieron zapallos de Angola, de los que se usan para dulce. No faltó en el barrio quien empezara a hablar del “zapallo milagroso”. Hasta llegó gente de otros barrios a “comprar” un frasco
del dulce interminable que Mary ya no sabía a quién más regalar.
Ana, otra integrante del taller que por suerte es bióloga, explicó que, cerca de la casa de Mary, tuvo que haber otra planta de distinta variedad de zapallo, y el viento o los insectos produjeron una polinización cruzada entre Cucurbita pepo (zapallo de Angola) y Cucurbita moschata (zapallo calabaza).
El primer comentario que surgió en el grupo fue: “parece un cuento de García Márquez“. Y lo parecía. Pero Mary prometió documentar con fotos sus dichos. Y en el encuentro siguiente puso las fotos sobre la mesa. El dulce “milagroso”, no lo puso… porque ya no le quedaba ningún frasco.

**

La conversación en el grupo derivó en comparar lo frondoso y lo mutante de aquella planta de zapallo con la escritura literaria. Nos dimos cuenta de que ambos -el zapallo y la escritura- se parecen en la manera de germinar, de brotar y de crecer. Uno (el que escribe) levanta una baldosa de su patio interior para plantar una parra, pero resulta que la parra no prospera. La baldosa levantada está debajo de una escalera, en un sitio con poca luz. Uno plantó parra, pero la parra no brota. Es lamentable, pero qué se le va a hacer. Entonces uno se distrae del asunto, se pone por ejemplo a pisar puré. Pero la baldosa quedó levantada. Y la tierra quedó expuesta a que ahí caiga de todo, hasta lo que uno deshecha. Me olvidé de la baldosa, me olvidé de la parra. En una de esas veo que empieza a brotar zapallo, y bueno, paciencia… o a lo mejor está bien, tendré zapallo. Me entusiasmo, lo riego, le ayudo a enredarse en la baranda de mi escalera. Y la vida continúa de tal manera que un día hasta me voy de vacaciones. Pero la planta sigue creciendo ahí. Y a mi regreso, yo que había querido parra, tengo… superproducción de zapallo. Ajá. Entonces me imagino pisando 118 kilos de puré… pero, no… resulta que tampoco. Porque los zapallos son de los de dulce.
¿Cómo pasó esto? ¿Cómo pasó? Mi tierra se negó dos veces a dar lo que yo esperaba. Primero no dio parra, después me cambió la variedad de zapallo. ¿Cómo pudo pasar? ¿Cómo funciona este poder de decisión que tienen los canteros de uno? ¿Qué vientos y qué insectos vuelan? ¿Cómo suceden semejantes polinizaciones cruzadas?
Uno se queda perplejo con esto. Para sorpresa ya tiene bastante, pero resulta que
la cosa no terminaba ahí. Ni mucho menos. Porque el producto de semejante proceso imprevisible, desemboca en otro quizá más azaroso, más asombroso todavía. Desemboca en quien degusta el dulce de zapallo. En un lector. Y un lector es alguien que también tiene patio, baldosa levantada, vientos inmanejables, insectos sin gobierno y polinizaciones de lo más cruzadas.

**

Lo que yo voy pensando por ahora es que estos textos-zapallo, que son los que produce la literatura, no permanecen nunca iguales a sí mismos. Mutan. Apenas se los da por terminados ya ni siquiera son zapallo ni son pez, ya son textos-cebolla. Se ofrecen a sus lectores desde sus muchas capas. Cada lector llega a la capa que llega. Y un mismo lector, en una lectura futura, puede llegar a una envoltura más profunda de la cebolla. Porque el texto es cebolla y el lector también (el lector también tiene capas). El lector frente al texto es cebolla frente a cebolla. Y entonces, el texto-cebolla le muestra al lector-cebolla sus propias capas.
Cuando hablo de texto-cebolla es que estoy hablando de literatura. A la literatura se la reconoce, entre otras cosas, porque es cebolla… por oposición a otros textos de los que se podría decir que son papa. Y digo textos-papa peyorativamente. Textos-papa desde la cáscara hasta el corazón. Papa compacta. Pienso en las capas de la cebolla y veo que, cuando la cebolla brota, brota desde lo de más adentro.
Yo no podría explicar lo que esto significa. Y pido disculpas. Si lo pudiera explicar, lo explicaría. Pero no puedo explicarlo, por eso lo digo así. Los textos-papa brotan desde la cáscara; los textos-cebolla, desde el corazón. Lo digo así, lo sugiero, lo insinúo, lo dejo en la entrelínea porque no lo puedo explicar. Y esta manera de decir que no explica, pero que toca el corazón de la cebolla… ésta es la manera de la literatura.

Ilustración de Javier Sánchez para el libro Llaves, de Iris Rivera

*Iris Rivera irisr@uolsinectis.com.ar es docente y escritora. Coordina talleres de escritura para niños, adolescentes y adultos, y publica artículos en revistas infantiles, literarias y pedagógicas. Fue invitada por el Plan Nacional de Lectura para participar en varias provincias como conferencista y panelista. Es autora de varios libros: Aire de familia, La casa del árbol, Sacá la lengua, Hércules (más que un hombre, menos que un dios), Cuentos con tías/Vivir para contarlo, Cuentos populares de aquí y de allá, Los viejitos de la casa, Mitos y leyendas de la Argentina, entre otros. Por su libro Llaves fue distinguida con el premio Destacados de ALIJA 2006.

-Fuente: Revista de Literatura Infantil-Juvenil Imaginaria.

-Enviado para compartir por Verónica Capellino veroaleph@hotmail.com

La bruja piruja*

Era muy envidiosa de sus compañeras, era tan rencorosa que cuando veía que un hechizo no le salía bien, su cara se transformaba. Como pinocho le comenzaba a crecer la nariz, pero para abajo, como un garfio. Su mentón prominente comenzaba a temblar y se volvía paranoica y desconfiada. Comenzaba a perseguir a sus empleadas intentando encontrar algún error de sintaxis, un signo de puntuación, una coma, un margen mal encuadrado. Cualquier cosa era suficiente para rebotar los informes que había que enviar. Era tan malhumorada que sus blasfemias le venían en contra, pero perturbaba el ambiente de trabajo.
Dicen en los rumores de pasillo, que aunque no es del signo de Virgo, ella aún lo tiene como un sello. Y que aún no le vio la cara a Dios.
Uy que miedo!

*De Azul. azulaki@hotmail.com

La bruja Maruja*

Andaba en pantuflas
Tenía una antigua blusa
Y cuando se agachaba
Se le asomaba una rancia trusa
Toda manchada y Cachuza

Andaba en una calabaza y se peinaba
Con un plumero lleno de pelusas
Merodeaba en los recovecos
Continuamente con cara de mufa

Por eso nadie la quería.
Ni se le acercaba.

*De Azul. azulaki@hotmail.com

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

21/08/2008 GMT 1

DESDE EL VERDE CRISTAL DE LA BOTELLA...

urbanopowell @ 14:11

*Ilustración de Ray Respall Rojas. tgrafica@cubarte.cult.cu
(indicar "Para Ray" en el asunto del correo)

El bastión*

Tengo una cita
en la esquina aleatoria del desencuentro
inevitables pájaros cabalgan tempestad
estrujan mares árticos sobre solitarios
que aguardan de rodillas
el abrazo indulgente del poema
y su plegaria monótona
creciendo tulipanes desde las palabras
y música transpirada de silencio
tirita el desamparo bajo piel
intento aislarme de los otros
evito que mi sensibilidad se extravíe en la plaza
detrás de palomas amadoras
o el éxtasis escape por mis ojos
grabando esta soledad soterrada
última muralla poética
defendida con valentía
a máquina y lápiz.

*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar

DESDE EL VERDE CRISTAL DE LA BOTELLA...

El violín*

En la Calle
del Agua
hay un muro
donde
crece voraz
la Primavera.
Donde
el corazón
se encuentra
a salvo
frente
a una reja
agobiada
de suspiros.
Detrás
de un abanico
de varillas
doradas
la luna
esconde
su perfil
de magnolia.
Florecen
los geranios
y un violín,
ensimismado
y mágico,
combinando
sonidos
desvanece
monedas.

De Mis zapatos nuevos -Poemas

*de Ana Broglio. anabroglio2@yahoo.com.ar

FURIA Y REPOSO*

Las generalizaciones me provocan horror, pues atentan contra la individualidad, y borran los detalles, que acaso son lo único digno de mención en este mundo que mezcla sus colores y se va reduciendo a un marrón sucio homogéneo.
Pero, y esta es la trampa del lenguaje y del pensamiento, necesitamos crear categorías para referirnos a los individuos. Cuando digo que la Beltza es una perra, le estoy otorgando la posibilidad concreta de tener cuatro patas, orejas, hocico, de rascarse sentada y de orinar agachadita. Si me niego a nombrar su especie, al describirla, de inmediato y aún en contra de mi voluntad particularista, quien me escucha sabrá que es un perro, hembra.
Después vienen las generalizaciones de trazo medio y de trazo grueso, abarcando comportamientos y supuestas idiosincrasias. Caer en eso es peligroso.
Quien visita una tierra extraña, a su vuelta dirá cómo son los españoles, los franceses, los italianos, basándose en escenas vistas desde un autobús o en un hotel, y le dará igual que los Madrileños sean capitalinos y los de Extremadura muy extremeños. Los españoles son así, dirá, como si quien habita el borde del Cantábrico pudiese encajar como una pieza de puzzle con quien nunca ha bajado de las montañas.
Pero soy culpable de haber notado en Euskadi algunas cosas que me impactaron fuertemente por la diferencia con los hábitos y costumbres en mi ciudad, Santa Fe.
Viví cuatro semanas completas dentro de una familia euskalduna, compuesta por veinte personas. También realicé viajes de todo el día con dos señoras, anduve en piragua con una mujer joven, estuve en reuniones con matrimonios del lugar. Pude estar en contacto con gente y verlos moverse en sus vidas cotidianas. No puedo decir que sé cómo son, pero ciertas actitudes me saltaron a la cara.
Cuando algo no funciona, o se cae, o se rompe; cuando no pueden abrir un frasco o no encuentran lugar para estacionar, no exclaman “¡la puta madre!”. Cuando alguien hace algo inapropiado se quejan de la actitud, del comportamiento, de lo que esa persona hizo, no la denigran inmediata y personalmente con “¡qué pelotudo!”. Cuando están con sus parejas, no están haciendo constantes bromas solapadamente hirientes. Cuando están con sus amigos, el diálogo no es un intercambio de bromas ácidas e insultos que no se pueden contestar porque se supone que son eso, bromas. Hablar mal y suponer lo peor de los otros, aún sin conocerlos, no es habitual y constante.
En suma, me golpeó el bajo nivel de agresividad en las relaciones personales, a diferencia de la ferocidad y falta de paciencia que esgrimimos aquí, entre nosotros. Me golpeó porque dentro de la piscina no se puede hacer otra cosa que nadar, pero si uno halla una escalerilla se puede dar cuenta de que el reposo existe.
Y habrá negatividades de por allí y positividades de por aquí. Y excepciones, claro.
Pero anoto la observación de que en algún lugar, la gente, así, en general, la gente vive con menos furia, y me parece que es así, en general, un poco más feliz.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

TONOS DE VERDE*

Cierta vez, una amiga venida de Europa, mirando el paisaje que admiraba desde mi balcón, dijo: "Lo más sorprendente son los tonos de verde. Es increíble cuántas tonalidades se dan en este clima". Yo nunca he viajado para poder comprobar las diferencias tonales entre el acá y el allá, pero no dejó de
sorprenderme su observación, pues para mí era tan normal la visión de las copas de aquellos disímiles géneros vegetales, que estuve a punto de perderme la maravilla que encerraban. La vida es así, tiene tonos, capas, subsuelos, el deslumbramiento depende de los ojos del que mira.

Cuando Aida logró, tras meses visitando posibles viviendas, encontrar el refugio ideal para sus lienzos, no cabía en sí de gozo. Había sumado sus ahorros vendiendo cuadros de catedrales y Cristos de la Habana, al apartamento que le dejó su madre al morir, pequeño, pero muy bien situado en el centro de
la ciudad, a la casita en las afueras de la tía Berenice, para obtener, finalmente, su soñada casona de impecable arquitectura colonial, gracias, entre otras cosas, a las prisas de un matrimonio que se acababa de separar y andaban como locos por reinstalarse lo más lejos posible uno del otro.

La casa, un poco abandonada - bastante, si no lo hubiera visto con sus ojos de artista - era una mansión de dos plantas, con patio de frutales y jardín delantero. Un enorme garaje, a falta de auto propio, le serviría para instalar su estudio, donde al fin disfrutaría de la tranquilidad para emprender
su obra, no aquella que había estado obligada a hacer por requerimientos de un mercado poco amante del verdadero arte, en busca solo de un souvenir apurado que colgar en sus paredes como prueba de su osadía al visitar la isla, eternamente amenazada de una invasión enemiga que, por suerte, nunca llegaba.

Fue la tía Berenice, la que con el sentido práctico de siempre, dijo al segundo día: "El calentador de agua no funciona", al tercero: "Las losas de la cocina están levantadas, en las rajas se meten los ratones", al cuarto: "La columna de la sala tiene grietas", al quinto: "El techo del comedor tiene filtraciones, parece que el baño que le queda encima tiene alguna tubería reventada", y al sexto: "Creo que necesitamos reparaciones generales"...

A la semana estaban buscando un albañil, un plomero y un maestro de obras.

Les apareció todo en uno. Un señor de piel bien oscura, delgado y alto como caña de bambú, que caminaba semi inclinado para no tropezar con los marcos de las puertas. Dijo ser especialista en la materia, resultó que no cobraba un presupuesto muy elevado y se encargaba de traer los materiales - cuyo origen y legalidad por discreción decidieron no averiguar -.
Quedaron en que empezaría cuando lo tuviera todo listo.

Pocos días después se detenía un camión frente al bello portal, con sus columnas barrocas llenas de enredaderas, y las escaleras de mármol vieron como sobre ellas se dibujaba un surquillo de restos de arena, resebo, cemento, y otros materiales más o menos similares, destinados a cubrir grietas, tapar
oquedades, resanar efectos del tiempo y el abandono...

Le siguieron cajas con azulejos, color rosa para el baño de la tía, púrpura para cumplir el sueño de Aida de tener un baño semejante al que vio en casa de los amigos diplomáticos que le compraron el último lote de óleos con vistas capitalinas, verdes con cenefa para la cocina... tras ellas subieron más
cajas contenedoras de tuberías, codos, llaves y otros artilugios que servirían para que el agua, detenida en el piso bajo desde hacía veinticuatro horas, subiera de nuevo a las duchas y sanitarios. Cuando terminaron de bajar la última caja y colocarla en el amplio recibidor, Aida aplaudió.

A la mañana siguiente, con un enorme maletín bajo el brazo, llegaba el maestro de obras. "¿Sus herramientas?", preguntó Berenice, tal vez deseosa de iniciar una conversación y sentirse más a tono con la intromisión de un desconocido en su vida, ya de por sí cambiada cuando decidió apoyar a la
sobrina - ausente ahora porque era el día que le tenían asignado en la Asociación para comprar pinturas-, en su deseo de mejorar de vivienda. Hasta el momento no había pasado de ser una amable solterona, querida por todos en su rinconcito alejado del bullicio. Este salto al "mundo de afuera y la vida en
común", la tenía un poco desajustada.

- No, señora, es que no puedo trabajar si no me inspiro con la música.

Justo cuando la tía iba a decir que ella amaba la ópera y los clásicos, que tenía una buena colección y que tal vez se los podía mostrar cuando terminara su jornada, el señor Junco - así le llamaremos, pues no podía ser otro su apellido con tal apariencia - extrajo una reproductora de cassettes del bolso, marchó a grandes trancos tambaleantes hacia la cocina, la enchufó a la corriente y apretó la tecla PLAY. El sonido emitido y el volumen del mismo, fue suficiente para acallar a la anciana, que se retiró a su cuarto con el pretexto de tomar una aspirina, frase solo escuchada por sus pobres oídos, pues ya el maestro cantaba a toda voz mientras preparaba su mezcla.

Cuando llegó Aida cargada de tintes y lienzos en blanco, destinados a dejar constancia de su talento, la sorprendió una música ensordecedora y un albañil ceniciento de puro embarre que le espetó: "Por algún motivo la mezcla no cuaja". Corrió a ver a la tía y la encontró casi llorando, con una bolsa de
hielo en la cabeza. De algún modo logró convencerla de que, si ese era el único modo de que el hombre se inspirara a trabajar, mejor valía dejarlo, pues ya se le había dado la mitad del dinero por adelantado, además del de los materiales y dónde conseguirían otro antes de que se echara a perder el cemento, "al menos es persona honrada, porque en toda la mañana no se ha movido de la cocina, si no, las huellas andarían delatándolo por la casa".

- No te preocupes, mi hijita - le respondió Berenice entre sollozos - yo me acostumbro. Si Dios quiere esto acaba pronto.

Se equivocaba.
Primero fue la mezcla que no tomaba consistencia, a pesar de que "los materiales eran de primera", luego las lozas no se fijaban al piso, más tarde las tuberías, cuidadosamente armadas en compleja maraña, comenzaban a caer en el momento preciso en que recomenzaba a correr por ellas el agua, el tomacorriente de la cocina explotaba y el concierto de Paulito, La Charanga, NG la Banda y Bamboleo no tenía para cuando acabar, pues la reproductora se encontraba en el momento de la explosión trabajando con baterías. Cuando las puertas comenzaron a cerrarse y a abrirse solas, los objetos a caer de las mesas a pesar de las ventanas cerradas y la gravilla a derramarse de los sacos
cerrados, la tía y la sobrina comenzaron a prestar atención a los comentarios del albañil-plomero acerca de que no era su falta de pericia, ni la calidad de la materia prima la causante de tanto desatino: la casa tenía un fantasma.

- Yo tengo un padrino muy bueno - dijo el señor Junco sacándose del bolsillo un montón de collares de cuentas multicolores -, fue el que me dio los collares de los santos. No piensen que escondo la religión, es para que no se me manchen que me los guardo, pero siempre van conmigo.
Berenice trató de balbucear algo ininteligible, acerca de la iglesia única del señor, el paganismo, los falsos ídolos y la herejía, mientras Aida sonreía desde el escepticismo inculcado en las clases de comunismo científico.
Un Buda de porcelana se derrumbó aparatosamente de su repisa sobre el cubo de mezcla, aunque no corría la más mínima brisa, la puerta de uno de los cuartos superiores se cerró y las tuberías vueltas a colocar en correcta armazón comenzaron a zafarse, casi al compás de las tumbadoras de los Papines, que atronaban el cuarto contiguo.
- Decía - carraspeó el maestro de obras -, que si quieren lo llamo.
Para asesoría...
Dos cabezas asintieron al unísono.
No más romper el sol, ya estaba llegando el señor Junco con su Padrino, que resultó ser un joven rubio, de ojos claros, con muy poca o ninguna sangre africana en sus venas - en estos lados del mundo nunca se sabe qué ocultan los genes -. El Padrino comenzó por preguntar si no habrían sido los ratones, luego sugirió registrar la casa por si había algún animalito colado, un gatito huérfano o un pajarito que hubiera quedado atrapado desde el día en que se cerraron las ventanas para comprobar que no era el aire quien tumbaba los objetos. Un cenicero voló en perfecta trayectoria de semi elipse para
estrellarse contra su sombrero, que acaba de colgar en un gancho de la puerta.
- En fin, empecemos - masculló - solo quería estar seguro.
Pidió el teléfono y llamó a una amiga espiritista. Se necesitaba alguien que identificara la identidad del causante de tanto destrozo, él solo administraba la cura. La médium, una muchachita de apenas dieciocho años, con un vestidito hecho con medio metro de tela, llegó casi a la hora de almuerzo y
fue recibida en el portal por una andanada de arena lavada, que se elevó de uno de los sacos en señal de protesta.
- Es un muerto oscuro - fue la frase con que hizo entrada al recibidor.
Decidieron reponer fuerzas, pues les esperaba un trabajo duro, así que comieron arroz frito, cocinado por el Padrino, que resultó ser un experto en platillos asiáticos. La comida fue servida festivamente en el patio, a la sombra de unas palmitas muy simpáticas y seguras - la mata de mangos y la de aguacates fueron desechadas por razones obvias -. Mientras comía a cuatro carrillos, la pitonisa contó que había descubierto sus poderes desde la primera infancia, cuando se dio cuenta que llevaba horas jugando con el espíritu de unos hermanitos gemelos, y no con dos niños vivos y coleantes. Una vez
terminado el almuerzo, que Aida elogió casi excesivamente, impresionada por los ojos del cocinero, pusieron manos a la obra.
Se creó el ambiente propicio, en un cuarto que se despojó previamente de adornos y cuadros, para evitar lanzamientos. Fueron encendidas dos velas y colocado entre ellas un vaso de agua, la muchachita se retiró al baño y reapareció transfigurada, con un pañuelo de óvalos anudado en la cabeza y una
mantilla sobre los hombros. "Así es como viene la gitanita", les explicó mientras encendía un tabaco y se colocaba un crucifijo entre las manos. Poco después, con los ojos en blanco, entremezclando español y caló, comenzó a describirles al agresor. Era trigueño, alto, con un bigote bien poblado, de complexión robusta y llevaba un maletín en la mano.
- Ese es tu papá, Aidita, lo reconocí por el bigote y la maleta, siempre estaba de viaje - saltó Berenice, pero fue mandada a callar con una seña.
- Lleva una camisa de flores y un pantalón color marrón, los zapatos son del mismo color, mocasines, con hebillas - siguió la otra desde su trance.
- ¡Tía, ni loco mi padre su hubiera vestido con tan mal gusto! - protestó Aida - Además, no tenía camisas de flores ni zapatos mocasines, lo de él eran trajes color entero o guayaberas, las camisas siempre claras y los zapatos de cordón.
- Pero entonces, ¿quién es? - preguntó el Padrino, aprovechando que se había roto la norma de no interrumpir a la vidente.
- Dice - dijo esta tras una convulsión que obligó a persignarse a Berenice -, que es el arquitecto que construyó esta casa. No quiere que le sigan perturbando. ¡Que se vayan los intrusos! ¡Aahhg! - y con una última contracción, que envidiaría cualquier bailarín de danza moderna, cayó al suelo, de regreso al mundo de todos los días.
Una vez recuperada, fue despedida entre frases de agradecimiento, tras abonársele un billete de veinte pesos, que tomó diciendo que ella no cobraba por su trabajo, pero necesitaba dinero para ponerle flores a la gitanita. De regreso a la sala, el Padrino se colocó la gorra de oficiante, el maestro de
obras sus collares y, entre comentarios acerca de la urgencia de hacer ese mismo día la obra purificadora, pues ya el espíritu estaba sobre aviso y podía tomar medidas extremas, comenzaron a extraer una serie de ingredientes de una bolsa. Para cualquier iniciado eran elementos obvios en una cura espiritual: cascarilla, cuatro pedazos de coco, trocitos de pescado y jutía ahumados, manteca de corojo, pólvora, aguardiente, hierbas sagradas... pero para la pobre Berenice solo fueron el motivo para ir a buscar su rosario.
- Necesito una botella - dijo el Padrino.
- ¿Una botella? - palideció la tía mientras pasaba las cuentas de una mano a otra mecánicamente.
- No se preocupe, señora, una botella vacía, cualquiera con tal de que tenga tapa, es para atrapar al muerto, para embotellarlo, si le gusta más así.
- ¿Usted dice, embotellar, como en los cuentos árabes del genio encerrado? - sonrió Aida.
- Pues aunque no lo crea, esas historias tienen mucho de verdad - aseveró el señor Junco, con tal expresión que a Aida se le congeló la sonrisa.
- Es que... - se hurgó nerviosamente la anciana una oreja con un hisopo terminado en algodón, descubriendo que perdía audición cuando se lo introducía -, con el lío de la mudanza botamos todos los trastos viejos y no tenemos botellas vacías, de ningún tipo. Ni me atrevo a pedírsela a los vecinos, porque la fama de bruja no me la quita nadie en el barrio ni en cien años, y yo que soy recién llegada, imagínese.
Por uno de esos enigmas del destino, todos los ojos se dirigieron a un botellón antiguo, de cristal soplado, que misteriosamente había sobrevivido a los lanzamientos. Su hermosa tapa esférica brillaba a la luz, lanzando destellos verdosos.
- ¡Ah, no! - protestó ella sin necesidad de que se hiciera algún comentario -. La botella que la abuela trajo de Italia... no. Si tiene que ser así, que se quede el muerto suelto por la casa, porque a mí no me botan el único recuerdo que me queda de ella ni por las siete maravillas del mundo.
Por toda respuesta, Aida la tomó suavemente del brazo y la llevó al comedor, desde allí comenzaron a llegar cuchicheos cada vez más altos, una defendiendo el derecho a conservar su amada reliquia, otra recordando los percances de los últimos días, los materiales echados a perder, la cuenta de gastos que se elevaba, los adornos rotos, la obstinación de tenerse que bañar con un cubo en el reducido baño de servicio, la tranquilidad perdida, "recuerda que hasta que no se terminen los arreglos no se acaba la música salsa"...
Al parecer este último argumento fue más que convincente, porque regresaron a la sala, donde ya los esperaba el Padrino con la botella en la mano, "para evitar que el difunto nos la rompa, ahora que sabe que es la única que tenemos".
- Mi tía dice que presta la botella, con tal que después se la dejen donde estaba.
- Allá usted, señora, si se quiere quedar con el genio embotellado, como dice su sobrina... - se encogió de hombros el señor Junco.
Lo que sucedió entonces es un secreto vedado a los oídos profanos, solo diré que la ceremonia fue todo un éxito. Ya está la mezcla fraguando y las tuberías esperan el momento en que el agua corra por ellas. El Padrino le da recetas de comida china a Aida, al tiempo que ésta le invita a ver sus pinturas "una noche, con calma, mi obra no es fácil, yo soy una pintora conceptual". La tía Berenice se abanica en su sillón, con dos taponcitos de algodón en los oídos, dando gracias al Señor por haberla ayudado a encontrar de formas misteriosas el modo de mitigar los sonidos...
Y yo, desde la botella - en mala hora la respeté; es que tengo debilidad por el vidrio soplado, máxime si es antiguo -, pienso que si no me hubiera dado por molestarlos, no estaría ahora en esta ridícula situación.
Cuando las vi llegar me cayeron tan bien, la pintora con sus meditaciones entre inciensos, la tía con sus conciertos de Bach, que pensé que íbamos a ser felices para siempre.

