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BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

22/05/2008 GMT 1

COMO SI EL TIEMPO LO HUBIESE DESCONOCIDO...

urbanopowell @ 14:26

La mirada*

¿Será un castigo divino
o sólo estoy pagando
por algo que no compré
y que sólo deseé?

Pero lo cierto es que
me envejece la piel
las canas se van quedando
pero mi mirada no acompaña

Sigo viendo el afuera como
si el tiempo lo hubiese desconocido
como si sus huellas resbalaran
y no dejaran marcas

Es un castigo, ahora lo percibo mas claro:
mirar con ilusión y ser mirado con compasión
desear convincentemente
con un cuerpo no deseado

Sin embargo para muchos es una virtud
es estar vivo, dicen
¿o es quizás, observar como el mundo sigue
y uno se siente como en la mesa del bar
observado por otros que apuran con la mirada
para sentarse en la misma mesa?

La realidad es que, no sé si es un castigo
sé que es injusto, la mirada se me quedó
afuera, distraída con tanta vida
se olvidó de traerme un poco de aire

Ella todavía hurguetea en las librerías
en las vidrieras se detiene
planificando no se que cosa
para que remota ocasión

Ella se olvida de mí
escuchando música, bailando
confiando, deseando, creyendo
disfrutando.

Creo que el castigo en definitiva
será para ella.
Yo no le presto nada.
Y cuando vuelva cansada,
cuando vuelva a mirarme
no quisiera estar allí

*de Silvia Irigaray. silvirigaray@arnet.com.ar

COMO SI EL TIEMPO LO HUBIESE DESCONOCIDO...

El Chamán*

Aquel Chamán había pasado toda su vida en Zacatecas, al norte de México, al amparo de la riqueza que aún ofrecían sus minas de plata y aprovechando la necesidad que tenían los mineros de sus servicios . Era muy conocido, no solamente en la ciudad, sino en la práctica totalidad de la provincia y contaba sus intervenciones por éxitos. El reconocimiento popular se hacía eco de sus curaciones y, tal como pasa en estos casos, se tendía a exagerar magnificando el resultado de sus conjuros.

Sus largas peroratas, invocaciones y rezos, realizados a los dioses mayas acababan, en la práctica totalidad de las ocasiones, con la sanación del enfermo o la mejora de la situación problemática.

Hubo dos motivos por los que se marchó a Noruega. El convencimiento de que había tocado techo como chamán en la zona y la depresión económica que hacía que sus emolumentos, aún creciendo, no pudieran cubrir sus necesidades que eran cada vez más altas.
Su emigración a Europa conseguiría relanzar su economía y ayudada por la fortaleza del euro lo haría rico. Al cabo de unos años podría regresar con su fortuna en euros y vivir placenteramente.

Aquella aventura duró escasamente un año. Fue un período lleno de problemas y vejaciones, llegando incluso a pasar hambre cuando se terminaron las reservas dinerarias. No hacía más que llover en Arendal y en todo el condado de Aust-Agder y lo hacía a través de una niebla baja y pegajosa. Tuvo que cambiar sus túnicas por gabardinas y los conjuros, de esta guisa, no imponían respeto. Creyó haber perdido sus poderes ya que raramente conseguía algún resultado a pesar de que sus rezos eran más largos y más intensos, y decidió volver.

El fue su primer cliente cuando regresó. Colocó las piedras calientes en su lugar, realizó el ayuno pertinente, usó su mejor túnica y oró con un fervor tal que los que estaban presentes quedaron sobrecogidos. Quería saber el porque de su fracaso e imploró a los dioses que se lo dijeran. A los tres días de rezos y conjuros los dioses le respondieron escuetamente: "Nosotros tampoco nos entendemos con Odín, Freya, Thor, Balder y su grupo, hablan un idioma muy raro. ¿A quien se le ocurre ir a conjurar en noruego?"

*de Joan Mateu. joan@cimat.es

LA OCTAVA MARAVILLA*

*De Vlady Kociancich.

19

La inteligencia es el arte de salir de situaciones difíciles. Magnífica definición que comencé a repetirme cuando advertí que me encontraba en una situación difícil. Yo no creía demasiado en mi inteligencia, pero si juzgaba por las declaraciones de parientes y amigos, los otros sí. Además, quizás exista una inteligencia común a todos, una suerte de fuente en la plaza pública, de la que brote esa agua esclarecedora que, por haraganería o apuro o simple gusto de bebidas intoxicantes, uno deja que fluya inútilmente. ¿Por qué no acercarme modestamente a llenar un jarrito?
Tomé distancia de los hechos y de mi miedo, me esforcé en comprender mi vida con Victoria.
Para sentirme contento, a mí me bastaban pocas cosas: el amor de Victoria, las traducciones, un empleo sin exigencias. Pero esas pocas cosas me sostenían en un mundo que siempre me pareció extraordinariamente frágil, firme a la vista, quebrado adentro por corrientes tumultuosas y contradictorias.
Eran, también, la plataforma de despegue hacia un mundo secreto, una especie de llanura cóncava que yo exploraba sin cansancio, a solas, con deleite. Hasta que el abandono de Victoria puso en peligro ese refugio, no sabía que existiera. sólo sabía que necesitaba un millón de años para entender, un millón de ojos para ver, y que mi tiempo era diferente, forastero y sin lengua, al de mis seres queridos. Rechazado por esa comunidad a la que me hubiera gustado tanto pertenecer, tomaba de ella cuanto podía, me lo llevaba al otro lado, donde mi lentitud era legal, donde no herían mis equivocaciones, donde mis sueños, mis pensamientos, mis palabras, la abrazaban amorosamente. Tal vez Victoria tuviera razón en abandonarme.
Porque Victoria estaba hecha para el contacto irreflexivo y satisfactorio con el presente. Necesitaba lo que a mí me estorbaba. Los saltos de un lugar a otro, de una persona a otra, de situación a situación. El juego que había tratado de explicarme y que no entendí. Y como en todo jugador, su entusiasmo escondía un aburrimiento doloroso que la obligaba a procurarse nuevos desafios.
Había jugado al matrimonio y a la familia. Ganando, ahora, con todos los puntos en la mano, se retraía al tedio inicial que operaba como motor de sus acciones. Tenía que ver a una amiga nueva con agradecimiento de náufrago. y a Anastasia Blbsky se aferraba, con la ingenuidad del adulto que compra todos los juegos de moda, los aprende, los practica, se protege de conversaciones difíciles y de silencios insoportables con una muralla de tableros y fichas, dice que ha vuelto a la niñez y olvida que un chico sólo recurre a esa clase de juegos cuando algo le impide correr, trepar, revolcarse en la libertad del cuerpo, en la buena tierra, al aire libre.
yo estaba enamorado de esa jugadora y no me quedaba otro remedio. coloqué mis fichas.

Primera movida: fingir interés en la obra de Anastasia Blobsky.
La obra era una colección de sapitos de cerámica, de diverso color y tamaño. Tal vez fueran ranas. Miraba esos coloridos batracios que invadían progresivamente la casa, buscaba un elogio adecuado y se me trababa la lengua. Pasé unos cuantos días en busca de la adjetivación apropiada (la artista tenía un carácter susceptible), hasta que se me ocurrió imitarla.
Me refiero a la manía de poner un frenillo lingüístico a cada comentario. Un día lluvioso se convertía en como lluvioso; el peatón destrozado por un auto era como espantoso y la mejor película tenía algo como de sensacional. Victoria, aplicada discípula, ya utilizaba esta novedad con tanta soltura como orgullo y, a fuerza de oírla, yo mismo, distraído, hubiera podido perpetrarla sin enrojecer. Cuando descubrí que esa especie de enano deforme que brincaba vigorosamente en el idioma me tendía la mano, mi admiración ante los caprichos de la lengua no tuvo límites.
Una de las raras veces en que anastasia Blobsky condescendió a encontrarse con Victoria en casa y yo presente, corrí a buscar un sapo. Interrumpí el diálogo, me acerqué a anastasia con el sapo en la mano. las dos callaron.
Hice girar el sapo delante de mis ojos, en silencio. Luego, adoptando esa fina expresión de perplejidad o de cansancio o de ambas cosas a la vez con que la Blobsky estilizaba el burdo dogmatismo que hay en toda opinión, sonreí. sonreí a medias, porque también la sonrisa debía ser dubitativa, y dije:
-¿Sabés que tu obra es como reveladora?
Anastasia, desprevenida, se alegró. Después, en correcta sincronización con mi elogio, sacudió la cabeza, sonrió con aún más vaga melancolía:
-No sé. Tal vez, en cierto modo. Sí, tienen algo como de suscitar conmoción, ¿viste?
La adulación nunca yerra. Noté que me miraba con mejores ojos.
Segunda movida: invitarla a cenar en restaurantes caros.
Victoria, desconcertada ante la aceptación del soborno por aquella amiga que suponía leal, rezongó mucho. Pero anastasia Blobsky no resistía (pese a sus ataques, que no cejaron, contra mi estructura burguesa), la buena cocina ni la escenografía aparatosa de restaurantes que esta serpinete seleccionaba entre los recomendados por la revista del Diners Club.
La revista llegaba todos los meses a la oficina jurídica, donde yo la estudiaba cuidadosamente. La medida de mi locura la marcó el enojo del viejo doctor López.
Abro la puerta del imponente, enmaderado, acortinado despacho.
-Buen día, doctor. Una pregunta nomás. El Diners, ¿ya llegó?
El viejo alza la leonina cabeza blanca, se quita los anteojos de armazón plateada.
-¿Qué Diners, doctor?
-La revista del Diners, ésa para los socios.
-Sabemos, doctor, que es para los socios. Yo le pregunto a qué número se refiere. Porque la del mes pasado, doctor, la retiró usted mismo antes que yo pudiera hojearla.
-Disculpe, doctor López, pero no pensé que usted la leía.
-No la leo.
-Ah, bien. La de este mes, la nueva, ¿la tiene aquí?
-No, doctor.
-Entonces viene con atraso.
-Así debe ser, doctor.
-Es una vergüenza.
-Paradella, no me desacomode el revistero.
-Perdone, pero usted no puede estar en todo, a lo mejor el cadete la traspapeló.
-Doctor Paradella.
-Sí, doctor.
El viejo golpea suavemente el escritorio con el capuchón de su Parker.
-Paradela, contésteme francamente. ¿Por qué capricho, con qué propósito, podría esconderle yo la revista del Diners?
-Jamás insinué...
-Y le voy a hacer otra pregunta.
-Por supuesto.
-¿Me quiere decir qué caracho busca en esa revista de miércoles?
-Recomendaciones de restaurantes de moda, de nigt-clubs...
El viejo cierra los ojos, aprieta las mandíbulas.
-Salgo con Victoria -le aclaro.
El viejo gruñe.
-Lo que usted quiera. Pero, ¿no le conviene más mirar la guía telefónica o el diario?
-Es que la revista trae fotografías del lugar, descripciones muy detalladas. le da el nombre del maitre, hasta del arquitecto que decoró el local. A uno le permite actuar como si frecuentara el sitio habitualmente. ¿Me comprende, doctor?
El doctor López frunce ominosamente las cejas blancas.
-Mire, muchacho. Y me perdonará que le hable como un padre. Tengo la edad. Y lo que más vale: la experiencia.
-Naturalmente.
-Usted anda con el paso cambiado.
-Pero no. ¿Lo dice por el Diners?
-Lo digo porque a mis años uno está de vuelta de todo. Mas allá del bien y del mal.
-Doctor, le juro que salgo con Victoria.
-Una buena muchacha. Una joya. Y, m'hijo, su esposa ante la ley.
-Le aseguro que...
-No me asegure nada. Yo también tuve sus años, Paradella, la sangre joven. Y más de una vez me faltó el consejo a tiempo.
-Doctor López, yo...
-Pero un mal paso y se acabó lo que se daba. Y, abogado, le recuerdo que en este país todavía no hay divorcio, que la opción es separarse de mentirita, pero la cuota mensual a la ex cónyuge es una verdad grande como una casa. Más el concubinato con la loca que le hace leer el Diners, que tampoco, y usted lo sabe, le va a salir barata, si se le encapricha con el trámite mexicano, más la libreta cordobesa, que ya
empezamos a indexar de acuerdo al ritmo inflacionario.
-Entiendo, doctor.
-Así lo espero. Hay una línea de conducta que debe seguir un ciudadano honesto, consciente de sus responsabilidades. Una recta que parte del matrimonio consagrado, la familia, pilares de nuestra sociedad.
-Doctor López.
-Tiene una esposa encantadora, Paradella. ¿Ha pensado en algún momento en las consecuencias de sus actos? ¿En esa mujer apenas protegida de la catástrofe social y económica por la letra de hierro del Registro Civil, ya que ha sido tan insensible de no conducirla de blanco al altar?
-Usted no...
-Escuche bien lo que aconsejo. Nada de lugares públicos, donde pueda reconocerlo la gente. Se queda en el sector de la Panamericana, o si la hembra es demasiado fina, busca un amigo que suministre el departamento. Y nada de llevarla a comer o a bailar por ahí, donde haya ocasión de toparse con la amiga de su mujer, que la quiere tanto para volar con el cuento. Al principio, le costará un poco. Después, se lo aconseja un hombre que sabe, es coser y cantar, una gimnasia que lo protege a usted y a la familia. Y nada más, muchacho, salvo la recomendación de olvidarse del Diners.
-Gracias, doctor.
-No me lo agradezca, para eso estamos los criollos de ley.
Abro la puerta y salgo. Me sigue el vozarrón del doctor López:
-¡Y que la disfrute con salud!

*Fragmento de La Octava Maravilla. Seix Barral. Biblioteca Breve-

Jueves, 22 de Mayo de 2008
Libros para todos, trenes para todos*

*Por Pablo Ernesto Suárez

Días atrás, surgió la necesidad de viajar a Buenos Aires. La Biblioteca Popular en que colaboramos, había recibido una invitación para concurrir a la Feria del libro y con dicha invitación venía un monto de dinero muy interesante para ir a actualizar un poco más (nunca es suficiente) los libros para nuestros socios.
Libros con muchos colores para los chicos, novelas para las señoras, diccionarios para que las bibliotecarias simplifiquen su tarea y todo lo demás que ya se sabe: un poco de clásicos para los que comienzan la Universidad, algo de autoayuda, una pizca de libros de cocina y lo que el enviado elija. Al enviarnos a nosotros, no iban a faltar los libros de fútbol, ni los libros de historia o ciencias sociales.
Desde un primer momento barajamos la posibilidad de ir en tren. Es allí cuando el socio 3911, (yo soy el 3467) se entusiasmó con la idea de acompañarme. ¡A la Feria del libro! Empujado por la no menos interesante posibilidad de faltar a la escuela, insistió para que hiciéramos el viaje en tren.
Yo, la verdad, dudé... siete horas de acá a Buenos Aires, para un viaje que insume cuatro cuando vas en colectivo, realmente sonaba a demasiado. Pero, el horario de salida era el viernes a las 4:45, lo que compensaba la demora: teníamos que estar a las 14:30 en la Rural de Palermo y los tiempos daban bien. Además, es más barato, y cada pesito que ahorremos, significa un libro más.
Llegamos a Rosario Norte a las 4:40. El tren ya estaba en el andén y el motor encendido. Ahí comence a recordar esa vibración que transmite un tren encendido a todo lo que se le acerca. Todo Rosario Norte latía al ritmo del motor. Preguntamos por las boleterías y el "Guarda" (un empleado sin gorra, ni ambo gris, pero que más o menos parecía ferroviario) nos dijo: "arriba te cobro".
Subimos apurados a un vagón muy limpio y aromatizado de lo que antes se consideraba la categoría "Pullman" donde yo nunca había viajado. Siempre en turista. El tren del siglo XXI ya me recibía mejor que lo que me había dejado su antecesor del siglo pasado, a quien solo ocupé en asientos marrones rebatibles. 3911 tiene 13 años y le costaba disimular el asombro ante esa cosa rara, gigante y tan exenta de la sutileza del diseño moderno.
De todos modos sorprendieron los asientos, la chapa que debe extraerse de abajo para convertirlos en "semi cama" y que los foquitos para las luces de lectura, anduvieran pese a su diseño "de estilo
re-rústico" como dijo 3911.
¡Los portaequipajes! Distintos de los de los micros, donde no entra más que una cartera de dama. Estos eran unas parrillas de acero inoxidable sostenidas por unas ménsulas de cincuenta centímetros de largo, atornilladas a la pared de la carrocería, y con espacio suficiente como para poner una bolsa de papas llena.
Mirando hacia adelante, una estilizada figura nos indicaba el baño de hombres, mientras que a nuestras espaldas se ubicaba el de las damas. Junto a la silueta, la leyenda "Capacidad: 52 pasajeros".
El silbato del guarda sonó. El del tren ratificó y ahí comenzó el viaje de 3911 hacia la sorpresa. Con el movimiento del tren comenzaron a moverse en mí los recuerdos de aquellos viejos viajes en tren de mi adolescencia y comenzamos a disfrutar de la mirada que el tren ofrece cuando uno se asoma a la ventanilla, cuya celosía de aluminio, sorprendió a 3911.
Por primera vez, él veía el Cruce Alberdi no desde el lugar del que espera, sino desde la posición del que se va moviendo. Pasamos por el cruce de Carriego (estación Ludueña) y no puteamos porque nos agarró el tren: éramos el tren.
Me gustaba que el tren lo sorprendiera. Creo que a un pibe de trece años, lo sorprenderá mil veces más este tren de siete horas a Retiro por treinta y tres pesos que el tren bala de ochenta minutos y cuatro mil millones de dólares.
De repente, comencé a darme cuenta de que viajando en tren uno ve mucho más que cuando transita el -ahora lo sé claramente- espantoso viaje por la autopista.
Desde el tren se ven las dos mitades de las ciudades que se cruzan.
Inclusive ves aquellos raros pueblos que no tienen "del otro lado" porque son "de un solo lado" de la vía. No ves la "bajada" hacia San Nicolás, San Pedro, Ramallo. ¡Pasás directamente por las estaciones! Con su bosquecito de eucalitpus contiguo y sus cabines, sus viejos tanques de agua, su paso peatonal (en algunas) y sus pasos a nivel. Vimos también esas viejas esquinas todo-almacén, con calles de tierra recién regadas, como en "Río Luján". O la pobre "Bancalari" que haciendo honor al nombre tiene que
soportar un cartel a medio hacer, distinto de los que engalanan todas las otras estaciones del ramal.
Pero el tren te ofrece también otro paisaje. Ves a las cerealeras que tienen sus silos junto a las vías, ves las casas de los countrys y los clubes de golf cuando pasás por Escobar.
Y también ves a los que viven "en la vía" en todo sentido. Casitas pobres, de cartón, chapa, nylon y lo que se consiga; los chicos jugando a metros del paso del tren. Gente y casas a las que seguramente el tren bala y su super velocidad haría volar desintegradas por el aire si les pasara relativamente
cerca.
Finalmente, tras los saltos que nos propone este tren cuando levanta cierta velocidad (digamos que cuando va a sesenta, los brincos te despegan -literalmente- de tu asiento) llegamos a la monumental estación Retiro (más grandes aún los ojos de 3911).
El tren (una vez más) nos sirve como una explicación y una metáfora de la historia y de los proyectos de país. Si es para todos, es lento. Si es rápido, será para pocos.
Mi hijo, el socio 3911, nació en 1994 y conoció el tren hace una semana. Le encantó el viejo tren, saltador y de tranco lento. Aprendió a ver el tren y fundamentalmente a ver lo que el tren nos mostró en este viaje.
El socio 3467, el que escribe, nacido en 1968, se pregunta si realmente los que no nos queremos subir a la farsa del "tren bala" nos estaremos perdiendo el último tren para vivir en una Argentina para todos. Es que preferimos que ande a los saltos y sea lenta, pero queremos que sea, como los libros, para todos.

PD: A los libros de siempre, esta vez le agregamos algunos para los viejos "ferrucas" de la biblioteca y ¿porqué no? para los nuevos enamorados del tren.

-Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-13641-2008-05-22.html

REESCRIBIENDO LAS NOTICIAS...

Pánico entre garcas !*

Asaltan un local de Armani en pleno Recoleta
11:27
El lujoso predio cuenta con boutiques, un sector de muebles y decoración y una confitería, en la avenida Alvear. Esta mañana se descubrió que las puertas de vidrio habían sido violentadas. Robaron dinero y otros objetos de valor.