Fue la llegada del señor Junco con su polifonía ensordecedora la que me dio por echar a perder los materiales primero y romper las estructuras después - no sabré yo de esos menesteres -, luego, al ver que no se iba, me fui enfureciendo, dando portazos cuando entraba o salía de las habitaciones,
comencé a tirar objetos, creo que hasta se me fue la mano con algunos adornos de la viejita, pero es que la música tan alta me exaspera... Si solo hubiera tenido paciencia, ya estaríamos libres de él. Quién me iba a decir que el muy condenado era un iniciado.
Pero ahora es evidente que la pintora se ha enamorado del Padrino y éste le está diciendo que le encanta el rock - a mí que las tumbadoras me daban migrañas -. Ella, con tal de complacerlo, le dice que no puede vivir sin Pink Floyd, Queen, Black Sabath y sabe Dios cuántos grupos cuyos nombres no comprendo, pues su inglés no es muy bueno. Él le sonríe embobecido y la tía, gracias a sus algodoncitos, ignora la conspiración que se está fraguando a nuestras espaldas.
Por eso decía lo de los tonos de colores al principio, quiero que me entiendan porque aquello no parecía tener que ver con el resto de la historia.
No supe lo que tenía hasta que lo perdí irremediablemente...

Ahora el único tono con el que veo el mundo es el verde del cristal de la botella.

*de Marié RojasTamayo tgrafica@cubarte.cult.cu
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)

-Este cuento fue llevado a la televisión cubana, la adaptación fue nominada al Festival de Radio y Televisión 2007

Luna lectora*

Cuando una de las hormigas negras la mordió en su pierna izquierda, la niña la reconvino con severidad. Le advirtió en su lenguaje todavía no del todo desarrollado, que de ninguna manera quería decir que no tuviera notables matices, que no estaba bien lo que la columna de trabajadores estaba haciendo. Caminando en puntas de pies iba señalando a la última mordedora y con sus pequeños dedos le indicó a ella, como a toda la indiferente fila de hormigas, que era la tercera vez que esto ocurría. Aguantado el dolor les precisó que se había sentado bien al filo de la sencilla pileta natación para no entorpecer el lleva que te lleva de hojas y ramitas.
Les hizo notar, ya con un tono de voz más elevado, que ellas debían seguir la línea negra de alquitrán que unía el cemento del borde de la pileta con el mosaico. Usando en forma imperiosa la primera figura del singular agregó: -Yo leo mis cuentos acá- y señaló los cerámicos marrones que tenían la propiedad de rechazar el calor que el insistente sol de La Rioja producía.
El notable diálogo, si tomamos las tres mordeduras de las hormigas como una forma de comunicación, no tenía hasta ese entonces testigos. El padre de la niña estaba agachado, absorbido por la limpieza de la parrilla, en esa posición era sabido que se le producía una particular sordera que desaparecía automáticamente al volver a la posición erecta. Por su parte la abuela, como siempre en días domingo, canturreaba una vidala chayera mientras preparaba las ensaladas.
La madre, eternamente atenta a las idas y vueltas de la pequeña, estaba tratando de dormir en sus brazos a su otra hija recién nacida. De los tíos todavía no había noticias dado que remoloneaban para levantarse de la cama.
Por suerte esas ausencias impidieron corregir a Luna en aquello de que leía cuentos, dado que con sus casi cuatro años eso era imposible. Cualquiera de los mencionados, más bisabuelos, tías y abuelos, podría haber intervenido para ordenar en forma coherente la realidad: -Luna vos mirás cuentos- o –Luna vos contás cuentos. Nada de eso ocurrió por las ocupaciones y ocios diversos de los adultos, lo que permitió a la niña seguir entablando negociaciones con el ejército de hormigas. Ayudó que una de ellas, de contextura más grande que las otras, se detuviera cerca del dedo admonitorio de la chica.
Luna tomó en cuenta el hecho y pensó que esta voluminosa hormiga era algo así como el padre o madre del resto. Esto le hizo cambiar un poco el tono, después de todo se estaba dirigiendo a un adulto desconocido, pero no modificó ni un poco su reclamo. Reiteró la cantidad de veces que fue mordida, indicó con pelos y señales a la última ejecutante de tan agresivo acto y reclamó que se respetaran los acuerdos persistentes: línea de alquitrán para las hormigas, baldosas de cerámicas para ella. Prohibición absoluta de morderla, como también reconvino a que ninguna, pero ninguna oliera, transitara u osara arrancar el más mínimo pedacito de papel alguno de sus libros.
Como entendía que ella no podía poner todas las condiciones del tratado de paz hizo las concesiones que entendía los animales no iban a desechar: no quemaría la fila de hormigas con fósforos, tampoco les inundaría el hormiguero con el agua de la manguera, Luna daba por descontado que las hormigas la veían todos los días regar con ahínco. Tampoco iba a pedir que sus padres le regalaran un oso hormiguero. Por último, agregó, que no elevaría sus quejas al almirantazgo de los adultos, donde ella tenía sobrada influencia, para que rociaran sistemáticamente con veneno todo el jardín.
Viendo que la hormigota seguía escuchando mientras se rascaba la cabeza con sus patas delanteras completó, con confianza, que tenían que darse cuenta que una cosa era la picadura de las pequeñas hormiguitas rojas y otra muy distinta la mordedura de las grandotas hormigas negras. Que ella sólo quería seguir leyendo cuentos al sol y que poco le importaba la vida de la infatigable fila de hormigas.
Parecía que la negociación había terminado en un franco tren amigable, eso hizo que la pequeña se volviera a sentar para retomar el placer que le producían libros de cuentos que le enviaba su abuelo desde una ciudad lejana, pero una disloca hormiga salió de la fila y la atacó sin más. Sorprendida por el desleal acto rompió en un inconsolable llanto y se dirigió hacia su padre para pedir justicia, esta señal de aguda alarma hizo que cada uno de los ocupantes de la casa entrara en alerta roja: madre, padre, abuelos y tíos fueron hacia el lugar del hecho para tratar de defender a Luna del desconocido peligro en que se encontraba. En pocos menos que cinco o seis lágrimas todos se acercaron para protegerla y consolarla. Hubo que esperar a que se calmara para que pudiera mostrar las ronchas producidas por las que, hasta no hacía mucho, habían sido sus vecinas a la vera de la pileta.
Siendo un grupo familiar de acentuadas prácticas comunitarias ahí mismo se convocaron en una asamblea para resolver de la mejor manera el conflicto: ejército agresor – Luna lectora. Por ciertos principio generales ecologistas no podían rociar con nafta y prender fuego al hormiguero, tentación primera ante la indignación que las lágrimas producía en los adultos. Tampoco actuar con venenos prolongados por la presencia de las niñas y animales domésticos. Mucho menos tomar un grupo de veinte o treinta como rehenes y colocarlas dentro de un frasco. Mucho menos era cuestión de arrancarles las patitas a doscientas o trescientas de las malvadas agresoras. En un acto que se consideró justo y razonable se destruyó la pileta, dado que debajo estaba el hormiguero, lo que obligaría a las hostiles vecinas a dirigirse a otro jardín vecino. Para reservar el lugar a los fines que la niña había impuesto, con los cerámicos rescatados se hizo un hermoso banco de jardín para Luna y sus acompañantes en la aventura de la lectura.

*de César Hazaki. cesar.hazaki@topia.com.ar

CUENTA VALERIA*

"Crónicas del Hombre Alto nº 41"

Cuenta Valeria que hace unos meses comenzó a coordinar un taller literario destinado a gente joven. Cuenta que las reuniones se realizan los sábados a la hora de la siesta y que, para su gran asombro, han sido varios los interesados que acudieron a la convocatoria. Cuenta que, si bien no todos asisten con regularidad, ha conseguido igualmente conformar un pequeño grupo estable, compuesto por cuatro noveles escritores: Joaco, Caro, Ana y Pancho.
Cuenta Valeria que, al igual que ella, sus talleristas son estudiantes veinteañeros y que esa existencia de códigos comunes favorece la mutua comunicación. Cuenta que no siempre el ánimo del grupo es el ideal, que a veces hay quien llega contrariado por la inminencia de un examen, o abrumado por vaivenes amorosos o, simplemente, arrastrando todavía los efectos colaterales de la trasnochada del viernes. Cuenta también que, tal vez justamente por ese motivo, las reuniones de los sábados operan en ellos como un refugio frente a las asperezas de lo cotidiano, creando un microclima singular dentro del cual la literatura suele terminar pareciéndose a una excusa -hermosa, pero excusa al fin- destinada a promover el cálido abrazo de las almas.
Cuenta Valeria que los chicos y las chicas que asisten a su taller están atravesando esa etapa de timidez inicial en la que no terminan de asumirse como escritores. Cuenta que les cuesta mostrar sus creaciones y que escudan su vergüenza en un genuino interés por leer textos ajenos. Cuenta que, un poco para poder sobrellevar esta actitud pudorosa, y otro poco para cumplir una función estimuladora, se le ocurrió la idea de elegir una obra no demasiado extensa y destinar un segmento de cada encuentro a su lectura. Cuenta que propuso varios títulos y que incluyó en el menú uno de mis libros. Cuenta que, luego de dar unas breves referencias acerca de cada una de las obras en danza -y aquí me permito sospechar en ella cierta cariñosa arbitrariedad, acaso inconsciente- el grupo terminó votando por leer mi novela.
Cuenta Valeria que abordan un capítulo por semana, que la lectura del libro les resulta ágil y entretenida, que se ríen mucho, que a veces una frase o una escena termina siendo el disparador adecuado para que los presentes se extravíen en largas charlas, tan entusiastas como carentes de rumbo predecible.
Cuenta Valeria, textualmente: "la verdad que la pasamos genial leyendo tu libro".
¿Cómo no sentirse complacido y conmovido ante semejante declaración? Enterarse de que hay un grupo de personas -y mucho más si se trata de personas jóvenes- que sábado tras sábado monta un rito colectivo en torno a algo que uno ha escrito provoca una alegría a la que resulta difícil hallarle analogías eficaces. La tarea del escritor, se sabe, es eminentemente solitaria. Casi nunca tiene uno la posibilidad de conocer qué impresión (buena o mala) ha causado su obra en los lectores. Mucho menos aún, de asomarse a la imprevisible cadena de íntimas derivaciones que ha generado la travesía de ese texto por el mundo. Poder romper ese aislamiento es una experiencia siempre fascinante, independientemente del resultado al que nos lleve. Pero cuando ese resultado consiste en descubrir una historia como esta que me ha sido referida, saltar la cerca nos conduce a la felicidad más pura.
Cuenta Valeria detalles de esa rutina que se despliega en su taller los sábados a la hora de la siesta. Lo cuenta con suma frescura, seguramente sin imaginar el profundo significado que su relato guarda para mí. Y yo aquí, desde este lado de sus palabras, siento agradecido que esa complicidad tejida alrededor de mi libro constituye, ni más ni menos, la justificación más acabada de su escritura.

*de Alfredo Di Bernardo. alfdibernardo@ciudad.com.ar

"UN GIGANTE DORMIDO"*

*Un documental de Sandra Godoy y Julio Tejeda

Para el observador fortuito, el visitante casual, Tafí Viejo no es más que otro escenario repetido a lo largo de nuestro territorio.
Talleres ferroviarios cerrados y una red ferroviaria aniquilada.
Pueblos enteros confinados a la desaparición y el olvido.
En Tafí Viejo, como en tantos otros pueblos ferroviarios, tuvo lugar una contienda desigual.
Una incalculable pérdida moral y económica es el legado de un plan sistemático y progresivo que se desarrolló desde la década del 60 hasta el presente.
Los Talleres albergan a 66 de los 5.000 ferroviarios, que en los años 50 fabricaban y reparaban vagones y locomotoras.
Un Gigante Dormido aún espera la reactivación prometida.

LUNES 25 DE AGOSTO
A LAS 20:00 hs.
TEATRO IFT
Boulogne Sur Mer 549 - Abasto

Como llegar:
Subte Línea B - Estación Pueyrredón
Líneas de colectivos: 24; 26; 41; 68; 71; 101
115; 118; 124; 132; 146; 168 y 180

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

INFORMES Y PRENSA: info@ungigantedormido.com.ar
(011) 15-5-1774402 o 15-3-1857035

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

17/08/2008 GMT 1

A LA PARTIDA SIN NAVES Y SIN ARCA...

urbanopowell @ 19:55

La punta de las lágrimas*

Tristeza irreversible de diluvios sin arca
te pareces al niño que me resiste adentro
te veo desesperada tras el robo de los espejos
cuando ya no quedan alegrías a fotografiar
sólo oscuras túnicas de silencio
que nadie toca por miedo al contagio
se prevé el café solo, enfriándose sin palabras.
Tristeza enorme junté anoche
por descuido
aullando bajo la puerta
la tomé en brazos y
en vano la acuné para que no llorase
irrumpió desconsolada patinando por mi cara
me estrelló los ojos contra vidrios
supliqué que regresasen los soles
camuflados de lunas rotas
como si bastasen
para despeñarla.
Tristeza huérfana de risa
que me incita a la desesperanza
a la partida sin naves y sin arca
fortificando en mi naufragio
sólo diluvios.

*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar

A LA PARTIDA SIN NAVES Y SIN ARCA...

CATORCE VECES*

Me amaba tanto que casi de inmediato me pidió en matrimonio y me compró para que yo fuera feliz una casa soleada, de grandes ventanales al río, con jardín, televisor y microondas y puso sobre la chimenea un retrato suyo para que no le olvidara cuando estuviera ausente.
Éramos felices si no fuera que los ventanales daban al río y yo perdía demasiado tiempo mirándolo.
No era celoso porque tenía seguridad de mi amor pero el río comenzó a molestarle y quitando todas las flores del jardín, que yo había cultivado con esmero, plantó un bonito cerco de Ligustrina rodeando la casa.
Al principio y a pesar de mis flores, tanto no me molestó porque yo lo mismo podía ver el agua correr.
Año tras año el cerco creció quitándome la luz y las ventanas pero él decía, que para entretenerme, tenía el televisor.
Y ahora soy feliz aunque pocos me creen cuando digo que mi esposo, en un descuido, cayó catorce veces de espalda sobre el cuchillo con que cortaba la carne para cocinar en el microondas.

*de Ana Broglio. anabroglio2@yahoo.com.ar

Abracadabra*

Empeñado en conseguir el crimen perfecto, estudió magia durante años hasta que consiguió hacerla desaparecer.

*de Joan joan@cimat.es

POBRECITOS*

Hay una forma de discriminación que consiste en presentar a ese otro como un ser digno de lástima. Disfrazada de buenas intenciones, la conmiseración por el siempre mendigo, siempre indigente, siempre tan otro, es un sentimiento finalmente no de hermandad sino de soberbia.
A la presentación del negro o del aborigen como un animal exótico y peligroso, siguieron los personajes perrunos y mantecosos del sirviente fiel y del bueno tan bueno que ni siquiera reconocemos como humano.
Supongo que es mejor cuando el muchacho se dedica a salvar a los indios que cuando les descarga el contenido de su fusil con música de fondo. Pero el protagonista sigue siendo el muchacho, que nunca es de la etnia o cultura en desgracia. Y si algo tiene el pueblo sojuzgado que lo haga digno de ser protegido son los valores del muchacho. Y deben ser salvados, siempre. Las historias de resistencia como la de Lautaro no sirven. Que se traten de salvar solos es intolerable.
Por ejemplo, cuando se hacen documentales de los aborígenes, se insiste en una pancultura extraña de ecologistas pre-ecología. Porque la ecología es un valor del momento, y se lo atribuimos engañosamente para que queden bien para las cámaras. Todas las culturas primitivas estaban en contacto con la tierra, y sus dioses estaban relacionados al mundo natural. En todos los continentes. Pero presentan a los pueblos originarios americanos como miembros de Green Peace. Su respeto por la tierra era otra cosa, lo reducimos a lo que nosotros, ahora y desde nuestra propia cultura, entendemos. Hay que hallar una razón para no despreciarlos, tienen que ser mejores que nosotros poéticamente para merecer un lugar en la tierra, que finalmente es nuestra y en la cual, pobrecitos, les dejamos un pequeño espacio con sus hermosas y absurdas ideas del universo. Pobrecitos, tan ingenuos. Inofensivos. Casi como niños.
Mostramos que en las misiones jesuíticas fabricaban instrumentos musicales e interpretaban música de cámara europea como si eso fuese un halago. Eran tan inteligentes que hasta se parecían a nosotros. Ese es el mensaje implícito.
Pero los negros, los aborígenes, los sometidos valían y valen por sí mismos. Y tenían y tienen bondades y espantosas crueldades. Igual que nosotros. No hace falta que semejen ángeles para merecer la existencia y el respeto. Ni es necesario que propiciemos la lástima y la compasión.
Mayas y aztecas realizaron obras de ingeniería que convocan turistas estremecidos. Pero claro, los constructores deben de haber sido extraterrestres. No esta gente oscura, pobre, ignorante.
Y el indio bueno es un sirviente fiel. Y un negro inteligente es el que tiene rasgos de blanco.
El diferente, cuanto menos diferente mejor. Y, si es definitivamente diferente, entonces, es un pobrecito.
Los que defienden a los aborígenes hacen documentales donde uno llora a lágrima viva. La sensación que perdura es la de pobrecitos. Y tratamos de demostrar que son buenos de toda bondad, y a las crueldades que cometieron las tapamos lo mejor posible. Que no se vean las torturas entre tribus, los rituales sangrientos, la esclavitud pre-colonización.
Pero los seres humanos somos como somos, bastante animalitos todos nosotros, mamíferos bípedos con palos y piedras todavía muy cerca de la mano. No se si vale la pena que estemos en el planeta. Algunas maravillas nos redimen, muchos infiernos construidos con esmero nos hacen merecedores del anatema. Pero a todos.
Con la lástima y la mentira no vamos a ninguna parte. Ni demonios, ni, me temo, ángeles. Ángeles tampoco. La trampa de presentar al diferente como mejor en algún plano provoca la desilusión cuando esa fachada muestra grietas. Y la vuelta atrás. Si no son perfectos, entonces no merecen ni lástima ni respeto ni existencia siquiera.
Seres humanos, simples y complicadamente humanos todos, sin “ellos” ni “nosotros” de por medio. Con el mismo derecho a la vida y a vivirla a nuestra manera, aunque cada tanto mostremos la hilacha.
A ver si alguna vez además de llorar, como sociedad creamos las condiciones para que los aborígenes vivan dignamente. Y que a nadie, nunca más, se le ocurra proferir un “pobrecito”.