- ¡Esto no quedará impune! - se exaltaba un operador de bolsa en el mediodía de la city. "empiezan por Armani y después vienen por todo", continuó, mientras se limpiaba la copiosa transpiración de la frente con un pañuelo de seda cruda rosa viejo, con su monograma en letras doradas.
Marcelino T. Garquetti, brooker de una importante inmobiliaria especializada en propiedades en el country "La Garqueta" denunció "la insensibilidad de este gobierno, que abandona a los garcas a su suerte, siendo que somos quienes mas ayudamos a garcar a este país". Desde esferas oficiales, sin embargo, relativizaron estos dichos. "Nadie ha hecho por los garcas más que esta gestión. La secretaría de ayuda al pequeño y mediano garca está diseñando políticas específicas para el sector en franca colaboración entre garcas privados y el sector garca oficial".
Más calmo, mientras tanto, el Dr. J. C. Garcasonne, llamó a una reunión de urgencia del Colegio Público de Garcas de la Capital Federal a fin de tratar el tema.
Sin embargo, acaso sin la mesura que dan los años, la Sra. Flor Tereso de Tujes Garkevich, representante de la ONG "Garcas sin distinción de Género" emitió un comunicado convocando a una manifestación de garcas frente al "local ultrajado", a fin de realizar allí un "acto de desagravio". Al momento de esta nota empezaban a reunirse, frente a la sede de la tradicional "Sociedad Garca Argentina" decenas de BMWs, Audis y las mas tradicionales "Mechas" con el objetivo de marchar hacia el local agredido, "símbolo de nuestras tradiciones", como declaró un garca que prefirió no dar su nombre.
El ministerio de educación del gobierno de la ciudad, en sintonía con el gobierno nacional, evaluaba a esta hora suspender las clases en el ámbito de la capital. "Tenemos la mayor concentración de garcas del país y no podemos permanecer ajenos a su dolor", comentó una alta fuente de dicha repartición, mientras se secaba los ojos y sacaba apresuradamente de su bolsillo unos delicados anteojos "Armani".
Por último, y en respuesta a unos dichos de la oposición, el líder de la bancada oficialista resaltó que "Todo el pueblo sabe que somos los más garcas. Ahora ellos (por la oposición) se la tiran de garcas, pero no pasan de ser unos advenedizos", fustigó.
A todo esto una importante columna piqueteril marchaba desde Provincia, por el Puente de la Noria, bajo la consigna: "Garcas somos todos". Su vocero, Luis Degárquez comentó que "sólo un insensible puede ver llorar a un garca, en este momento hay que deponer enfrentamientos estériles y viejas antinomias. A la patria la garcamos entre todos o la bandera flameará sobre sus ruinas. Denunciamos esta maniobra de sectores garcas foráneos. Para garcas preferimos los nuestros".

El lujoso local de la marca Armani en Buenos Aires, ubicado en pleno barrio de la Recoleta, fue asaltado hoy, según se informó esta mañana. En el lugar, de tres plantas, ubicado en la avenida Alvear al 1700, se advirtió esta mañana que habían sido violentadas las puertas de vidrio y que robaron dinero y otros objetos de valor.
En la sede de Armani en Argentina, además de boutiques, funciona un sector de muebles y decoración y una confitería. Giorgio Armani nació en Italia, formó su compañía a mediados de los setenta y se transformó en el diseñador más exitoso a nivel internacional de su país.

(Fuente: DyN)

*Por Udi. udi.cuatro.catorce@gmail.com

"Los momentos en que somos más libres e iguales en este sistema son aquellos que dedicamos a la consecución de la utopía. El resto del tiempo somos meros esclavos."

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19/05/2008 GMT 1

DE LA FICCIÓN DEL ESPEJO...

urbanopowell @ 16:08

DE LA FICCIÓN DEL ESPEJO...

Qué es de tu Mirada*

De montaña perdida,
De riachuelo embrujado
Y de pavimento quebrado:

¿Qué ha sido de tu vida?
¿Dónde ha ido la alegría?

La entubaron bajo tierra
Y corre lejos hacia
La planta hidroeléctrica.

Tendrá que esperar
A que levante el tiempo,
O a que falle un engrane
O caiga con fuerza el concreto
Sobre una flor.

De esperanza verde
Que adorna la calle,
Aún cuando sea
A lado de la alcantarilla.

Tendremos que esperar
A que levante tu nombre:
Elegiste huir de mí,
Y te alejas rápidamente
Utilizando el drenaje.

*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal.hi@gmail.com

El espejo*

Cada vez que me miraba en el espejo era consciente de que había estado vacío. Lo único que lo llenaba es que me pusiera delante. Eso era lo que le nutría. Eso era lo que le proporcionaba el reflejo.

Creí que la mejor solución para llenar los espejos era poner uno frente al otro. De esta manera uno se reflejaba en el otro y viceversa. Lo hice, encarándolos despacio, de forma que se reflejaran uno en el otro en su totalidad.

Acabada la maniobra constaté que no se reflejaban los reflejos. Ante mi sorpresa lo que se reflejó fue el infinito.

*Joan Mateu. joan@cimat.es

LA OCTAVA MARAVILLA*

*De Vlady Kociancich.

14

Y escribía. Todos los días hábiles, de mañana en invierno, por la tarde en verano, a la noche cuando se hacía indispensable. Cuántas horribles fiestas con baile, fines de semana en casa de mis suegros, cumpleaños, casamientos y hasta algún velorio, me ahorró esa novela inexistente. Y qué adecuada escenografía para un falso escritor.
Una mesa de roble junto a la ventana que da al jardín con palmera; una antigua biblioteca comprada en guerrico y Williams por victoria, idéntica a la que extrajeron de la pileta de Argentinos Juniors el día que nos conocimos, tal vez la misma; sillones de cuero negro y una endeble mesita ratona donde Paco Stein apoyaba los mocasines embarrados; una Remington de segunda mano bien ruidosa (sonaba como la pianola de saloon de esas películas del Oeste que me gustan tanto); papel tamaño carta, marca de agua, una jarrita de porcelana azul, con lápices alemanes de todos los colores y punta muy fina para corregir el presunto texto.
Durante las horas de labor literaria, ahí sólo entraba Paco stein, amigo y cómplice, con quien fingíamos sostener profundos diálogos sobre el misterio de la Creación. La realidad, oculta a miradas profanas bajo llave, era otra. Hablábamos de todo -más él que yo, obviamente- pero jamás del misterio de la creación. Tampoco, aunque parezca extraño. comentamos una sola vez mi impostura.
No hubo nada deliberado en la omisión. Paco le dio tan poca importancia como a mi casamiento y mi empleo en la oficina jurídica. Si le hubiera preguntado por qué, me habría dicho:
-Este mundo es muy raro. Es raro que te hayas enamorado de Victoria y no de otra mujer. Es raro que trabajes para el estudio de los doctores Adolfo y Ricardo López y no para la Escribanía Mengueche. Es raro que seas Alberto Paradella y no Paco Stein. ¿Por qué iba a parecerme más raro que finjas ser lo que no sos, cuando existe la posibilidad de que lo seas? Lo que llamamos realidad es un conjunto de estadísticas. No creo en las estadísticas.
Fue él, sin embargo, quien me ayudó a soportar la máscara.
A veces me pesaba el encierro. Me había mostrado tan inflexible acerca de la disciplina del escritor, la página diaria, etc., que apenas salía del escritorio, chocaba contra la muralla protectora levantada alrededor de la novela. La casa estaba siempre llena de gente (Victoria era de temperamento sociable), de tías, de amigas de mi mujer. Daba un paso hacia la libertad y oía:
-Te interrumpimos, pobre querido, seguro que hablábamos muy alto.
-Hija, este muchacho está muy pálido. Vení, sentate, Alberto, que te sirvo una tacita de té y probás la torta que traje.
-Ah no, mamá: Mejor te llevo el té al estudio, amor, así podés seguir escribiendo. Y nada de torta. ¿Saben qué pasa? Después se queja de que lo interrumpo con comida.
Había momentos en que la charla de las mujeres, de los parientes, de la familia arracimada en el living, me hacía suspirar de ganas de compartirla. Con eso digo todo.
Pero mi verdadero problema no era el encierro. Era el silencio de la máquina de escribir.
Victoria jamás demostró curiosidad por leer la novela. Su relación con los libros era la de una ciega que domina el alfabeto Braille pero ignora que las letras forman palabras, las palabras expresan conceptos. Le encantaba tocarlos cuando tenían la forma colorida y brillante de una edición costosa, pero el mundo que absorbía la yema de sus dedos no lograba pasar el ángulo del codo. E igual que una ciega, tenía el oído fino. Particularmente sensible al tecleo de la Remington.
No podía ocupar las horas de mi sagrada labor literaria leyendo, como hubiera querido, o mirando el techo o el jardín, como marcaba mi inclinación a perderme el el delicioso lujo de estar solo y pensar un poco, recordar un poco, soñar un poco. A menos que Victoria saliera de compras con sus amigas (a recorrer vidrieras, en realidad, porque rara vez compraba algo), la Remington tenía que oírse. Sólo para hacer ruido, copiaba el Refranero Español.
Una pesada tarde de verano, en plena ejecución allegro molto vivace de mi partitura de refranes, ágiles los dedos y el corazón de plomo, oí los dos timbrazos que anunciaban la visita de Paco Stein.
Hacía mucho calor, era domingo, tenía sueño. Victoria, en el dormitorio, se estaba vistiendo para salir, y yo esperaba su beso de despedida, afanoso sobre las teclas, preparándome para dormir una larga siesta.
Le había propuesto el cine, un paseo, juntos y solos. Pero Victoria había respondido, con una puntada de ironía, que si me negaba a visitar a mi primo Rogelio (un tipo vociferante, con un humor que me asestaba a golpes de mano abierta en la espalda, que me llamaba el "Cordero Genial" y que vivía para colmo, en Campana), porque tenía que escribir la novela, entonces nada de cine ni paseos. Ella se iba a Flores, de compras, por supuesto. Yo, en casa, escribiendo, por supuesto.
El timbre me conmovió como el clarín de la caballería a colonos sitiados por los indios. Suspiré de alivio. Victoria también suspiraría, pero no de placer.
La disgustaba esa amistad que calificaba de incompatible cuando estaba serena, y de horrorosa cuando se enojaba. La inquietaba, decía, su mala influencia. Yo creía que su miedo, porque me amaba, era temor a cualquier influencia ajena.
Desde mi escritorio y el Refranero podía imaginarlos en la puerta de calle, mi mujer y amigo.
era una escena que se repetía.

Imaginaba el gesto de resignación en la cara de mi mujer que, a medida que pasaba el tiempo, reescribía la sonrisa de bienvenida de los primeros meses de casados. Paco en el umbral, el pelo rojo como una aureola ígnea. El bolso de lona verde militar, una especie de mochila cuyo contenido, como la repugnanacia de Victoria por Paco, engrosaba con el paso del tiempo. Destinado en principio a cargar los libros de su amo, el bolso ya aceptaba la espuria compañía de otros objetos. Lo que Paco no desechaba era volcado ahí, en el bolso que perdía forma y estilo mientras se colmaba su capacidad y resistencia. Una bufanda, una botella de ginebra, manuscritos inconclusos, raídas páginas de un borrador de poema, de ensayo, de cuento, de novela, puntas doradas de una madeja de talento enmarañado y roto, asomando entre facturas impagas, paquetes vacíos y estrujados de cigarrillos negros, llaves viejas, una revista de historietas, un ejemplar del Ulises, un destornillador.
Paco en el umbral de mi casa, con la ancha sonrisa de dientes amarillos por el tabaco. Dos o tres años de picoteo por las aulas de Filosofía y Letras, matizados por una febril asistencia a los cafés de rigor; algunos cuentos publicados en las efímeras revistas literarias de Buenos Aires, vigorosos relatos que desbordaban de promesas. Otros tres años de actividad furiosa en campos paralelos: el brillante guión cinematográfico rechazado por el Instituto en atención a su alta inmoralidad y aclamado en círculos intelectuales por el mismo motivo; la obra de teatro donde cumplió funciones de director, actor y escenógrafo, durante la semana de su exhibición en el Payró; las letras para canciones de protestas mientras duró la moda y el permiso de protestar. Y la novela prometida, esperada como el Mesías de la literatura argentina, cuyo argumento yo escuché, deslumbrado, hasta que descubrí que en el papel avanzaba más mi copia del Refranero Español.
Paco en el umbral de mi casa, su mirada burlona, inteligente. Ahora se ganaba la vida como periodista. Y como algunos periodistas que sueñan ser escritores, abominaba de su trabajo pero lo hacía con talento y con éxito, de modo que me recordaba a esas prostitutas de lujo, demasiado hermosas y finas para la profesión, que persisten en ella de mala gana, ahorrando, preparándose para el día en que llegue la oportunidad de abandonarla y puedan emprender la vida próspera y decente que les ha sido destinada.
Paco Stein en el umbral, alejándose cada vez más de Villa del Parque, retrocediendo hacia el futuro, de espaldas al talento que no encontraba suelo para afirmarse. pero ahí estaba su sonrisa, colgada del aire como la del Gato de Cheshire, desprendida y aún a buena distancia de la derrota, y su conversación, sus historias, sus coloridas descripciones del mundo, su insaciable curiosidad, su deliberada locura, entraban en la casa de un hombre como Alberto Paradella y le iluminaban la vida.
Paco y Victoria hablaban a los gritos.
-Ah, Victoria, la bella. ¡Hazme inmortal con un beso!
-De aquí te siento el olor a ginebra. Ni te acerques.
-No seas injusta. Hace una semana que no tomo más que té.
-Té. Ese cuento se lo hacés a tu amigo.
-No agreguéis suspicacia a la calumnia, señora.
-¿Dios!
-¿Invocaréis Su nombre en vano?
Yo, en el escritorio, escuchándolos y tecleando:
Haceros miel y paparos han moscas
Hazme la barba y te haré el copete
Huésped (El) y el pece a los tres días hieden.

La idea de que estaba contribuyendo accidentalmente al ridículo de la escena en el living, me hizo sonreír. Fue una sonrisa triste.
-¿Estás por salir, Victoria querida? Tal vez derrame algunas lágrimas.
-Tal vez esperás que te pida permiso.
Apunté dos renglones que me había salteado.

Habló el buey y dijo mu.
Hasta los gatos quieren zapatos.

-Somos libres en el uso de la libertad concedida, señora.
-Entrá de una vez y limpiate esos zapatos en el felpudo.
-Ya, señora mía. Qué limpia está su casa, cómo reluce. Me tortura hollar esta pureza doméstica, le juro.
-¡Idiota!
Y así sucesivamente, durante varios minutos, hasta que se produce el silencio de separación entre mis más queridos, mis más prójimos, y Paco se abalanza hacia el estudio, Victoria hacia el dormitorio, con portazos gemelos.
Recuerdo esa tarde y pienso que uno no tiene otra explicación para su vida que el azar o el destino. Harto del Refranero, estuve a puntode abandonar. Paco lo impidió. Las consecuencias de ese rescate fueron mi viaje a Berlín y la película. Entre otras cosas.
Le conté que se me hacía cada vez más difícil practicar esas digitaciones de remington para complacer el oído maternal de Victoria. Andaba por la hache y me parecía imposible llegar a la zeta sin perder la salud y la cordura por el camino del Refranero Español.
-Se me fue la mano en el retrato del escritor serio.
-Dios da pan a quien no tiene dientes -suspiró Paco.
-Al que no está hecho a bragas, las costumbres le hacen llagas.
-¿Y al que quiere vestir bragas y lo largan en camiseta?
Yo, arañando minutos para mi novela, con el cerebro exprimido por un mediocre secretario de redacción, y el señor quejándose de que no sabe qué hacer con su papel en blanco. composición, tema: La Vaca.
Vi con sus ojos mi decorado estudio, la protección de una casa tranquila. Vi la pieza donde vivía Paco Stein, un sucucho en un triste laberinto de cuartos de pensión, libros amontonados en el piso, una mesita renga, mala luz.
-Oíme, Paco. Alguien tiene que hacer sonar la Remington. Vos te venís aquí, escribís, yo aprovecho el ruido de las teclas y leo.
-Nop. Cada mochuelo a su olivo.
-La estupidez es contagiosa -dijo Paco, echando una mirada de fingido terror al Refranero-. Nop. Hay que pensar en otra salida.
Abrió el bolso y sacó la botella de ginebra. le pasé el vaso, que guardaba para él en un cajón del escritorio, y dije:
-Estoy harto de mentir. Mejor es decirle a Victoria que ya no estoy escribiendo. Además de cansado, me siento ridículo. Te imaginás qué alivio si abandono la pose de novelista.
Con el vaso en la mano me contempló unos instantes, callado, bizqueando.
-Me lo imagino. Pero yo en tu lugar, no lo haría.
-¿Por qué no? Victoria pondrá el grito en el cielo, llorará un poco de desilusión y se olvidará en seguida. Ahí tiene la avenida Santa Fe, de Plaza San Martín a Callao, para consolarse.
Soltó una risita seca. Pregunté:
-¿Vos creés realmente que a Victoria le importa mucho la novela?
Tomó un largo trago de ginebra, estiró las piernas y apoyó los pies sobre la mesa ratona, entre animalitos de falso cristal de Murano, salpicaduras de la estética cariñosa que inundaba los cuartos decorados por victoria, y los zapatos sucios, deformes, con la suela a punto de agujero, hicieron temblar la minúscula cristalería.
-Soy una bestia -dije- claro que le importa. Le importa porque la pobre piensa que es importante para mí. Vos, ¿qué pensás?
No contestó en seguida. Había cerrado los ojos y cuando los abrió, centellearon. Creí que iba a reírse. Pero estaba muy serio. Asintió con la cabeza. No a mi pregunta. Asentía en silencio, para sí.
-Este mundo es muy raro.
Con brusca decisión, preguntó:
-¿Y si trataras de escribir?
-¿Estás loco?
Se encogió de hombros y llenó nuevamente el vaso.
-Hay más escritores en el cielo y en la tierra, Horacio, que los que sueña tu filosofía o, ¿qué le hace una mancha más al tigre?
Me eché a reír.
-Sí. Eramos pocos y parió mi abuela.
Paco Stein se puso de pie, fue hacia la mesa, tomó el Refranero y lo arrojó al pozo del jardín.
-Ahora dame una buena razón para no escribir en vez de copiar esa basura.
-La mejor. No tengo nada que decir.
-El grueso caudal de nuestra literatura brota de esa fuente, Paradella. Pensá bien. ¿Ni un cuentito campero? ¿Ni una Carta Abierta A? ¿Ni un viaje interior por las complejidades del yo? ¿Ni un juguete fantástico?
-definitivamente no. Te agradecería que me propusieras algún entretenimiento honesto. si hay ficción, que sea limpia.
Los redondos ojos de Paco Stein me echaron una larga mirada compasiva.
-Ninguna ficción es limpia.
-¿Ficción? ¿Quién quiere ser un escritor? Yo quiero que suene la Remington, eso es todo. Y si no encuentro nada para reemplazar esa obra maestra que tiraste por la ventana, renuncio, confieso y se acabó.
Ahora, mientras escribo, recuerdo algo que me sorprendió, que olvidé, que vuelve a mi memoria y me entristece y a la vez me conforta. un cambio en la expresión de su cara. Un gesto como el de una mano abierta que se alza para parar un golpe o aferrar a alguien que cae.
-No lo hagas, Paradella.
El filo de su voz me desconcertó.
-Bueno, tampoco es para tanto.
Y cuando iba a reprocharle, en broma, que me hubiera despojado de mi refranero sin ofrecerme una compensación, se abrió en él la famosa sonrisa.
-Ya lo tengo. Traducir. ¿Cómo no lo pensamos antes?
-Por Dios, ¿traducir qué? Jamás traduje nada en mi vida.
-¿Y qué? Hay que empezar por el principio.
-Estás chiflado.
-Nunca he estado más cuerdo. Vas a traducir. Cualquier cosa. Lo que más te guste. Tu libro favorito, tu autor favorito. Ahí tenés lo que querías. Traducir es un trabajo honesto. Y agradable, porque no lo hacés por plata. Tu inglés es excelente.
-Mi castellano es deplorable.
-¿Alguien lo va a leer?
Tenía razón. Como dos ladrones felices con el botín, nos dimos la mano, nos palmeamos la espalda. A lo loco, medio pesado por la ginebra, en el mejor estilo de su gato de villa del parque, Paco bailoteó por toda la pieza. Yo me asomé al balcón, miré las tapas amarillas del pobre Refranero, desgajadas por la caída, desparramadas en el pasto.
-A cada chancho le llega su San Martín -me despedí.
Paco, riendo, me pasó el vaso de ginebra. Tomé un trago para darle el gusto. Se lo debía. Y no fruncí la cara. aunque jamás he podido tolerar el sabor y el olor lacerantes de la ginebra pura.
Así, de modo tan ridículo y casual, comenzó mi período de traductor secreto. Pienso en un lago gris de invierno, en una lámina de hielo que se resquebraja lentamente, en el primer azul desnudo al que sigue otro azul y luego otro, y yo tratando de mantener el equilibrio, aferrándome a las modestas barandas del diccionario, en mi primera exploración de la literatura inglesa, hasta ese momento maravilloso en que la obra ajena fluye bajo mis manos, un río de agua limpia y clara, corriendo entre las márgenes de mi Remington.
sí. Era feliz.

*Fragmento de La Octava Maravilla. Seix Barral. Biblioteca Breve-

Horacio*

Ayer falleció el escritor santafesino Horacio C. Rossi.
Horacio apoyó desde el comienzo a Inventiva Social con su escritura y con un respaldo amplio, generoso. Por su empeño "Desde la terraza" también lograron difusión autores noveles de Santa Fe.
Comparto con ustedes la pena de esta despedida.

*Eduardo F. Coiro inventivasocial(arroba)hotmail.com

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 18 de mayo del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor chileno Ramón Gorigoitia. Las poesías que leeremos pertenecen a Oscar Ángel Agú (Argentina) y la música de fondo será de Pachakuti (Andes). ¡Les
deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

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Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

15/05/2008 GMT 1

RELACIONES TÓXICAS...

urbanopowell @ 00:52

XXXVII*

Entre aquellos
papeles
que el viento
perdonó
que el fuego
dejó de lado
están esos poemas
donde nombro
tu olvido
sin quejarme
sin dar cuentas
de una distancia
que no elegí
pero que duele
aunque más no sea
por ese crepúsculo
que perdimos para siempre.

*de Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar

RELACIONES TÓXICAS...

Profundizando*

Ella siempre me tachó de superficial. Me recriminaba que no profundizaba en los temas, y que "pasaba de puntillas" sobre los asuntos importantes.

Llegó un momento en el que analizó nuestra relación y llegó a la conclusión de que no llegaba a lo más hondo, que los sentimientos se quedaban en la superficie, que las palabras se quedaban en la superficie, que los actos se quedaban en la superficie.

Decidí hacerle caso y lo resolví: Ya está en lo más profundo. La amarré a una ancla del barco y ahora disfruta de las bondades de la Fosa de la Marianas.

*Joan Mateu. joan@cimat.es

Miércoles, 14 de Mayo de 2008
Rehenes de Monsanto*

*Por Raúl Montenegro montenegro@funam.org.ar

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.
Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.
Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires.
Qué duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero.
Qué duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.
Qué duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita. Qué duro es ver la furia
ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.
Qué duro es ver el rostro reseco de doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.
Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.
Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos sólo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80 por ciento de los bosques nativos ya fue destrozado y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.
Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.
Qué duro es saber que miles de argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.
Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el Estado no hace estudios epidemiológicos.
Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos y que la Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia boliviana.
Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.
Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de argentinos que todavía no nacieron.
Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.
Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche sólo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro Chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos, las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

* Biólogo. Premio Nobel Alternativo (Estocolmo, Suecia). Profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba,

-Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/104144-32763-2008-05-14.html

Amores para echarles flit*

*Por Marcelo A. Moreno. mmoreno@clarin.com

Relaciones tóxicas llama un amigo psicoanalista a ciertos vínculos -en los sentimentales, dice, es donde más se nota- que nos enferman secretamente y que en el balance, pesa mucho más la desdicha, la angustia y amargura que el goce, la diversión y ayuda que nos dispensan.
Tengo una amiga que está en pareja con un tipo diez puntos, todo bien, simpático y amoroso. Pero, ay, está convencido que ella provoca a todos los hombres, lo que le da motivos para armarle de vez en cuando una flor de escena de celos. El sujeto es sutil: no sugiere que ella coquetee ex profeso sino que asegura que lo hace sin darse cuenta. Mi amiga acarrea un nivel de histeria en sangre por demás aceptable, sino inexistente vecino a la sobriedad. Sin embargo, debe bancarse el acoso de su amado que a veces es lo que parece: agresivo. Lo peor del caso, lo que más le indigna a ella, es que debe hacerse cargo de lo que no busca ni conscientemente hace, rindiendo ridículas cuentas para demostrar la nada.
Tengo un amigo que se metió hasta el tuétano con una dama no sólo celosa en grado morboso sino que, encantadora, cálida, extremadamente cordial, padece, cada tanto, de un ataque de furia irracional e inexplicable. Eso hace que mi amigo viva en un estado de alerta perpetuo al menos amarillo, que puede
virar al naranja vertiginosamente o -la catástrofe- al rojo. El tipo la pasa mal y en serio y centra sus más sanos esfuerzos en ver cómo escapar de ese vínculo. Ella, por su parte, considera sus exabruptos parte de su tan seductora personalidad y propios de una persona impulsiva que, luego, no trepida en pedir disculpas por esos meros efectos secundarios.
El rapaz millonario Aristóteles Onassis logró una sombría proeza: María Callas -quizá la más extraordinaria intérprete lírica del siglo XX- abandonó el canto como prueba de amor hacia él. Luego, la dejó para casarse con el elegante freezer que fue Jaquelline Kennedy, terminando así de destruirla.
Quizá ese sea el peor de los ejemplos de las relaciones tóxicas. Por eso mi amigo el terapeuta advierte que hay que estar alerta y sólo embretarse en vínculos en los que sea posible un oxigenado desarrollo sustentable.

-Fuente: Clarín.
http://www.clarin.com/diario/2008/05/14/sociedad/s-03204.htm

Brindo por eso*

Teatro

*Autor: Dante Schettini. dante.sch@gmail.com

Obra para Teatro Breve (20-40 minutos)

Escena de plaza: Un par de bancos. Un farol. Quizás un árbol.
Entran tres personajes caminando en cuatro patas. Dan vueltas, olfateando.

UNO
– ¿Y ahora? ¿para dónde?

DOS
– A la derecha.

TRES
– ¡Pero cómo! ¿Ayer no era a la izquierda?

DOS
– Si, ayer. Pero lo cambian de lugar todos los días.

A lo lejos se escucha una música circense.

TRES (señalando un punto cualquiera)
– Allá, Allá.

UNO
– ¿Estás seguro?

DOS
– Vamos, apúrense.

Salen de escena.

Entran Cuatro y Cinco.

CUATRO (Entrando)
– Se terminó todo. Nos vamos.

CINCO
– Pero... ¿qué estás diciendo?

CUATRO
– Es hora de replegarse, como un caracol. Habitar nuestro caparazón, hasta que aclare... Tenemos que reagruparnos... preparar la ofensiva final.

CINCO
– Bajo el asfalto están los adoquines... bajo el adoquín está la arena...

CUATRO
– Y bajo la arena fiambres. Canelones de carne humana, rellenando el cinturón ecológico.

CINCO (Enumerando)
– Como un solo puño. La ofensiva final... ¿Qué hiciste todo este tiempo? ¿Dónde estuviste?

CUATRO
– Los tiempos cambiaron, ¿Sabés?. Tenemos que estar preparados para la nueva etapa. Esperar una coyuntura propicia.

CINCO
– La espera puede ser eterna. Las condiciones hay que crearlas...

CUATRO (sonríe escéptico)
– La ansiedad puede ser peligrosa.

CINCO:
– Y la paciencia una trampa.

Comienza a escucharse un rumor de muchedumbre.

CUATRO
– Maldita sea, Cinco, siempre fuiste un pelotudo, no entendés nada.

CINCO
– Entender... esa es tu perdición, la sangre no se interpreta... La muerte y el sufrimiento no son ideologías... La resignación no es más que un callejón sin salida que encierra una vida de mierda...

CUATRO
– Estás fuera de tiempo Cinco, el mundo cambió, nosotros cambiamos, y eso es lo único posible.

CINCO
– ¿Y quién habló de posibilidades? El deseo no es una posibilidad. Es una certeza que se afirma a cada instante.

El rumor se hace mucho más fuerte. Ahora hablan casi a los gritos.

CUATRO:
– ¿Para qué mierda viniste, Cinco? ¿Para qué?

CINCO:
– Porque no voy a dejar que tu mierda nos tape. Yo me quedo.

El rumor llega al estruendo.

APAGON.

Escena: una mesa y tres sillas.
Se enciende una luz focalizada sobre el rostro de Seis atado a una silla.
De fondo un oficio religioso.

SEIS (Grita desaforadamente)
– No, no... Ahhhh

Siete corta fotos sobre una mesa. Se detiene.

SEIS
– Dicen que un asteroide va a chocar con la tierra.

SIETE
– ¿¡Quién dice!?

SEIS
– Una enorme nube de humo lo va a cubrir todo...

Siete corta la foto. Seis Grita.

SEIS
– Dicen que lo mismo le pasó a los dinosaurios.

SIETE (Caminando alrededor de la mesa)
– Dicen, dicen, dicen... ¿Quién mierda lo dice?

Agarra otra foto.

SEIS:
– ¡Noooo...!

Cesa el oficio religioso.

Entra Ocho.

OCHO
– ¿Me llamó señor?.

SIETE
– Si. Quiero que confisque y queme todos los plumeros.

OCHO
– ¿Fecha de inicio de las operaciones, Señor?

SIETE
– ¡Ya mismo!

OCHO
– ¿Llevo al cordero señor?

SIETE
– Si, y por favor no se olvide la cucarda.

OCHO (Taconeando)
– ¡Cómo usted ordene señor!

Sale dando saltos de rana.
Siete lo sigue gesticulando órdenes incomprensibles.
Queda la luz sobre el rostro de Seis.

Entran Uno, Dos y Tres caminando en cuatro patas.

UNO
– ¿Vamos bien?

TRES
– A mí me parece que nos perdimos.

DOS
– ¡Cállense!

Uno y Tres se miran desconcertados.

DOS
– Escuchen...

Comienza a escucharse el relato de un partido de fútbol.

TRES
– Es por allá. (Señala)

UNO
– ¿Estás seguro?

DOS
–Vamos

Salen de escena.

Entran Cuatro y Nueve. Se sientan a la mesa ignorando a Seis.
Música árabe. Se acerca una mesera con dos copas y una botella de wisky. Al fondo dos odaliscas bailando.

CUATRO
– Creo que todo fue un malentendido.

NUEVE
– ¡Por supuesto, muchacho!.

CUATRO
– Espero que no queden rencores...

NUEVE
– Pero, muchacho, olvídese del pasado. El futuro es nuestro.

CUATRO (pomposamente)
– Las ideologías han muerto. Es el fin de la historia.

NUEVE
– Brindo por eso.

Levantan sus vasos riendo a carcajadas, al tiempo que las odaliscas envuelven con sus velos a Seis y lo sacan de escena.

Sube el volúmen de la música, la mesera los invita a bailar. Los tres bailan con sus vasos en la mano y revoleando billetes.

APAGON.

Entran Uno, Dos y Tres caminando en cuatro patas.

UNO
– Acá no hay nadie.

TRES
– Me parece que nos fuimos a la mierda.

DOS
– No sean boludos, vamos bien. Estoy seguro.

UNO
– ¿No pasamos ya por acá?

TRES
– No estaremos dando vueltas en círculo... ¿No?

DOS
– Escuchen...

Comienza a escucharse un rumor de multitud in crescendo.

TRES
– Es por allá. (Señala)

UNO
– No, por allá. (Señala hacia el otro lado)

DOS
– ¡Síganme!

UNO Y TRES (casi a dúo)
– ¿Por dónde?

DOS
– Ustedes síganme...

Los tres se apuran. Salen de escena y vuelven a entrar corriendo, siempre en cuatro patas.

UNO
– ¡Cuidado!

DOS
– ¡Corran, Corran!

TRES
– Nooooo....

El murmullo crece hasta el estruendo, tapando los gritos.

APAGON Y FINAL.

Buenos Aires, 1999.

© Dante Schettini.

-Fuente: http://elmutante-brindoporeso.blogspot.com/

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Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

11/05/2008 GMT 1

DEL ESTAR DESNUDO EN UN MUNDO DE HARAPOS...

urbanopowell @ 15:56

Alquimia*

En esta alquimia extraña / de los sueños
recurrí de nuevo a la esperanza
¿dónde se pierden tus pasos?
¿dónde comienza el hastío?

No parece que fuera redundante
la frase del cielo sin ojos
sin embargo
siguen cayendo niños / sin estrellas
del párpado del mundo.

El miedo es un cencerro / que se agita
en cada lágrima-palabra repetida
y aunque finjas soñar
o aun estar muerto
la realidad no es más que una utopía.

Las tijeras de la gloria
recortan tu humanidad
desde el presente / fatal simulacro
de reconocer los límites.

Mis pasos resuenan / entre nubes
de una vereda alcohólica y demente.

¿Qué queda de mí / sin la alegría
de estar desnudo
en un mundo de harapos?.

*Dante Schettini. dante.sch@gmail.com

DEL ESTAR DESNUDO EN UN MUNDO DE HARAPOS...

LA CASA GANA*

En China el juego era el juego de una ronda de hombres acuclillados en el polvo, apostando por piedritas, pájaros peleadores, cartas, dados. Una ronda de hombres que apostaban muchas veces el trabajo de sus mujeres en los arrozales, la comida de sus hijos. Forma parte de la literatura china la desgracia de los hombres intentando recibir fortuna de los dioses, y consiguiendo la destrucción de su vida y la de su familia.
Pero era un negocio pequeño ese el de la ronda de hombres en el polvo con sus monedas entre los dedos. Ahora llegó la civilización para ayudarlos a que el fracaso adquiera proporciones épicas.
Están prohibidos los casinos en todas las ciudades de China, salvo en Macao. En Macao, entonces, se construyeron las ciudades del juego. Enormes, inabarcables, aterrorizantes edificios calcados de los que al otro lado del mundo iluminan la noche en Las Vegas. Faros que atraen polillas que se achicharran en la lámpara.
Y llegaron las desnudistas de piernas largas, para que los chinos puedan apreciar las pieles doradas, los cabellos rubios, la estatura de esas mujeres de California, de Texas. Para que aprendan, los chinos, a despreciar a sus mujeres, avergonzarse de ellas que lucen tan espantosa, tan irremediablemente orientales. Y llegaron los espectáculos de travestis para sacudir un poco tanta tradición, y los auditorios gigantescos se ocupan para cantantes extranjeros, a veces para cantantes chinos que hacen, cómo no, música occidental.
Una mujer china se ocupó de las compras para la construcción del casino “The Venezian”. Con una enorme sonrisa y orgullo, decía a la cámara que ella gasta el dinero como si fuese propio, lo menos posible, lo más barato que se pueda conseguir sin bajar la calidad. Y dijo, la ejecutiva china, que por suerte el trabajo sigue siendo barato en China, que un mes de trabajo de un obrero chino equivale en dólares a una hora de trabajo de un obrero en EEUU. Sonreía con su cara chata y sus ojos rasgados, sonreía con el cabello negro y lacio. Sonreía mientras sus amos la desprecian unánimemente y sus compatriotas se siguen hundiendo en la miseria de la pérdida de la dignidad.
No fue un pueblo que haya tenido una vida simple y fácil. Explotados por los japoneses, por sus amos feudales, siempre en una subsistencia paupérrima. Pero al menos no tenían que avergonzarse de sí mismos. Escuchaban ópera que hablaba de ellos con su propia melodía, se pintaban las caras con las máscaras de los antepasados.
Acuden en tropel a los casinos con sus billetes doblados, con las monedas sonando en los bolsillos, las bocas abiertas frente a los frescos de los techos, cielorrasos altos, tan altos que es imposible. Pinturas enormes, brillantes, frescos falsos en los techos, frescos de papel fotográfico, cuentitas de colores para los nativos.
La ejecutiva china sonreía a la cámara, los ojos y los labios pintados, vestida con un trajecito sastre. Qué horrible máscara, qué espantosas vestiduras. Les dará a sus hijos, al llegar a casa, el beso del traidor.

*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

LA OCTAVA MARAVILLA*

*De Vlady Kociancich.

12

-¿Vamos?
De pie frente a mí, alta, rubia, tan bella, la cartera en la mano, la lenta sonrisa en los labios. Sentí un golpe de pánico.
Me ha asegurado que volverá. Una y otra vez lo repitió, sin irritarse ante mi insistencia. Igualmente he tomado recaudos, como el detective con el sospechoso al que debe dejar en libertad. Vive en Villa del Parque. Tengo la dirección de su casa y también la de la perfumería donde trabaja. La pobre chica, con una paciencia admirable, me dictó el nombre letra por letra, ya que me resisto a aceptar que se llame Alicia Martínez.
Es lo menos Alicia Martínez que uno pueda imaginarse. En la punta de la lengua tengo el nombre para esta mujer, pero no logro articularlo. Supongo que se trata (en el mejor de los casos), de esa manía de rebautizar que ataca a los enamorados, como si ofendiera el uso de un viejo nombre en una nueva situación amorosa.
Alicia Martínez. Es curioso cómo pronuncia alicia. suena Álicia, el acento sobre la primera vocal. Mis ganas, espero, de que su singularidad física se extienda al nombre. Porque a veces oigo el saltito, la arritmia, y otras no.
Cuando uno trata de escribir sobre sí mismo, descubre que la emoción más honda convive con una cantidad de pavadas. El terror que sentí cuando dijo "Vamos" lo produjo, por supuesto, la inminencia de su partida. Pero también, a qué negarlo, la visión de Alicia Martínez en el living de casa, preparada para salir.
Tenía puesta la misma ropa del viernes. Lo deduzco porque de la estación vinimos directamente aquí, aunque algo caminamos, no mucho, por el barrio, aunque quizá entramos en un café. Yo estaba demasiado perturbado por el encuentro para fijarme en su vestido. Luego, todo el fin de semana trnscurrió entre estas cuatro paredes y ella no me acompañó cuando fui a la rotiseria en busca de comida y de una botella de vino. Además, con esa perezosa languidez que me conmueve tanto, que en ningún momento sugiere vanidad y menos todavía impudor, estuvo casi siempre desnuda, sólo se cubrió una o dos veces, echando mano de la sábana, para somarse al jardín, que parece atraerla de un modo especial, porque lo mira absorta, como si buscara a alguien ahí abajo y la defraudara encontrar lo único que hubo en estos días: verde y silencio.
Ahora, lejos del impacto de nuestro encuentro en la estación, la vi por primera vez. quiero decir que la vi como la verían otros en la calle.
El vestido era de una tela muy fina, de color celeste, seguramente apropiado para un verano de Buenos Aires, sin hombros, sin breteles, con una falda amplia y -como diría Victoria- vaporosa. Realmente la envolvía como una especie de vapor, ya que la ligera corriente de aire que entraba por la ventana abierta, lo hacía temblar y despejarse y adherirse, en suaves movimientos de traslación alrededor del cuerpo. Una nube celeste. Debajo de la nube no había nada, salvo ella misma.
Me pregunté cómo habíamos llegado de Villa del Parque sin provocar un escándalo. Me pregunté cómo llegaríamos a Retiro. Estaba a punto de rogarle que se cubriera con algo, cuando preguntó, inocente, femenina:
-¿Estoy bien?
Su voz me llega adelantada o con retraso, como esas películas checas, polacas, rusas, tan mal traducidas que el texto nunca se lee en la escena que corresponde.
-Estás perfecta -murmuré, inseguro.
Tenía media cuadra para llegar al coche. La recorrí como un ladrón, con Alicia Martínez de mi brazo. Sin embargo, ninguno de los vecinos la miró dos veces.
-Qué tal, doctor.
la cabeza baja, agité la mano una cuantas veces, irritado por el inevitable doctor. Oyen la máquina de escribir y deciden que en mi departamento trabaja un abogado. No he podido ni convencer al portero de que ahora me gano la vida como periodista. Me confunden con el abogado del quinto, un hombre viejo e inválido, de rotundos bigotes grises, sombrero de fieltro y chalina, que transportan a su estudio cada mañana, milímetro a milímetro, dos muletas y dos hijos fuertes. Del fondo del pequeño cuerpo de títere, una voz ronca, de hierro, me saluda cada vez que lo cruzo en su heroica trayectoria de caracol: "Buenos días, doctor". Hasta él me confunde con él.
El chico de la playa de estacionamiento, que piropea todo lo que pasa o merece, siquiera genéricamente, la denominación de mujer, se portó como un caballero, me acompañó hasta el auto haciendo las preguntas de costumbre, que tienen que ver con mis viajes al extranjero y su necesidad de consejo sobre el tema. Siempre está por viajar. Esta vez, inquieto ante la diáfana presencia de Alicia Martínez, le contesté ásperamente.
-Entre Mar Chiquita y Lobos, tu mejor elección es berlín.
-No me cargue, doctor, que le hablo en serio.
La muchacha ya estaba a cubierto en el auto. Me dí vuelta para mirar al chico.
Tendrá unos cinco años menos que yo, pero en el barrio le decimos el chico. Y está bien, no ha dejado de serlo, no lo imagino viejo, se ha instalado en el límite de la infancia, crecido y sin maduración, como la casilla de la playa de estacionamiento donde pasa su día. Es flaco, desgarbado, de piel amarillenta, tiene el pelo lacio y negro, demasiado largo, demasiado brilloso, peinado hacia atrás y sin raya, que forma una rampa curva sobre el cuello de una camisa no muy limpia.
Es alegre y parece feliz. Me ha ayudado a cargar tantas valijas, me ha despedido tantas veces, me ha recibido y preguntado, sin ninguna timidez, dónde estuvo, cómo le fue, que a la larga, sin contacto alguno fuera de esa playa y esa vereda, ha logrado que me sienta menos solo cuando me voy y cuando vuelvo. A la larga, somos muy amigos.
-Perdoname. estoy en contra de los viajes, sabés.
Sacudió la melena, se echó a reír a carcajadas.
-Ahí estuvo genial, doctor. Dele nomás que hay aire para que salga su catramina.
Dos cosas me irritan en el chico. Una, no consigo que me tutee y así me obliga a ese desagradable tic porteño del voseo al mozo, al chofer, al cadete de la oficina, obligados a tratarte de usted. Otra, que llame "catramina" a mi coche y se ofenda porque no he comprado un modelo nuevo y lujoso. Pero ni una palabra, ni un guiño, por Alicia Martínez. Me sorprendió, lo agradecí.
En Retiro, profundamente aliviado ante la indiferencia de la gente, me dije: "Soy yo el que exagera. Veo más ese cuerpo porque lo conozco mejor. No era para tanto".
Mi preocupación (una prueba de la capacidad que tengo para distraerme con tonterías), desapareció mientras esperábamos el tren. Y fue inmediatamente reemplazada por la angustia de la despedida.
le hice jurar que me llamaría por teléfono a la tarde, que nos veríamos esa misma noche, a las nueve. Llegó el tren, se detuvo, bajó la gente, subió todo el mundo y yo aún la aferraba de un brazo y suplicaba. Miró el reloj.
-¿Qué pasa? ¿No vas a venir?
Sonrió a su modo: lentamente.
-No nos separaremos nunca -dijo al fin.
Debí alegrarme. En cambio, me sentí extrañamente triste.
Durante un segundo, las palabras que prometían una eternidad junto a ella, me recordaron esas tumbas del cementerio que nadie visita, esa lápida de un muerto que nadie reconoce, y en ella el texto claro, pero sin sentido, que nadie lee.
De puro hábito, fui a la oficina. La encontré medio desierta, porque era muy temprano. Alguna cara de día lunes me miró sorprendida y preguntó:
-¿Qué hacés aquí?
En la confusión de este fin de semana, había olvidado que estoy de vacaciones.
-Vine a buscar el material para la nota de la ITB.
La ITB es la International Tourism Bourse de Berlín. Recogí las gacetillas, los folletos, las fotografías y me volví a mi casa.
Ahí está el sobre, aún cerrado, en una punta de mi escritorio. Toda esa información inútil. La nota está hecha y entregada. Aunque este año no he asistido a la ITB, da lo mismo. La ceremonia se repite con pocas variaciones. Di esa excusa para no viajar a Berlín.
¿Y si me equivoqué? ¿No estaría protegido ahora por la distancia? ¿Acaso la locura de esos congresos de turismo no es una hojarasca en la que cualquier hoja individual de locura puede ocultarse sin esfuerzo? Miro el sobre. Contiene una realidad tranquilizadora -la ITB- y una ciudad concreta, Berlín. ¿Por qué no fui?
porque cuando me propusieron el viaje no había tenido ninguna noticia de Vida y Obra de Francisco Uriaga y tampoco había encontrado a la muchacha.