*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

EL HECHIZO DE LA VELA ROJA*

Regresaba satisfecho de su segunda lección de magia, después de ver marcharse al resto de los alumnos, quedó a solas con la vieja bruja y le pidió un hechizo amoroso.
La arpía, por darse importancia, le decía que "aún no era el momento para algo tan fuerte como un conjuro de atracción", obvio... ¡si cobraba un ojo de la cara por cada clase! Pero a tanta insistencia, le dictó la fórmula:
"En noche de luna llena, has de tomar una vela roja, en ella escribirás el nombre de la mujer. Tras encender un incienso de opio, que embriaga los sentidos, y derramar unas gotas de aceite de sándalo, que hace los sueños realidad, prenderás la llama, repitiendo el siguiente llamado:
Por el poder que me otorga la vela roja que he bautizado como (dices el nombre de la dama), dueña de mis deseos, acude sumisa desde donde quiera que te encuentres, (nombre de la dama de nuevo), ¡ven a mí, rendida! Porque no podrás en lecho reposar, en suelo andar, sosiego hallar, agua beber o aire respirar, hasta que no sacies mis ansias".
- Antes de que la vela se apague, la mujer estará a tu lado, dispuesta a entregarse. Sólo cuídate bien de a quién llames - le dijo antes de cerrar la puerta, con esa sonrisa hipócrita que usaba para aparentar
simpatía -, lo dicen los dioses, cuidémonos de nuestros deseos, que pueden hacerse realidad.
¡Claro que se cuidaría! No faltaba más. Ninguna desconocida, por aquello de las enfermedades; ni pensar en llamar a la madre de sus hijos, lo que menos deseaba era tenerla rendida como paloma, cuando la había echado como a gallina. Mucho menos a su primera esposa, que ahora era una bola de grasa y celulitis... Debería pensar bien. La vecina de al lado no, por mucho que la deseara, el marido era policía y siempre tienen informantes; aquella rubia con quien casi se casa, tampoco, la había visto y ahora tenía
manchitas en la piel y patas de gallina; la secretaria que tanto le gustaba, le había mostrado el otro día una cicatriz de apendicitis...
Por el camino comprobó que reinaba la luna llena, cubriendo con su cara redonda buena parte de los cielos disponibles entre los árboles de la avenida. La tienda de la alemana estaba abierta, ¡una alemana vendiendo productos orientales! Compró la vela, el aceite y los inciensos, se quedó apenas con el dinero del pasaje, pero todo valía por una noche de placer.
Llegó a su cuarto y, cortaplumas en mano, comenzó un cuidadoso proceso de selección mental, no iba a malgastar su hechizo.
Escribió al fin el nombre de Lorena, su primera novia, aquella morenita como junco, piel de seda, cabellos de ángel, sonrisa de Gioconda, manos de artesana - trabajaba la madera, pero también su cuerpo, con gran pericia -... por aquello de que el primer amor nunca se olvida. No supo más de ella, aunque escuchó que sus padres se habían mudado tras la ruptura... razón de más para elegirla, le gustaban los retos; a ver desde cuán lejos venía.
Completó el ritual y pronunció el conjuro. Cinco segundos después tocaban a su puerta. "¡Nada más me faltaba la visita de un sapo en pleno hechizo!", pensó mientras hacía girar la llave.
Estaba preparado para todo, menos para "aquello".
- ¿Y tú, quién eres? - preguntó con una mueca.
- Enrique, ¿no me reconoces?
Corrió a refugiarse en el cuarto, la vela le sonrió con la misma expresión de la vieja bruja... ¿acaso la muy condenada lo sabría?
- Mi Enrique - dijo esa cosa llamada Lorena, aproximándosele lentamente -, tenemos tanto que hablar... Cuando dijiste que no me amabas, intenté suicidarme - le mostró las cicatrices en las muñecas -, pero me
rescataron, ahí comenzó mi infortunio. Mis padres, para cubrir la vergüenza, me llevaron a otra provincia. Allí me lancé desde el balcón, con tan mala suerte que sobreviví, perdiendo solo los dientes - le mostró la boca en una sonrisa de hidra -; como seguía sin amor a la vida, me eché encima una botella de kerosén y me di candela - se abrió la bata y le mostró una piel con más pliegues que la cordillera de los Andes -. Nada de esto funcionaba... Como sabes, era muy buena trabajando la madera... me construí
una guillotina perfecta, ¡esta vez no hubo error!
Se zafó la cabeza sin dientes, cubierta de cicatrices y con el cráneo ornado apenas con diez cabellos retorcidos como alambres.
- ¡Sin ti no valía la pena seguir adelante!
Enrique sentía que el corazón se le paralizaba, que la respiración le abandonaba, que las manos ni siquiera le ayudaban a sostener la sábana con que había intentado cubrirse el rostro; pero los ojos, en cambio, bien abiertos, veían como el esperpento se le acercaba, remedando movimientos sensuales.
- Ahora estamos juntos, mi amor, al fin comprendiste que lo nuestro es eterno... Estoy aquí, sumisa, rendida, respondiendo a tu llamado, dispuesta a saciar tus ansias, tuya para siempre.

*Marié Rojas Tamayo tgrafica@cubarte.cult.cu
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)
-Publicado en el monográfico dedicado a Lovecraft, Revista Minatura, España.

Tema del traidor y del héroe*

*Jorge Luis Borges
Ficciones -1944

Sho the Platonic Year
Whirls out new right and wrong,
Whirls in the old instead;
All men are dancers and their tread
Goes to the barbarous clangour of a gong
W.B. Yeats: The Tower.

Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) y del consejero áulico Leibniz (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.
La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, La república de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico... Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824. El narrador se llama Ryan; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado Fergus Kilpatrick, cuyo sepulcro fue misteriosamente violado, cuyo nombre ilustra los versos de Browning y de Hugo, cuya estatua preside un cerro gris entre ciénagas rojas.
Kilpatrick fue un conspirador, un secreto y glorioso capitán de conspiradores; a semejanza de Moises que, desde la tierra de Moab, divisó y no pudo pisar la tierra prometida, Kilpatrick pereció en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado y soñado. Se aproxima la fecha del primer centenario de su muerte; las circunstancias del crimen son enigmáticas; Ryan, dedicado a la redacción de una biografía del héroe, descubre que el enigma rebasa lo puramente policial. Kilpatrick fue asesinado en un teatro; la policía británica no dio jamás con el matador; los historiadores declaran que ese fracaso no empaña su buen crédito, ya que tal vez lo hizo matar la misma policía. Otras facetas del enigma inquietan a Ryan. Son de carácter cíclico: parecen repetir o combinar hechos de remotas regiones, de remotas edades. Así, nadie ignora que los esbirros que examinaron el cadáver del héroe, hallaron una carta cerrada que le advertían el riesgo de concurrir al teatro, esa noche; también Julio César, al encaminarse al lugar donde lo aguardaban los puñales de sus amigos, recibió un memorial que no llegó a leer, en que iba declarada la traición, con los nombres de los traidores. La mujer de César, Calpurnia, vio en sueños abatir una torre que le había decretado el Senado; falsos y anónimos rumores, la víspera de la muerte de Kilpatrick, publicaron en todo el país el incendio de la torre circular de Kilgarvan, hecho que pudo parecer un presagio, pues aquél había nacido en Kilvargan. Esos paralelismos (y otros) de la historia de César y de la historia de un conspirador irlandés inducen a Ryan a suponer una secreta forma del tiempo, un dibujo de líneas que se repiten. Piensa en la historia decimal que ideó Condorcet; en las morfologías que propusieron Hegel, Spengler y Vico; en los hombres de Hesíodo, que degeneran desde el oro hasta el hierro. Piensa en la transmigración de las almas, doctrina que da horror a las letras célticas y que el propio César atribuyó a los druidas británicos; piensa que antes de ser Fergus Kilpatrick, Fergus Kilpatrick fue Julio César. DE esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick en día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible... Ryan indaga que en 1814, James Alexander Nolan, el más antiguo de los compañeros del héroe, había traducido al gaélico los principales dramas de Shakespeare; entre ellos, Julio César. También descubre en los archivos un artículo manuscrito de Nolan sobre los Festpiele de Suiza: vastas y errantes representaciones teatrales, que requieren miles de actores y que reiteran hechos históricos en las mismas ciudades y montañas donde ocurrieron. Otro documento inédito le revela que, pocos días antes del fin, Kilpatrick, presidiendo el último cónclave, había firmado la sentencia de muerte de un traidor, cuyo nombre ha sido borrado. Esta sentencia no coincide con los piadosos hábitos de Kilpatrick. Ryan investiga el asunto (esa investigación es uno de los hiatos del argumento) y logra descifrar el enigma.
Kilpatrick fue ultimado en un teatro, pero de teatro hizo también la entera ciudad, y los actores fueron legión, y el drama coronado por su muerte abarcó muchos días y muchas noches. He aquí lo acontecido:
El 2 de agosto de 1824 se reunieron los conspiradores. El país estaba maduro para la rebelión; algo, sin embargo, fallaba siempre: algún traidor había en el cónclave. Fergus Kilpatrick había encomendado a James Nolan el descubrimiento del traidor. Nolan ejecutó su tarea: anunció en pleno cónclave que el traidor era el mismo Kilpatrick. Demostró con pruebas irrefutables la verdad de la acusación; los conjurados condenaron a muerte a su presidente. Éste firmó su propia sentencia, pero imploró que su castigo no perjudicara a la patria.
Entonces Nolan concibió un extraño proyecto. Irlanda Idolatraba a Kilpatrick; la más tenue sospecha de su vileza hubiera comprometido la rebelión; Nolan propuso un plan que hizo de la ejecución del traidor un instrumento para la emancipación de la patria. Sugirió que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión. Kilpatrick juró colaborar en ese proyecto, que le daba ocasión de redimirse y que rubricaría su muerte.
Nolan, urgido por el tiempo, no supo íntegramente inventar las circunstancias de la múltiple ejecución; tuvo que plagiar a otro dramaturgo, al enemigo inglés William Shakespeare. Repitió escenas de Macbeth, de Julios César. La pública y secreta representación comprendió varios días. El condenado entró en Dublin, discutió, obró, rezó, reprobó, pronunció palabras patéticas, y cada uno de esos actos que reflejaría la gloria, había sido prefigurado por Nolan. Centenares de actores colaboraron con el protagonista; el rol de algunos fue complejo; el de otros, momentáneo. Las cosas que dijeron e hicieron perduran en los libros históricos, en la memoria apasionada de Irlanda. Kilpatrick, arrebatado por ese minucioso destino que lo redimía y que lo perdía, más de una vez enriqueció con actos y con palabras improvisadas el texto de su juez. Así fue desplegándose en el tiempo el populoso drama, hasta que el 6 de agosto de 1824, en un palco de funerarias cortinas que prefiguraba el de Lincoln, un balazo anhelado entró en el pecho del traidor y del héroe, que apenas pudo articular, entre dos efusiones de brusca sangre, algunas palabras previstas.
En la obra de Nolan, los pasajes imitados de Shakespeare son los menos dramáticos; Ryan sospecha que el autor los intercaló para que una persona, en el porvenir, diera con la verdad. Comprende que él también forma parte de la trama de Nolan... Al cabo de tenaces cavilaciones, resuelve silenciar el descubrimiento. Publica un libro dedicado a la gloria del héroe; también eso, tal vez, estaba previsto.

*Fuente: http://www.sololiteratura.com/bor/bortemadel.htm

SOLEDAD*

Esta soledad que no es mía
pretende enraizar mi espalda
pasajera del último tren
del olvido.

Salgo a mi encuentro,
respiro mis pasos
me visto de hojas frescas
y me acuesto
en la infinitud del paisaje.

Me baño de lluvia
escucho risa de grillos,
toco el aire con versos
y beso la hierba
que es vida.

*de Xenia Mora Rucabado. xeniamor_49@hotmail.com

*

3º Concurso de composición XICóATL: hasta el 30 de agosto!

Para recordarles que el 30 de agosto 2008 es la fecha límite para el envío de los trabajos al 3º Concurso de composición XICóATL "Estrella Errante". Les enviamos nuevamente las bases de participación. Más informaciones obtienen en la sección Aktuelles/Actualidades de nuestra página de internet www.euroyage.com

Cordial saludo,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.com
Schiessstattstr. 44/9 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067

ESPACIO PARA SOCIOS:

-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

15/08/2008 GMT 1

¿cómo saber que el mundo tiene otro destino?

urbanopowell @ 12:40

PERDIDAS EN ELANTXOBE*

Fuimos hasta Elantxobe bordeando el mar, en un camino con vueltas y revueltas que pasa por bosques, se interna un poco y luego vuelve a abrirse hacia el Cantábrico, con vistas de fugaces ciudades y pueblos cada uno una tacita de porcelana, un guijarro brillante, un misterio por desvelar.
Llegamos a Elantxobe y desde el mirador vimos el mar allá abajo; el camino que desciende y al través de este pueblo colgado del monte llega al puerto. En el mirador nos esperaban, nosotras, intrépidas, volveríamos en una hora.
Bajamos por la calle, esa una sola calle, retorcida como una serpiente que se despliega por el monte y está abrevando en el agua salada. Esa una sola calle que se hace plaza, y crea esa plaza tan pequeña que el autobús no tiene espacio para girar. Una plataforma redonda se encargará de dar vuelta al autobús para que quede nuevamente mirando hacia la salida. Pero la plaza está al inicio. Desde ella se desciende se desciende en camino vertiginoso, medio rampa medio escalera. Los caseríos se superponen, algunas edificaciones acodadas en la piedra del monte, con puerta en el primer piso hacia un lado y puerta en el segundo o tercero, también a la calle, del otro lado. Pasadizos entre las casas que dejan ver el cielo, olor marino, sol definiendo las sombras pétreas.
Ya en el puerto, alzamos las cabezas y allí delante se desplegaba Elantxobe como las figuras de cartón de esos libros troquelados, cada casita en su lugar tapizando la pared de la montaña, y la calle zigzagueando en ángulos imposibles.
Luego de las fotografías y el paseo hubimos de retornar. Arriba, arriba, arriba. El sol que ya no era tan perfecto por excesivo, y los pulmones que se quejaban, y el corazón un poco enloquecido.
Pueblo de una calle sola. Nos perdimos. Ahí en la plaza, cerquita del mirador, tomamos un sendero que iba, luego lo descubrimos, al cementerio. Y llegadas al cementerio no era cosa de reencontrar el camino. No, seguimos cada vez más lejos, agotadas y castigadas por el calor de la siesta, confundidas. Apuradas nosotras para perdernos más y con mayor rapidez. Y nadie para preguntar. Ni lagartos a esa hora.
Golpeamos la puerta de un caserío, el ovejero alemán se metió prudentemente dentro de la casilla y nos miraba con la cola entre las patas. La señora de ojos claros llamó al hermano; el hombre de ojos claros nos indicaba que teníamos que descender. No había acuerdo. Nosotras queríamos ir al mirador, arriba de Elantxobe, no volver al puerto. El vasco nos decía que tomásemos el camino hacia abajo. No hubo acuerdo hasta que nos dimos cuenta de que estábamos muy muy por encima del mirador, en otro monte. Había que descender, y Elantxobe, era cierto, estaba allá lejos y muy demasiado muy abajo.
Se rieron bastante a costa nuestra los euskaldunas, con eso de perderse en un pueblo con una sola calle. Por un día fue la anécdota. ¿Sabes que se han perdido en Elantxobe? Y nadie lo podía creer.
Pero yo me he perdido en Elantxobe muchas veces. Tantas. Tantas veces me he asomado y hallé que eso que creía que estaba arriba ya había quedado debajo ¿Cuándo, en qué momento? Que el futuro ya es pasado, que el hombre que vi en un pedestal se hallaba, de pronto, mordiendo el polvo.
Y la vida es un pueblo con una sola calle. Los días se suceden, los meses y los años marcan un camino recto. Pero una se pierde. Una y otra vez, se pierde.
Súbitamente miro hacia abajo y veo desde arriba eso que antes marcaba un techo. Y a ese que veía siempre de espaldas, adelante, lo encuentro detrás y cada vez más lejos hasta que se me pierde en un recodo.
No solamente nos hemos perdido en Elantxobe, madre. Lo bueno es que podemos caminar juntas.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

¿CÓMO SABER QUE EL MUNDO TIENE OTRO DESTINO?

LA GAVIOTA*

El mar
ha recobrado
su cordura
y se extiende
azulino
y espejado.

Todo
ha vuelto
a su sitio:
las nubes
a su claro
resplandor,
las olas
a su blanda
mansedumbre.

La ligera
gaviota,
aerodinámica
y equilibrada,
planea
dejándose llevar
por las corrientes.

Sólida y
flexible.
Asciende
aletea
y desciende
para acunarse
sobre
La blanca cresta.

*De Ana Broglio. anabroglio2@yahoo.com.ar

TRAVESÍA MÁGICA*

Sutil envergadura de lo leve,
De lo etéreo, lo falaz y lo sublime.
Rima que me acosa y que no cesa...
Fiel mariposa nocturna ¿quién apagó tus pasos?
¿quién intentó colorear tus tonos grises?

Ay del grillo cantor de madrugada,
De la salamandra comida por hormigas,
Del gato, del incienso, de las flores,
De la rama que semeja un basilisco,
Del unicornio de humo entreverado.

Ay de mí, de mi sombra, de mis voces,
Si les falta la ola que no ruge,
La brisa que mece el mar de plumas,
La mariposa del jardín de ánimas,
La mirada que recorre mis pupilas.

Ay del mago, del árbol, del recodo,
De la fuente, del río y de la nave,
De la feria del romero y del tomillo,
De líneas en los surcos de la mano,
Triste gaviota de vuelo detenido...

Si no está la noche más oscura,
El día más claro,
La verja insomne, el fauno,
El nido del mochuelo,
El arca de los sueños y los soles...

Si no se abre la puerta a los avernos,
Si no canta el mensajero de lo efímero,
Si no estoy, si no estás,
Si no unimos nuestras manos...
¿Cómo saber que el mundo tiene otro destino?

*de Marié Rojas Tamayo tgrafica@cubarte.cult.cu
(indicar "PARA MARIÉ" en el asunto del correo)

Vaquita de San Antonio, la verdadera historia*

Fruti era una vaca diferente, en un sueño el dios toro blanco le presagió que su fortuna era ir al matadero. Como era rebelde y no quería ese destino para ella, pidió un deseo a su guía de la manada que la dejara volar. Quería ser liviana y sencilla, tenía aires de doncella. Era coqueta hasta en sus cuernos, a los que maquillaba de frutos salvajes dejando un aroma inigualable cuando caminaba por el campo…Ansiaba volar como las mariposas y como los grillos llevar la suerte a los de corazón abierto.
Así en una tarde de verano, se recostó debajo de un ombú y dos hojas de cristal se cayeron sobre su lomo. Un pájaro carpintero, le matizo lunares de frutillas en su cuerpo y caracoles en sus patas. Su figura se fue haciéndose cada vez más esbelta y espumosa,
Sus alas se desplegaron en transparente solidaridad…
Hoy fruti vive en los jardines aireados de libertad, rodeada de hortensias y golondrinas.
En sus antenas siempre vibra la imaginación.