*Fragmento de La Octava Maravilla. Seix Barral. Biblioteca Breve-

Domingo, 11 de Mayo de 2008
UNA ENTREVISTA CON LEON FERRARI QUE EXPONE UNA MUESTRA ANTOLOGICA EN EL CASTAGNINO

"Los nazis no pintaron sus crímenes"*

León Ferrari es un artista que toma posición ante los hechos de la realidad y que funda sus prácticas en un punto de partida ético. Su obra constituye un desafío a la mirada cómoda.

El año pasado, el artista fue galardonado con el premio más importante de la 54º Bienal de Venecia.

Por Beatriz Vignoli*

El pasado martes, en una inauguración multitudinaria, quedó abierta al público en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino (avenida Pellegrini 2202) la muestra León Ferrari. Antológica. Allí, hasta el domingo 29 de mayo, se exponen, junto al vasto conjunto de obras de León Ferrari fechadas entre 1976 y 2007 que fueron reunidas en el marco del programa de incorporación de obras del Museo Castagnino+MACRo, una selección de obras pertenecientes en su mayoría a la colección del artista, que han sido elegidas por su vinculación con las del patrimonio. Figuran entre otras piezas: Los famosos Juicios Finales, una serie de maniquíes, esculturas de alambre, algunos poliuretanos, un conjunto de Relecturas de la Biblia, brailles, una pieza del grupo de los Mimetismos, una selección de botellas y varios objetos. Esta exhibición es la primera antológica de carácter retrospectivo que se hace en Rosario sobre Ferrari. La curaduría estuvo a cargo del equipo curatorial Castagnino+MACRo, con la asesoría de Andrea Giunta y Liliana Piñeiro. Ausente con aviso, Ferrari no vino: "Estoy viejo y cansado", declaró desde Buenos Aires en una entrevista telefónica exclusiva a Rosario/12, la única que concedió en esta ocasión.
Lúcido y sin pelos en la lengua, el ex participante de Tucumán Arde fue consecuente con el título de aquel manifiesto firmado con otros hace 40 años: "Siempre es tiempo de no ser cómplices". León Ferrari es un artista que toma posición ante los hechos de la realidad y que funda sus prácticas en un punto de partida ético. Su obra constituye un desafío a la mirada cómoda. Es una condena de aquellos valores occidentales que justifican la tortura, la destrucción de culturas y la invasión contra el diferente, ya que, como afirmó Walter Benjamin, "no existe ningún documento de civilización que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie". Para interpelar al público, Ferrari acude al legado de las vanguardias históricas. Recupera la rica tradición del montaje de imágenes cultivada, desde distintos fundamentos de valor, por las vanguardias rusas posrevolucionarias, por el dadaísmo y por el surrealismo. Así, construye un arte del montaje y del recorte, de la apropiación y el reprocesamiento. Recorta formas culturales y las vuelve a presentar en otro contexto. Utiliza la forma en tanto herramienta cognitiva y perturbadora.
El año pasado, el artista fue galardonado con el premio más importante de la 54º Bienal de Venecia. El premio, como apunta Nancy Rojas en el texto del catálogo, "resignificó una etapa que abarcó una serie de conflictos sociales, judiciales e institucionales, surgidos en el marco de su muestra retrospectiva en el Centro Cultural Recoleta, curada por Andrea Giunta en 2004".
"Entraron y rompieron obras", evoca Ferrari refiriéndose a los desmanes cometidos en aquella muestra por fieles de la misma religión católica cuyos representantes declararon luego que las obras "provocaban" a la violencia. "Mientras uno se queda quieto ante los disparates que dicen en la misa, ellos en cambio se metieron a rezar. Demostraron que son intolerantes". Cabe recordar que aquella exposición fue censurada y vuelta a abrir. En el expediente que decidió la reapertura (y que puede leerse y bajarse completo en leonferrari.com), el Dr. Horacio Corti hace una defensa ejemplar de la libertad de expresión, y por supuesto de la muestra. "Estuvo muy bien él", recuerda Ferrari. "Es un texto para tener en cuenta en todo lo que se refiera a la libertad de opinión".
Pero Corti termina su alegato con una sorprendente "segunda reflexión" sobre la obra más célebre de Ferrari, "La civilización occidental y cristiana" (1965). Dicha imagen de un Cristo crucificado sobre un bombardero yanqui, un manifiesto visual construido mediante un montaje escultórico que aludía directamente a la guerra de Vietnam, fue presentada ese año en el marco del Premio Nacional Di Tella pero no pudo ser exhibida en aquel momento, dada la autocensura del artista a instancias del curador, Romero Brest. En un típico destino de ready made vanguardista (ocultada en su origen, objeto de narraciones y al fin icono desmaterializado) el Castagnino la reproduce en innumerables afiches que el público rosarino puede llevarse a casa por sólo 5 pesos. Escribió Corti en el mencionado expediente del 27 de diciembre de 2004, caratulado Asociación Cristo sacerdote y otros contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre otros procesos incidentales, que la obra "puede verse como una crítica cristiana a la civilización actual, o a los aspectos mortífieros (y crueles) en la sociedad. Según esta lectura, es Jesús mismo el que es una y otra vez crucificado por las acciones crueles de hoy. Allí cuando un avión ataca con crueldad la vida humana, allí está Jesús sufriendo una crucifixión. [...] Se estaría ante una crítica cristiana a la sociedad actual, que en general se dice cristiana, pero que quizás, según esta visión, lo sea menos de lo que pretende".
-¿Está usted de acuerdo con esta opinión?
-Es una obra ambigua y puede darse esa interpretación. Representa las dos crueldades: imperialismo y cristianismo. Me parece una religión terrible, con esa idea intolerante de castigar y torturar al diferente, que no piensa como uno. Esa intolerancia continúa en toda la civilización occidental: Bush, nuestra dictadura, siguen la intolerancia de la religión cristiana.
-En obras suyas usted cuestiona la complicidad de artistas como Giotto y Michelangelo.
-Eran cristianos. Son los publicitarios y los ilustradores, maravillosos, por cierto, de esa intolerancia. Cuando pintan el infierno son cómplices, están ilustrando las amenazas cristianas de torturarnos si no nos plegamos a los desatinos de esa religión.
Debemos remontarnos a los años '60 para rastrear el origen de la posición de León Ferrari ante el estado del campo del arte. En el transcurso de esos años, un conjunto de artistas latinoamericanos comenzó a impugnar el paradigma modernista de posguerra. Según dicha versión sobre el arte moderno, la esfera cognitiva corresponde a la ciencia; la esfera normativa se ocupa de la ética, la moral y la política, y al arte sólo le concierne la esfera expresiva.
A comienzos de esa década, la caligrafía ilegible de un dibujo titulado "Carta a un general" por León Ferrari puso en obra un diálogo imposible con el poder. La de Ferrari es una obra de recepción, que no existe sin el público. Si hay un género literario que la caracteriza y define, es el de la carta. "Carta a un General es de 1963. Fue la época de los azules y colorados, cuando los diarios hablaban de los generales a ver qué hacían. Carta a un General es una escritura deformada".
-¿Pero había un texto escrito?
-Sí, había un texto que no se entendía. Otros de mis dibujos son completamente abstractos.
-Las cartas son cruciales en su producción, no sólo plástica.
-Hice pocas "Cartas"... pero cartas, sí, escribí unas cuantas. Le escribí a la Carrió, que estaba con su gran cruz y que se puso en contra de la muestra. Le escribí una carta al Secretario General del Ejército en respuesta a la crítica que hace a mi fotomontaje donde mezclo un colegio militar y la svástica. El Ejército estaba enojado porque yo había agredido al colegio militar donde se formaba la ética... la ética del exterminio a los que se oponían a sus ideas, como digo yo. La Iglesia estaba con ellos. Es la Iglesia que estuvo con la dictadura, que estuvo con Menem. Afortunadamente no está con Kirchner. El de Kirchner es un gobierno laico. ¡Que los cristianos no pretendan que las leyes de ellos valgan para todos! Valen sólo para ellos mismos si no están contra nuestras leyes.
-¿Usted encuentra comparable la intolerancia de la Iglesia a la del nazismo?
-Hay una diferencia entre el cristianismo y el nazismo. El cristianismo pintó sus terrores. Pintó la caza de brujas, los exterminios reales. Los nazis no pintaron sus crímenes.
-¿Cómo concilia su crítica de la Iglesia y el hecho de que su padre hiciera arte sacro?
-Mi padre era arquitecto y pintor. No era un católico militante, era un artista. En Córdoba, tiene una cantidad de iglesias, entre ellas la más importante de la ciudad, la de los Capuchinos. No hay nada que "conciliar", no hace falta. El hizo su trabajo, yo hago el mío.

*En colaboración con Sabina Florio y con datos aportados por el Museo Castagnino.

-Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-13483-2008-05-11.html

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 11 de mayo del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del grupo colombiano Yaki Kandru. Las poesías que leeremos pertenecen a Lina Zenón (México) y la música de fondo será de Entrama (Chile). ¡Les deseamos una
feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)
!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst,Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

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-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar

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06/05/2008 GMT 1

EL ANIMAL INVISIBLE...

urbanopowell @ 15:11

*

La angustia
es un animal invisible.

A ciegas
intento cazarlo.
Ametrallarlo.
Sitiarlo.
Con palabras.

Doméstico y feroz.
Se refugia
bien
adentro
mío.

*De Eduardo F. Coiro inventivasocial@hotmail.com

EL ANIMAL INVISIBLE...

Yeti*

Junio 2006

Ha sido avistado y capturado por una expedición española, el “Abominable Hombre de las Nieves” al pie del Annapurna, tras una persecución de más de una semana por todo el macizo del Himalaya, apresándolo en el desfiladero que forma el río de Kali Gandaki.

Agosto 2006

Después de un par de meses de estudio y aclimatación, el Yeti, es trasladado a la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, para seguir la investigación de su origen, costumbres y evolución. Los mejores investigadores mundiales se han reunido para contrastar los datos y han llegado a la conclusión de que el famoso espécimen omnívoro es único en su especie, es más, es de una especie única.

Noviembre 2006

La integración a la sociedad será lenta y ardua porque, aparte de las dificultades de comunicación, el ambiente en el que ha vivido durante los años de libertad ha configurado su carácter, que dicho sea de paso es tranquilo y pausado. Estas características han facilitado los avances en su educación y se estima que en el plazo de un par de años podrá establecerse una comunicación fluida con él.

Enero 2007

Los progresos obtenidos en la educación del Yeti han sido espectaculares. El programa de Inmersión Lingüística* de la Generalitat, esponsorizado por Cerveza San Miguel, está dando resultados y su progresión en todas las áreas hace presagiar adelantos insospechados.

Abril 2007

El Yeti (que ha adoptado el nombre de Jordi), ataviado con el traje típico catalán, ha participado en un acto institucional formando parte del “Esbart Dançaire** del Vallès”, llegando a participar en la formación de un "castell*** d'un quatre de vuit amb folra i manilles”. Como colofón del acto cultural posterior, ha dado una conferencia sobre “La integración extranjera en la Catalunya de hoy” bajo el enunciado de “Els altres catalans”

Julio 2007

Jordi Yeti, “Ex-Abominable Hombre de las Nieves”, no ha obtenido el permiso de residencia y se ha visto obligado a dejar el país por falta de documentación. Fuentes fidedignas nos han informado que vaga por las inmediaciones del Kanchenjunga, en el centro del Nepal, recitando versos de Miquel Martí Pol, mientras sus “espardenyes de betes” se hunden en la nieve. Se le puede seguir fácilmente el rastro debido a la “barretina” que juró no quitarse nunca en señal de agradecimiento por la gran acogida que le dieron los catalanes.

*Joan Mateu. joan@cimat.es

* Inmersión Lingüística – Programa acelerado para enseñar catalán a inmigrantes.
** Esbart Dançaire – Agrupación que baila Bailes Regionales.
*** Castell – Formación típica catalana tradicional. http://es.wikipedia.org/wiki/Castellers

LA OCTAVA MARAVILLA*

*De Vlady Kociancich.

8

No me siento culpable. Hay personas que nacen con una aversión natural por la mentira y yo soy una de ellas. Creo, tal vez ingenuamente, que en el respeto a la verdad se encuentra el único camino de salida del infierno. Si mentí, fue porque nadie aceptaba la verdad.
-¿Cómo? Entonces no querés trabajar -exclamó mi madre, mientras la mano tironeaba del pañuelito escondido en la manga de su blusa.
No alcanzaba a sacarlo. Yo aclaraba:
-Por supuesto que quiero trabajar.
Y la acusación de haraganería me obligaba a recordarle cómo había trabajado todos esos años sobre los aburridos libros de texto.
Mi madre escondía el pañuelito.
-Nunca fuiste un vago, a Dios gracias.
-Voy a trabajar. Dije que no quería ejercer.
-¿No qué?
-No usar el título. Me gustaría emplearme en otra cosa. Ayudar a papá en la carpintería, por ejemplo.
-¡Un abogado en la carpintería!
-Papá gana más plata con la carpintería que un abogado que no sabe hacer plata.
-Tu pobre padre. Enterrado en la viruta, del día a la noche, sin ver gente.
La carpintería, lo juro, era un club. Iba a decir que si algo no le faltaba a mi padre, conversador famoso del barrio, era gente, cuando entendí que ella se refería a trajes, corbatas y automóviles, no a las personas que los usan.
Necesitaba la complicidad de mi madre. La mítica indulgencia maternal que todo lo acepta y lo perdona y de paso ayuda a convencer a su futura nuera de que, abogado o no, el hijo es un hombre valioso. Insistí: ni coche, ni yate, ni viaje a Europa, apenas un abogado mediocre y encima triste. No me negaba a trabajar. Me negaba al fracaso.
Yo era un típico estudiante argentino. La universidad me educaba para recibirme, no para colocarme. Si mi padre hubiera sidp abogado, me habría refugiado en su oficina. Pero mi padre era carpintero y todo el panorama laboral se reducía al limbo de los avisos clasificados.
-¿Qué hay de malo en la carpintería?
Con astucia de madre y femenino sentido común, sonrió:
-Nunca pudiste sostener bien una herramienta. ¿Por qué pensás que te mandamos a estudiar?
Y agregó persuasiva:
-Con toda tu salud, siempre fuiste un chico delicado. Siempre soñando, siempre en babia. Los chicos inteligentes son así. No sirven para nada. Por eso uno les da una carrera. Sin un título, los pasan por encima.
En el tono de mi madre había esa conmiseración por la inteligencia que yo creí nativa y propia de Villa del Parque, de mi barrio y mi gente, hasta que descubrí que era nativa y propia del mundo.
Con apesadumbrada ternura, me dijo:
-¿Vos creés que a tu padre no le hubiera gustado que trabajaras con él? Pero unos tienen fuerza en las manos, otros en la cabeza. Y, Albertito, cada vez que te ofrecías a ayudarlo, temblábamos. O rompías algo, o algo se te rompía a vos en el cuerpo. Nunca vimos chico más inútil, pobrecito.
-No verás abogado más inútil, tampoco.
-Ah, eso no! Para algo estudiste, para algo sacaste tan buenas notas. Lo que pasa es que sos muy modesto, no como otros...
Y empezaba la nómina de los horribles otros: el hijo de Fulana, el sobrino de Mengana, etcétera.
Exhausto, derrotado, yo asentía en silencio.
Con mi padre no me fue mejor. En un punto del monólogo que emprendí para describirle un futuro muy diferente al que él imaginaba, alzó los ojos del tablón que estaba lijando.
Mi padre, antonio Paradella, era alto, flaco y de cara angulosa, con unos matorrales de cejas negras sobre los ojos grises, a su edad tan limpios como los de un niño. En el cuerpo magro pero duro, en la nariz aguileña, en el ancho mentón cuadrado y la sombra de barba que le costaba afeitar se escondía una gran vocación para las bromas, una alegre incapacidad para tomar decisiones o mostrarse severo.
Sé que ha muerto. Pero hay tantas cosas que parecen desmentirlo. El olor de la madera fresca, recién cortada y sin barniz; las óperas de verdi que todavía oigo, silbadas floridamente en las mañanas del domingo, cuando los domingos eran los de la infancia, una fiesta. En la mesa de una librería de viejo, un reseco ejemplar de Más Allá, su única lectura, me devuelve su cara absorta y feliz. Una mano ancha y tosca de obrero, vista en un colectivo, recupera la suya, y hasta creo sentir la mezcla de azúcar y limón que frotaba en la piel callosa, lenta en llegar a mi mejilla, avergonzada de rozarme con su aspereza.
-¿Qué te pasa, hijo?
-Hay perezas y perezas -tartamudeé-, No es que no quiera dar las últimas materias. Se trata...
Para escucharme, suspendió el ir y venir de la lija sobre la madera, aunque solía hablar y trabajar al mismo tiempo, con armoniosa sincronización.
Bajé la vista. Me había sentado sobre el banco de carpintero, como cuando era chico y le contaba historias del colegio o del club. Me sentí chico y estúpido. Hubiera querido enterrar la cabeza en la montaña de viruta que había a mis pies. Pues bien, no era un chico. Tenía que mirarlo cara a cara y decirle, cara a cara, que los años de Facultad, el abogado de la familia, corrían el mismo destino que esa viruta. Se necesitaba coraje. No lo tuve. Salté del banco de carpintero, me sacudí la ropa.
-No me hagas caso. Estoy chiflado. Los nervios del examen, sabés.
Abrió la boca, asombrado y curioso. No dijo nada. Tendió la mano hacia mi cara y en el mismo movimiento la retiró.
-Yo no sé -dijo-, Yo no sé.
Buscaba alguna palabra. No la encontraba.
-Si no te gusta... Yo no sé...
Se miro la mano. Tenía un raspón fresco y lo estudió atentamente.
-¿Es para tanto? -preguntó.
Recordé la pesadilla, la visión en la terraza, de algún modo ligadas a la desazón de recibirme. Pero ahora me encontraba ahí, en la carpintería, el sol entraba por la ventana, un río correntoso con todas las chispas del polvo de aserrín y todo el perfume de árboles aún frescos, no llovía, no era de noche, era inconcebible que mi padre tuviera que morirse un día, que yo, tan bien anclado en esa madera de Villa del Parque, emprendiera los viajes y en uno de esos viajes la película, Francisco Uriaga y la soledad del regreso.
Mi padre repitió:
-¿Es para tanto, Alberto?
-No, no es para tanto -contesté.
Así fracasé con Victoria, con mis padres, con las tías, con los amigos, hasta con mis primos.
No me gustan las confidencias, pero una tarde, en el Café Juncal, le dije a Paco Stein que recibirme de abogado equivalía a una suerte de suicidio.
-Suicidio. Es mucho -dijo.
Llamó al mozo y pidió otra vuelta de ginebra.
Porque era Paco Stein no saltó al ruedo, como los otros, para explicarme que esa obsesión se sustentaba en mi modestia. Cuando no hablaba, sabía escuchar y me escuchó. Por ahí, el empecinamiento que ponemos los porteños en decir escucho por oigo, nace del hábito. Escuchaba, pero no me oyó.
Claro, también yo era (aunque no me había sucedido Berlín), el mismo que soy ahora, con ese pudor que me hace dar vueltas y vueltas antes de contar la historia, el que acumula datos y razones para escudarse de toda sospecha de inverosimilitud o de injusticia. Fui minucioso en los detalles. Extraje cada pieza de mi angustia, armé un complejo mecanismo. Todas las piezas, menos una: la pesadilla en la terraza. ¿Y qué podía oír Paco sino un monótono tic-tac?
-Veamos -dijo-. El correcto Alberto Paradella imagina que no le saldrán bien los deberes que le mandó la señorita. Imagina que en lugar del diez de costumbre, le van a poner ocho. Se agarra la cabeza, se desespera. ¿Voy bien?
No. Pero siempre he estado dispuesto a pensar lo peor de mí. Asentí vagamente.
-Luego, no quiere rendir examen. O le ponen diez, o se retira del establecimiento.
Con toda la buena voluntad que suelo poner en la admisión de mis defectos, la calificación de necio me ofendió.
-No exageres -murmuré.
-¡Pero dejate de jorobar! Un tipo como vos, con un curriculum que te envidiaría Ceferino Namuncurá, preocupándose por el futuro.
-¿Lo de ceferino lo decís porque tenía visiones?
-Nop. Porque es el santo de los pobres de espíritu. Ver, me parece que no veía nada. Pero sabés como es en la universidad religiosa con los trabajos prácticos. Optativos, el milagro, la visión o la voz celestial. Te bochan en una de éstas y sonaste. Al fichero a hacer cola beata, esperar el acomodo. Alguna visión tendría. ¿Por qué? ¿Vos no tendrás visiones? Si hablás así del futuro...
-No. El futuro no.
A ciegas busqué un término más adecuado. Tropecé con uno. Lo dije. Paco se echó atrás en la silla, silbó admirativamente. Luego, marcando el dos por cuatro con el vaso, se largo a canturrear:
-"Contra el destino, nadie la talla, se terminaron para mí todas las farras..."
El grito que pegué le cortó el tango.
-¡Mozo!
El gallego se acercó trotando entre las mesas. En su cara peleaban a puño limpio el furor de que alguien lo llamara mozo, en vez de Manolo (o en su defecto, se lo atrajera chistando, agitando la mano, a guiños), y el asombro de que ese insulto proviniera de mí.
-¡Mozo! -gruño, metiéndose la nadeja bajo el brazo, como para cuidar el lado expuesto a mi ataque de locura-, ¡Mozo! Que mozo sea. Aquí está el mozo, señor, y orejas no le faltan. Malo cuando al de buen oír le gritan.
Quizá bajo mi carácter apacible escondo a un iracundo. Quizás aquellos que parecen enojarse fácilmente poseen un enojo ficticio y se asustan cuando ven uno de verdad. El gallego y paco me miraban escandalizados, pero con respeto.
-Dos ginebras -dije, ronco de furia-. No tenés derecho.
Manolo dio un respingo.
-¡Cómo que no tengo derecho!
-Pero callate, gallego, que no es con vos -dijo Paco-. El que no tiene derecho aquí soy yo. Derecho a qué, pregunto.
-¡Derecho a gritarle a uno! Lo que hay que ver y que me quede ciego. Era así (manolo marcó una altura de medio metro con la bandeja) y ya holgazaneaba en el Juncal y ahora mozo, ¿Mozo! Y uno a servirle que para eso está. Pero que no hay derecho, veréis si no hay derecho.
Cualquier cosa nos aguantaba el gallego y su paciencia, a lo largo de tantos años de doce horas diarias en el café, se había solidificado en estratos de diversas eras. Resultaba imposible horadar esa corteza sin desenterrar fósiles de anécdotas, respuestas darwinianas que caían con sumaria violencia sobre nuestra presuntuosa juventud, pero lo llamábamos mozo y se le volaban los pájaros junto con la soberbia autoridad que le daban el oficio y la experiencia. Fue esa rabia lo que me calmó. Como un espejo, me mostró la mía.
-Está bien, Manolo -dije, sintiéndome ridículo-, no era con vos, lo juro. ¿Pido de nuevo? Dos ginebras, Manolo. Por favor.
-Manolo -gruño, a medias aplacado- ahora es Manolo. Jo, que te estrego, burra de mi suegro.
Pero, aunque sacudía la cabeza como si quisiera quitarse de encima la impresión de mi ruina moral, marchó a buscar las ginebras.
-Ahora contame -dijo Paco.
Prendí un cigarrillo. Después de ceferino Namuncurá y Adiós Muchachos no era fácil encontrar el tono apropiado. Temía enojarme de nuevo. Y total, para qué.
Paco esperaba, atento.
-Estarás preocupado si tomás tanto. Vas por la tercera ginebra.
-El que se tomó tres fuiste vos -dije cansadamente.
-Da lo mismo. En cultura alcohólica no aprobaste ni jardín de infantes. Aunque puede ser que no te venga mal.
No dije nada. Se inclinó sobre la mesa y acercó la cara, bizqueando aceleradamente.
-Oíme, Paradella. De verdad, ¿qué miércoles te pasa?
Pensé: "Si le cuento lo de la pesadilla en la terraza, no me creerá; si me cree, me tomará por loco; si no le cuento, por estúpido".
Los ojos azules, redondos y brillantes de curiosidad, clavados en mí, me hicieron sentir como al actor de reparto que cae por accidente bajo los reflectores destinados al protagonista. No recordaba mi papel; me confundía una escena de lluvia, viento y metamorfosis. Dije lo primero que se me ocurrió:
-Un paso en falso y se pierde todo.
Hubo un largo silencio. Paco levantó el vaso y lo miró al trasluz. Estaba vacío.
-No sos muy claro -dijo.
-No -admití.
Había dos planos en mi angustia. Elegí el que me dejaba menos solo.
-Esperan demasiado de mí. Victoria, los viejos, la familia. Y yo no quiero lastimarlos. No quiero lastimar a nadie. Por nada del mundo.
Se rió entre dientes.
-¿Vos? ¿Lastimar a alguien? ¿Justamente vos?
-¿Por qué justamente yo? ¿A vos no te importan las ilusiones de tu gente? ¿No te importa amargarlos?
Me miró con honesta sorpresa.
-¿Yo?
-si, vos.
Se echó a reír a carcajadas.
-Nadie se hace ilusiones conmigo. Nadie espera que triunfe o gane plata.
Con el pulgar se tocó el pecho.
-Yo soy un intelectual -dijo.
La respuesta me dejó boquiabierto. O por ahí fue la quinta ginebra. Vi claramente, entendí todo.
-Me salvaste la vida -dije.
-¿Qué?
-Soy un intelectual.
-Estás loco.
Había encontrado la digna, la única salida. Nadie lloraría sobre el cuerpo destrozado del cazador, nadie mataría al tigre. No había necesidad de destruir los campamentos, los fuegos, los tambores.
Aquella misma noche empecé a mentir.

-La Octava Maravilla. Seix Barral. Biblioteca Breve-

"Morimos"*

Morimos,
morimos en cada paso,
en cada beso entregado,
vamos muriendo poco a poco
dejando pequeñas partes
de nuestra alma regadas en la antesala
del olvido.

Morimos,
dejamos la vida en las caricias,
en los pliegues de las sábanas,
en cada lágrima derramada,
en la perseverancia de resucitarnos...

Y en la histeria del tiempo
el amor se vuelve lento y ciego,
apesadumbrado en el intento
de prometer algo eterno.

*de Adriana Isabel Hernandez Ramos, Mexicana.

-Fuente: LUNA NO CONQUISTADA. http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
hijasdelviento@hotmail.com

Correo:

Sr. Director:

Durante la Década del `80, en nuestro país se inició la búsqueda de lugares viables para el depósito bajo tierra de los Desechos Nucleares generados por las Centrales Atómicas "ATUCHA". Para tales fines, el gobierno Nacional CONTRATÓ a muchos Ingenieros, Licenciados, Etc. supuestamente Especialistas en Geología y Minería, sobre todo a aquellos pertenecientes a las Universidades Nacionales de Chubut y San Juan, debido al hecho que se consideró a Chubut en general como "sismológicamente estable" y, a la localidad de Gastre como la más segura, llevando a aquella zona a Ingenieros y Licenciados de la Univ. de San Juan que eran, supuestamente, los más instruídos acerca de la actividad Sismológica y los más capaces acerca de la Tectónica de Placas.
Los estudios realizados durante aquella época, llevaron a la conclusión de que Gastre era la zona más estable de nuestro país y que, en caso de instalarse allí un Basurero Nuclear, sería de lo más seguro pues las rocas allí presentes más la antiguedad de la formación de la Patagonia permitían a tal depósito ser "estanco", impermeable a filtraciones, etc.
Años después, durante los `90 y ahora se demuestra que todos los estudios realizados, las previsiones y conclusiones a las que llegaron fueron erróneas y peligrosas. Nuestros Grandes Sismólogos, Ingenieros de Minas y Licenciados en Geología sanjuaninos, se "olvidaron" que no se puede considerar a ninguna zona de nuestro planeta como "estanca", demostrándolo fehacientemente las dos Erupciones de Volcanes situados en Chile, Cercanos a la zona de Gastre, una en los `90 y la otra recientemente, comprobándose en Trevelin (a unos 100 km. de Gastre) un sismo de grado 5 en la Escala de Richter.
Toda la Corteza Terrestre se mueve, en la Placa Americana se Produce Subducción, la cual favorece los movimientos Sísmicos y la Erupción Volcánica. Esto parece no haber sido considerado por nuestro Sismólogos ni Ingenieros de Minas o Lic. en Geología.
Nuestro Planeta es un todo conectado y, por lo tanto, muy sensible al "Efecto Mariposa" (Una Mariposa bate sus Alas en China, lo que provoca un Huracán en El Golfo de México): Siempre lo supimos, nada más que a veces lo "olvidamos" por el dinero que nos pagan para dar "Informes Favorables" acerca de la No-Contaminación, sea por Basureros Nucleares, sea por Depósito y/o concentración de Sustancia Tóxicas.

*Sebastián Slobodjanac Iparraguirre. sloboseba@yahoo.com.ar
Escritor-Editor Carpe Diem Editora San Juan
Téc.en Minería-Recibido en 1984-José de la Quintana-Cba

3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL „ESTRELLA ERRANTE“

BASES DEL CONCURSO:

ÁREAS:
a. Composición para piano solo
b. Composición para piano y electrónica
c. Composición para piano y trío de cuerdas

v Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente.
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental.
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos.
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.

ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.

Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@yahoo.de . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.

Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.

PREMIOS:
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO: 500 Euros

* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.

* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).

Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA –
o a: euroyage@yahoo.de

más informaciones encontrará en: www.euroyage.com

EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)

El 3. Concurso de Composición XICóATL „Estrella Errante“ es posible gracias al auxilio de:
v El Gobierno del Estado de Salzburgo
v La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v La Asociación Música en el Museo (MiM)
v La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE

ESPACIO PARA SOCIOS:

-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar

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04/05/2008 GMT 1

DE LOS HECHOS PUROS Y SIMPLES Y SUS RELATOS AÑADIDOS...

urbanopowell @ 13:18

El Beso*

¿Que cómo fue? Todos los ángeles bajaron del cielo con el primer beso. Sentí que lo había logrado, que por fin era mía. Nos abrazamos apasionadamente, como liberando todo el ardor que habíamos retenido hasta llegar a aquel momento. Nos faltaba el aire. Despacio fuimos acercándonos a la cama sin soltarnos, como si el hecho de hacerlo hubiera podido romper el instante. Caí de espaldas sobre la colcha con ella sobre mi, abrazada y apretándose contra mi cuerpo. Sus manos acariciaron mi pecho, sus labios rozaron mi cuello y sentí que la excitación de ella crecía increíblemente. Sólo entonces me di cuenta de mi maldito error, maldito para siempre. El primer mordisco fue doloroso. El segundo desgarrador.

*Joan Mateu. joan@cimat.es

DE LOS HECHOS PUROS Y SIMPLES Y SUS RELATOS AÑADIDOS...

BENDÍGAME PADRE*

El escritor estaba con un grupo de adolescentes en un local, llevando adelante el taller literario. Sentados en círculo, leía una de las chicas una poesía que todos escuchaban; algunos con atención, otros ya con el temblor de saber que serían los próximos en exponerse.
La puerta que daba a la calle estaba entornada, un hombre la abrió y asomó la cabeza. Hacía un rato que miraba hacia adentro por una ventana, pero fue cuando asomó la cabeza que lo vieron.
Era un borracho. Sucio, descalzo, llevaba una botella de plástico en una mano y en la otra una bolsa negra que arrastraba por el suelo. Aferrado al marco de la puerta, oscilaba levemente con una mirada inquisitiva en los ojos semiocultos bajo el desorden de guedejas entrecanas.
Alfredo se puso de pie y se acercó con calma a la puerta. Era un hombre alto, de pulcra barba recortada, pantalones pinzados y camisa abrochada hasta el último botón.
“Bendígame Padre” le dijo el borracho.
Alfredo no era hombre de burlarse de nadie, menos de un pobre linyera que venía a pedir redención aunque fuese a la persona equivocada.
Con su paciencia habitual, Alfredo le explicó que ese era un taller literario, que él era un escritor conduciendo a un grupo de alumnos, que no era sacerdote, ni lo había sido, ni era su intención ordenarse. Pero una y otra vez, tozudamente, el borracho renovaba su pedido “Bendígame Padre”, añadiendo un tono de urgencia y súplica creciente.
La situación se alargaba demasiado, el escritor comenzó a notar las carcajadas contenidas de algún chico, y esto lo hizo sentir incómodo. Para terminar con el episodio, hizo la señal de la cruz en el aire con la mano derecha, bendijo al pobre hombre y le dijo que ya podía retirarse.
Satisfecho, el borracho agradeció y se fue tan silenciosamente como había llegado.
Quedó la anécdota para el recuerdo y para bromear con Alfredo, que se ríe de lo sucedido el día de la falsa bendición de los beodos.
Como sea, la gente no se conforma con los hechos puros y simples, se dan a las hipótesis descabelladas y los relatos añadidos.
Cuentan que ese borracho siempre estaba por el barrio, pidiendo algo de dinero para la bebida o la escasa comida, y que todos los vecinos lo conocían, pero que desde aquella vez nadie lo volvió a ver. Dicen, y no se si será cierto, pero dicen que no bebió más, volvió con su familia que era de Sauce Viejo, retomó el trabajo de pescador, y que lleva una vida decente.
Este tipo de leyenda se crea con facilidad y se propaga.
Cuentan, también, que en tono jocoso los amigos de Alfredo le piden la bendición cuando la desgracia asoma la cabeza por la puerta entornada. Es en broma, claro, que piden a Alfredo que trace la señal de la cruz como espanto de pestes y malos presagios.
Alfredo se presta al chiste, levanta la mano de dedos larguísimos, dibuja el signo invisible, todos nos reímos. Pero funciona.

*De Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

Domingo, 04 de Mayo de 2008
Test de inteligencia*

*Por Ernesto Tenembaum

Cierta gente bien intencionada, sagaz y progresista cree sinceramente en el "relato" del oficialismo, según el cual lo que ha ocurrido en la Argentina en estos últimos dos meses es una reedición de un viejo conflicto entre un gobierno popular que pretende distribuir la riqueza y los sectores del privilegio que, ante tal amenaza, intentan derrocarlo o, al menos, debilitarlo. Es una percepción posible, como tantas otras. Por momentos, llama la atención el tono apodíctico con que se la proclama, tan típico de estos tiempos: como si tal cosa fuera un obviedad que no requiere demostración. Para que esta visión tenga algún tipo de asidero, de vínculo con la realidad, debería sobrevivir al test que se propone en los párrafos que siguen. Son sólo diez preguntas que se responden por sí o por no. En caso de que seis de ellas obtengan una respuesta positiva inmediata, esa percepción -la del conflicto entre el gobierno popular y la oligarquía golpista- puede ser confirmada. En caso de que las respuestas positivas no
superen la mitad, entonces habrá que rever esa percepción y, con ella, gran parte de las conductas y juicios que surgen de ella.
Una mera cuestión matemática.
A saber:
1
¿Sabía el Gobierno sobre qué universo aplicaba las retenciones móviles, es decir, si eran todos piquetes de la abundancia, como se dijo al principio, o en el medio había, digamos, grosso modo, un pequeño ochenta por ciento de productores que sólo poseen el 20 por ciento de la tierra, como dijo después
la misma Presidenta?
2
¿Conocía el Gobierno cuál era la rentabilidad real de todos los productores, discriminados por zona, producto y extensión de la tierra antes de aplicar las retenciones móviles?
3
¿Aplicó en estos cinco años el Gobierno una -al menos una- medida para defender a los pequeños y medianos productores frente a las multinacionales exportadoras o a los grandes intermediarios?
4
¿Hubo alguna medida en todos estos años -al menos una- para evitar que el control de precios sobre la carne y la leche empujara a muchos productores a correrse hacia la soja?
5
¿Se pensó seriamente cómo impulsar el desarrollo ganadero y lácteo -dados los excelentes precios internacionales de esos productos- al tiempo que se controlaban los precios internos?
6
¿Se aplicó alguna medida -al menos una- para distribuir mejor la propiedad de la tierra?
7
¿Contempló el Gobierno previo a las medidas el aumento de los fletes, los agroquímicos y las semillas?
8
¿Hay una política integral para el sector agropecuario, que exceda el sostenimiento del dólar alto para impulsar las exportaciones y las retenciones para recaudar y contener los precios internos?
9
¿Agotó el Gobierno todas las instancias de diálogo, es decir, de ejercicio de la acción política para tener un diagnóstico sobre cuál podía ser la reacción del sector, y contenerla -en la medida de lo posible- privilegiando alianzas con los más cercanos -que deberían ser los más débiles- para aislar
a los más lejanos?
10
¿Es mala la relación del Gobierno con los sectores más concentrados del campo, léase el grupo Irsa -uno de los mayores terratenientes de la provincia de Buenos Aires, que le presta a Néstor Kirchner sus oficinas de Puerto Madero-, o Aceitera General Deheza -uno de los mayores terratenientes de Córdoba, cuyo titular es senador nacional por el kirchnerismo y tenía un hombre propio repartiendo los subsidios de los que era beneficiario-, o Eduardo Eurnekian -uno de los principales terratenientes del Chaco, que
periódicamente le presta su avión privado a los Kirchner-?
Uno puede no querer pensar y está en todo su derecho. Al fin y al cabo, no hay por qué complicarse la vida. Los buenos son buenos siempre, los malos son malos siempre. Es cómodo. Gran parte de la historia del pensamiento humano está marcada por el refugio en la comodidad, y el progresismo no ha sido, en general, la excepción, sino todo lo contrario. Pero si alguien tiene interés en cuestionar los propios preconceptos, debe hacerse esas preguntas y apelar a la matemática. Si la respuesta a la mayoría de
ellas -si no a todas- es negativa, o dudosa, entonces, más allá de la complejidad de lo ocurrido en marzo y de la cantidad de actores que se acumularon de un lado y del otro, lo cierto es que el origen del conflicto fue una serie de malas medidas de Gobierno, la última de las cuales fue la aplicación de las retenciones móviles.
Es decir: no fue una reacción frente al legítimo intento de un gobierno popular de afectar intereses concentrados, sino frente a una mala medida. El Gobierno tiró al voleo, afectó a sectores relativamente débiles, que ya venían siendo golpeados, y éstos reaccionaron: el conflicto estalló por la reacción del ochenta por ciento que tiene sólo el veinte por ciento de la tierra; sin ellos, no hubiera tenido ninguna legitimidad ni efectividad. Es, simplemente, un Gobierno que, en este caso, gobernó mal y al que le ocurrió lo que, a veces, le pasa a los que hacen mal las cosas: encuentran un límite.
Es difícil percibir otra cosa si uno vuelve al test con que comienza esta nota.
Se equivocó el Gobierno: hasta ellos lo admiten hoy.
Y, entonces, la pulseada con la oligarquía queda más difusa.
La protesta juntó increíblemente a personalidades tan disímiles como Víctor De Gennaro y José Miguens, de la misma manera que la resistencia a Carlos Rovira, en Misiones, juntó al obispo Piña con Ramón Puerta.
Algunos habrán protestado por las mejores razones y otros por las peores.
Pero reducir el episodio -sobre todo cuando la política oficial fue desafortunada- a una reacción golpista y oligárquica, es una estupidez o un mero acto de marketing para esconder lo que realmente pasó (y pasa).
Y si la contradicción "pueblo-oligarquía" no fue el eje que permite interpretar el conflicto, todas las caracterizaciones que devienen de esa idea se tornan vacías -los insultos que, por ejemplo, se derramaron contra la Federación Agraria, los dirigentes regionales, o contra muchos periodistas honestos y valientes que en los años noventa denunciaban al menemismo mientras los K. lo apoyaban, indulto y entrega del petróleo incluidos.
Ahora bien, un intelectual, un lector, un militante, un heladero, pueden refugiarse en conceptos cómodos, disparar contra los generales multimediáticos, repetir mecánicamente que el Gobierno quiere afectar
intereses o distribuir el ingreso, sin necesidad de juntar datos que los fundamenten.
Al fin y al cabo, el aire es gratis.
Cuando lo hace un gobernante, es más peligroso. Si se admite el error, es fácil desandar el camino. Se negocia, se destraba, se arregla lo que se rompió. Y la vida sigue. Tanto margen tiene el Gobierno -es tan buena la situación macroeconómica, tan débil la oposición, hay tanta mayoría parlamentaria-, que no pasaría nada si admitiera alguna equivocación alguna vez. La gente se equivoca, los gobiernos también. Y no pasa nada. Se serenarían los ánimos, la gente volvería a sentir que está viviendo en una época de paz y relativa prosperidad. Y, lentamente, todo volvería a la normalidad. Hasta crecería Cristina en las encuestas. En cambio, la persistencia en el error, en la paranoia, en los preconceptos cristalizados,
fuerza al disparate. Empiezan los gritos, las acusaciones de golpistas, incendiarios, avaros contra los que protestan, se organizan manifestaciones, se señala como enemiga "casi cuasimafiosa" a una caricatura, se emprende una confusa -muy confusa- guerra contra los "generales multimediáticos", se
vuelve a gritar, se pone en acción a Hugo Moyano y se envía a Luis D'Elía a romper una manifestación disidente cuerpo a cuerpo.
Se enrarece el clima y se abre la caja de Pandora, pero no para afectar intereses: porque sí.
Es, otra vez, una cuestión matemática.
Todo gobierno tiene enemigos crueles e impiadosos. Con más razón, entonces, sería aconsejable gobernar bien, no aturdir cuando uno se equivoca, no emprender proyectos extravagantes y multimillonarios sin tomarse el trabajo de explicarlos, no tomar medidas que embloquen -como el respaldo a las patoteadas de D'Elía-, no confundir caricaturas con amenazas cuasimafiosas, no guardar plata negra en los baños, no construir gasoductos con sobreprecios, percibir diferencias cuando las hay entre enemigos y gente que simplemente duda y, sobre todo, si se toman decisiones que afectan a un sector, tener mínima información de lo que ocurre entre los afectados.
Se trata, apenas, de gobernar como corresponde, agredir menos, ser amable, no mentir, aceptar errores, enmendarlos.
Si eso no ocurre, en algún momento -alguna gente cree que ya ha comenzado a ocurrir- la cantilena de la derecha, el golpismo y la oligarquía empezará a cansar hasta a los propios, que lentamente percibirán sus grietas.
Hasta los más cercanos, los que ya se impacientan porque el Gobierno no les dicta claramente lo que tienen que pensar, descubrirán que muchas veces se utiliza la "contradicción pueblo-oligarquía golpista" como un intento de manipulación y una cortina de humo frente a los graves defectos de las políticas oficiales. Y lo peor es que se transformará en un "relato" no creíble, aun cuando en algún caso hipotético haya una real conspiración en marcha.
O quizá no.
Quizá estemos realmente ante un golpe de Estado oligárquico contra el gobierno popular.
¿Qué hace entonces Víctor De Gennaro tan mal parado?
¿Y qué hacen Aceitera Deheza, Omar Viviani, Gerardo Martínez, Aeropuertos, Eskenazi, el Banco Macro, British Petroleum, Martín Redrado, SanCor y Techint del lado de los buenos?
¿Serán las famosas contradicciones del campo popular?
¿No suena hasta un poco gracioso sostener eso?
¿No parece demasiado reñido con las matemáticas?