*de Azul. azulaki@hotmail.com

CAMINO HACIA MI SANGRE*

No hay donantes -dice mi hermana- ya pasaron tres días y no viene nadie...
Pedí a los canales de televisión, pedimos con los chicos por Internet.
Pedí en las escuelas (escuelas privadas en donde dicta clases de Ingles). Y nada.
Deja, no te preocupes -contesto yo, la mujer maravilla- bajo a Hemoterapia y averiguo si ya llego algún donante. Si no vemos..
Mientras bajaba en el ascensor lentísimo que es el mismo que traslada los pacientes en camillas, tuve tiempo de pensar: ¿y que pasa si NO conseguimos dadores de cero negativo??. El Hospital no acepta otro grupo sanguíneo y además espera que los familiares consigan la sangre, como si fuese posible cruzar al kiosco de enfrente y traerla junto con medio litro de agua mineral. Otro pensamiento, me interrumpe la preocupación personal: muy pronto, ambas, sangre y agua mineral serán igualmente difíciles de
conseguir. Pero ahuyento la geopolítica rápidamente, porque el ascensor esta en planta baja y si no abro rápido la puerta, me suben de nuevo al 5to. Piso.
Golpeo en Hemoterapia, me atiende una médica muy amable. Ella verifica en los registros que no se han presentado donantes para la habitación 510 cama B (o sea mi papa). Los ojos se me llenan de lágrimas. Le digo: -ya no sabemos que hacer intentamos de todo, se nos acaban los donantes porque mi padre lleva cuatro transfusiones en seis meses.
Entonces se compadece y me sugiere un método: si usted se compromete a hacer todo dentro de las 24 horas, le doy una orden para que vaya al Centro Nacional de .. No le puedo asegurar que allí le consigan pero si le dan, acepte lo que sea (una unidad o dos si se pudiese..) y viene enseguida para aquí, porque pasado ese tiempo, la sangre pierde su valor.
Tome un taxi con el corazón palpitando en la garganta , confundido con el nudo de angustia y el hilito de voz con que pude dar la dirección al taxista. ¿Estamos muy lejos?? Le pregunto como buena paisana en la gran urbe. Y si, estábamos como veinticinco pesos lejos del lugar indicado.
Llegamos. Centro Nacional de. Faltaba un cartel que dijese : Recuerdos de la ESMA. Me vienen a la mente las imágenes que vi por televisión sobre ese tenebroso lugar. Son muy parecidos. Estamos en democracia, me digo a mi misma para tranquilizarme. Mientras tanto, tengo que bajar del taxi y un
guardia, en la garita que esta a la entrada toma mi documento, escribe mi nombre y apellido en una autorización que deberé traer firmada a la salida, por la persona que me atienda. Esto me atemoriza.le pido al taxista (que a esta altura ya conocía toda mi historia, casi un familiar digamos..) que me
espere estacionado ahí a cien metros del edificio en cuestión. Me hace sentir mas segura.¿De que? - me pregunto - de que saldré, por supuesto.
Imaginen la escena: un amplio camino pavimentado que lleva al Edificio central. Aquellos construidos en la época de Perón , cuando los edificios estatales coincidían en tamaño y diseño con la importancia que tenia el propio Estado en la vida de los argentinos. A los costados, árboles deshojados, grúas y ambulancias de distintos tamaños y finalidades, algunas en evidente desuso. Muy pocos empleados (parecieran de mantenimiento por la ropa y la forma de moverse entre grúas y ambulancias). Todo cubierto por un cielo gris, sin sol, de invierno porteño.
Avanzo por el camino sintiéndome cada vez más chiquita y más sola, dejando atrás a mi reaseguro-familiar-desconocido-taxista. Entro al edificio por las amplias escaleras que preanuncian un lugar de importantes funciones sociales y.. me encuentro con la nada (si, querido Sartre, esa misma). Un
mostrador y más allá nada. Algunas puertas cerradas, escaleras hacia algún lado, pero nadie viene a mi encuentro. Me apoyo en el mostrador, pediría un café si hubiese alguien que atienda, pero no, no hay sillas, ni mesitas con revistas viejas. Evidentemente no es una sala de espera. De un cuartito a mi
derecha sale un guardia que me avisa que ya saben de mi presencia y me van a atender pronto. Bueno. Sigo apoyada en el mostrador y por allí aparece un empleado, joven, muy amable que me explica que según el grupo sanguíneo que estoy buscando, pueden demorar entre 20 minutos y una hora. O no
conseguirlo. (ayy Dios mío.). Porque el tema es así,-me explica- nosotros llamamos a los bancos de sangre de Capital Federal, ellos nos derivan a hospitales y clínicas que pudiesen tener ese grupo sanguíneo y SI QUIEREN lo donan. En cuyo caso, usted deberá ir a la dirección que le indiquemos y llevar la sangre al Hospital, dentro de las dos horas. Después de ese tiempo, se vence la cadena de frío y no sirve más. ¿Entendió?...Asentí con la cabeza, azorada, sosteniendo el peso de la vida de mi viejo sobre mis
hombros. Cuando reaccione, el empleado se había ido. Seguía apoyada con los codos en el mostrador y derramaba sin querer, lagrimas que bajaban por mis mejillas y quedaban en el mostrador, haciendo charquitos salados.
El señor del cuartito, se apiado de mi y me trajo una silla. Me dijo: señora, el tipo de sangre que usted busca es muy difícil de conseguir. Mejor siéntese y espere tranquila. Si tiene el taxi esperándola mejor páguelo y dígale que se vaya. Sino, le va a salir una enormidad por la espera. Le agradecí el gesto, el consejo, la actitud, hasta lo veía con aureola. Tanta era mi sensación de desvalida implacablemente perdida en los laberintos burocráticos. Despache con tristeza a mi reaseguro devenido taxista y camine
de vuelta hasta el gran edificio. Me senté en la silla y entonces me puse a llorar más cómodamente. Cada tanto, con la mano (no tenia pañuelo, ni tenia previsto llorar), me sacaba las lagrimas de los ojos para poder ver el paso de algunos trabajadores que iban y venían. Ellos también me miraban, algunos
se compadecían, hacían comentarios en voz baja, otros, no me veían.
Como cuarenta y cinco minutos después, llega sonriente un empleado que me dice: hoy Dios la ha bendecido, le traigo un sobre que es oro en polvo.!!.
Conseguimos la sangre que necesita en una clínica de Flores. En el sobre esta la solicitud de una unidad del grupo sanguíneo que busca. También el nombre del técnico que la esta esperando en Hemoterapia. Tómese un taxi y recuerde lo de las dos horas. Le di un abrazo y un beso; además del sobre, puso en
mis manos un librito de una Iglesia Evangélica y me envío con bendiciones. Yo sentí que Dios estaba en todos lados y aferre fuerte el librito, que en otro momento hubiese tirado por ahí.
Volví a hacer el trámite de salida. El guardia me devolvió mi documento y salí a buscar un taxi. Encontré uno a dos cuadras de allí y otra vez a contarle la historia al taxista, para que se apiadara de mí y no me paseara por media ciudad. El chofer conocía la clínica y me llevo sin vueltas.
Cuando llegamos, se quedo esperándome en la puerta. Entre caminando rápido como si las dos horas hubiesen empezado a correr antes de sacar la sangre de la heladera. Pero no. El técnico abrió la puerta de hemoterapia cuando golpee y enseguida me dijo :¿Tiene como llevarla?? (¿Queee??-pensé yo- si, todos los días voy y vengo llevando sangre..je!). No, le conteste- en el hospital me dieron estas bolsitas pero no se sirven. No, no sirven guárdelas. Yo le preparo un paquetito con telgopor, pero tiene que ir ya mismo para el hospital.. porque etc.etc. etc.. El técnico también recibió un abrazo y un beso. Y también me despidió con bendiciones, esta vez eran católicas, como la clínica que donaba la sangre. Yo seguía sintiendo la presencia de Dios, ahora convertido en paquetito envuelto en telgopor.
Llegamos al hospital, me baje rápido del taxi despidiéndome de otro familiar-desconocido-taxista y llevándome también sus bendiciones, aunque no me detuve a preguntarle a que religión pertenecía, no tenia importancia. Todas eran efectivas.
Golpeo una vez mas la puerta de Hemoterapia, se asoma un medico y agitada por las corridas y los nervios, le digo : tome, esto es oro en polvo. Es para el paciente de la habitación 510 cama B. Es para mi papa. Es mi sangre.

*de Norma Siccardi. normasiccardi@yahoo.com.ar
Buenos Aires - Agosto de 2008

EL PORQUE DE LAS SIGNIFICACIONES

Concepto de semiótica*

Según el autor, "el psicólogo, el historiador, el licenciado en letras, el crítico de arte, el lingüista, el antropólogo, el geógrafo, el arqueólogo, el licenciado en turismo, el economista y otros profesionales necesitan de la semiótica para el rigor en sus investigaciones".

Por Juan Magariños de Morentin *

Entiendo por "semiótica", como disciplina, un conjunto de conceptos y operaciones destinado a explicar cómo y por qué un determinado fenómeno adquiere, en una determinada sociedad y en un determinado momento histórico de tal sociedad, una determinada significación y cuál es ésta, cómo se la comunica y cuáles son sus posibilidades de transformación.
La intención inicial de este enunciado es proporcionar, a quien se acerque a nuestra disciplina, una perspectiva a la vez amplia y operativa. En este sentido, considero que, a partir del concepto propuesto, la perspectiva amplia puede asentarse en la propuesta de estudiar la significación de un fenómeno social y la perspectiva operativa en la de explicar esa significación.
Así pues, la semiótica puede interesarles a los estudiosos e investigadores de los fenómenos sociales, en la medida en que buscan explicar la significación socialmente atribuida a tales fenómenos y en la medida en que enfocan esta búsqueda de un modo riguroso, que justifique las conclusiones a las que lleguen, y no de un modo intuitivo, que se comprende pero cuya razón de ser se desconoce o sin que se pueda establecer por qué se considera que es esa significación (o, más bien, conjunto de significaciones) la que
corresponde atribuirle a tal fenómeno y no cualquier otra.
Por tanto, el abogado, el sociólogo, el psicólogo, el historiador, el licenciado en letras, el crítico de arte, el lingüista, el antropólogo, el geógrafo, el arqueólogo, el licenciado en turismo, el economista, el
filósofo, el terminólogo y el traductor, el epistemólogo, el bibliotecario, el publicitario, el comunicador, el arquitecto, el museólogo, el politicólogo, el licenciado en ciencias de la salud, el demógrafo, el
pedagogo y tantos otros, en el ámbito de las ciencias sociales, necesitan de la semiótica como instrumento estructurador para la consistencia y el rigor de sus estudios e investigaciones.
Esto se basa en que todos ellos tienen como objeto de conocimiento de sus respectivas disciplinas a otros tantos objetos semióticos, o sea, fenómenos sociales que ya (sin que sea imaginable un momento previo en que todavía no) tienen atribuido (pacíficamente o no) un conjunto dinámico de significados, cambiantes con el tiempo y la cultura.
Todos ellos, por tanto, son usuarios potenciales de la semiótica, en la medida en que sepan que la semiótica puede proporcionarles las operaciones necesarias para elaborar una explicación básica de la significación (plural, contradictoria, competitiva) que posee, en un momento dado de una sociedad
determinada, el concreto fenómeno que están estudiando, y en la medida en que nosotros, los estudiosos de la semiótica, que pretendemos elaborar y proponer las operaciones analíticas pertinentes, no los defraudemos.
También los objetos de conocimiento de las ciencias naturales (dejemos al margen, por el momento, el tema de si esta dicotomía es o no pertinente, si bien anticipo que considero que no) son otros tantos objetos semióticos y, por tanto, también en ese dominio la semiótica tiene utilidad. El problema es epistemológico y relativo a las características del proceso de producción de los correspondientes conocimientos y sugiero tratarlo en otra oportunidad; pero quede ya planteado.
Al enunciar inicialmente el concepto de "semiótica", aclaré que me refería a la semiótica "en cuanto disciplina". Esto quiere decir que lo diferencio del concepto de "semiótica en cuanto facultad". Para dejar aclaradas ambas direcciones esbozo este último concepto: entiendo por "semiótica", en cuanto
facultad, la capacidad cognitiva de que dispone la humanidad para la producción de todas las clases de signos: icónicos, indiciales y simbólicos, con los que da existencia ontológica a su humanidad.
Signos y objetos
La que propuse como primera característica: entender por semiótica un conjunto de conceptos y operaciones, no supone la identificación de dos universos diferentes, sino su compenetración de modo tal que los conceptos que se definan como pertinentes a la semiótica serán aquellos que permitan comprender el funcionamiento de las operaciones que constituyen su finalidad específica y aplicarlas. Conceptos y operaciones interactúan en el proceso cognitivo que identifica a la semiótica: desarrollar procedimientos analíticos y reconstructivos que permitan llegar a enunciar explicaciones relativas a la producción e interpretación del significado de los fenómenos sociales. Estos conceptos y operaciones integran un conjunto que, en definitiva, se constituye en un método de investigación.
Al afirmar esto tiendo a rechazar la concepción de la semiótica como una ciencia. Creo que, para ello, hay un argumento importante: no puede admitirse que sea una ciencia por el especial carácter del que sería su objeto de conocimiento: el signo. Desde la perspectiva peirceana (a la que sigo, sin aceptaciones dogmáticas; por ejemplo, al no compartir que la semiótica sea una ciencia o, como dice en otro momento, una doctrina), todo es signo. Es muy rico el concepto de "semiosis ilimitada" que esto último implica, tanto (1) en lo relativo a la recurrencia semiotizante de cada una de las partes del signo, que las constituye a su vez en signos, y a las partes de estos nuevos signos, a su vez, en signos (o sea, de tres partes de un primer signo se pasa a nueve, de éstas a 27, de éstas a 81, y así sucesiva y, al menos desde una perspectiva teórica, interminablemente, como (2) en la productividad del signo en la mente de cada interpretante (que no lo percibe desde alguna exterioridad como un incidental espectador, sino como parte constitutiva del signo, que no está completo sin él), en la cual, a partir del signo propuesto "se crea un nuevo signo" y así, para cada uno de los posibles interpretantes, en la autorreflexión y/o en la comunicación, continúa transformándose indefinida y creativamente aquel signo inicial, que ya no es uno sino tantos como interpretantes lleguen a incorporarlo. Pero, si todo es signo, el signo no puede ser objeto de conocimiento científico, ya que no tiene objeto de conocimiento del cual diferenciarse (o al que utilizar dialécticamente como definiens).
Pero, efectivamente, ¿todo es signo? La significación es un constructo de la humanidad y todo cuanto somos capaces de ver lo vemos porque significa y del modo como significa; y de aquí uno pasa a decir que todo es signo (transformación, desde las investigaciones cognitivas del entorno en mundo, como establecimiento de la identidad de todo organismo). Pero, ¿que algo signifique quiere decir que por eso ya es signo?
En principio, podríamos decir que todo lo que vemos (o sea, percibimos, conocemos, sentimos, intuimos, soñamos, etcétera) lo vemos porque está semiotizado (o sea, porque ha sido el referente de un, al menos, enunciado semiótico; icónico, indicial, simbólico y/o sus combinaciones posibles). Al admitir que efectivamente se requiere un proceso de semiotización como condición necesaria que hace posible la identificación de las entidades de nuestro entorno, se está admitiendo que existen dos clases de objetos: los que semiotizan y los semiotizados. En otros términos: los signos y los objetos semióticos. Pero los objetos semióticos no son signos; al menos mientras los manipulamos como tales, sin que nada impida que, modificando las circunstancias de su forma de hacerse presentes (pasando de ser referentes a estar exhibidos en representación de otros), puedan pasar a comportarse como signos. Los objetos semióticos reciben ese nombre para indicar que ya están semiotizados. Un foucaultiano diría que ya han sido
dichos desde algún discurso; creo preferible, para aprovechar el aporte de Foucault evitando la interferencia, que él consiente, de la lingüística, decir que ya han sido construidos desde alguna semiosis sustituyente; que puede ser no sólo verbal (o sea, simbólica), sino también visual (o sea, icónica), comportamental (o sea, indicial), etcétera. Respecto de aquellos objetos que no están semiotizados, no es que no existan (no planteo la duda óntica de si acaso nuestro entorno no será "el sueño de un loco en un rincón de un manicomio"); lo que ocurre es que no podemos verlos (o sea, percibirlos, conocerlos, sentirlos, intuirlos, soñarlos), ya que no tienen identidad (en cuanto posibilidad de reconocimiento mediante su significado), es decir, carecen de existencia ontológica, para nosotros.
Así pues, considero que la distinción entre signo y objeto semiótico es importante para conferir y mantener el rigor y la eficacia de la metodología semiótica. Pero es una diferencia coyuntural y no sustancial, ya que lo que en un momento es signo en otro puede pasar a ser objeto semiótico y viceversa. Del mismo modo que, para el enfoque semiótico, nada es definitivamente icónico o indicial o simbólico (una pintura clásica: el Erasmo de Holbein, por ejemplo, es un icono en la medida en que propone una
representación de la apariencia física de ese admirable humanista y no sólo por esto; es un índice para el trabajador que tiene que colgarlo de una pared o para el curador que tiene que decidir junto a qué otros cuadros o puerta o esquina o panel conviene situarlo y no sólo para éstos; y es un símbolo para el marchand que lo mira codicioso y también para otras múltiples miradas). Quienes se acercan al conocimiento riguroso (o científico) con la esperanza (positivista) de pisar un suelo definitivamente
firme, acostumbran criticar esta movilidad de los conceptos semióticos y los señalan como una prueba de su inconsistencia. Considero, por el contrario, que esa movilidad acredita el enraizamiento cognitivo de la semiótica, la capacidad que tiene nuestra disciplina para dar cuenta de las operaciones mentales que intervienen en la producción y el cambio del significado de determinado fenómeno, sin necesidad de modificar sus conceptos básicos ni sus operaciones analíticas.
Pero volviendo a la distinción entre signo y objeto semiótico, creo que el criterio para establecerla pasa por una visión generativa (no en sentido causalista). Para que algo llegue a ser un objeto semiótico, es necesario que un signo (debidamente contextualizado) lo enuncie, lo que no ocurre procesualmente sino de modo simultáneo o en paralelo. Entonces, algo será signo cuando interviene como enunciador que semantiza a algo diferente de sí mismo. Y algo será objeto semiótico cuando ha recibido su significado de algo diferente de sí mismo (lo que ocurre con todo lo que estamos en condiciones de percibir; incluido el signo, sólo que en tal caso la operación habrá de designarse como "metasemiótica"). Dicho de modo más simple: lo que enuncia es un signo y lo que resulta enunciado es un objeto semiótico. O también (entendiendo dinámicamente y no en su posibilidad especular al término "sustitución"), la semiosis sustituyente está constituida por signos y la semiosis sustituida está constituida por objetos semióticos. Obsérvese: este texto es una semiosis sustituyente (está constituido por signos) y el problema al que se refiere (eso de lo que habla) es una semiosis sustituida (la forma en que queda construido el problema del que se habla, por el modo como se lo dice, lo constituye en objeto semiótico). Pero cuando alguien responde y comenta lo que aquí se dice, su texto es la semiosis sustituyente (en cuanto está constituido por signos) y este texto, que he llegado a escribir y que recibe un nuevo significado a partir del nuevo texto dicho por el otro, es una semiosis sustituida (en cuanto resulta construido como objeto semiótico).
Entonces, si, por ejemplo, puede establecerse respecto de un determinado constructo físico que, para un sujeto determinado (o para una comunidad determinada de sujetos) consiste en "un ámbito donde transcurre la vida familiar" (siendo ése uno de sus significados, entre otras muchas posibilidades), y de otro determinado constructo físico que consiste en "un lugar donde se administra justicia" (siendo ése su significado predominante), etcétera, ello será así porque ese sujeto o esa comunidad han sido intérpretes de algún texto (icónico, indicial o simbólico; o, mejor, de multitud de textos de esas características y su posible combinatoria) que así lo propone; por tanto, una casa o el edificio de tribunales son objetos
semióticos y la respuesta del o de los entrevistados, o lo escrito en los libros, o lo visto en tal o cual imagen o film, es lo que utiliza los signos mediante los que la casa adquiere el significado de representar a la vida familiar y el palacio de tribunales el significado de representar a la justicia. Pero si, de pronto, nos encontramos ante una casa concreta, con sus corredores y piezas y puertas y cocina y dormitorios y baños, y sus colores en las paredes y juguetes en el suelo y olores en el aire, podemos
preguntarnos acerca de qué clase de vida familiar está representando (construyendo) esa casa y, entonces, la casa es un signo (en rigor, un discurso o contextos de signos) o una semiosis sustituyente y la vida familiar es el objeto semiótico o la semiosis sustituida. Mutatis mutandis, lo mismo sirve para el edificio de tribunales; por eso, por lo general, se busca que sea un edificio de cierta solemnidad arquitectónica, para construir un significado solemne de la justicia; sin perder de vista que la
"solemnidad" arquitectónica también es un objeto semiótico que se construye con recursos de la semiosis (sustituyente) de la arquitectura de determinada sociedad, época histórica y escuela arquitectónica, de un modo en el diseño y de otro modo en la obra, los que así se constituyen en otros tantos signos o semiosis sustituyentes y sus objetos semióticos correspondientes.

* Fragmento de La semiótica de los bordes, de reciente aparición (ed. Comunicarte). El autor es profesor titular de Semiótica y de Metodología de Investigación en las universidades nacionales de La Plata y de Jujuy y dicta posgrados en Argentina, Uruguay, México, Perú y España.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-109623-2008-08-14.html

*

3º Concurso de composición XICóATL: hasta el 30 de agosto!

Para recordarles que el 30 de agosto 2008 es la fecha límite para el envío de los trabajos al 3º Concurso de composición XICóATL "Estrella Errante". Les enviamos nuevamente las bases de participación. Más informaciones obtienen en la sección Aktuelles/Actualidades de nuestra página de internet www.euroyage.com

Cordial saludo,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.com
Schiessstattstr. 44/9 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067

ESPACIO PARA SOCIOS:

-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

14/08/2008 GMT 1

EN LA SUPERFICIE DE NOSOTROS MISMOS...

urbanopowell @ 02:02

El señor de los perros*

Era bipolar, entre la euforia y la honradez. Entre pulgas y garrapatas amaba tanto a sus perros que cuando estaba con ellos les conversaba de igual a igual.
En esa cucha de gruñidos y hocicos húmedos, no importaba quién era el amo.

*de Azul. azulaki@hotmail.com

EN LA SUPERFICIE DE NOSOTROS MISMOS...

Acaramelados*

Acaramelados. La palabra era "acaramelados". Siempre uno pegado al otro, haciendo cucamonas y dándonos achuchoncitos. Miradas a los ojos y susurros en el oído."Quiero estar siempre contigo" "Siempre tendré un pedazo de ti".

Un día me miró muy fijamente y con cara seria y gesto un tanto triste me dijo: "Si muero, quiero que te quedes algo de mí y lo lleves siempre contigo. Para que me recuerdes"

De tanto en tanto abro la bolsa y saco su cabeza. La miro y parece que sonríe contenta porque he cumplido mi palabra.