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-103546-2008-05-04.html

“DEAD MAN”*

Llegar antes que las llamaradas
el tren al oeste

Llegar antes que las risotadas
de este oeste
a mi empleo de contador

Llegar antes que los cazadores de mi cuerpo
[baleado
a la bala en mi cuerpo

Llegar antes que mi orín
al espíritu de mis propias balas
con mi puntería.

*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
“DEAD MAN” de Jim Jarmusch.

“STARMAN”*

Con la desnudez en el aprendizaje
arrancado a un milagro
el mimo no se extingue:
insemina a su Estrella
y a tu Tierra

¡Apunten sobre el fuego de este reanimador!:
el reencontrado al despertar en criatura y
[oriflama

En cincuenta y cuatro idiomas llegando a
[tiempo
a la estación de reconocernos
no es lastimarte lo que quiero

Y aprende a despedirse el invitado.

*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
“STARMAN” de John Carpenter.

3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL „ESTRELLA ERRANTE“

BASES DEL CONCURSO:

ÁREAS:
a. Composición para piano solo
b. Composición para piano y electrónica
c. Composición para piano y trío de cuerdas

v Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente.
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental.
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos.
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.

ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.

Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@yahoo.de . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.

Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.

PREMIOS:
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO: 500 Euros

* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.

* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).

Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA –
o a: euroyage@yahoo.de

más informaciones encontrará en: www.euroyage.com

EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)

El 3. Concurso de Composición XICóATL „Estrella Errante“ es posible gracias al auxilio de:
v El Gobierno del Estado de Salzburgo
v La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v La Asociación Música en el Museo (MiM)
v La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 4 de mayo del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor peruano José de Orejón y Aparicio. Las poesías que leeremos pertenecen a Yamil Díaz Gómez (Cuba) y la música de fondo será de Uakti (Brasil). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

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30/04/2008 GMT 1

NO TIENEN LUGAR EN SU SOMBRA...

urbanopowell @ 12:30

El Día*

Es un llanto irreversible de cenizas estériles

y consumares de aullidos en vano,

es sólo la palabra muda la que hace

que de pronto no se vea nada.

Las manos temblorosas, la piel fría, desnuda,

la voz ronca y los labios torcidos por esa lágrima quebradiza.

El momento, este momento, pétreo, apasionado en su solo instante,

vacío en hundida melancolía y su pasmo de dolor ínfimo,

su desdeña extravagante y la deseante búsqueda del día siguiente,

devoran la carne, la luz manchada, y dan sentido al silencio.

Escucha, tiene un eco en los cuerpos,

el licor que derrama en la tensión de la exagerada imagen

y la cera que quema, pero ya no duele.

Aquel silencio es inmortal como su propia pasión,

como pasan por debajo sin sospecha alguna

y el intangible abrazo del para qué, el cuándo, el por qué y el dónde

no tienen lugar en su sombra.

Sólo el sustento, tiene la más difícil vocación,

cuando su pronombre y su silencio sobrevivan por mera magia de su sitio,

será el día en que mi para qué, mi cuándo, mi por qué y mi dónde,

caigan bajo mi lengua y el tiempo robado,

será el día en que yo muera,

el día

en que yo haya amado.

*De Jenny Levine Goldner. jenny_offline@yahoo.com

NO TIENEN LUGAR EN SU SOMBRA...

El grifo*

Ya llegó de nuevo la terrible noche. Vuelven los fantasmas del insomnio, vueltas y más vueltas en la cama y el maldito goteo de este grifo que no hay forma de cerrar. Clinc...clinc....clinc... Suena monótono y terrible mientras va horadando mi cerebro agotado por la falta de sueño.

Cada noche me meto en la cama con la esperanza de poder dormir y el grifo sigue con su monocorde goteo, sin detenerse, sin pausa, sin tregua. Empiezo a estar desesperado y cada vez creo menos esas informaciones sobre las inminentes restricciones de agua.

*de Joan Mateu. joan@cimat.es

Miércoles, 30 de Abril de 2008
Aborté*

Por Liliana Mizrahi *

"Desconfío de esa gente que conoce tan bien lo que Dios quiere que ellos hagan. He notado que coincide con los deseos personales que tienen."
Susan Anthony, sufragista norteamericana, 1873.

Lo hice, hace más de 30 años. Yo era muy joven y tenía dos hijos pequeñitos.
Estaba recién separada. Ese embarazo no fue buscado, ni esperado ni deseado.
Fue un accidente. Era "algo" que me había pasado azarosamente y con diafragma. No sé si en algún momento pensé en tenerlo, era muy claro que no quería/no podía y no debía. Llamé a mi médico ginecólogo que era un "doctor-profesor". Muy fríamente (acusatoriamente) me dijo que me iba a
sacar del trance. Me dio una dirección por la calle Junín, cerca de la avenida Santa Fe. Era una casa muy vieja, con una altísima puerta de madera.
Me abrió una mujer vestida de blanco que, sin mediar palabra, me llevó a una habitación donde había un camastro con una frazada marrón y una camilla ginecológica vieja y una palangana amarilla en el piso. Después vi una mesa con los instrumentos para la intervención. No se oía una sola voz. No me sentía bien. Me acompañó el amigo que había contribuido al embarazo. Volvió la mujer de blanco y me indicó que me sacara la ropa y me pusiera una bata blanca. Me acosté en la camilla cubierta con un hule blanco y frío. Con mucho malestar abrí las piernas. Sin golpear ni pedir permiso, entró un joven que venía a cobrar los honorarios del doctor-profesor, me dijo que no podía aceptar mi cheque porque ahora yo estaba separada. ¡Encima eso!
También era sospechosa de insolvencia. Me sorprendí, no me alcanzaba el efectivo, le di todo lo que tenía y le prometí llevarle el resto a su consultorio, a la tarde. Aceptó. La mujer-enfermera me inyectó algo y me dijo que iba a dormir, que contara hasta 10. Me desperté en el camastro, la palangana no estaba y no vi nada, no había nadie, las paredes eran amarillas. Me quedé un rato mirando los zócalos. No era cierto que no había nadie, miré bien y había varios camastros con mujeres recostadas con rostro
de dolor y malestar. Rostros grises y ojeras opacas. Todas sangrábamos en un espectáculo de gemidos. Abortar es espantoso, no hay quien me desmienta.
Algunas mujeres intentaban levantarse. El dolor moral es fuerte. Finalmente me pude levantar y me vestí. Tenía las piernas apretadas y sentía dolor en el bajo vientre. Mal, mal. Salí, mi amigo estaba sentado en la sala de espera. Le pregunté si me iba a ayudar a pagar esto porque no me alcanzaba
el efectivo, me dijo: "Es un tema tuyo". "¡Ah! a vos no te está pasando nada", pensé. Todo era sórdido.
Nunca vi a mi médico en todo ese tiempo. Me dejó dicho que vaya a su consultorio, lo hice, le pagué un par de miles de pesos, y me comunicó que me había colocado un DIU, algo que recién salía a la venta, no se sabía mucho porque estaba en una etapa experimental, era una prueba, me confesó que él mismo no estaba seguro que fuera lo mejor para mí. Y me lo cobró como si fuera de platino. Otra vez no me había consultado, ni siquiera me había avisado, informado, no me preguntó nada, hizo lo que quiso. Se sintió con derecho a decidir sobre mi cuerpo, como si se tratara de algo que le pertenecía, como si yo no tuviera nada que ver.
Treinta años después, los varones siguen creyendo que pueden disponer sobre el cuerpo de las mujeres. Se sienten con prestigio moral, están convencidos de que tienen autoridad. Penalizan el aborto porque creen que pueden legislar sobre algo que ellos creen que las mujeres no podemos ni sabemos controlar. Y muchas mujeres, muchas, creen que los varones tienen razón y les reconocen autoridad y prestigio. Nos tutelan como si fuéramos hijas bobas, menores de edad, sin capacidad de decidir, sin conciencia, sin poder elegir y sin poder tener un control infalible sobre la propia capacidad reproductora. Es un tema nuestro (como dijo mi amigo). Se trata de nuestra libertad, de nuestro derecho para decidir nuestras maternidades... pero todavía los que deciden son ellos. ¿Qué hacer?
Me fue muy mal con el DIU, hemorragias y hemorragias. Un día fui al consultorio por ese tema y sin avisarme, sin anestesia, sin ninguna dilatación me arrancó el DIU con tanta fuerza y tan inesperadamente que vi estrellas de colores brillantes y casi me desmayo. Tuve una alucinación como
en luces de neón que decía: "El retorno de lo reprimido", S. Freud. Lo recuerdo perfecto. Y ahí comprendí: a este tipo le volvió el odio. Este tipo odia a las mujeres, está vestido de "doctor-profesor", cree que es un patriarca, tiene algunos gestos paternalistas ¿pero quién se cree que es? ¿Dios? Otra vez no me avisó, no me informó ni me explicó nada. El decidió que las cosas eran así. Me castiga porque me separé, porque me embaracé, ahora me lo saco y no acepta mis cheques. ¿Quién es este señor? Nunca más volví. Pensé: la que pone el cuerpo soy yo y mi cuerpo es mío. Cuando llegué a la calle me tiré casi desmayada en la vereda, estaba en Pueyrredón y Juncal.

* Psicóloga, poeta y ensayista, autora de, entre otros libros, Mujeres en plena revuelta y La mujer transgresora.

-Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-103343-2008-04-30.html

LA OCTAVA MARAVILLA*

*De Vlady Kociancich.

3

El título de abogado me llegaba con la revelación de que a menos que me abriera paso como un tigre en la jungla de la muchedumbre colega, sería un simple esclavo de oficinas jurídicas, tan mal pago como la secretaria que me llamaría doctor y mucho más aburrido que ella.
La esclavitud y el sueldo de miseria me importaban muy poco. Me asustó el tigre que la sociedad me imponía. Y no hablo, por favor, de otra sociedad que la que verdaderamente molesta: la del prójimo. Padres, tíos, amigos, novia, esa batida ululante que abre camino en la maleza, acorrala la fiera y luego se hace a un lado y espera que el cazador acierte el tiro.
La actividad de mi compañía nativa empezó cuando cursaba las últimas materias. Aturdían los tambores: «Y cuando Alberto se reciba». Pues bien, el abogado de prestigio, el triunfador, el héroe, preso en la carpa del talento que lo exiliaba de ser un muchacho cualquiera de Villa del Parque, lo condenaba a jugarse la vida cotidiana en astucias menores, pensaba, estremeciéndose, en su clara incapacidad para estar a la altura de una épica tejida con cadáveres de clientes y de colegas.
Si hay duda, siempre es mejor callarse.
Una noche en que volvíamos del cine con Victoria, tuve la mala idea de preguntarle:
–¿Qué pasa si no me recibo?
Caminábamos por calles generosamente oscuras, entretenidos en la dificultad y el corto éxtasis de besos dados en plena marcha, y si recuerdo con tanta nitidez mi pregunta es porque la respuesta de Victoria la cristalizó.
–Imposible.
Me detuve bruscamente. Victoria, enredada en mi abrazo, casi cayó hacia atrás.
–¿Por qué imposible? –grité–. ¿Y si me aplazan en los exámenes?
Victoria era menuda, más bien baja (nunca me gustaron las mujeres altas), y con veinte años ya cumplidos y el título de maestra normal, conservaba intactos el temperamento y los modos de una niña. Ahí estaba precisamente su mayor encanto, en el notable divorcio entre forma v contenido. Ya extraída de un molde maravilloso de sensualidad, carne, piel, curva y ángulo, ni un solo trazo a dibujarse en la pequeña obra maestra de su cuerpo y sin embargo, pura e inalterable persistía en la mujer el alma de la niña. Siempre guardaría, para enamorarme a mí y, ay, a otros hombres, todo el dogmatismo, la astucia y la brutalidad de una chica de diez.
Los plátanos de la vereda marcaban una segunda sombra sobre nosotros, apenas si le veía la cara. Antes de hablarle, la besé. Una manzana arrancada tempranamente del árbol, mi Victoria: tersa, fragante v dura.
–¿Por qué imposible? Tenés que ver la cantidad de aplazados que hubo este cuatrimestre.
La suya era una mente, si bien restringida, lógica. Contestó:
–Medalla de oro en la primaria, medalla de oro del Urquiza. ¿Quién te quita la medalla de oro de la Facultad?
Y agregó, impaciente:
–Mamá me está esperando levantada. Vos sabés que nos tienen calculado el tiempo.
A veces sospecho que las peores cosas de mi vida me suceden porque así como hay personas que carecen del sentido del olfato o del gusto, a mí me falla el instinto de sincronización. De modo que en vez de aguardar una ocasión a todas luces más propicia que la vuelta del cine, con la señora madre en la otra punta del camino y mirando el reloj, insistí:
–Escuchame, Victoria. Por favor. Ya me he estado preguntando qué pasa si no me recibo. Si no, fijate bien, es una suposición, si no ejerzo de abogado. Porque últimamente, creéme, siento que no voy a ser un buen profesional. No el que vos y la familia esperan.
Frunció el ceño; pensé que reflexionaba. Continué:
–Supongamos que apruebo los exámenes, que me recibo. ¿Y después? Nos casamos. ¿Y qué vida tenemos? Yo todo el día afuera, trabajando como loco para ganar plata, para comprar la casa-quinta y el auto, y vos sola, aburrida, esperándome, hasta que yo llego medio muerto, sin ganas de nada, tal vez furioso.
–¿Qué tiene de malo la casa-quinta? –me interrumpió, alarmada.
Uno de nuestros sueños de novios era una casita en el Tigre.
La tranquilicé:
–No es por la casa-quinta. Se trata de otra cosa.
La expliqué que de sólo imaginar una vida de constantes decisiones me daba náusea y vértigo. Que la misma desidia que me llevaba rectamente a la medalla de oro sería la causa de mi fracaso como profesional. Que mientras ella me veía rico o famoso, yo me veía convertido en un abogado de tercera, trotando por los tribunales, perdiendo pleitos y acumulando honorarios impagos.
–Para esa vida de peleas, soy un cobarde.
Me escuchaba con tanta atención que, arrastrado por mi propia elocuencia, pasé a describir mi modesto, anhelado paraíso. Casarme con ella; ayudar a mi padre en la carpintería; comprar una casita en Villa del Parque y también la casa-quinta en el Tigre; nada de autos, de viajes a Europa, de cansadores lujos, que imponen tantas obligaciones, tanta gente aburrida. Victoria y yo, Villa del Parque, nuestros hijos.
La excitación, el tiempo que apremiaba, la madre suspicaz esperando en la puerta, me empujaron a farfullar esta cursilería:
–Tengo una sola ambición, Victoria. Decir, como Ulises, que mi nombre es Nadie y empezar por el final feliz. No salir de Itaca, ahorrarme las batallas y los viajes.
Por si acaso, aclaré:
–Itaca es Villa del Parque.
He dejado de escribir. He ido al dormitorio y he contemplado el retrato de Victoria en un estado de agitación muy similar al de aquella noche. Tan solo, tan incoherente como entonces. A la cara hoy extraña de la fotografía le he reprochado, tal vez injustamente, porque me siento abandonado por todo lo que me era familiar y querido:
–¿Qué te costaba? Me hubieras ahorrado el viaje a Berlín ese sueño y esta pesadilla. ¿Qué te costaba, Victoria? Era tan fácil.
¿Lo era?
En el fondo de nuestras expectativas hay un libreto que nunca respetan los autores. Ya me parecía oír, desde la doble sombra de los plátanos, la voz aniñada de mi novia recitando una letra común al cine de la época, a la película que habíamos visto esa noche y que la había hecho llorar a mares. Victoria diría: «Tenemos una vida por delante. Será feliz mientras estemos juntos, amor mío......
Victoria dijo:
–Imposible.
La tomé del brazo y la arrastré a un claro entre las hojas por donde pasaba, débil y trémula, la luz del farol de la calle. Le puse una mano bajo el mentón, alcé el bonito rostro hacia mi cara, que sentía dura por el esfuerzo de ocultar la decepción y la única recordada furia que me provocaría Victoria en largos años de amor y desencuentro. Inciertos puntos amarillos le salpicaban la frente y las mejillas, pecas de luz, que falseaban la limpia belleza de su piel.
–¿Por qué imposible? –susurré, ahogándome, desesperado y terco.
Estaba loco por ella y con razón; mis amigos me la envidiaban y con razón. Era hermosa, despreocupada, alegre.
Abrió enormes los ojos, sabía que me gustaban tanto. Despreocupadamente, alegremente, contestó:
–Porque te quiero mucho.

4

Necesito hablar de Victoria y sin embargo me disgusta hacerlo. Más que cualquier otro sentimiento humano, el amor es una cosa del presente. Y yo un cobarde. El miedo me vuelve cuidadoso. Hay una explicación para todo, me digo. Pero no la encuentro. Paradójicamente, sobran las explicaciones. Ninguna me conforma y en el fondo de la papelería de buenas razones, intuyo otra que no sólo no es buena sino que nada tiene de razonable.
¿Es posible que yo, Alberto Paradella, el hombre más sensato del mundo, pueda volverme loco?
Escribo con bastante serenidad, pero cuando me aparto del papel, dejo de creer que soy el que soy, ya no me pertenezco, no pertenezco a nada ni a nadie. Todo lo que me rodea parece extraño y hostil. La casa, ajena. El jardín con palmera, siniestro.
Entonces, sin pensar, llevado por un impulso del que me arrepiento en seguida, hago cosas de chico o de borracho. Marco el número de la casa de Victoria, donde vive con el hombre por el que me dejó.
–Hola.
La voz del marido de Victoria. Ronca, malhumorada. Es natural, porque no respeto la hora –tengo todo el tiempo del mundo, la eternidad del insomnio– y deben ser las tres o las cuatro de la mañana.
–¿Puedo hablar con Victoria, por favor?
–¿Qué?
–Por favor. Cuestión de vida o muerte. Déme con Victoria. Prometo no hablar mucho, un minuto nomás.
Murmullos sofocados, una exclamación. El teléfono está junto a la cama. Dios. Al fin, Victoria.
–Hola.
–Victoria, soy yo.
–¿Pero quién habla?
–Alberto.
–Alberto qué.
–Alberto, tu marido, Alberto Paradella, yo, soy yo, Victoria.
–¿Cómo? Pero ¿qué dice?
Ah, finge asombro, me niega.
–Victoria, no es el momento de jugar. Tengo que hablar con vos. Tengo que verte. Por favor.
La voz del hombre, muy próxima –quizá tenga la cara pegada a la de Victoria para escuchar– exclama: «¿Quién es?».
–¡Y qué sé yo! –contesta la inconfundible voz aniñada de Victoria, con una irritación que me alegra porque está dirigida a él.
Furiosa, se defiende:
–Escuche, yo no conozco a ningún Alberto Como-se-llame. Voy a colgar. Y no se le ocurra molestar de nuevo.
El hombre, ¿es tan celoso o de tan buena imaginación que la obliga a negar a un marido que ella misma abandonó?
–Por favor, Victoria, no cuelgues. Tengo que verte y explicarte. Vos sos la única que...
Antes del clic me alcanzan las atroces palabras de mi mujer al otro.
–Un chiflado, un borracho. Andá a saber.

(CONTINUARÁ)

*Fuente: http://www.literatura.org/Kociancich/vkocta.html

-La Octava Maravilla. Seix Barral. Biblioteca Breve-

No te cambio*

*Alejandro Filio.

Compañera, si me alejo un día,
una tarde, una mañana, un junio,
solo es momentánea la partida
no te escribo en despedida.
porque no levanto un muro

Llevo tu cintura bajo el brazo
brilla cada nota en cada aplauso.
Cura una canción cualquier ausencia
y aligera la impaciencia
de regreso hasta tu abrazo.

No te cambio por un verso,
una voz, una palabra,
eres parte de este intento
de estas manos, de esta causa.
Y no vale una tonada
más que el tono de tu cuerpo
cuando cae sobre la almohada
la tormenta de tu pelo.

Compañera, si despiertas una,
piensa que uno somos en silencio,
es la soledad buena fortuna
cuando brilla entre la espera
de quien prometió regreso.

No es esta verdad antagonismo
contra la verdad que nos ampara
no hay rivalidad, no existe el abismo
entre métricas y ritmos
y mi boca por tu espalda.

*Fuente: http://www.trovadores.net/nc.php?NM=1120

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26/04/2008 GMT 1

ven y brille tu espléndido sol...

urbanopowell @ 14:20

El vacío*

Abandonado y triste, completamente roto por dentro, notaba un gran vacío.
Lo solucioné comiendo…

*de Joan Mateu. joan@cimat.es

VEN Y BRILLE TU ESPLÉNDIDO SOL...

Sábado, 26 de Abril de 2008
Tierra y trabajo*

*Por Osvaldo Bayer

¿Son las fantasías que tiene la realidad o es que a la historia hay que mirarla con ironía? Por ejemplo, esa Italia que fue capaz de enviarnos, hace más de un siglo, pensadores tan profundos como Malatesta y Pietro Gori, que nos hablaban que ya ahí, a la puerta, estaba esperándonos el socialismo en libertad por la decisión de todos; o ese Antonio Gramsci, muerto en la cárcel, convencido de que el marxismo era una unidad de teoría y práctica y arma definitiva del proceder revolucionario del movimiento obrero, sí, esa misma Italia acaba de elegir entusiasmada a Berlusconi. Berlusco.
Esto me hizo acordar, cuando triunfó Macri, que 102 años antes, en 1904, el barrio de La Boca había elegido al primer diputado socialista de América, nada menos que a Alfredo L. Palacios. Y justo ese mismo año, el 1º de mayo de 1904, los anarquistas reunieron allí setenta mil obreros para conmemorar
el Día de los Trabajadores. Hoy, La Boca reúne ese número de gente cuando Boca Juniors juega con River Plate. Sí, setenta mil obreros en 1904, pese a la represión de Julio Argentino Roca, a palo limpio y disparos de Remington, que ocasionaron la muerte del primer héroe obrero del 1º de mayo argentino:
Juan Ocampo, marinero, de apenas 18 años. A Juan Ocampo no lo recuerda ni una piedra en ningún rincón argentino, pero Roca tiene 36 monumentos argentinos. Y Macri acaba de levantar la figura de ese Roca, genocida de los pueblos originarios, en un discurso muy aplaudido.
De todas estas galas floridas y tornasoladas de la historia humana extraemos una que tiene que ver con la actualidad argentina. Se refiere a la Federación Agraria Argentina. Dos momentos. Primero, 1912, el grito de Alcorta. Cansados hasta el hartazgo de la explotación a que eran sometidos los chacareros por los terratenientes y los intermediarios, aquéllos se levantan y dicen basta. Emplean la misma arma que los obreros industriales, del transporte y todos los trabajadores dependientes: la huelga. Por supuesto que la prensa de entonces y de siempre califica a esta lucha como "una agitación artificial provocada por elementos extraños". Los chacareros debían entregar al terrateniente treinta o cuarenta por ciento de sus productos y alquilar para las trillas sólo las máquinas de los señores de la tierra. Además, debían venderle su trabajo al precio que le fijaran ellos.
Cuando se inicia su huelga, los chacareros invitan a los sindicatos obreros a una reunión y la central obrera designa al gráfico -legendario dirigente- Sebastián Marotta para representarla. Allí Marotta le dice a los chacareros que deben salir de la situación en que se encuentran: es decir, que ellos, los colonos, no son ni "asalariados ni capitalistas" y los aconseja pasar a ser asalariados netos, obligando así a los patronos a "administrar sus tierras con el fin de que cargaran con todas las peripecias de las malas cosechas". Tiempo después, Marotta escribiría: "Pensaba ilusoriamente que debía convencerse a los colonos, por vía de la propaganda, que una vez convertidos en asalariados, su lucha, desde el punto de vista de su nueva condición social, sí podía reportarles mejoras efectivas, tal como la rebaja de las horas de trabajo, preparándolos por la capacitación para su emancipación, expropiando de manos del capitalista la tierra y hacerla propiedad de todos".
Si Marotta hoy viviera hubiera visto que la Federación Agraria hizo todo lo contrario a lo que él les proponía. Se alió con la Sociedad Rural, es decir, con los dueños de la tierra en el reciente lockout patronal del presente argentino.
La tierra. Los argentinos cantamos desde hace 95 años el "ved en trono a la noble igualdad". Y los Martínez de Hoz, los Anchorena y los Luro siguen teniendo las pampas inmensas que les regaló Roca hace 130 años. Porque acaba de producirse el episodio de Tiófila Videla, puestera en el oeste pampeano, desde hace décadas y desde hace generaciones en ese lugar. Ella es criancera, en el idioma de esas llanuras. Bien, pero ahora se ha presentado el abogado Héctor de la Iglesia a reclamar su desalojo. Porque de pronto hay un dueño. Ante las protestas de Tiófila, el "comprensivo" abogado le dijo que la esperaría sesenta días y además movería sus "contactos" en la provincia para conseguirle una vivienda en otro lugar. Por el momento, la causa está parada, pero Malut, el Movimiento de Luchadores por la Tierra, va a seguir luchando para que se pare el desalojo de esa auténtica hija del campo. Porque más vale la vida y el trabajo que un papel fabricado en algún escalón burocrático. Malut ha señalado que apoyará siempre a los "pobladores ancestrales" y que los "puesteros son los legítimos pobladores de las
tierras pampeanas". Pensar que hace un siglo y medio los anarquistas surcaron los caminos al grito de "Tierra y Libertad". Y hoy triunfan los burócratas por "contactos".
Sí, los jornaleros de los campos gritaban "Tierra y Libertad", y ese grito vale hoy para los seis campesinos paraguayos presos desde hace dos años en cárceles argentinas por el pedido de extradición del gobierno paraguayo. El pretexto de la Justicia argentina es que Paraguay es un "estado de derecho"
y su pedido, por lo tanto, es legítimo. ¿Estado de derecho un gobierno que ha pisoteado siempre hasta los más mínimos derechos de defensa de los perseguidos políticos? Es como en tiempos de Isabel Perón, que se decía era un estado de derecho, con las Tres A. Ojalá muy pronto el nuevo presidente paraguayo Fernando Lugo, con su empuje hacia la verdadera democracia, solucione definitivamente este drama que la Justicia argentina no ha sido capaz de resolver.
El grito de "Tierra y Libertad" de los campos fue convertido en "Trabajo y Libertad" por los proletarios de las ciudades. Vayamos ahora a nuestras ciudades. En La Plata se ha producido el caso Mafissa. Los obreros de esa fábrica acaban de sufrir una represión brutal y absolutamente desmedida. Los conflictos del trabajo deben resolverse siempre en el diálogo entre partes y el Estado y la Justicia deben actuar como mediadores, pero mediadores que se preocupen principalmente por solucionar los problemas de trabajo de quienes tienen que alimentar a sus jóvenes familias. Esa debe ser la verdadera
democracia. No, ante el despido repentino de personal, los obreros ocuparon la fábrica y la Justicia ordenó reprimir enviando 700 efectivos policiales -sí, tal cual, las filmaciones y fotos no nos dejan mentir-, con caballería, el grupo "Halcón", helicópteros, tropas de asalto y toda la parafernalia. Durante 25 minutos los uniformados dispararon balazos de goma y gases lacrimógenos. Desalojaron la fábrica y se llevaron a dieciocho defensores del derecho al trabajo. Los trataron bajo condiciones
humillantes: fueron a parar a calabozos en las comisarías junto a presos comunes, estuvieron más de 12 horas esposados y los llevaron a lugares de detención a cien kilómetros de sus hogares. Algunos sufrieron magulladuras.
La Justicia, por supuesto, les inició juicio a los que defendían el derecho al trabajo y no a quienes ejercieron el poder del que posee el dinero. Los 18 obreros están acusados de "coacción agravada, violación a la propiedad privada y portación de armas tumberas". Esto último es risible, porque se
trató de juguetes y de una gomera que habían llevado los chicos, ya que durante la ocupación se hicieron muchas reuniones de familias enteras que acompañaron a sus padres obreros. Las familias de los despedidos no tienen ninguna entrada, de manera que han tenido que salir a trabajar las mujeres y los hijos adolescentes. Ellas se han unido y han hecho acampes frente a la casa de gobierno en La Plata. Una de ellas me dice: "Vamos a seguir luchando con nuestros maridos hasta que se haga justicia, no queremos que nuestros hijos tengan que ir a juntar cartones en este país lleno de riquezas".
Como ciudadano argentino pediría a los responsables del Gobierno y la Justicia que nombren a una comisión de neutrales para que analice esta situación de increíble injusticia, que se elabore un informe y que se trate de defender lo que más vale en una sociedad: el derecho al trabajo. Nada más. Y que los responsables vayan pensando en que la salida más democrática es propender a las cooperativas laborales y no a la dependencia de un dueño de todo, de la propiedad y las influencias. El caso Mafissa es típico de capitalismo medieval que hay que saber contener en una democracia.
Porque hablemos del dueño de ese establecimiento petroquímico que elabora fibras sintéticas. Una empresa que contamina el ambiente. Se puede ver en el número de obreros que padecen enfermedades típicas del trabajo insalubre, y también de los muertos como consecuencia de ese trabajo. Además, hay
numerosos sordos, porque no se respetan los límites legales de decibeles de los ruidos de las máquinas. ¿Y los inspectores dónde están?
Pero vayamos al dueño, el señor Jorge Curi, propietario del establecimiento.
Es autor del libro ¡¡Arriba Argentina!, que es un canto de adulación increíble hacia la dictadura militar, escrito en 1977. Basta leer este párrafo donde se expresa así sobre los desaparecidos: "A los argentinos nos consta que nuestro actual gobierno ha derrotado ampliamente a la subversión y ha obligado a muchos de sus componentes a emigrar a lejanos países donde, bien pertrechados de dinero, descansan y esperan...". En los archivos de Dipba han aparecido las actas donde esa empresa pide a la policía "la incorporación a la fábrica de tres hombres" (de los servicios) "a quienes se les abonará el salario correspondiente a fin de que se logre identificar al núcleo de personas disolventes". Así desaparecieron trece obreros de esa empresa. Realidades argentinas: hoy, los mismos dueños han recibido la ayuda de la Justicia y la policía para reprimir el legítimo pedido de las fuerzas representativas obreras.
Después de leer estos documentos salgo a caminar, veo nuestras calles con nostalgia y tristeza. Pienso: se acerca otro Primero de Mayo, Día de los Trabajadores... En 1904 iban cantando setenta mil proletarios, por esas mismas calles, aquel himno que los llenaba de futuro :
Ven. Oh mayo, te esperan las gentes,
Te saludan los trabajadores
Dulce pascua de los productores,
Ven y brille tu espléndido sol
De tiranos del ocio y el oro
Procuremos redimir al mundo
Y al unir nuestro esfuerzo profundo
Lograremos al cabo vencer.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-103118-2008-04-26.html

Sábado, 26 de Abril de 2008
INTERTEXTUAL*

*Por Miriam Cairo cairo367@hotmail.com

PREPUCIOS Y RIBERAS

Mi idolatrado amante de ocasión, de frecuentes ocasiones, para ser específica, con sus besos de poder fluvial, en la ribera del Paraná, con sus brazos y sus deltas, con los riachos de las venas anudados al torbellino de la circulación, propiciador de la fortuna de esta honrada, compañero fuerte y valeroso en tantas febriles mutaciones, que desconoce por vivacidad la caída de los gorros y los penes frigios, que mantiene la esperanza y la gloria protegiéndome de todo aquello que pueda ser eco de tiniebla; buceando en la esplendidez del sexo, mordiendo de a ratos la cintura, palpando los puntos flojos del desasosiego, ensimismado en las órbitas de las caderas; con sabiduría para penetrar la aurora y asimilando la respiración por las rendijas; con los azares de la lucha, con los códigos de la tinta incandescente, con la pelambre dulce, envuelto en el prepucio de mi destino, hacedor de los encajes eficaces, dueño de un privilegiado olfato para medir los pasos que van desde el preludio hasta el ascenso; mi idolatrado amante de toda ocasión, de todo consentimiento, me deja rendida a su lado como una madrugada eternamente agradecida.

DEL LEER Y EL ESCRIBIR

Inconsciente de todo, excepto del deseo de ser tomada y saciada, va de cumbre en cumbre con sus piernas largas. El aire ligero y puro; el peligro cercano y sutil; el espíritu lleno de alegre maldad; la facilidad para reír. Ella ama la vida no porque esté habituada a vivir sino porque está habituada a amar.

DE LA BELLEZA

Cuando llegue el momento de verme libre de esta pasión, obedeceré a otro sueño. Presa del desconcierto no querré confesar el cambio que he sufrido y no sabré cómo sacudirme de los juramentos y promesas que prodigué bajo el imperio del éxtasis. Sin embargo, habré entrado en mi misma y será suficiente razón para buscar otro camino que me extravíe.
"Siempre hay algo de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la demencia."

LIBRO CUARTO

"Pese a todos los prodigios, Alcítoe, hija de Minia, no quiso sumarse a las orgías en honor a Baco, ese dios joven y ebrio de cuyos carros tiran linces, precedido y seguido de ninfas y sátiros. Impertérrita, Alcítoe profanaba la fiesta con sus tareas domésticas." (Toda inferencia corre por cuenta y riesgo del bravío lector).

LA MALDITA EPOPEYA

El piensa un único pensamiento. Su heroísmo radica en mantenerse asido a su perdición contra viento y marea. Su gozo consiste en sumergirse en el extraño océano del propio pensar y en enloquecer pensando uno por uno los imposibles sentidos. Extraviado en la congénita oscuridad asume el compromiso de desdecirse toda vez que sea necesario, para luego volver a empezar la inasible construcción, ladrillo por ladrillo.

PALABRAS

No podía dormir y me asomé a la ventana. Pasó un hombre. Sólo un hombre y nada más. Los criminales dormían. Las señoras dormían. Los muertos morían a mansalva. Los vaticinios reposaban en las catacumbas del sueño. Sólo el hombre y yo estábamos despiertos, buscando la perla negra en el collar del silencio. Resguardándonos de la imposición del sol y sus oleajes. Apurándonos a vivir en el instante en que la vida no ocupa todos los espacios. Sólo a cierta hora es posible crecer para alcanzar el aire.

EL TACTO A DISTANCIA

En estado transitorio, en estado de ebriedad, en estado de exaltación, el mundo exterior aparece. Y con él una experiencia de fusión con el grupo. Pero cuando los efectos del alcohol o el éxtasis disminuyen me siento más separada aún y ello me impulsa a recurrir a los estados transitorios con frecuencia e intensidad crecientes. El abismo que nos separa fortalece mucho más al grupo que se regodea en sus coincidencias. "Si fuera como todos los demás, si escribiera con la misma mano, estaría a salvo." Pero la necesidad de pertenecer, la soledad del aislamiento, no me inyectan el brío suficiente. No alcanzo a ser rama que añora al árbol. A esta altura, estar unos pasos alejada del rebaño es más una cuestión épica que sentimental.

*FUENTE: ROSARIO-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-13300-2008-04-26.html

“UNTIL THE END OF THE WORLD”*

“El sistema Solar es ancho y antiguo
y yo no soy tan joven ni tan angosto
yo ya no soy tan joven ni tan angosto”

Trabajando en mi novela comencé a
[relatarles
que a mi novia le urgía extraviarse
en mi novela
esa adicción
o sueño de ella que no prescribía

“El Sistema Solar con sus cruentas parcelas
y yo solo y entero
yo ya solo y entero”

Fácil ella lo hacía
cuando se apartaba de mí
en mi novela

Las otras historias
todas las historias
van a dar al morir:

dulces sueños.

*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar

-“UNTIL THE END OF THE WORLD” (“HASTA EL FIN DEL MUNDO”) de Wim Wenders.

*

Queridas amigas, apreciados amigos:

El domingo 27 de abril del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los compositores colombianos Guillermo Gaviria, Luis Pulido Hurtado y Luis Fernando Franco Duque. Las poesías que leeremos pertenecen a Daniel Malatesta (Argentina) y la música de fondo será de Machu Picchu (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

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25/04/2008 GMT 1

EN ABRIL, AGUAS MIL...

urbanopowell @ 16:45

24/04/2008 GMT 1

RELACIONES ENCANTADAS...

urbanopowell @ 02:01

El encantamiento*

Tenía la casa llena de ratones. Había probado con raticidas, pesticidas, empresas de fumigación y todo lo que se le había ocurrido. Cuando ya estaba por poner la casa en venta vio un anuncio en el periódico: "Se vende gato encantado para limpiar casas con ratones".
Pensó que era una broma pero, en su desesperación, llamó para informarse. Una señora mayor le contestó al teléfono y, sin apenas darse cuenta, había cerrado el trato.

Subió al coche, y cruzando la ciudad, ya en las afueras, se detuvo delante de una casita de apariencia humilde. Tomó el caminito que iba hasta la puerta y antes de que llamara, salió una señora menuda, con la cara llena de arrugas y ojos amables, que llevaba un cesto en la mano donde presumiblemente estaba el gato. Cobró lo estipulado y desapareció detrás de la puerta.
El hombre regresó a su casa y abrió la cesta. De ella salió un gato parduzco que inmediatamente se puso a su trabajo. En tres días no quedó un ratón.

El hombre estaba tremendamente satisfecho, pero al cuarto día, como no quedaban ratones el gato no tenía comida y tuvo que ir a comprar pienso para felinos. En cuanto el animal probó el pienso se desencantó convirtiéndose en un apuesto príncipe.