*De Joan Mateu. joan@cimat.es

La era de la interrupción...*

*Por Esteban Magnani y Luis Magnani

"Para un hombre que sólo considera tolerable la vida manteniéndose en la superficie de sí mismo, es natural sentirse satisfecho al ofrecer a los demás sólo su propia superficie."
Paul Auster, The Invention of Solitude

En buena medida la historia de los pueblos ha estado determinada por su capacidad para hacer más eficiente el trabajo; aquel que obtuviera más bienes para su especie tendría más posibilidades de sobrevivir. El axioma cobraría otra dimensión con el advenimiento del capitalismo y la tecnología
que llevaba asociada, sobre todo en lo que se refiere a aumentar la productividad de las horas de trabajo.
Según el historiador norteamericano Lewis Mumford (1895-1990), "es el reloj la clave para entender el desarrollo del capitalismo y no la máquina de vapor" (como dice su cita más repetida). A partir del momento en que el trabajo se transformó en una mercancía vendible, se hizo imprescindible mensurarla, ordenarla, fragmentarla y controlarla; de esta manera se regulaba la productividad del trabajo.
Obviamente los primeros relojes eran caros y los únicos que los poseían eran los nuevos capitalistas, que no pocas veces los alteraban para hacer trabajar más a sus empleados. Las campanas de las iglesias resultaban fundamentales para despertar a los flamantes obreros que debían abandonar el tiempo rural guiado por la naturaleza para someterse al tiempo recortado en minutos y horas.
Era el inicio del largo camino de una frase que haría historia: "El tiempo es dinero". Su aprovechamiento sería una condición necesaria para el éxito capitalista de algunos o la supervivencia de otros. Otro ejemplo clásico del control tecnológico del trabajo es el que creó otro norteamericano, Henry Ford (1863-1947), inventor de la cadena de producción sobre la que desfilaban las partes en las que cada trabajador debía, una y otra vez, enroscar, atornillar, encastrar o perforar a velocidad continua, sin dejar escapar las piezas, como bien se ilustra en el clásico de Chaplin, Tiempos modernos.
Se podrían mencionar muchos otros hitos tecnológicos para el aumento de la productividad laboral o, como se diría en términos marxistas, del aumento de la extracción de plusvalía relativa. En los últimos tiempos, en los sectores de trabajo de elite, y gracias a la llegada de la digitalización y la sociedad de la información, como algunos gustan llamarla, lo que se logró fue una disolución de las fronteras entre los tiempos de trabajo y personales, algo que hubiera sido un sueño para el moralista Henry Ford, quien gustaba controlar a sus empleados y pagaba su altísimo sueldo de Five dollars a day (Cinco dólares al día) sólo a quienes demostraban que no lo gastarían en forma pecaminosa.
Por un lado la victoria ha sido de los empleadores: estar conectado es un valor social en sí mismo; celulares, wifi, chat, radiomensajes, telefonía IP y toda una batería de recursos on line que se consumen con fruición así lo demuestran y permiten a los modernos profesionales la sensación de una omnipresencia divina que puede satisfacer a sus empleadores... pero sólo por un lapso de tiempo.
Es que en los últimos años cada vez más empresas están notando que la excesiva conectividad de sus empleados, en vez de permitirles hacer mejor su trabajo, les impide poner el foco en su labor hasta terminarla. La capacidad de hacer múltiples tareas de una computadora no ha logrado ser emulada por
su contraparte humana. En lugar de vivir la era de la comunicación, parecemos vivir la era de la interrupción.
En busca del tiempo perdido
Un nuevo campo de investigación se ha abierto recientemente para averiguar un poco más sobre el efecto de la excesiva conectividad de los empleados.
Entre sus resultados hay una larga lista de estadísticas para el miedo.
Algunos afirman que el 28% del día de un empleado que trabaja con información es malgastado en interrupciones que no son urgentes ni importantes y también por el tiempo que consume retomar el hilo de lo que se estaba haciendo. ¿Qué hubiera pasado con un empleado de Ford si hubiera desperdiciado tanto tiempo? La pérdida se hace más relevante cuando se la compara con el tiempo de creación productiva, en la que se incluye la redacción de emails necesarios, que es del 25%.
Las cifras para el horror estadístico se multiplican: según Rescue Time, una empresa dedicada a analizar los hábitos en el ambiente de la computación, un empleado tipo, sentado todo el día frente a su monitor, se detiene a mirar su bandeja de entrada de mails más de 50 veces y envía mensajes otras 77; en la Web, en promedio, el trabajador visita 40 sitios. Todo esto en un solo día. El resultado se obtuvo a través de un software que rastreó el comportamiento en las PC de 40.000 empleados.
Tan grave es el problema que las mismas compañías que contribuyeron a crear esta avalancha de bits viajeros han comenzado a estudiar la manera de reducirla. Grandes monstruos informáticos como Microsoft, Intel, Google e IBM, han conformado el Information Overload Research Group (Grupo de
Investigación en Sobrecarga de Información), a fin de encontrar métodos que ayuden a los trabajadores a hacer frente a la marejada de bits que soportan.
Las herramientas creadas para aumentar la productividad se han vuelto, como robots que se rebelan contra sus creadores humanos, en causa fundamental de la noproductividad. Esto es, palabras más, palabras menos, lo que admitió al diario New York Times (EE.UU.) Jonathan Spira, analista jefe de
investigación de la firma Basex y miembro del grupo de investigación.
Tampoco dejó de recordar una máxima conocida de Silicon Valley que afirma que las compañías deben ser las primeras en hacer uso de las innovaciones que inventan, pero reconoció que se están encontrando con que eso no es nada bueno.
Mensaje inteligente
Según Gloria Mark, especialista en "Interacción computadora-humano" de la Universidad de California, muchas de las llamadas o correos electrónicos son realmente importantes y hacen a la tarea del empleado, por lo que ignorarlos por completo resultaría peligroso: de alguna manera las interrupciones son (o pueden ser) parte del trabajo. Pero, ¿cómo saber si lo que uno está haciendo es más importante antes de leer el nuevo mail o atender el teléfono?
Incluso, puede que no sea importante para la tarea, pero que sí lo sea en el ámbito emocional; por ejemplo, si viene de la pareja o una amistad. La solución no es sencilla. La información ha dejado de ser un recurso escaso; en cambio, la atención ha pasado a serlo, asegura David Rose, un experto en
informática de Cambridge.
Los ingenieros en computación han empezado a pensar en algo tan improbable como la interrupción perfecta. Algo así como un mensaje con criterio propio que llame la atención del destinatario o se autopostergue hasta otro momento. Mary Czerwinski, una "experta" en el nuevo fenómeno de la
interrupción, se encontró con este problema en una situación límite: astronautas ocupados en trabajar en el espacio. ¿Cómo debería hacer la NASA para enviarles un mensaje importante?
En una estación espacial se atienden docenas de experimentos y, al mismo tiempo, se monitorean los sistemas de advertencia de fallas. Si recibe una interrupción que distrae demasiado, el astronauta puede echar a perder un experimento que vale millones. Si la interrupción es demasiado suave, o sutil, puede no advertirla, con consecuencias aún peores. Czerwinski advirtió que lo crucial era la manera de hacer llegar el mensaje de interrupción y propuso un gráfico visual, estilo pentagrama, cuyos costados
cambiaban de color según el tipo de problema que se estuviera enfrentando. Gracias a esta experiencia Czerwinski fue contratada por Microsoft para investigar cómo se usan las computadoras y qué ocasiona su uso en términos productivos. Para ello creó un programa que registraba cada click del mouse y obtuvo algunas cifras interesantes: en promedio, la gente tenía unas ocho ventanas abiertas al mismo tiempo y no se detendría en ninguna de ellas más de 20 segundos. Pero lo peor es que luego de una llamada, un mensaje de chat o un mail que enciende una luz en un rincón de la pantalla, puede llevar unos 25 minutos volver a continuar la tarea que se estaba realizando.
Incluso, el 40% de las veces la tarea inicial era definitivamente olvidada por el trabajador, quien se veía arrastrado por la ola de nuevas tareas en constante aparición. Según Czerwinski el principal peligro de las interrupciones es la distracción que producen en la memoria de corto plazo, que ya no retiene qué se estaba haciendo.
Los especialistas sugieren que si resulta probable que la interrupción lleve más de un par de minutos en ser resuelta, uno se tome el trabajo de anotar lo que estaba haciendo. Es más, la mayoría de la gente que lograba una productividad aceptable aseguraba usar un sistema muy simple para mantener una lista jerarquizada de tareas. No era necesaria una moderna agenda o una palm; papel y lápiz, un simple archivo de texto o un mail recordatorio, bastan.
Otra solución, al menos parcial, es la que diseñó el "gurú" de la interrupción, Danny O'Brien, quien diseñó un programa que luego de 10 minutos de navegar la web preguntaba "¿Estás posponiendo algo?". Sus conferencias sobre "life hacking" (algo así como una "coartada de vida", en referencia a los sistemas que permiten filtrar interrupciones no justificadas) atraen a mucha gente y el concepto ya mereció varios sitios de Internet.
Otro de los problemas de las relaciones digitales es que uno no sabe hasta qué punto está interrumpiendo al enviar un mensaje. Cuando se trabaja al lado del compañero es muy probable que el lenguaje corporal indique si es el momento de interrumpirlo o no. Por eso, Gloria Mark propone un sistema informático que sea equivalente: las máquinas almacenarían los mensajes hasta que uno considere que es el momento oportuno y se disponga a verlos.
La salida es una alternativa tecnológica a lo que se hacía hasta hace unos años al conectarse especialmente por teléfono para bajar mails o lo que se podría hacer ahora simplemente cerrando el servicio de correo hasta que se tenga tiempo de leer los nuevos. Pero... ¿y si llega uno realmente
importante?
Uno de los asistentes de Czerwinski en Microsoft diseñó hace ya varios años un programa de correo electrónico llamado Priorities que establece prioridades para los mails y los va enviando de acuerdo a lo ocupado que está el receptor. Según Czerwinski el sistema le permitió tres horas de trabajo ininterrumpido.
Otro sistema desarrollado por su equipo busca conocer los patrones de trabajo del sujeto y prever su comportamiento para analizar si es un buen momento para interrumpirlo. Por ejemplo, un programador que lleva cierto tiempo digitando en su teclado es probable que esté concentrado y lo mejor sea dejarlo seguir hasta que haga un alto para chequear mails, algo que suele ocurrir con una frecuencia previsible. Luego de un tiempo de estudio, el software conoce a su usuario y está listo para decidir cuándo vale la
pena interrumpirlo.
El problema entonces es el criterio, un bien que parece patrimonio exclusivo de los seres humanos pero que cada vez resulta más vital emular desde un sistema informático capaz de digerir el monstruoso volumen de información en constante arribo.
Amor a la interrupcion
Pero, ¿es necesaria tanta tecnología para apagar tanta... tecnología? Al fin y al cabo, no debería ser tan difícil reducir la lista de contactos en el chat, apagar el celular cuando se requiere concentración y un par de medidas por el estilo. ¿Por qué cuesta tanto?
Tal vez lo peor sea la adicción a estar conectado que se genera y la tendencia a creer que la capacidad de hacer varias tareas simultáneas es también una capacidad humana. Guillermo Movia, representante argentino de Mozilla, cuenta que en las reuniones generales de la organización en San Francisco la mayoría de los asistentes van con su notebook y contestan mails mientras "participan" de la discusión. Cada vez más la información circula fragmentaria, parcial y el feedback es tan entrecortado que no sería de extrañar que nadie sepa bien de qué se está hablando.
En la larga historia de la organización del trabajo, quizá nunca se haya visto un éxito tan rotundo en la aceptación de acicates tecnológicos que no saben de respeto por el tiempo y los horarios personales. Todo debe acometerse con igual urgencia. Pero también quizás esta sea la victoria más pírrica imaginable: la era de las telecomunicaciones ha permitido perder tanto tiempo como el que permitió ahorrar.
Y esto explicaría también por qué la prometida revolución productiva digital nunca ocurrió tal como se la auguraba en sus comienzos, cuando se la comparaba con el impacto que generaron la máquina de vapor y el tren. Es cierto que las computadoras y la omnipresente Internet permiten acciones que hoy resultan imprescindibles, pero también lo es que facilitan muchas que no lo son.
El nuevo fenómeno no hace sólo al aspecto profesional de la vida sino también al personal. Las charlas con amigos se ven interrumpidas por mensajes breves que dicen poco o nada, llamados al celular, luces que se encienden en las palms. Ninguna charla sobrevive más que hasta la siguiente interrupción, sin poder profundizarse, haciéndonos vivir siempre en la superficie de las cosas, en la superficie de nosotros mismos.

*Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-1976-2008-08-13.html

Piojos*

Escarban mi cabeza
Llena de pelos al viento
No encuentro el momento
Oportuno de poder evitar
Este pequeño pero gran mal
Que acecha y carcome mi cerebro
Dando un molesto ardor, picazón
A mi nuca, a mi cabellera
Orgullosa
le aplican un disparatado revés
Pequeños piojitos,
Déjense de joder,
Váyanse de mi bocho,
Me tienen a mal traer,
Los siento martillar,
Con sus utensilios, sus herramientas,
Me duele el trepidar
De su caminar, erizando
Mis impresiones de tener
Un cabello lozano y fresco,
A ser solo un tormento
Hasta que acabe con éstos,
Insidiosos y molestos,
Los insectos del cuero cabelludo
Son parásitos cornudos,
Que calientan mi coronilla,
Me siento entre comillas
Un ser irritable y rezongón,
Hasta que no se vaya
El último bravucón
De mi lindo y preciado
Peinado, sr. Tenga cuidado,
No se acerque, no se arrime,
No se descuide, ni me huela,
Que tengo en mis fontanelas
A estos animales podridos,
Los voy a destripar con esmero,
Aunque me saque la mitad
De mis pelos.-

*de Azul. azulaki@hotmail.com

Todos me envidian en tus sueños*

En mis sueños
nunca es otro más que yo
el boludo
En los tuyos
siempre soy el más beneficiado

En mis sueños
pocas veces te tengo sólo para mí
En los tuyos
con frecuencia
estás conmigo

En mis sueños
caí como un chorlito
(como sea que los chorlitos caigan)
En los tuyos
soy un titán feliz, feliz, feliz.

*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar

*

3º Concurso de composición XICóATL: hasta el 30 de agosto!

Para recordarles que el 30 de agosto 2008 es la fecha límite para el envío de los trabajos al 3º Concurso de composición XICóATL "Estrella Errante". Les enviamos nuevamente las bases de participación. Más informaciones obtienen en la sección Aktuelles/Actualidades de nuestra página de internet www.euroyage.com

Cordial saludo,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.com
Schiessstattstr. 44/9 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067

ESPACIO PARA SOCIOS:

-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

09/08/2008 GMT 1

DAR LO QUE NO SE TIENE A QUIEN NO ES...

urbanopowell @ 15:15

ANALFABETOS DE AMOR*

Basado en poema de Bertolt Brecht

Antes de ser “Juanito Laguna”
Vivió el mundo. ¿Viejo mundo? ¿Mundo nuevo?
Cueva tibia / tibio mar, tibias mareas.
Protorecuerdo / bombo / frágil cristal de roca
Primera herida / rayo de luz/ vinieron muchas más.
Aprendió como pudo/ morir/ sobrevivir.
El mundo ¿Línea plana? Final / infierno / paraíso
Piernitas flacas/ costillas salidas/ panza redonda
Un mundo / adentro / afuera/ excluidos/ incluidos/ círculo cerrado.
Nada de amor / aprendió / el desamor es una moneda de dos caras.
Aprendió / secretos del lobo Ataque / defensa / defensa / ataque.
In-migrantes. E-migrantes Mulatos/ indígenas/ mestizos.
Ta/ Te /Ti ¿Cara o seca? Alpiste/ perdiste.
Cuando los piojos buscaron abrirse camino /en su rabia gredosa
cerro los dientes/ el corazón / la casa.
Aprendió / no solo de pan vive el hombre / Tambien de piedras
Hurgó los desperdicios, / pan y fruta / chancho limpio nunca engorda.
Zapatos chicos / dolores grandes / pantalones cortos / tristeza larga.

“Don Juan de la pipa rota ¿con que se la componemos?”
Con un palo que le daremos
“¿Adonde está el palo? El fuego lo quemó
¿En donde está el fuego? El agua lo apagó
¿En donde está el agua ? Un burro se la tomó
¿Adonde está el burro? El burro se murió
¿Adonde lo enterraron? Adonde quiso Dios”
¿Adonde está Dios? Diosito se escapó
¿De quien escapó Dios? Del peor de los bandidos
¿”El peor de los bandidos donde está”? /Engendrando
¿A quien está engendrando? A “Juanito Laguna.”

“Juanito Laguna”/ No / no aprender / no enseñar / no leer / no escribir/
“Juanito Laguna” / Aprendió / le enseñaron / todo tiene costo

Su costo de vivir
fué
ser engendrado
por los analfabetos del amor.

*de Amelia Arellano arellano.amelia@yahoo.com.ar

DAR LO QUE NO SE TIENE A QUIEN NO ES...

La sombra china de Jacques Lacan*

En ensayista y semiólogo François Cheng introdujo la poesía y la filosofía orientales en el ideario lacaniano. Dos de sus libros, que ahora se consiguen en Buenos Aires, influyeron en las teorías del brillante y controvertido seguidor de Freud
Sábado 9 de agosto de 2008 | Publicado en la Edición impresa

*Por Luis Gruss
Para LA NACION

Su nombre no suena con demasiada frecuencia por aquí. Quizás ahora un poco más, con la reciente llegada a las librerías porteñas de dos de sus libros fundamentales: Vacío y plenitud (Ediciones Siruela) y La escritura poética china (Pre-textos). François Cheng (nacido en Pekín en 1929 y luego nacionalizado en Francia, país adonde se trasladó en 1948) es, sin embargo, el más reconocido experto en el conocimiento y difusión de la espiritualidad de Oriente. Sus reflexiones fueron fundamentales, entre otros, para su admirador y amigo Jacques Lacan, cuyas investigaciones en torno al valor del significante confluyeron naturalmente con la teoría de palabras llenas y palabras vacías o muertas que Cheng elaboró al analizar la escritura poética china. El sueño tiene la estructura de una frase, decía Lacan en su estilo enigmático que armonizaba con el de Cheng cuando éste comentaba aspectos de la escritura poética china: el ritmo desempeña una función primordial, ya que indica la forma en que se agrupan las palabras y permite decidir cuál es su verdadero sentido.

Filólogo, poeta, ensayista, calígrafo, traductor, novelista y semiólogo, Cheng ha sido un estrecho colaborador de Lacan. El psicoanalista francés lo presentó en uno de sus célebres seminarios (abril de 1977) con su ironía habitual: "François Cheng, que en verdad se llama Cheng-Tai-Tchen, se ha puesto François con el objeto de reabsorberse en nuestra cultura, aunque esto no le ha impedido mantenerse muy firme en lo que hace, un trabajo de gran utilidad para los que aquí se consideran analistas".

La zambullida china de Lacan nada tuvo que ver con el exotismo que a veces provoca en Occidente aquel mundo lejano de ikebana, té verde, dragones y flores de loto. Lacan vio una clave de sus teorías en los estilizados ideogramas chinos. La forma genera sentidos inesperados. La forma, debe subrayarse una vez más, arrastra por añadidura el contenido y no al revés, como antes se creía. La poesía china es eminentemente metafórica. Sólo así puede concebirse (por ejemplo) que la unión nube/lluvia aluda por elevación al acto sexual; el jade, a la mujer de bellas formas o que la luna llena señale un reencuentro de amantes. Según el imaginario chino estudiado por Cheng, la montaña pertenece al yang y la nube al yin. En ese caso la montaña designa al hombre y la nube (inalcanzable), a la mujer. Las voces que emanan de ellos, entonces, son: "Viajo pero, como la montaña permanezco contigo" y "Estoy aquí pero, como la nube, mi pensamiento viaja contigo". Esto, aunque resulte arduo de asimilar para el lector occidental, está resumido en un dístico de Wang Wei, destacada figura poética junto a Li Tai Po durante el reinado de la floreciente dinastía Tang.

El lago se vuelve sobre un instante/
La verde montaña rodea la nube blanca

Lacan leyó con atención a los poetas chinos y en ellos, de la mano de Cheng, observó que los ideogramas generan sentido en los versos. Algo análogo sucede en el diván del analista. Simples sonidos evocan situaciones más complejas que trascienden ampliamente las palabras pronunciadas. En su libro La escritura poética china , Cheng cita el "sencillo" ejemplo de un ideograma que, por sus componentes gráficos, suscita una imagen poética. En China la expresión po-gua (literalmente, "melón partido") designa los dieciséis años de una joven deseable y casadera. A partir de una imagen gráfica se llega, al final de la cadena significante, a la idea erótica de carne tierna (melón) y fresca, mordedura sensual, etcétera. La partición del melón podría ser interpretada como pérdida de la virginidad. Este raro juego de espejos se entendería mejor, claro, si se viera el dibujo partido del ideograma correspondiente.

En su Seminario 24, Lacan les dice a sus alumnos: "Yo quisiera llamar la atención sobre algo: el psicoanalista depende de la lectura que hace de lo que dice el paciente. Y lo que escucha no puede ser tomado al pie de la letra [ ]. ¿La verdad despierta o adormece? Me gustaría que antes de responder leyeran a François Cheng, ya que con la ayuda de lo que se llama escritura poética ustedes pueden tener la dimensión de lo que podría ser la interpretación analítica".

Eran habituales las caminatas y conversaciones entre Lacan y Cheng, quien no casualmente dedica su libro Vacío y plenitud "al maestro Jacques Lacan", cortesía que el psicoanalista francés solía devolver en el mismo tono. Leyendo poemas chinos de la Antigüedad o analizando pinturas donde las áreas en blanco eran muy evidentes, los dos pensadores concibieron la noción de vacío no como algo vago e inexistente sino como un elemento dinámico y activo.

El vacío pasa a ser un signo; es origen y elemento central en el surgimiento de " las diez mil cosas" del mundo. La pincelada del calígrafo o del artista acaba diciendo mucho más de lo que se había propuesto, tal como sucede con el paciente en el consultorio. Lo dicho se traduce en un malentendido eterno. ¿Por qué? Porque una palabra no revela claramente su sentido (por ejemplo, la voz china dao o tao no refiere sólo al camino aludido). Más bien conduce a otras voces en una cadena lingüística así como un sentido conduce a otros. Siempre decimos más de lo que nos proponemos. Esto último se produce mediante los conocidos mecanismos inconscientes de desplazamiento (desvío) y condensación. La digresión es el recurso preferido en estos casos. Sólo hay algo nuevo en el significado cuando hay algo también nuevo en el significante. El sujeto que habla no es amo y señor de lo que dice. En los hechos, termina diciendo más de lo que quiere. Termina expresando (siempre) otra cosa. Desde el análisis lacaniano se afirma que hay que entender al paciente más allá de lo que dice. En cuanto se quiere afirmar algo, se producen incidentes inevitables: de ahí la confusión y la imposibilidad del diálogo como absoluto lazo de unión. Cada uno de nosotros es hablado por la lengua. Por eso, en principio conviene que no nos tomemos a pecho ni a nosotros ni a los demás. El oficio propio del analista es escuchar al paciente casi como si hablara a través de ideogramas chinos: diciendo mucho más allá de lo que dice. Interpretar es escuchar al sujeto no en lo que él cree pronunciar sino en el deseo que fluye a través del significante que por algún motivo eligió.

En función de estos razonamientos, Cheng se detuvo especialmente en los poemas de Li Bo (o Li Tai Po) y otras tantas obras maestras que, como se ha dicho, iluminaron el cielo del arte bajo el imperio de los Tang, durante los siglos VII y IX de nuestra era. Entre varios centenares de poemas, Cheng eligió para su análisis -realizado al unísono con Lacan- una conocida cuarteta ("Escalinata de jade") que podría traducirse así:

Del umbral de la escalinata de jade
Brota un rocío blanco/
La larga noche penetra en las medias de seda/
Dejando caer la cortina de cristal/
Contemplada al trasluz por la luna de otoño.

El tema abordado es la noche de espera de una mujer ante la puerta de su casa vacía. La espera es inútil porque su amante no llegará. Desilusionada y con frío, la mujer se retira a su cuarto. Allí baja la celosía de cristal y se queda un rato más, confiándole su pena y su deseo a la luna, cercana y lejana a la vez. Li Bo invita al lector a vivir los sentimientos del personaje desde dentro. Pero sólo entenderá mejor la idea que sobrevuela allí el lector familiarizado con el valor simbólico de los significantes chinos:

Escalinata de jade: piel lisa y suave de una mujer. Rocío blanco: noche fresca, hora solitaria, lágrimas. Y tiene un matiz erótico. Media de seda: cuerpo de mujer. Celosía de cristal: interior del gineceo. Luna de otoño: presencia lejana y deseo de reencuentro.

Con esta secuencia de imágenes -dice Cheng-, el poeta crea un mundo coherente y misterioso. Las cosas parecen derivar unas de otras de manera inexorable. Por intermedio de los signos, la luna adquiere su estatus de símbolo primordial de los poetas chinos clásicos, artistas de una sensibilidad nocturna que revela el secreto de una noche de mito y comunión. El amor (que Lacan ha definido como dar lo que no se tiene a quien no es) se conecta con la idea del vacío esencial, es decir, fuente permanente del deseo aunque no excluya -en esa búsqueda infinita- el dolor y la melancolía que inevitablemente nacen de la ausencia.

*Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1036743&origen=relacionadas

"Quien ama en exceso se agota"*

Reproducimos aquí algunas ideas centrales de François Cheng expuestas en sus libros Vacío y plenitud y La escritura poética china, distribuidos ahora en algunas librerías de Buenos Aires.