El príncipe se quedó a vivir en la casa porque se sentía muy a gusto, pero la casa volvió a llenarse de ratones. Desde entonces, todas las mañanas el hombre y el príncipe leen todos los anuncios del periódico.

*de Joan Mateu. joan@cimat.es

RELACIONES ENCANTADAS...

¿ADÓNDE VAMOS?*

¿Adónde vamos?, le
pregunto,
a poco de comenzado
el camino,
a la Señora. Ella no baja
la mirada
y mientras gruñe de
buena
gana enfundada en su
tailleur
se acomoda con una
mano suave
los cabellos. ¿Adónde
vamos?,
¿adónde vamos?, todos
se preguntan
tensos, desolados,
entre
las brechas filosas y
las zanjas,
porque la Señora no da
cuentas,
no mira (no parpadea)
ni se detiene,
soberana y enjoyada en
su papel.

*De Eduardo Dalter. eduardodalter@yahoo.com.ar
Gran Buenos Aires, abril, 2008

El Marxismo, entre el poder y la libertad*

*Por Julio Pino Miyar. isla_59_1999@yahoo.com
22/4/008

Con el advenimiento del período del Renacimiento en Europa fueron reabiertos los estudios humanistas, bajo ese signo se refundó en Florencia, Italia, la Academia neoplatónica. Se inició así un histórico camino en el que se planteó la reapropiación del mundo por el hombre y su razón; un mundo que durante un milenio había estado dislocado de su terrenalidad por los valores transmundanos, fijos y axiomáticos de la Religión y la Teología.
Fue a la burguesía, como clase revolucionaria en ascenso, que correspondió el privilegio de ese
desempeño de carácter "histórico universal": comenzar el proyecto de terrenalización del pensamiento, del arte, la ciencia y el resto de las instituciones humanas. Desde presupuestos como estos el espíritu del Renacimiento, encarnado en la Modernidad, inició la tarea de un arte y un pensamiento concebidos a la medida del mundo. Un mundo representado por medio del arte y un arte, novedosamente naturalista y ciudadano, construido según los parámetros de la razón y hecho posible por las nuevas técnicas emergidas, las cuales alcanzarían, científica e instrumentalmente, al resto de las formas de vida.
Si colocamos el comienzo del Renacimiento a fines del siglo XV, con el descubrimiento de América, la primera revolución francesa y la consolidación del poder de la burguesía en el siglo XIX, pareció cumplirse un tránsito ideo - cultural en el que la burguesía logró hacer efectivo su proyecto universal de dominación política y económica.
El Estado moderno obtuvo su primera forma política con el absolutismo, el cual, dotado de un enorme afán centralizador, fue el resultado de la antigua alianza del despotismo monárquico y la oligarquía del dinero.
La posterior aparición del parlamentarismo republicano y del concepto jurídico - moral de autogobierno, consecuencias principales de las revoluciones francesas y la revolución norteamericana, determinó uno de los modos en que se expresó, en desarrollo, la lógica de la contradicción en tiempos de la construcción de la Modernidad burguesa. Por su parte, el triunfo en los países más desarrollados de la propiedad privada sobre la sociedad medieval, feudal y estamental, determinó la lógica de la contradicción entre las organizaciones obreras, sus grandes luchas y el mismo modo capitalista de producción.
El periplo seguido por el realismo en arte, iniciado en los albores de la Modernidad, remarcó los puntos de una compleja contradicción que habitaba en el seno del pensamiento moderno entre el conocimiento de la realidad y los modos más adecuados (estéticos, ideológicos) de su representación. Y todo esto aparece
como parte del ciclo histórico iniciado en Europa con la llegada del Renacimiento, en el que alcanza su
configuración la Modernidad liderada por la burguesía, la clase más revolucionaria que ha conocido la
historia.
El Renacimiento fue originalmente un movimiento de restauración de los viejos valores que tuvieron su
centro, hace más de dos mil años, en la antigua Grecia y se expandieron por la cuenca mediterránea.
Ideales que no sólo tenían un carácter estético, sino que hablaban, desde el libre horizonte de la filosofía especulativa, de restablecer el orden político de la ciudad - Estado ateniense. Es decir, la libertad y la participación directa en la gestión política por parte del hombre - ciudadano.
Aunque para lograr este giro fundamental de la humanidad estaba directamente implicada la
reorientación de la psicología de los individuos hacia una causa terrenal, la cual hiciera de la razón
práctica el móvil de la readecuación del hombre al mundo, a sus problemas contingentes y a la vez reales; los cuales lo condicionaban para prestar mayor atención a los temas básicos de la existencia
económica, la vida política, los contextos sociales e institucionales en los que constantemente se expresa
cualquier actividad humana.
Existe una anécdota, citada en uno de sus más importantes ensayos por el marxólogo francés de
mediados del siglo pasado, Louis Althuser, que el ocio de mis días me impide ir a revisar. Por tanto, de esa anécdota sólo diré lo que recuerdo: Un antiguo rey de la ciudad de Atenas, una vez vencido junto a su pueblo por ejércitos terrestres mucho más poderosos, propuso a los atenienses cambiar radicalmente de elemento, renunciar al dominio sobre la tierra y establecer un gran imperio en el mar. Con esta gráfica digresión Althuser buscaba ilustrar el cambio de orientación del pensamiento operado en Carlos Marx. El marxismo era también un cambio de elemento pero, en este caso, de alcance cósmico, se trataba de cambiar radicalmente la orientación de las investigaciones del hombre, dejar de subordinar su psicología al cielo y establecer de un modo eficaz la actividad sobre la tierra.
Aproximadamente a fines del siglo V a.c. Platón en las páginas finales de "La República" comentó que la
humanidad de su tiempo estaba entrando en el país del olvido, en la "Lethe". Estábamos, según Platón,
dejando atrás una auténtica teoría del conocimiento.
¿Cuál teoría pudiera ser esa, si no la que emana del "conócete a ti mismo" que según la tradición había
sido esculpida en el pórtico del templo oracular de Delfos? Tal parece que a partir del siglo V a.c.,
colindando con el comienzo de la decadencia de Atenas, el hombre había caído paulatinamente en el olvido del hombre. Pero no sólo del olvido del hombre como individuo, como subjetividad y sensibilidad en particular, sino del hombre como género, como ser social, concretamente como ciudadano del Estado
político.
La Religión en Occidente, en los primeros siglos que sucedieron a la crisis de la civilización griega,
significó el desarrollo progresivo en el hombre de la abstracción, la aparición de un estado de conciencia originado en la intimidad individual, la subjetividad manifiesta, "el descubrimiento psicológico del alma" y la creación de la filosofía y la dogmática metafísicas. La humanidad en Occidente, con la cristianización del Imperio Romano, se sumergió en un complejo proceso histórico de variada significación cultural, en un tipo de sociedad de ideal teocrático, donde las fuerzas y técnicas productivas se mantuvieron por siglos casi estacionarias.
Indudablemente que la Modernidad representa una transformación dramática de orientación psicológica y de actividad gnoseológica, con respecto a la realidad y con respecto al período anterior: La Edad Media.
Aunque un proceso, un cambio audaz de elemento, que, en cuanto histórico, no suministró al pensamiento
burgués de forma inmediata la teoría requerida, la toma de conciencia necesaria que permitiría la
actualización del pensamiento con relación a los eventos que estaban produciéndose de forma novedosa en torno suyo, para desde ellos deducir consecuencias lógicas.
La crítica a la Religión, como cuerpo del nuevo pensamiento filosófico que emergía, apareció en Europa
en una fecha relativamente tardía. A fines del siglo XVIII se inició una interpretación del cristianismo
como fenómeno histórico; la cual comenzaba por delimitar sus orígenes para situarlo y comprenderlo
dentro de los límites de lo histórico. Y sobre la base de esa delimitación gnoseológica, establecer y
desarrollar su crítica. La historia se convertía así en el espacio teórico sobre el cual se podía ejercer
eficazmente la crítica a la Religión. El concepto de Dios dejaba de ser un concepto ajeno y superior a la
historia, que operaba sobre ella de un modo absolutamente trascendente. Por el contrario, era un
concepto determinado históricamente, sometido a las leyes del devenir y las necesidades materiales e
intereses de los hombres; criatura primogénita del pensamiento especulativo y del dogma de las
instituciones eclesiásticas.
Sobre la base de la crítica a la Religión se inició el pensamiento del Marx joven. Él más tarde comprendería que todo cuanto sucede, sucede en la historia, dominado, por tanto, por la lógica del cambio y el devenir; es decir por la dialéctica. Que por consecuencia la historia se convertía en el espacio providencial en que las cosas podían ser sometidas convenientemente al análisis, a la crítica, al proceso intelectual de su interpretación. No era posible de otra manera. Las categorías lógicas, creadas en el pasado por el pensamiento clásico, adolecían de un mal supremo: eran comprendidas de una manera estática y axiomática, desvinculadas de la experiencia práctica, y, sobre todo, completamente ajenas a las leyes del desarrollo. Con Marx la historia se convierte en la más importante de las disciplinas sociales.
Opino que lo más irruptor en el marxismo no es tanto la tesis que la socio - economía puede determinar
cualquier acontecimiento, como que cualquier interpretación, para ser efectiva, debe situar su
análisis dentro de la lógica del devenir. Estas verdades fueron, en cierta medida, condicionadas por
la crítica a la Religión elaborada por el pensamiento pre - marxista. Pero Marx tuvo la capacidad de
generalizar el concepto de la historia hasta convertirlo en producto universal del hombre; de su
trabajo; de toda su actividad sobre la tierra. Pero a la vez el hombre es el habitante privilegiado de la
historia, sometido por ello a las leyes, en algunos casos contingentes y en otros esenciales, de su propio
desarrollo. Desde la crítica a la Religión Marx pasó a la elaboración de una teoría general de la historia, la cual debió llamarse con más exactitud: "Materialismo (dialéctico) histórico". Y la parte de
león de esta teoría fue la "Crítica a la economía política (del capitalismo)".
Lo paradójico es que Marx, con sus vigorosos y radicales enunciados, se mantenía dentro de la órbita
del gran movimiento histórico que la burguesía en ascenso desatara en el mundo. La elaboración de una
teoría histórica, enfrentada a la filosofía clásica, y la proclamación de un ateismo filosófico de corte
materialista dialéctico, enfrentado a la dogmática eclesial, no eran otra cosa que nuevos y revolucionarios elementos puestos en juego dentro un programa histórico - general de terrenalización del pensamiento y las instituciones humanas, políticas y civiles.
Con la llegada de la Modernidad estamos en presencia de un complejo proceso, largo, variado y
contradictorio, de humanización de la vida y la cultura, el cual tiene como centro al mundo entendido
a escala del hombre. Aunque si lo entendemos dialécticamente podremos entonces considerar que un
proceso positivo de desarrollo mantenido puede, en algún momento, llegar a engendrar consecuencias
opuestas.
La burguesía como clase social en ascenso histórico (portadora en principio de un proyecto universal de
redención, que implicaba a todas las clases y capas sociales) no sólo alcanzó a desatar fuerzas inauditas
(intelectuales, científicas, tecnológicas) sino que puso en el crisol de la trasformación universal su
gigantesca voluntad de poder, negando al final su propia capacidad revolucionaria, -al pretender
conservar el orden por ella misma constituido- convirtiéndose de hecho en valuarte de la contrarrevolución mundial. Ese doble movimiento, el primero muy visible (la industrialización, la
expansión del comercio, la mejora sustancial de la calidad de vida en ciertas áreas del globo, las
importantes libertades públicas.) el segundo, en tiempos de Marx todavía parcialmente en la sombra (la
explotación económica, la maquinización del hombre, la conversión del hombre en mercancía, la aparición de extensas áreas geográficas profundamente empobrecidas y la alianza en el Tercer Mundo de las transnacionales con las oligarquías políticas y terratenientes) tendría que arrastrar a la humanidad a un serio conflicto de alcance universal, a una aguda contradicción hasta ahora insoluble representada por
la sempiterna oposición del capital y el trabajo.
Si ilustramos gráficamente la llegada impositiva del mundo burgués con el símil de una gran pleamar
histórica que se extendió como un profundo proceso de cambio, podemos decir que Marx prefirió quedarse del lado crítico de la marea ascendente. El proyecto sin límites de la burguesía parecía continuar, pero los humanistas pensaron que era mejor detenerse para condicionar críticamente el ingente desarrollo sobre una plataforma ética y racional.
Por su lado, la crítica marxista a la propiedad privada sobre los medios de producción no trata de
forzar a ultranza la negación de este modelo socio - económico, aparecido en algún momento del movimiento dialéctico de la historia. De lo que se trata, en primer lugar, es de abrir, en nombre de la dialéctica del materialismo histórico, una investigación para conocer la estructura interna de la propiedad como agente esencial del proceso capitalista de producción.
Y lo que se descubre es un sistema de relaciones que implica al propietario, al obrero, a los costos de
producción. A la venta del producto según los precios que impone en el mercado la competencia. En segundo lugar, sobre la base de estos análisis, Marx desarrolló un concepto, tomado previamente de la
escuela de economía inglesa (Ricardo) que puede denominarse "teoría del valor" fundado en la realidad
empírica de la plusvalía. Es decir, fundado en el valor que produce el obrero con su trabajo y del que
no es convenientemente retribuido. Y en tercer lugar, es necesario especificar, que la lógica de la
producción de tipo capitalista (la progresiva reducción de los costos) es la que determina que el
salario del obrero se encuentre proporcionalmente invertido al aumento de su trabajo, la producción y la misma ganancia del capitalista.
El capital es, según Ricardo y Marx, trabajo acumulado, cristalizado. Una crítica efectiva a la
economía es desde luego una crítica al capital, y una crítica al capital es una refutación de la Modernidad en su sentido burgués. Libertar al trabajador es, según Marx, entenderlo como productor universal, superando con esto los límites impuestos a su libertad por la propiedad privada. Y si aceptamos que el trabajo es algo consustancial a la esencia del hombre, el trabajo que lo obliga a una injusta retribución económica, lo determina negativamente como portador de una esencia alienada, donde se encuentra separado de los resultados de su propia producción, de su propia humanidad; apartado de su verdadero lugar sobre la tierra y ajeno a una plena gratificación social. Es como se ve una vindicación del hombre que quiere además reinscribirlo en el devenir histórico, en el que pueda llegar a ser inteligible, y por ello realizable, su preterida esencia.
La economía política del capitalismo tiende a cancelar en el hombre su esencia real. Y es que la revelación de una esencia omitida en el individuo por el capitalismo deviene históricamente en agente terrenal de su libertad. Estos son conceptos extraídos del Marx joven, del Marx que entendió la historia y la economía como fundamentos reales e intransferibles de la actividad y la conciencia humanas. La investigación de estas disciplinas se convirtió en vehículo teórico para una redención de la humanidad que pasaba por la emancipación del trabajo y la toma de conciencia política con respecto a la historia.
Pues Marx, con su crítica, hizo bajar de su sitial cualquier noción falsamente trascendente (ahistórica)
que fuera correlativa a la organización política de los hombres (el Estado) y a cualquier formación
económica (la propiedad privada).
La economía política mantuvo la tendencia de mantener en sus formulaciones, en la lógica operativa del
capital, en el hecho de ser cuerpo propiciatorio de la alienación y enajenación humana, -al despojar
concientemente al individuo de los fundamentos de su realidad social e histórica- la misma capacidad de
abstracción, entendida como factual desterrenalización, como la que padeciera el hombre sometido al mito de la Religión.
El Ateísmo Filosófico de Carlos Marx es una subversión declarada de la idea de Dios. Su planteamiento más radical fue enunciado por el pensador Ludwig Feuerbach, en otras ocasiones citado por mí y que reza aproximadamente así: "devolvámosle al hombre aquellos atributos que él le entregó erróneamente a Dios." La terrenalización de la idea de Dios significa su subversión, pero ahora radicalmente explicada por Marx desde los ámbitos de la historia, la socio - economía y como crítica al capital.
La superación del dilema del materialismo y el idealismo tiene una respuesta de orden dialéctico, que
entrega a la conciencia funciones extraordinarias donde la realidad se convierte en atributo fundamental de la condición del hombre; recreada por el trabajo y la interacción comunicativa. Para el joven Marx la realidad no es otra cosa que un sistema de relaciones propiciado por la actividad incesante de la conciencia, donde la objetividad adquiere su sentido y configuración más real mediante la idea. Pues lo que sucede es que hay una patente historicidad de las ideas que estudia el nacimiento y evolución de las mismas. No son las ideas figuras intangibles de un principio cósmico descendido a la tierra, por el contrario, son el resultado privilegiado de la producción histórica y socio - económica.
El Marx joven dejó escrito en sus tesis de doctorado que las tesis que han tratado de demostrar la
existencia de Dios, lo que paradójicamente han hecho es demostrar la existencia -omitida- de la
autoconciencia humana. Luego, la desmitificación política de la conciencia, -producto insobornable del
devenir histórico- es la realización, en el propio individuo, de su programa de liberación. Ya que la
historia es el espacio privilegiado donde el hombre ha sido llamado a develar en desarrollo, como máxima
contribución social, su verdadera esencia.

____________________________________________________

En torno a Marsilio Ficino, protegido de los Médicis, tuvo su sede, en villa Careggi, hacia la segunda
mitad del Cuatroccento, la Academia neoplatónica. Uno de los diálogos socráticos preferidos por los
contertulios reunidos en la Villa era "El Banquete" donde se expone, por boca de varios personajes, la
teoría del amor universal.
Creo que los modernos podemos pensar con J. P. Sartre que uno de los gravámenes que nos plantea la
autoconciencia con respecto a la libertad de elección que aquella nos provee, es la angustia. La importancia del código moral y de una intelección de la vida que nos haga elegir, actuar y expresarnos correctamente, representan, en la práctica, un gran vacío para el hombre moderno. Y uno de los problemas existenciales más agudos que plantea el marxismo, es que, en aras de un proyecto universal de redención, condena en el hombre su radical individualidad y puede llegar, en el caso de "los comunismos de Estado", a colocar la psicología del individuo en manos de la nomenclatura ideológica.
Pero Marx concibió a la clase obrera como portadora de un programa general de democratización política y emancipación económica, que renunciaría a sus intereses como grupo humano, se suicidaría incluso como clase y convocaría a una reunión universal fundada en el amor y la fraternidad colectiva. La raíz neoplatónica de este planteamiento es inocultable.
Aquello que pensamos no tiene necesariamente porque ser real. Sin embargo, el espacio de representación de la realidad, creado milenariamente por la cultura (el arte, la escritura.) tiende a develar esencias fundamentales para el hombre y su lugar de inserción sobre la tierra. Aunque todavía no sabemos hasta qué punto nuestros instrumentos cognoscitivos son fieles, o no, a la humana aventura de la representación en nuestras conciencias de la realidad del mundo. Por tanto, la tarea de la transformación revolucionaria lleva consigo un coeficiente tan profundamente subjetivo, que debemos comenzar a sospechar que esa realidad, que con tanta pasión nombramos, es porción intrínseca de nuestro ser, de nuestros sueños, de nuestras más caras y hermosas esperanzas.

Defensa de la alegría*

*Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

-Enviado para compartir por Maria Bar. mariabarleiva@yahoo.es

MUY, MUY*

"Estoy muy solo"

Me arrasa el "muy"
me chupa
me enloda.

*De Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar

Correo:

Desalojados del Querer*

Alejandro Balbis y 30 Cantores/as a la deriva, en escena..

Viernes 25 de abril 22 hs.
Sábado 26 de abril 23:30 hs.
Viernes 2 de mayo 22 hs.
Sábado 3 de mayo 23:30 hs.

Teatro La Máscara
Piedras 736 – Tel. : 4307-0566
Entradas $ 20
Anticipadas $ 15

"“Buenos Aires se traba, se enreda, te echa a sus calles y esparce tus dolores. También, a veces, da vía libre, onda verde, y te enrosca a sus pretiles desenvolviendo amores. 30 cantores y cantoras contamos, chusmeamos historias de esquina....”

Queridos amigos/as:

Gracias por acompañarnos. Ninguna de las cuatro felices funciones que hicimos en Diciembre en La Máscara hubiera sido posible sin su presencia y apoyo. Gracias por haber estado ahí y ser parte de todo esto.

Aprovechamos la oportunidad para contarles que Desalojados del Querer vuelve al ruedo. A partir del 18 de abril vamos a estar nuevamente esperándolos/as. Durante seis noches vamos a subir al escenario para presentarles nuestro espectáculo, con las ganas renovadas y algunos condimentos extra.

Esperamos contar nuevamente con ustedes en esta nueva etapa y en muchas más que vendrán.

¡Saludos desalojados!

“Este momento puede regresar, nebulosa en la mente, la murga se va.
Agradecida de estar hoy acá y a su gente cantar que es su forma de amar”

*Funes, Carlos Funes. karfun@hotmail.com
Gracias x DIFUNDIR.
(y por venir, claro.. también...)

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