"En China, arte y arte de vivir son la misma cosa. El pensamiento estético de ese país considera siempre lo bello en su relación con lo verdadero. La noción central de esta búsqueda se resume en la palabra vacío. No menos esencial que la célebre dualidad yin-yang, el vacío se presenta como un eje en el funcionamiento del sistema de pensamiento chino. Ese principio rige la pintura, la poesía, la música, la narrativa, el teatro y hasta disciplinas físicas como la acupuntura o el taichi."

"En el orden de lo real, el vacío tiene una representación concreta: el valle. El valle es hueco y aparentemente vacío; pero hace crecer y nutre todas las cosas; lleva todas las cosas en su seno y las contiene sin dejarse nunca ni desbordar ni extinguir. El espíritu del valle por siempre está vivo. En él se habla de la hembra misteriosa. La hembra misteriosa tiene una abertura de donde salen el cielo y la tierra. El imperceptible chorro fluye indefinidamente; se bebe de él sin jamás agotarlo. El espíritu baja al valle y vuelve a subir; es el aliento o el soplo; espíritu y valle están abrazados por la vida."

"Quien ama en exceso se agota."

"Antes de pintar el bambú hace falta que el bambú crezca dentro de nosotros."

"Una obra maestra es aquella que restituye las relaciones secretas entre las cosas."

*Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1037430

ALLÁ, A LO LEJOS...*

Allá,
a lo lejos,
eras un punto en la distancia,
un grano de arena,
una semilla que orbita
en tierras lunares,

una gota
de agua cayendo,
un pedacito de cielo recortado
entre el embarcadero
y la visera de mis manos.

*de Sebastián Slobodjanac Iparraguirre. sebaslobo@hotmail.com
En Libro "Amor Universal" -Carpe Diem Editora S.J.-2004

ALIMENTOS TERRESTRES*

*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com

Cuando el apetito voraz la llevó a devorar cerdo, pollo, conejo, perdiz, iguana y cuanto animal cayera en sus cacerolas; cuando el olfato se agudizó hasta percibir a la distancia el olor de lo femenino y lo masculino; cuando notó que las pupilas se le dilataban tanto ante un hombre como ante una mujer hermosa, comenzó a prestar atención a su conducta.
Con dos o tres baños diarios de inmersión en agua fría, procuró bajar la temperatura del cuerpo. Cuando las sales bullían como si ella fuera un termostato en la bañera, la vaciaba y repetía el procedimiento las veces que fueran necesarias.
A pesar de los intentos de sofocación, tuvo que admitir que desde el primer día de casada, el compromiso de ser de goce privativo del esposo, le había sembrado una pequeña raíz de hastío que se empecinaba en ignorar. La fanfarria de aquella noche de vestido excesivo, alegría programada y comentarios acordes a la tediosa eternidad, la hizo sentir como si esa fuera la última fiesta de los condenados. Pero con abnegación mantuvo su compromiso de fidelidad evitando contactos, desviando miradas, tomando distancia.
Esa entrega exclusiva y excluyente le fue diezmando el deseo. Ya conocía tan de memoria aquella piel, aquellos recorridos y vaivenes, que perdió interés en ese cuerpo que no se diferenciaba del propio.
Por el bien del esposo consultó revistas femeninas que indicaban con tino que la pareja debía explorar otros estímulos, otros escenarios, otras coreografías. Sin embargo, tuvo que admitir que por encima de un cambio de posición ella necesitaba un cambio de individuo. Pero no podía desperdiciar, así como así, tantos años de abnegación, de sacrificio y entrega.
Para eludir la lujuriosa verdad, tomó clases de gimnasia tres veces por semana. Buscó aquietar la efervescencia del cuerpo con rutinas en ocho tiempos, con flexiones cortas y largas, con ejercicios abdominales intensivos. Logró aductores rígidos, glúteos firmes, vientre contraído pero en vez de extenuarse, fue aumentando su vigor físico. La ligera vestimenta de sus compañeras, el torso semidesnudo de los hombres y la música energizante, multiplicaron el apetito y las palpitaciones.
Entonces inició cursos de bonsai, de pintura sobre tela, de deshilado en bastidor, de primeros auxilios, crochet, educación vial, esperanto, control mental y cocina vegetariana. En esta última actividad depositó toda su esperanza. Debía desterrar la carne. Los vapores del coliflor y los aromas del berro habrían de sosegar el ímpetu de la sangre. La leche de soja, si lograba ingerirla, apaciguaría el furor.
Sostuvo la dieta con disciplina tibetana. Con el paso de las semanas, se tornó blanca y fresca como una hoja de endibia. Las venas acentuaron el color verdoso y su andar fue languideciendo. El viento la hacía oscilar como una espiga. El cabello floreció en las puntas y fueron inútiles los tratamientos capilares. Las pestañas, las cejas y el vello púbico adquirieron la textura del pasto. Su aliento olía a yuyo, su cuerpo era un árbol. Pasaba horas sentada en el jardín con los pies en remojo y se dejaba rondar sin fastidio por hormigas, pájaros y arañas.
Hasta que el marido advirtió una hipotermia alarmante. El esposo insistió en consultar un médico pero ella se negaba. Cuando ya no tuvo fuerzas para oponerse fue sometida a inyecciones de hierro, complejos vitamínicos, suplementos dietarios.
Día a día sus axilas fueron dejando de oler a brócoli y los dedos perdieron el aspecto filamentoso, para ir recuperando su peligroso aspecto de conformación humana. El sexo, que al contacto con los dedos del esposo, ahora se abría como un alcaucil hervido sin sal y sin limón, fue recuperando la antigua firmeza y el color. Como era previsible, poco a poco el ardor recobró su poderío en cada rincón del cuerpo. La recuperación fue admirable. Así, se le hizo firme la mirada, fácil el contacto, corta la distancia...

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-14689-2008-08-09.html
-Enviado para compartir por Ruben Vedovaldi. RubenVedovaldi@netcoop.com.ar

RIESGO*

Si en el riesgo se han dejado piel y pasos
al empeño le han tensado las raíces
y en lo hondo, en lo vivo, allá en lo humano
tendrá un sitio bien ganado la esperanza

Cuánta vida emana de un abrazo
cuánto invierno he visto en las miradas;
mas lo recio se fugó hasta la intemperíe
cuando el ansia por la sed se entrego al viento

Y qué más exigirle a la libido de la noche
y qué historia tan tierna me contó ese cuerpo

El ciclo nació y se perdió en los tiempos
y el andar del alma es lento...

Tristes de aquéllos que no arriesgan
más allá de lo que verbalmente dicen,
en entornos generosamente afines
con argumentos entrañablemente hermosos;
tras vidas cerradas a cal y canto

Donde todo lo previsible va cayendo en lo gregario

Si metafóricamente la memoria es una esponja
o una cinta magnetófonica , tendente en muchos casos
a almacenar con celo , mimo , lo más crudo ;
lo más duro de la bestia cotidiana

Y dado que la felicidad siempre llega fragmentada :
anda , asume el riesgo y ¡ atrévete !
atrévete con tu sueño cualquiera que sea
atrévete incluso a soñar de nuevo.

*De Pablo Fuentes setembrine@yahoo.es

Perdido ante un tunel del tiempo...*

-Texto del año 2002-

Siempre que tomo el ferrocarril Belgrano Sur en la estación Buenos aires me acuerdo del viaje que hice aquella tarde de 1989, cuando todavía estaba cursando la carrera de Sociología. Me debe haber impactado mucho ese viaje pues guarde el boleto de cartón bicolor -ida blanco y vuelta naranja- que vendían en las boleterías de aquella época cuando los trenes eran de una empresa nacional y el ferrocarril perdía solo un millón de dólares por día como aseguraba Bernardo, muy temprano, desde su programa de radio "despertando adormecido", cuando el sol apenas corría de luz al lucero y muchos maquinistas y operarios ferroviarios del Belgrano, entraban a trabajar en la estación Tapiales, donde están sus depósitos de locomotoras y talleres. Carlos Saúl, había ganado las elecciones hace un mes y conspiraba para tener el poder anticipado, para no esperar hasta el 10 de diciembre, y empezar a "unir las dos Argentinas" ya mismo. Bueno, pero esa es otra historia, padecida por todos.

En ese cuatrimestre cursaba Pensamiento Social Latinoamericano, y la daba Horacio González. Esa tarde fría y gris, nos convoco al numeroso curso a la terminal de la estación Buenos Aires, para tener una clase de cierre en el viaje en tren hasta la estación Tapiales. No me avergüenzo en decir que recuerdo poco y nada de la clase ni del viaje, salvo dos cosas: el respetuoso silencio con el que los trabajadores que retornaban a sus hogares se sumaban a escuchar la clase, y la imagen de Horacio, con su mechón de pelo caído a lo Arlt sobre la cara diciendo que con el gobierno de Menem llegaba el "fin de la patria ferroviaria". El futuro estaba lejos. Yo no consideré esa experiencia como una profunda experiencia pedagógica para mi carrera. Y muy lejos también estaba de verme reconstruir recuerdos.

Una gran nebulosa rodea todo lo que tenga que ver con esa época, ¿Qué pensaba? ¿Como sentía las cosas cuando estaba por cumplir 31 años, vivía con padres bastante saludables y tenía trabajo de asistente social en dos escuelas?. No lo sé. No puedo entender bien mi sentir de esa época.

Recuerdo, eso sí, que Horacio hablo de los trabajos que había recibido sin nombrar a los autores, el mío era un collage de imágenes que había recortado en revistas, a las cuales les había agregado algunas citas de autores, seguramente deformadas, habiendo entendido, el "malentendido creativo" que subyace a toda comunicación y desde luego a la literatura. Pero creo, y estoy casi seguro de esto, que estaba a años luz de entender que la "sociedad es como el aire", y que muchas cosas solo pueden percibirse en ausencia. La ausencia que es una realidad material, ó como gustaba decir Macedonio "casi como un pozo en el pasto".

Pero en ese año, teníamos 40.000 Km. de vías, había más ferroviarios que botelleros y cartoneros.

Y aunque el futuro estuviera expropiado de antemano, era un umbral impensable. Como ver desde un hoy cada paso que damos en la pura obstinación de vivir entre lo imprevisible y lo irreversible.

Hace unos años, quede varado en la estación de Tapiales por un desencuentro. y me encontré al frente del bar donde habíamos estado aquella vez sentados todo un curso y sus profesores tomando caña o café. El lugar se llamaba El Nogal, sin duda nombrado así por la calle los Nogales donde hace esquina, esta cerrado según parece hace muchos años, algunos pastos suben por los techos, creo que nunca antes había tenido una imagen que reuniera en pequeña geografía las tristezas del paso del tiempo, hacía un par de meses que se había muerto mi viejo, en un 12 de julio muy frío y luminoso, y yo estaba allí, 12 años después frente a ese bar cerrado, esperando a una persona que no vendría a buscarme. Llevaba el título de sociólogo enrollado en el porta láminas, y vagaba de pura ansiedad por la estación de trenes.

Pude ver por un descampado una locomotora negra de esas que andaban originales a vapor y otra diesel casi un esqueleto vacío, pegaditas como para que no haya mucho trabajo para levantarlas como chatarra. Más al oeste se ven dos vagones de maderita abandonados allí, la mayoría eran -y creo que lo son hoy mismo- usados como una vivienda mísera. En ese andén, percibí nuevamente el vértigo que siento ante cada túnel del tiempo que se abre en mis pasos de cada día, y volví en ráfagas a aquella tarde de 1989, cuando sobre una mesa de bar que bailoteaba por desniveles del piso, Horacio me firmo la libreta universitaria y nos cruzamos una eterna sonrisa.

*De Eduardo F. Coiro. inventivasocial@hotmail.com

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 10 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor mexicano Armando Luna Ponce. Las poesías que leeremos pertenecen a Elena Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Jorge "Lobito" Martínez (Paraguay). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

ESPACIO PARA SOCIOS:

-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

07/08/2008 GMT 1

EN PERFUMADA NOSTALGIA DE SU ABRAZO...

urbanopowell @ 23:25

*

Sepa que
su palabra es canto y gozo en la mirada
que en cada marca de su paso,
en el recordado paisaje que me nombra,
que nombro,
queda el corazón de esta huella ingenua
este hilo luminoso que no se aleja
porque queda...

Sepa que
en ese beso mañanero a su Madre admirable
mis labios juegan despreocupados
porque hay alma en su gesto protector
con estrellas de río
que sonríen al niño sonriente,
a los ángeles girando
la altivez de su mano en calor alimento...

Sepa que mi noche canta el canto del recuerdo
cuando lo nombra
que el día sube junto al sol
como naranjal a una estrella
con lluvia
sin espejos
y en perfumada nostalgia de su abrazo...

*De Ana Lía Gattás. analia_gattasz@speedy.com.ar

EN PERFUMADA NOSTALGIA DE SU ABRAZO...

Del Aire a Sopa*

*"Una Mañana"
Eduardo Francisco Coiro
(Inventiva Social edición de julio, 2008)

Escribir "Te Tengo Conmigo"
Es lo mismo que escribir
Que no te tengo,
Pero con otras palabras.

Los escondites en que jugábamos
Y los charcos de lodo interminables
Que solían traernos reprimendas en casa…

Escribir que "Somos Pobres"
Es casi lo mismo que escribir
La palabra hambre,
Pero con menos vocales.

Los panecitos de tierra ya no saben como sabían antes
Y jugar a policías y ladrones
Ahora parece que es de adeveras…

Escribir "Que el Trabajador
Solo es Libre para Morirse de Hambre"
Parece lo mismo que escribir que
Soñamos con fábricas y redes de pesca
Que sean de quien trabaja,
Y con campos sin rejas que sirvan al sembrador;
Solo que esto con otras palabras
Y un poco más largo.

Cuando enrejaron todo ese lodazal donde solíamos salir a jugar,
Saltamos la valla para encontrar la lluvia quietecita
Que nos esperaba nuevamente para volver a llenarnos
De tierra los pies…

Escribir, por fin,
Que "Ya No Te Tengo"
Resulta lo mismo que escribir
Que nunca te tuve,
Pero con un poco más de tristeza.

Las rejas nunca detuvieron nuestro juego,
¿Por qué lo harían ahora que esto ya es en serio?...

Escribir mil hojas en blanco
Dirían que "Es lo Mismo
Que No Escribir en Ellas",
Pero no entenderían la diferencia al final.

Y llegado el principio,
Siempre parece fácil volver a escribir…

*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com
www.opcescuela.org
www.inventivasocial.blogspot.com
www.apiavirtual.com

Cena en familia*

Había llegado la hora de la cena y dentro de la cueva había excitación. Siempre que se acercaba la hora de comer empezaba a haber movimiento en la manada. Los lobeznos salían de su letargo y empezaban a desperezarse mientras papá lobo, un ejemplar de tamaño considerable, llamaba por teléfono encargando el menú.

Mamá loba daba órdenes a los pequeños mientras iba poniendo la mesa.

- Cuidado con las carreras y cepillaros bien que me lo dejáis todo lleno de pelos.
- ¿Qué tenemos para cenar, mami?
- Vuestro padre ha encargado cena roja.
- ¡Bien! - gritaron los seis cachorros moviendo las colas de alegría.
- Lavaros las manos y a la mesa.
- Vale, vale... Ya estábamos cansados de cenas verdes.

Papá lobo, tomó posesión de la cabecera de la mesa mientras los pequeños se sentaban cada uno en su sitio habitual. Mientras esperaban que llegara la comida había un cierto nerviosismo ya que las últimas habían sido frugales y estaban hambrientos.

- Tardan mucho, mami - se quejó el lobezno mayor.
- Si, mami y tenemos mucha hambre - apuntilló su hermana.
- No os preocupéis que está a punto de llegar - respondió la loba.
- Seguro que has pedido comida roja ¿no, papi?
- Si, hijo, no te preocupes.

(toc,toc,toc)

- Debe ser la cena.. ¿Quién es?
- Caperucita Roja.
- ¡Bien! ¡Ya ha llegado! - gritaron los lobeznos con gran algarabía.

*de Joan Mateu joan@cimat.es

La utilidad de los piquetes hospitalarios*

Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hospital Público. 5to. piso. Hab. 510. 2 camas. En una mi papa, 89 años, cáncer con metástasis en huesos, ulceras gastrointestinales y transfusiones urgentes, necesarias, que nunca llegan porque el grupo cero negativo "es muy difícil de encontrar"...y los hospitales ·"no lo quieren dar...”??!!. Obligación de hacer guardia con el paciente día y noche. Para comodidad del cuidador, una silla.
10.30 de la mañana: procesión sacro-medica, todos los días menos sábados y domingos (esos días los pacientes mejoran o se mueren por lo que no es necesario que concurran los médicos al Hospital), con excepción del Residente de Guardia que no tiene mas que comprobar si la persona (perdón, el paciente...) esta mejor o se murió. En ambos casos no vuelve a pasar por la habitación en todo el fin de semana...pero hay una "tercera posición" (siempre la hay, desde que Marx invento la dialéctica y no me vengan ahora, con que ya existía antes de Marx porque no es cierto). Esa otra opción es que el enfermo empeore mucho pero decida no morirse para joderle el fin de semana al residente...Bueno, para que están las enfermeras, chico??!!..Las pobres van y viene con órdenes contradictorias. Algunas emanadas del gran Jefe de Sala, telefónicamente por supuesto. Otras, de pequeño residente cara de orto...Ellas, finalmente recurren al sentido común, a su experiencia y deciden hacer lo que se les canta. Generalmente triunfa el Bien y el paciente mejora, por lo cual el día lunes, los médicos se felicitan entre si y le dan el alta . Y aquí viene el tema del cambio...pero no se ilusionen, es solo un monologo sobre la preocupación que surge en todo paciente dado de alta: -¿tengo cambio para la propina o tengo billetes grandes o no tengo ningún billete..???... Hemisferio Derecho: ¿Que propina se merece esta enfermera que me salvo la vida?? Todo es poco...pero el hemisferio izquierdo piensa: falta comprar los remedios, aumentaron tanto en los últimos meses, ella lo sabe...y si estamos en el Hospital es porque somos pobres....Monedas, no. Es vergonzoso, las usarían para jugar a embocarlas en el papagayo, en sus escasos momentos de descanso. Diez pesos...y, por salvarme la vida, también es poco. Pero veinte...sabes cuantas horas tengo que laburar para ganar veinte, un colorado...Finalmente se impone el hemisferio derecho y con mano temblorosa el hombre le pone en el bolsillo del delantal el billete dobladito. Ella le dice gracias , lo saluda con alegría porque le dan de alta y piensa que los médicos han hecho un buen trabajo con el. Claro, ella se merece la propina porque lo mantuvo limpito y le dio las dosis exactas de medicación indicadas por ellos. Excepto el fin de semana, pero prefiere olvidarlo...a ver si todavía, le dan un lavado de cabeza por no haber cumplido "las ordenes medicas"....Mientras sucede este pequeño ritual de la propina, la procesión
sacro-medica sigue su recorrida: el Medico Jefe de Sala, con guardapolvo blanco y pintando canas (ambos símbolos de experiencia y sabiduría), entra primero a las habitaciones, seguido por un pequeño sequito de seis residentes, TODOS de países latinoamericanos. La habitación se llena de acentos colombianos, venezolanos, peruanos, bolivianos y vaya uno a saber que más... ellos usan guardapolvos verdes y son en su mayoría, morochos. El gran Jefe para completar las diferencias es blanco, de ojos celestes...imposible alcanzar ese ideal, muchachos... pero a pesar de eso, imitan a ultranza sus movimientos, sus gestos, la manera de saludar al entrar, y sobre todo son sumisos hasta lo increíble frente al Poder representado en ese hombre de guardapolvo blanco que camina con los brazos cruzados en la espalda y siempre con cara de estar pensando cosas importantes. A su alrededor, cuchichean, se hacen gestos entre si, pero no le hablan si el no se dirige antes a ellos. Generalmente lo hace para recriminarles algún olvido o errores cometidos. Ellos como los chicos, se transfieren la responsabilidad de unos a otros, lo que provoca el fastidio del Gran Jefe. Mientras están en las habitaciones hacen salir al familiar y/o cuidador (pobre desgraciado que solo esta para poner la chata al enfermo). Después, cuando sale el sequito, no se da ninguna explicación a esos "pesados ignorantes" que los rodean pidiendo información sobre el estado de "los casos"....Pero...las sombras de los pasillos se van pasando el dato...La estrategia es axial: en cuanto los médicos salen de la habitación, hay que ponerse cerrando el paso al carrito en el que llevan las carpetas con las historias clínicas (una especie de piqueteros de rutas hospitalarias ¿Se entiende??). Cuando el carrito no puede avanzar por el corte de ruta, hay que dirigirse de manera imperiosa al Gran Jefe (los residentes no hablan en Su Presencia..) y solicitar la información pertinente...Si esta de buen humor, tal vez nos diga algo...sino, la respuesta será : esta estable por ahora...(??!!). Uno se queda pensando: estable de donde....¿Como estable??...la ulcera seguirá sangrando de manera estable..??...la metástasis seguirá avanzando de manera estable...los glóbulos rojos seguirán establemente bajos, casi desaparecidos...No, no...Yo paro otra vez el carrito y le pregunto mirándolo a los ojos celestes (sabiendo que los míos son verdes y por lo tanto, hablamos de lo mismo): ¿Cual es el estado de salud de mi papa?....Y por supuesto, se toma un tiempo para responderme utilizando la mayor cantidad de jerga medica que puede...pero a mi no me importa. Porque en la lucha de poderes, los piqueteros del pasillo aplauden interiormente sabiendo que hay alguien que hizo justicia por ellos.

-La capitana-

*De Norma Siccardi normasiccardi@yahoo.com.ar

El Mago de Oz*

-Texto de agosto del 2004-

"Sigue el camino de baldosas amarillas", le aconseja el Hada Buena a Dorothy.

Estamos sentados, mi hijo y yo, en el sillón del departamento donde viven mis hijos con su madre. Con un silencio de media tarde vemos "El Mago de Oz" la película de Víctor Fleming filmada en 1939, cuando Judy Garland tenía 17 años.
Mi hijo que tiene 10 años esta en reposo por faringitis y yo lo acompaño desde la mañana, siempre que aparece el tema de salud aparece una angustia antigua, repetida en su lenta llegada como esta tormenta sobre el cielo del Gran Buenos Aires, que se oscurece como el cielo - fondo de la granja de Kansas. Afuera hay 20 grados y para mañana se anuncia lluvia y baja temperatura.

*

Jueves a la mañana, breve discusión telefónica con la madre del niño, va a llevarlo igualmente a la escuela con frío y periodo de reposo a cuestas, le digo -inútilmente- que el sentido común aconseja resguardar al chico en su casa y que puedo volver a quedarme con él. No hace falta, además a la salida van a un cumpleaños, el mismo que ayer en persona aconseje que no vaya.

Mi madre, que esta en todo o en casi todo, grita desde la cocina: ¡Esa mujer no tiene cabeza!, y yo no se cómo decirle quédate tranquila es así y no tiene remedio.
Por las dudas ella me aclara que "no es por venganza", y que " yo no voy a poner a los chicos en el medio", me quedo entonces tranquilo y confiado en que cada descriterio no lo hace desde algún odio antiguo e inexplicable. Trato de superar el impulso por preguntar por la ironía o las paradojas que surgen de cada conducta, aunque no dejo de decirle: -el por que haces o dejas de hacer cada cosa es un tema insondable para mí, nunca lo entendí. Cosas de gente que fueron desconocidos desde siempre y ahora tienen que acordar algún criterio con dos niños pequeños "en el medio".

*

Esto no es Kansas? se pregunta Dorothy, después ver pasar imágenes reales en el torbellino. y aterrizar con su casa matando a la bruja del este. Lo lindo de los mitos y de las hadas es que no pueden ser trasladados a ningún lugar real ni presente ni pasado, seria injusto, cualquier cosa siniestra que se filtre en un cuento de hadas no debe tener parecido con ningún país del nunca jamás.
Nada de festejar, pequeñilandia no es un país de siempre-infancia. No Argentina-país-jardín de infantes.
El inconsciente no tenía muchas de esas realidades presentes y pasadas para filtrar en un relato, Lyman Frank Baum, el hijo de un magnate petrolero, escribió el libro en el año 1900, todavía las casas llevadas por los huracanes no eran bombas, ni la primera ni la segunda guerra mundial estaban sembrando muerte.
El Certificate of Death que festejan los pequeños no anuncia sombras y explosiones nucleares. Ninguna tragedia pasada o futura puede inferirse. La gente no moría quemada adentro de los shoppings consumida literalmente en el fuego de las mercancías.

Judy no se pregunta por que puede calzarse los zapatos de la bruja, son las peripecias del irse, la moraleja de salir a ver el mundo y sus peligros, y encima tener que calzar los zapatos del otro.
Y ni siquiera la infancia es un lugar donde no pueda ocurrirme nada malo. Y ella sigue por el aire, o por las baldosas amarillas de sueño / agitando vacíos / entre almas y cosas / con ojos de aire y cielo.

*

Fue un domingo cercano, mi hija tiene 5 años, por la ventana ingresa un rayito de sol dejando ver un Krill del aire flotando en el vacío que no es tal, y asi del silencio me pregunta:

-¿Cuando uno se muere no puede jugar?

Por un cielo
de luces
sueños
barcos
zeppelines
navegan.

Se va la infancia
tirada de cuerdas
invisibles.

títere quieto
barrilete sin viento

afuera un leve cielo
oscurece a pinceladas
figuras o hadas
de rojo a lilas.

un niño escapa
sin irse, en nubes.

*

Allí esta Judy Garland, o la nacida con el nombre de Frances Gumm el 10 de junio de 1922, en la esquina donde las baldosas amarillas se abren en dos senderos, quizá caminos irreversibles que se abren para siempre como en la vida. Hasta aquí duro el consejo pensé. Pero la naturaleza en los cuentos es sabia y hasta los espantapájaros hablan y dicen cosas interesantes, como las que dicen quienes estan acostumbrados a cargar con su propia Nación en un relato o en una bolsa muda de linyeras:
"Acaso muchas personas sin cerebro no hablan día y noche?". Él dice soy un fracasado por que no tengo cerebro. Lejos esta de imaginar el Espantapájaros sin cerebro una cultura de televidente, o aquí cerquita en la noche Argentina donde los cerebros han partido a un extraño limbo y sus cuerpos quedaron sentados en las camas de novela en novela hasta dormirse con el televisor encendido.
No necesito alimento, -dice, y como no puedo pensar no querré mandar.

No le creo, con el mismo razonamiento paradojal con el que deslumbro un momento antes, el Espantapájaros podría decir: "muchas personas que no pueden pensar si aprenden a mandar"
ya caeréis en mi poder anuncia la bruja del oeste para confirmar que ella vale sólo por su escena.
¿Por qué las brujas siempre se derriten en los cuentos pregunta Franco? No se -le digo, aunque más tarde pienso que sólo existen por sus efectos , por las consecuencias que generan en los demás, no existen por sí mismas, como la histeria que busca percha ajena para colgar el cuerpo o la ilusión, nada de vivir por sí mismas, esa es la naturaleza de las brujas me respondo tardíamente.

*

Desfilan los soldaditos de Pequeñilandia, creen en las brujas de Este a Oeste. Todavía le otorgan algún valor al mago de Oz, aunque asuste con los mismos miedos desoídos tres años atrás. -Antes aun- de que aviones no casas voladoras derrumbaron algún símbolo para que desde la aldea global lo vean por TV.
El amo asusta o pide por brujas o hechizos, o un atentado fortuito que cambie las elecciones.
Menos mal que unos muchachos ( salidos de una mezquita seguramente ) salieron de compras por negocios de armas tan bien surtidos buscando un lanzamisiles, y el FBI los arrestó.

*

Ella canta Last way (...) some way on the rainbow antes de la tormenta y de conocer al profesor Maravilla no puede ver en la bola de cristal que viajara en el aire de un tifón , o después del golpe por los sueños que abren el museo del ayer y dejan ver sin ver la mañana siguiente. Cierto que el mundo no es Kansas ni Texas. Ella todavía hace equilibrio como en una tensa cuerda sin llanto, y no termina de caer en el chiquero.

*
"No tengo cerebro"
"No tengo corazón"
"No tengo valor"

Paradojas, el gran mensaje del mago de Oz, es el pensamiento paradojal: buscar lo que de algún modo ya se tiene y no se puede reconocer por sí mismo.
"Los niños son fuertes porque sobreviven a sus padres" me dijo años atrás el psicólogo y ahora trato de darle la razón, cuando la cercanía del "día del niño" me deja ver el desamparo de los crecidos en edad, la gente grande que nunca salió de allí y sale a comprar una ilusión antigua para sus niños. Las cosas se arrastran pesadamente de generación en generación como un tren a pilas que se repite en su misma vía. Más aun cuando las pesadillas no se sueñan, sino se viven o mueren en la realidad.
Hace unas semanas leí declaraciones de una escritora española que decía Nadie llega a adulto sino resigna ciertas cosas. Desde ese día me pregunto sin respuesta que clase de cosas hay que resignar para ser o sobrevivir en la adultez. También recuerdo las palabras del escritor portugués que antes de ser escritor fue médico en la guerra de Angola, diciendo: las guerras en los matrimonios ( o ex matrimonios ) parecen tener una crueldad sutil e infinita, mayor al de las guerras convencionales.
Y me parece ver la imagen de mi ex-mujer embistiendo con sus hijos de ariete.

*

En el sueño, mi padre se despedía de mi desde las palabras de mi madre "quizás no quede de mí más que una sombra en el papel" o unas cenizas llegadas con el viento que hacen áspero el recorrido de la yema, luego de soplar, la hoja quedara libre con esa angustia del vacío.

*

Pobre Judy Garland.
Pobres todos los caídos de los sueños y relatos de la infancia, me digo también, tratando de consolarme en ilusiones pérdidas, cuando ya no quedan senderos marcados de ningún color.

Y quienes deberían buscar un cerebro, el corazón o simplemente valor, hoy son políticos o Presidentes de hojalata, y no les interesa nada de la humanidad, salvo el poder.

*de Eduardo Francisco Coiro. inventivasocial@hotmail.com

Pequeño ruido nocturno*

*Por Rodrigo Fresán

Desde Barcelona

UNO Barcelona es una de las ciudades más ruidosas de ese universo conocido como Tierra y así fue como meses atrás –huyendo de su centro absoluto y del ruido blanco de los coloridas turistas– nos alejamos Monte Tibidabo arriba en busca de paz y silencio. Cosas que no demoramos en encontrar, pero que volvemos a perder cada noche de sábado de este verano de crisis. Porque desde el otro lado de un pequeño valle, en los jardines de una biblioteca y club social, exageradamente amplificados, disfrutamos de los largos conciertos amateurs de un par de individuos a los que definiría como unos Simon y Garfunkel fugados de un frenopático. No llego a verlos desde mi balcón, pero los oigo a la perfección desmembrar canciones famosas con un par de guitarras acústicas. Lo que le hacen a “Losing My Religion” de REM, a “Wish You Were Here” de Pink Floyd, o a “Strawberry Fields Forever”, de Los Beatles es, seguro, algo condenable por Amnesty International y por el Tribunal de La Haya. Como no los veo, nada me cuesta imaginarlos con ese look de médico alternativo con el que se disfraza algún que otro genocida. Y lo peor de todo es que uno de ellos no para de exclamar “Oh, yeah!” mientras golpean con saña a esos hits. Y sépanlo: un español exclamando “Oh, yeah!” da tanta vergüenza ajena como un norteamericano lanzando un “¡Y olé!”. Ellos, por supuesto, tan felices y conversando entre tema y tema como si fueran los más cool mientras su público –que, por los aplausos, no parece muy nutrido pero sí muy entusiasta– no deja de vitorearlos. Supongo que alguna vez, todos juntos, habrán ido al mismo colegio y estos dos no paraban de jurar y prometerse que, cuando fueran grandes, serían músicos de éxito. Está claro que no han cumplido su sueño, pero, al menos, se las han arreglado para convertirse en mi pesadilla.

DOS Así que puse las noticias y subí el volumen. Cualquier tragedia planetaria era más soportable que mi via crucis privado. Y yo quería saber más sobre el suicidio del científico del ántrax o la demanda de los templarios al Papa. Pero me encontré con el anticipo de una entrevista que publicaría El País al últimamente un tanto cacofónico vicepresidente del gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes. A mí el hombre me caía bien. Me gustaba la parsimonia con que iba desmantelando los agoreros pronósticos de los hombres de Rajoy y del Partido Popular. Y hasta me preocupé por la salud de un ojo que tuvo entrecerrado por una enfermedad durante buena parte de la pasada campaña electoral. Ahora me doy cuenta de que Solbes en realidad estaba guiñando un ojo y que todas sus certezas en cuanto a que no habría crisis se convierten –con una curiosa mezcla de sinceridad y cinismo– en dichos del tipo “Nosotros pensamos que iba a ir algo más lento y al final ha ido más rápido” o “Hay programas electorales, pero luego la realidad es la que es” o “La promesa del pleno empleo yo siempre la vi más bien como una ambición que como una análisis técnico” o “La situación económica es peor de la que preveíamos todos”. Inquietud: ¿quiénes son “nosotros” y “todos”?, ¿yo estoy incluido?, ¿Simonet y Garfunkall también? Una cosa está clara: los votantes pueden disculpar a quienes predican un Apocalipsis que no llega pero –y así es como, cuatro meses después de las elecciones, PSOE y PP están cabeza a cabeza en las encuestas– jamás perdonarán a quien promete una Tierra Prometida que no figura en el mapa porque no existe. Y no recuerdo dónde leí que –de haber tenido un más afinado sentido de la orientación y no andar por ahí oyendo voces en zarzas inflamables– Moisés podría haber llevado a los suyos a su destino en algo así como cuatro o cinco meses máximo en lugar de tenerlos dando vueltas por 40 años en el desierto mientras declaraba, tal vez, que “nosotros pensamos que iba a ir algo más rápido y al final ha ido más lento”.

TRES Y, de pronto y sin aviso, la CNN local alteró su curso y conectó en directo con una conferencia de prensa de Cristina Fernández. ¿Qué pasó esta vez? ¿Cenizas volcánicas? ¿Humo? ¿Estampida de vacas locas? ¿Invasión de soja trífida? Argentino hasta la muerte, me preparé a recibir una nueva muestra de la ocurrencia de mi país a la hora de la catástrofe. Pero no. No era para tanto. En realidad, no entendí muy bien el motivo de la conexión, pero agradecí la oportunidad de ver un poco a mi presidenta live. Y es que no la he visto mucho. Aunque la vi más que a De la Rúa de quien –en la distancia– no conservo ninguna postal presidencial y a quien siempre pensé como el mejor Alfred para Batman. Muchos me dicen que soy un tipo con suerte. Descubrí la pasión de Cristina Fernández por toquetear microfonitos cuando, a finales del año pasado, pasaron las imágenes de su victoria y entonces recuerdo haber pensado: “A esta mujer no sólo no le gusta perder, tampoco le gusta que ganen otros”. Después, los despachos de la tolkienística guerra campo/Gobierno me la mostraban en breves fragmentos como contrapunto de esas manifestaciones nuestras que siempre me parecieron como loops y samplers de una misma y eterna manifestación original, con bombo o bombín, marchando desde el principio de los tiempos. Y otra vez la vi caminando por París, con boina muy Rive gauche, en una caminata por la liberación de Ingrid Betancourt. Ahora –noche de sábado– Cristina Fernández me recordaba a una especie de Jacinta Pichimahuida en versión dominatrix al comenzar reprendiendo a los periodistas por no informar bien acerca de la fecha desde la que no se producían conferencias de prensa presidenciales en la Argentina o algo así. La Presidenta les mostraba los dientes a los periodistas con una sonrisa torcida y contestaba utilizando muchas palabras y diciéndolas muy rápido. Zapatero –cuya sonrisa cada vez se parece más a un rictus de replicante– demoraría horas en recitar una respuesta de esta presidenta con su dicción estilo cada palabra es una oración o una idea, me dije. Rajoy ni siquiera lo intentaría. Pero lo que más me impresionó fueron los paneos de cámara sobre los periodistas allí reunidos. Sentaditos como en aula y –muy back to the future– con un look tan pero tan años ’70. Busqué a Etelvina, busqué a Cirilo, busqué a Efraín, busqué a Caballasca y esperé a que levantara la mano para ser examinado por la mandataria y, al no saber la respuesta correcta, exclamar aquello de “¡Me hirve la cabeza!”. No los encontré. Y de pronto –tan abruptamente como había comenzado– la transmisión se cortó y me imaginé a los productores de la CNN española diciéndose “acá no pasa nada” y volvamos a nuestro flamante pesimismo y Dios nos ayude en las Olimpíadas para seguir distrayéndonos como con Nadal y con la Eurocopa y con el Tour de Francia y que Alonso regrese pronto a los podios, ¿sí? Y yo –que recientemente disfruté de la miniserie John Adams de la HBO, donde se cuenta cómo fue y cómo no fue la independencia norteamericana– me dije que la política moderna es como esos covers mal cubiertos, como una versión torpe o maquillada de aquellos clásicos, como Obama jugando a JFK o a MLK, como el pequeño ruido nocturno que hace la música luminosa en boca de los que más que cantarte el Top 40 te cantan las cuarenta.

Afuera, por entre los árboles y bajo la luna, llegaba hasta mí algo que sonaba como el “Imagine” de John Lennon acribillado a quemarropa. A la mañana siguiente la panadera me informó que ésta había sido la última de las veladas musicales, pero a mí todavía me zumbaban los oídos con la febrícula del sábado por la noche. “Imagine there’s no heaven” gruñían esos dos y la verdad que, entonces, nada me costaba imaginar la inexistencia del paraíso. Luego se despidieron y, supongo, ya van camino de Guantánamo para cantarles a los prisioneros, darles una manito a esos interrogadores a los que no les gusta que les hagan preguntas, y a volar, blancas palomitas, oh yeah.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-109125-2008-08-06.html

LOS OJOS NO ENVEJECEN*

*Por Leopoldo de Quevedo y Monroy leoquevedom@hotmail.com
Colombiano

¿Qué tal que a medida que el niño crece, todos sus órganos fuesen arrugándose y poniéndose vidriosos? No sólo su piel sino sus huesos se enroscarían como guayabo añejo y sus riñones se estrecharían en el bajo vientre como un bandoneón. Su corazón se retorcería y las venas se chuparían como bomba de fiesta hasta desencadenar un descomunal infarto.

Por fortuna, - y aunque el hombre es deleznable hoja que es arrastrada por el tiempo-, el cuerpo humano se resiste al uso, la comida, la bebida, la enfermedad y los trasnochos. Pasan los años y la columna vertebral mantiene en pie al anciano y su piel no cae descascarada como pintura de pared. Apenas la edad abre surcos en la cara, las manos, la garganta. Apenas se disminuye un tanto la estatura, pero el cerebro se resiste a desvencijarse y caer de bruces.

Ayer, no más, vi de frente en el supermercado a una dama de unos 60 años, ya con las señales que tienen las hojas del árbol cuando están maduras. Unas cuantas rayas de más en su frente, sus manos todavía hermosas, su sonrisa sorprendentemente fresca. ¡Cómo sería de linda en su juventud!, pensé. Y la miré a sus ojos. ¡Qué ojos! ¡Qué lago delicioso y verde! Su viveza, brillantez, su niña, su iris y sus pestañas, estaban aún intactas. ¡Cuántas imágenes habría registrado desde niña y su retina estaba como acabada de sacar del almacén! ¿Habría llorado? Las lágrimas la habían lubricado y no había signos de empañamiento ni amargura en sus ondas de ámbar y turquesa.

Los ojos son las ventanas de la casa, siempre limpias cuando se abren para mirar el mundo. Tienen las persianas de los párpados que las guardan cuando están cansados o se cierran para dar lugar al sueño. Se llenan de luz cuando hay una noticia grata o se enrojecen si de pronto hay una tristeza honda. Pero, de inmediato, recobran su lucidez y no pierden el color que les pintó la herencia y su madre desde el primer día.

¡Cómo olvida el ser humano el tesoro que se esconde en los ojos de la cara! ¡Cómo olvidamos a veces vernos al espejo y bucear en nuestro lago de algas, corales y fresco verdor entre aguas cristalinas.

El infante, inocente y transparente, el joven, montaña de hervores e ilusiones, hombres y mujeres que han cansado sus pies entre el polvo y las estrellas, hasta el viejo y el asesino – menos en el instante de matar-, el saltimbanqui y el leproso, conservarán hasta el fin de los días la limpidez original de sus ojos en el lecho de sus órbitas. ¿Todos podrán decir que sus ventanas le han servido para asomarse a disfrutar del Universo, que las han cerrado a los vientos pestilentes y a las ventiscas que maltratan con pedruscos y ceniza? ¿Podrán decir que su mirada resiste sin escozor otros ojos que se le enfrenten en la avenida o tras el escaparate?

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 10 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor mexicano Armando Luna Ponce. Las poesías que leeremos pertenecen a Elena Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Jorge "Lobito" Martínez (Paraguay). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst,

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

ESPACIO PARA SOCIOS:

-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

03/08/2008 GMT 1

EDICIÓN AGOSTO.

urbanopowell @ 18:31

INVENTIVASocial
Edición AGOSTO 2008

Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

LAS GRUTAS DE SARA*

Siempre es mágico y misterioso esto de entrar a la tierra, de penetrar por los recovecos donde se refugiaron los hombres de la prehistoria, esos lugares de temperatura constante como la cava donde se almacenan los vinos para transmutar en exquisito y viejo lo joven y destemplado.
Claro que nuestros antepasados no habitaban más que en la sala de recibimiento, donde la luz aún proporciona un contacto con el exterior y donde aún se cuelgan los murciélagos. Apenas la antesala, el inicio.
Pasarelas y escaleras nos permiten llegar más adentro, recorrer pasadizos que eran para los osos de las cavernas, animales de tres metros de estatura si se les daba por poner su altura sobre las patas traseras. Osos que ya no hay. Y un océano sumergido, las conchas marinas y los fósiles tubulares tapizando la pared más recóndita, adonde uno no sospecharía, jamás sospecharía que hubo mar.
Las placas que se chocaron allá lejos en un tiempo inimaginable soldaron la Europa con la Iberia (aún desunidas esas placas, como lo dijo Saramago cuando imaginó el camino inverso, la península bogando de nuevo a la deriva, lejos de esa Europa a la que está adosada imperfectamente).
Conchas marinas y animalejos de las profundidades, en las profundidades ahora, a cuarenta metros de la superficie colina arriba.
Y la caverna formada por el agua. Corroída la roca, infiltrada, vaciada hacia abajo hacia abajo en galerías superpuestas, caprichosas, chorreadas de cristal ferruginoso. Unas cavernas vivas, sonoras, gotas sobre lagos serenos, gotas límpidas sobre mi cabeza, humedad de los muros. Tan rápido cae este agua que no da tiempo para las fantasmagorías de estalactitas y estalagmitas. Nada de columnas; paredes chorreadas, sí, urgente el agua para esculpir y dar forma a la imaginación de la piedra.
Nos hablan de los pueblos originarios, de la cultura que se creó entre estas montañas, nos hablan de los mitos de este pueblo que pobló los Pirineos. Y fue ayer. Fue hace unos segundos.
Entre la piedra moldeada por el agua y los restos de un mar que ya no está, la historia humana toma su dimensión de fugacidad insoslayable.
¿Están en Francia las cuevas? ¿Se hallan dentro de la Euskalerría? ¿A quién pertenece la piedra, el agua incesante, los fósiles inmóviles?
Miro, escucho la lluvia interior, la lluvia que cae en mi pecho, dentro de la cueva que es cada corazón humano. Trabajado, él también, por las aguas del tiempo sobre los fósiles de la memoria.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

IMPROBABLE*

Bienaventurados los locos
los sedientos
los que no encuentran puerta ni camino
los que comulgan ritos de niebla
entre fantasmas
los militantes del miedo
o de la sombra.

Bienaventurados los atormentados
los que no confían en el Padre
ni conocen al Hijo
los que no han recibido más Palabra
que un silencio porfiado
y dos preguntas.

Bienaventurados los menesterosos
de ternura
los que han aprendido de memoria
la rutina de sufrir

los que ejercen su eterno desencuentro
los que postulan el absoluto
de la contradicción.

Bienaventurados los harapientos
limosneros de la paz
los que fuerzan con llaves obsoletas
las muertas cerraduras.

los miserables
los que rasgan la carne para hallar
el cero de la vida
los que mienten para acertar
los que se atreven a decir
que son inútiles

los ignorantes
los que no saben ni aspiran a saber
los desahuciados de toda ideología

los que transcurren sin pena ni gloria
y diluyen sus días en agua de misterio.

Bienaventurada la vulgaridad
de ser prosaicamente igual
a los que nombro

y el escándalo de andar anónima
arrullando mis dudas con un himno

a los próceres de algún mañana neutro,

si es que llega.

*de Martha Valiente. puertopegaso@gmail.com

Mundo Nuevo*

Vine acá porque creí que sería mejor
Extrañar los campos y los caminos enlodados,
Al igual que las casas hechas de palos y techos de cartón.

Vine, porque creí encontrar lo necesario para trabajar,
Porque creí en lo que se dice:
Que quien trabaja
Tiene para comer.

Y en las noches extraño a mis amigos,
Y a tu cara dulce y pálida,
Morena de entre el frío que hay en las mañanas.

Vine hacia acá porque creí
Que allá la cosa nunca iba a cambiar,
Pero encuentro aquí
Que la cosa anda igual,
Y que si seguimos como vamos,
Es seguro que esto va empeorar.

Que si hacemos algo como hermanos,
Y que si no seguimos esperando
A que alguien más lo haga,
Seguro que la cosa va a mejorar.

Vine acá porque creí lo que dijeron:
Que en este modelo económico
Se tiene libertad.

Pero nadie dijo que mi fuerza de trabajo
La tenía que dar a alguien más.
Que lo que ganas por un salario,
A penas te alcanza para tragar…
Y que si no encuentras a quien se adueñe de tu trabajo,
Que Dios te bendiga y a ver cómo le haces para comer.

*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com

*

No era de talla muy grande
más bien pequeño, pero su personalidad
y empuje hacían que los demás lo vieran
mucho más amplio y monumental
de lo que era
su forma de ser llevaba optimismo
su forma de silbar
hacia poner celosos a los ruiseñores
el impacto de su voz
retumbaba en los pasillos
y las vibraciones se extendían por toda la casa
era pequeño de tamaño
pero grande en su saber
hipnotizaba con sus letras inscriptas en sus falanges
de sus labios, a pesar de la agonía
había siempre un vocablo de aliento
de seguridad y de ternura.
Ese ser inmensamente grande en su pensar
sabrosamente perspicaz y considerado
tiene un aura de creación.
Las neuronas y los glóbulos rojos,
le temen o le hacen caso
las hernias se vuelven a su lugar
el ahogo y la fatiga no están
en su diccionario de lenguaje
en su dirección hay como un espacio
de Ángeles de la guarda que cuidan el entorno.

*de Azul. azulaki@hotmail.com

SOY LA PERRA RABIOSA*

Soy la perra rabiosa. Envenenada.
La fundadora de las vides de olvidos.
En las venas, un vino acre y nauseabundo
Recluida a las regiones mas sombrías del Tártaro
Vomitada por el hombre y los dioses.
La que tiene garras de ojos amarillos.
La que aloja en su vientre un escorpión nocturno.
Amo esta rabia mía como la muerte misma.
De ella me alimento. Día a día.
Me nutro de carroña y de cráneos partidos.
Soy fiel a la especie de las bestias heridas.
El amor ha abortado su cosecha.
Cada noche, cosecho lo sembrado.
Necesito esta rabia pan de cada día.
Es la coraza que me salva.
La que permite exudar
Gota a gota.
La insoportable soledad de cada día.

*de Amelia Arellano arellano.amelia@yahoo.com.ar

Pesadilla*

Estaba en el Circo Plumkier, dentro de una jaula con 10 tigres que se acercaban y tuve que saltar la reja de la jaula para escapar. La desgracia fue caer en el recinto de los cocodrilos. Inmediatamente dos de ellos, enormes y con la fauces muy abiertas, se lanzaron sobre mi con ánimo de comerme. Me zafé del primero mediante un escorzo y del segundo lanzándome al agua. Lamentablemente en el agua estaban los otros tres compañeros que al verme chapotear, nadaron hacia a mí a toda velocidad. Tuve la suerte de poder agarrarme al trapecio y salir volando por los aires. Dando una pirueta extraña uno de mis pies quedó enrollado en la cuerda y caí a plomo desde una altura de 15 metros; reboté en la cama elástica y caí dentro del carromato de los osos. Un oso enorme y peludo se acercó a mí con la fauces abiertas y moviendo las zarpas en actitud agresiva. Parecía enloquecido y rabioso.
En todo este tiempo puedo asegurar que no sentí miedo. Cuando realmente me aterroricé fue al despertar y darme cuenta de que la pesadilla había acabado. A partir de ahí debía enfrentarme con el mundo real.

*de Joan Mateu. joan@cimat.es

Onetti: la lección del maestro*

La obra del gran escritor Juan Carlos Onetti (Montevideo,1909-Madrid,1994) estuvo signada por los desencuentros -el primero con la crítica ciega, y luego con el público que no estaba preparado para recibir una escritura de esa dimensión- que lo llevaron, pese a ser muy original, a los segundos premios donde se presentara.
En 1939 a instancias de su amigo el poeta Juan Cunha que se improvisó su editor, apareció en Montevideo la primera edición de "El pozo", donde Eladio Linacero, personaje emblemático del sujeto urbano aplastado por la angustia y el anonimato, monologa sobre la sinrazón de la existencia. "La náusea", saldría varios años después, al fin de la guerra, es decir que Onetti pasó desapercibido porque simplemente vivía en el arrabal del mundo. Era latinoamericano.
La patética suerte de este libro que debió modificar el mapa literario del Río de la Plata, quedó sujeto a la falta de interés ya que según Angel Rama, quien años después de su aparición lo reeditó, sostenía que aún quedaban (a 30 años de aquella edición secreta) paquetes de ejemplares de los 500 que se habían tirado.
La tapa tenía la reproducción de un Picasso apócrifo y el papel interior era de estraza celeste.
En estas costas reinaba Eduardo Mallea, de quien hoy nadie se acuerda, ni los distraídos profesores de literatura lo incluyen en sus programas..
No mejor le fue con “La vida breve”, en 1950, ya viviendo en Buenos Aires. No tuvo casi comentarios, pasó desapercibida esta obra verdaderamente de vanguardia, seis años después le pasaría lo mismo a Antonio Di Benedetto con “Zama”, que son junto a “Los siete locos” las tres mejores novelas que se publicaron en la Argentina en el siglo XX según Juan José Saer.
Los “fracasos” no hicieron mella en la obcecación de Onetti. Siguió poniendo en palabras como nadie al ritmo de su respiración de fumador empedernido y de alcohólico contumaz, las insanias de este mundo absurdo. Su galería de putas y de borrachos, su “corte de los milagros” donde pululan los fracasados, los locos, los pirómanos, los proxenetas, los marginales que sólo en sus piadosas palabras tienen un destino, y los únicos seres que se salvan de su mundo atroz: los adolescentes, porque según sus palabras no han perdido aún la pureza que una vida de miserias les va a arrebatar seguramente en la primera de cambio.
Huraño, cascarrabias y escéptico, pasó por este mundo escribiendo “por necesidad, para mí mismo, aunque supiera que nunca nadie me va a leer” como dijo en uno de los pocos reportajes que concedió en su vida a la periodista uruguaya María Esther Giglio.
La obscenidad, que es norte de la vida social de muchos escritores que sólo se empeñan en hablar mal de los colegas en público, como si eso les diera una pátina de genialidad, deberían seguir su ejemplo de ascetismo.
Onetti, como su admirado maestro Faulkner, dejó una larga estela de escritores que sin su obra no hubieran existido. Lo diré sin más vueltas: dejó un montón de discípulos, que aprendieron a escribir gracias a él. Algunos se lo han agradecido (Carlos Fuentes, García Márquez, Vargas Llosa, Saer) y otros se lo guardan y lo niegan si se les pregunta, pero no llegan lejos con su mentira. Eso se percibe fácilmente al leerlos. Pareciera que son “guachos”, como se les dice en el campo a los huérfanos, a los que no tienen padre conocido, a los “hijos de la nada”. Suponen que el mundo los estuvo esperando para comenzar su marcha, son sus modestos aportes a este mundo de miserias. Allá ellos.
Lo cierto es que Onetti nos dejó un puñado considerable de cuentos y por lo menos cuatro novelas que son obras maestras del género: “La vida breve”,”El astillero”,”Los adioses” y “Juntacadáveres”. El “Juntacadáveres” Larsen o simplemente “El Junta”, quien ya había ido apareciendo en novelas anteriores y que en “El Astillero” había sido personaje principal, pero es en “Juntacadáveres” donde hace su aparición que es toda una sinfonía: el sueño de un prostíbulo perfecto. ¿Acaso “el astrólogo” no pensaba lo mismo en la saga arltiana para financiar “su” revolución. ”Juntacadáveres” se instala en la ciudad de Santa María, la ciudad inventada por Juan María Brausen en “La Vida breve” y trata de poner en práctica su plan, elaborado minuciosamente, ya abonado por fracasos anteriores pero se debe enfrentar con el doctor Díaz Grey (otro emblemático personaje onettiano, quien representa las fuerzas vivas de la ciudad. Hay un diálogo entre ambos que no tiene desperdicio. Allí Juntacadáveres intenta convencer al médico que ellos tiene vocaciones diferentes, pero una misma pasión.
Cierta vez se le preguntó a Onetti sobre el origen de este personaje. Y él contó que trabajando para la empresa Reuter en Buenos Aires, una madrugada asomó por la puerta de un bar un sujeto que llamó su atención. Al inquirir por él, le dijeron: ”AH, es el Junta. Le dicen Juntacadáveres porque se dedica a coleccionar prostitutas viejas. Fue suficiente para construir después uno de sus personajes más entrañables, aún en su miseria final y su abyección.
En su magistral cuento “El posible Baldi”, afirma que somos responsables de una lenta vida idiota. ”Porque el doctor Baldi-dice el narrador- no fue capaz de saltar un día sobre la cubierta de una barcaza, pesada de bolsas o maderas. No se había animado a aceptar que la vida es otra cosa, que no puede hacerse en compañía de mujeres fieles ni de hombres sensatos”.
Una vez le preguntaron por qué sólo salvaba a los adolescentes en sus libros. “Porque al ser humano lo destruyen la política y el matrimonio”, contestó. Él, que se casó cuatro veces.
Entre las cosas absurdas de un continente sumido en la represión que orquestaron sus propios Estados contra los pueblos está la dolorosa anécdota que llevó a Onetti a la cárcel por haber participado como jurado en un concurso de la mítica revista “Marcha” y haber premiado un cuento de Nelson Marra donde el personaje era una represor/torturador. Marra estuvo 5 años preso en una cárcel para detenidos de extrema peligrosidad. Onetti, Mercedes Rein, miembros del jurado, seis meses, junto a Carlos Quijano y Hugo Alfaro, director y Jefe de redacción respectivamente de esa publicación donde Onetti había sido su primer secretario en l939. Esto de las detenciones fue en gobierno de Bordabberry, quien disolvió el Congreso y gobernaba con una junta militar. Corría el año 1974.
Cuando lo dejaron libre se cruzó a Buenos Aires con una valija de libros, allí tomó un avión para ir a Madrid donde se lo había invitado para participar como jurado en la editorial Seix Barral. Su última esposa, la argentina Dorotea Muhr lo siguió. Estando privado de la libertad pidieron por él todos los intelectuales dignos de Europa y Latinoamérica. Empezando por Jean Paul Sartre.
Nunca volvieron de allí, ni cuando el presidente Sanguinetti elegido democráticamente lo invitó telefónicamente.
-Gracias, pero no sé qué volvería a hacer yo allí, contestó eludiendo el convite.
Pasó sus últimos años escribiendo cuatro novelas más y algunos cuentos, se empezó a reeditar parte de su obra en España y otros países de Europa, pero él siguió acostado en su cama tomando whisky, fumando varios paquetes de cigarrillos y leyendo interminables novelas policiales. Sin dar ningún reportaje.
Había hecho hacer un cartel que pegó con una chinche en la puerta con la leyenda que decía: “Onetti no está”. Los curiosos o pacientes que lo buscaban infructuosamente se encontraban con el cartel... y el ruido del violín que producían los ensayos de su esposa que era música.
Cuando le concedieron el Premio Cervantes (máximo galardón literario en lengua española), nunca tan bien otorgado valga apuntar, agradeció al rey con un discurso donde aclaraba que él en la vida siempre había pagado “no placé” y cuando ya no esperaba nada le caía esta distinción. Al ser requerido por el periodismo de todo el mundo, un periodista español le preguntó qué significaba el premio para él.
-“Ciento diecisiete mil dólares”, contestó lacónico.
Al periodismo hispano no le cayó muy bien su respuesta.
Se olvidaba que él era Juan Carlos Onetti, un verdadero duro hasta el fin.

*Jorge Isaías jisaias46@yahoo.com.ar

Abuelo Pablo*

Te dejé olvidado entre lápices de colores muy usados
y un nido de horneros deshabitado
ahí estarás protegido de tormentas viejas
y poemas nuevos
para siempre tuyos los pasos de mi infancia
los maceteros de malvones rojos
y el perfume dulce de violetas invasoras
en ese jardín eterno adonde moriré niña y saltando a la soga
recogiendo hojas de laurel para la salsa de tomates
corriendo incansablemente a los patos.
Aún me observas
encendiendo eternamente la pipa
tras los anteojos redondos y dorados
flamean al viento tus bombachas de campo
permaneces
atornillado al suelo por tus alpargatas negras.
Mi tiempo es mentira
aún estás ahí
enseñándome a tomar mate amargo y a montar
mientras la Patagonia se desenrosca en mi pelo
y un caballo que no entiende de linajes
me vuelve a arrojar cerca de la tranquera
ilustrando tu iracundia
no fuera cosa que se rompiera tu muñeca
y su mágica sonrisa de chocolate.
Ninguna mano tan enorme
ningunos ojos tan claros
ningún silencio tan palabra.
Ningún abuelo en tu sillón
donde reinabas mi infancia.
Antiguo rey de corazones.

*de Diana Poblet. soydian@yahoo.com.ar

INFANCIA EN LA PLAZA ESPAÑA*

Un grupo de niños sin patria, duerme a la intemperie.

Sus alforjas figuradas son sacos rotos de afectos y miradas.

Sus vidas son manchas inciertas

de una sociedad dormida e injusta.

Deambulan en la noche como sombras del día,

trémulo en cada uno de ellos.

Valoran como los valoran y allí no sobra para la yapa.

Acunan en su piel

el frío y el hambre como únicas presencias.

Son la sobra del mundo no lejano,

del nuestro, del cada día.

Y mueren sin saberse si murieron

o emigraron como pájaros.

Los que quedan ocupan la plaza o lo que sea,

clamando.

Su violencia, desmesurada, es un modo

de clamar por su vacío.

*De Oscar A. Agú. cachoagu@yahoo.com.ar
-Fuente: ARENA DE NUEVE CANTOS. Antología de Poetas Santafesinos. (2008)

Regalo de amor*

El le dijo que le regalaría la luna si pudiera. Se subió a una escalera, no pudo, estaba muy alta y tenía que nadar en ese cielo oscuro de las ciudades, se enganchaba con antenas que servían para que de las cajas cuadradas, salieran palabras que hacían que los que las recibían se quedaran callados. A él le gustaban las palabras de ella que miraba los ojos de él, nolas cajas que despertaban silencios. Los ojos de él eran pantallas abiertaspara ver el mundo. Más hablaba ella, más quería el regalarle la luna.
Un día se la trajo. Ella abrió el paquete encontró una luna, redonda, clara, a veces derritiéndose, otras erguida.
Todas las noches se acercaba a esa luna de la revuelta, la luna del deseo, con hebras de pasto y suaves aromas de infancia. Un día se animó, la tocó con la boca, se dio cuenta que era un maravilloso queso que guardaba en su interior palabras de Calvino, las artesanías de antiguos campesinos, la historia del mundo en pedacitos.
Cuando el llegó, ella le sirvió trocitos del secreto de él, con vino.
No quiero contarles lo que siguió, si desean saberlo apaguen esa caja repetidora del más pobre sentido común, busquen en los ojos de un él o una ella, la luna, el mundo, o lo que quieran, y verán como sigue la historia.

*de Cristina Villanueva. libera@arnet.com.ar

Limpieza a fondo*

Desprende del techo con un plumero los sueños que cuelgan junto a las telarañas del cielo raso. De bajo la cama, barre el deseo. Con una espátula despega la ira de las paredes. A la ternura, bastante apolillada, la
descuelga del ropero. Mete todo en una caja, que envuelve y ata con espléndido moño de regalo, y la deja sobre la mesa del comedor.
Conforme con la tarea realizada, se va de la casa dando un portazo.
- ¡Qué sea él quien saque la basura!- exclama.

*de Lucia Diaz. ludiaz1@yahoo.com

Regreso con Ollie*

Los dos hombres han salido a cubierta. Amanece y desde el barco puede divisarse la costa, el primer movimiento del día. Una leve bruma dificulta la visión desde la popa, donde los dos hombres se han apoyado y permanecen en silencio.
El gordo está prolijamente peinado, el cabello ralo apretado por la gomina. La brisa le hace entrecerrar los ojos. Una arruga le cae entre las cejas, otras dos a los costados de la nariz y la boca es un arco fláccido sobre el mentón quebrado.
Los ojos del hombre flaco son opacos; los rasgos suaves del rostro denotan comprensión
-resignación tal vez-, y ya no hay ternura ni esperanza en su gesto. toda la amargura del mundo mira, desde esa cara, a la costa inglesa.
Stan coloca una mano sobre los ojos, a modo de pantalla, un poco para evitar el fulgor del sol que se levanta en el horizonte, un poco para que el gordo no advierta que esa costa (que es la misma que dejo hace cuarenta años), es otra para él.
Los cuarenta años pasados en Hollywood lo han convertido en un hombre cansado. Al fin y al cabo, es mucho tiempo y la vitalidad no le puede ganar a la vida. ¿De qué valdría estar recostado en un cómodo sillón, rodeado de nietos que miman, de periodistas que adulan? John Wayne le dijo una vez al gordo, que ahora está a su lado y entonces no le hizo caso, que la vida es dura y es mejor defender a cada momento lo que se consigue porque si no, la gente lo olvida. y la gente olvida su propia risa.
El flaco ha movido levemente la cabeza y le ha parecido percibir, en el gesto del gordo Ollie, una mueca parecida a una sonrisa.
-Ya salen los pescadores- ha dicho el gordo.
En el horizonte, centenares de barcazas dejan la costa en dirección al pequeño barco. Sólo Laurel y Hardy permanecen en cubierta. Ambos han levantado las solapas de sus sacos, aunque no hace demasíado frío; el viento silba contra el buque.
-Habrá que tomar un tren hasta Lancanshire-, dice el flaco sin mirar a su compañero.
-los trenes tienen que ver con el principio y con el final- ha dicho Stan.
-Por primera vez, Ardí se ha dado vuelta para mirarlo. Luego baja la vista. Le gustaría estar otra vez bajo los reflectores, frente a una cámara de cine.
Piensa que no está demasiado viejo para eso. Tiene 62 años y está cansado, es cierto, pero debe reconocer que es la gente quien se ha cansado de él y de Stan.
"Los trenes tienen algo que ver con el principio y con el final", piensa ollie. Es cierto. También los barcos y la distancia. Uno siempre va a morir lejos de los mejores lugares. Por vergüenza tal vez, como los elefantes. El siempre tuvo algo de elefante. No sólo fisicamente. Los elefantes son codiciados en su mejor momento cuando sus colmillos son frescos y deslumbrantes. La gente sólo busca eso, los colmillos. Si atrapa a un elefante, enseguida se los corta y toda la grandeza del animal desaparece. Queda apenas el cuerpo pesado, dolorido, tan dolorido está el elefante que cualquier otro animal puede matarlo.
-Me siento como un elefante-, ha dicho Hardy, Stan lo mira y luego dirige sus ojos a la distancia donde las chalupas navegan agitadas por el mar.
-¿Tu padre sabe que llegás? -pregunta Ollie.
-Le mande un telegrama. Habrá función en Lancanshire. El todavía trabaja en el teatro del condado.
Cuarenta años fuera de Inglaterra. Nunca extrañó demasiado. Sin embargo, Stan siente esta madrugada un suave estremecimiento cuando piensa que su padre lo verá en el escenario. Siempre le mandaba cartas luego de ver las películas. Alguna vez, recuerda, le sugería cambiar detalles. El viejo era muy minucioso y no perdonaba nada. El lo hizo actor y no le dolió cuando lo dejó ir, aún sabiendo que no regresaría. Quizás esperaba de su hijo la grandeza que él nunca había conseguido. Y ahora el hijo regresa, con toda su grandeza a cuestas, y le da miedo enfrentar al viejo (tendrá más de ochenta años ahora), que todavía actúa en comedias y ha sido premiado en el condado. Dos hombres viejos van a encontrarse, van a resumir sus vidas en un instante.
Ollie mira a Stan. Tiene los ojos nublados y siente ahora un poco de frío. el sol se levanta cada vez más. las estrellas, que aún brillan, son las mismas que las de aquella noche de 1912, cuando Stan partió de Inglaterra. Stan siente ahora lo mismo que aquel día. Es necesario apostar otra vez por la vida, pero no sabe si alguien querrá aceptar la apuesta de un viejo perdedor.
Stan enciende un cigarrillo, tiene que darse vuelta, dar la espalda al viento para que el fósforo no se apague.
A lo lejos comienzan a sonar las campanas de la iglesia del pueblo. Ollie reconoce antes que Stan el ritmo de los tañidos, la música que tantas veces oyeron en sus películas.
Se han mirado sin hablar. Stan se ha cubierto la cara con las manos. Arroja el cigarrillo al mar. Ollie le da la espalda. Ambos saben que todo final abre la esperanza de un nuevo comienzo.
La música llena el aire.

*de Osvaldo Soriano.
-De Artistas, locos y criminales.

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 3 de agosto del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Alberto Nepomuceno. Las poesías que leeremos pertenecen a Beatriz Marín Aguilar (Colombia) y la música de fondo será de Takillakta (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo! Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL „ESTRELLA ERRANTE“

BASES DEL CONCURSO:

ÁREAS:
a. Composición para piano solo
b. Composición para piano y electrónica
c. Composición para piano y trío de cuerdas

v Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente.
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental.
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos.
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.

ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.

Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@yahoo.de . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.

Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.

PREMIOS:
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO: 500 Euros

* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.

* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).

Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA –
o a: euroyage@yahoo.de

más informaciones encontrará en: www.euroyage.com

EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)

El 3. Concurso de Composición XICóATL „Estrella Errante“ es posible gracias al auxilio de:
v El Gobierno del Estado de Salzburgo
v La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v La Asociación Música en el Museo (MiM)
v La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE

*

A los Amigos lectores de la edición mensual:

Los invito a suscribirse a la edición cotidiana de inventiva donde encontraran literatura y artículos periodísticos elegidos. El costo de la suscripción en Argentina es de 36 pesos anuales más gastos de transferencia bancaria o giro. Les ruego a quienes quieran y puedan incorporarse como nuevos suscriptores que me escriban a: inventivasocial@yahoo.com.ar

Saludos afectuosos.

*Eduardo F. Coiro. inventivasocial@hotmail.com

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/

Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar

INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar

Blogs para visitar:
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis