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BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

22/02/2007 GMT 1

LA CONCIENCIA DE LO EFÍMERO.

urbanopowell @ 13:04

Preludio para un adiós*

Creo que después
de esta serie indefinida
de idas y vueltas,
de encuentros y desencuentros,
de amor y desamor,
no cabe otra cosa
más que un simple
muy simple adiós.

*de María Rosa León. mrleon003@yahoo.com.ar
Del Libro: "Al Natural" (Leo 2003)

La conciencia de lo efímero

Ciencias imaginantes*

*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com

La flor
Sé que durante mucho tiempo oíste en la oscuridad de tu cuarto, voces que decían "odiamos la sombra de tus pájaros. Odiamos la flor morbosa del gladiolo". Qué podías hacer. Cansarte de ciertas ideas. Cansarte de los emisores de esas ideas era simplemente una posibilidad. Tempranamente tus piernas perdieron el camino de las piernas buenas.
Aquella tarde en que la mala noticia de tu desobediencia se empezó a divulgar con murmullos negros por toda la casa, cerraron la puerta de tu habitación y no gritaste. Para qué. No iba a ser la primera vez que te dejaban sola con Dios, y por compromiso te agachaste para besarle los zapatos. Nada más. Podrías haber degollado tus muñecas. Podrías haberle hablado amorosamente a las paredes, pero tuviste un gran acto de sobriedad y es justo que lo aceptes.

La idea
Habrías podido estudiar química durante muchos años para no escribir. Para no perder tanto tiempo inútilmente. Si hubieras hecho caso, no escribir te habría parecido natural. Tu suplicio no sería entonces de los peores a los que puede estar condenado un afligido: ser feliz. Perder tanto tiempo en algo que no sirve y que sin embargo te hace tan feliz, es tu idea actual de vos misma.

El crepitar
Cuando te encerraban a solas con Dios, para castigarte, habrías podido darle un empujón y dejarlo tullido para el resto de su existencia. Pero nunca te gustaron los enviones ni las reacciones obvias y otra vez elegiste la discreción de tu silencio. Adivino en todo esto el origen de tu serenidad. Como cuando tiempo atrás elegiste no cerrar los ojos ante la muerte de tu padre. Dios no andaba por la casa en esas tardes en que escuchabas sus gritos de dolor. El Creador ejercía su paciencia universal por los cielos inmensos mientras vos apuntalabas con temblores, uno por uno tus seis años. La pena es como una lluvia suave que no cesa.

El barco
Yo me acuerdo. Venías de tan lejos cuando la tarde se movía como un barco. En tu habitación primero aprendiste a decirle adiós a tu padre y luego, a darle la bienvenida a la soledad. A partir de entonces te negaste a llevarle el almuerzo a Dios y los castigos se multiplicaron. Vivías a salvo adentro de tu cuarto. Por la ventana veías a Dios repartir caramelos a los niños obedientes. Los caramelos te daban asco.

El crimen
Ahora, por suerte, Dios ya está muerto. No sobrevivió a tu golpe y vos estás aquí por la valentía de tus actos. A él lo lloró la gente venerable. Pero no hay muerte que no mate ni memoria que olvide. Los silencios son demonios de los ríos y de las fuentes y de las niñas que infunden un terror inexplicable.
Tu crimen fue perfecto. Mataste a Dios pero no encontraron tus huellas digitales. No hubo noticia en los periódicos. La criminalidad infantil es inmemorial e infalible. Se mete adentro del propio organismo.
Las penitencias se multiplicaban pero vos ya no tenías nada que ver con las jaulas ni con el mundo. Crecías día tras días, años tras años sobrellevando cada vez un castigo nuevo en la oscuridad de tu calma. El mundo en el que te querían hacer entrar quedaba lejos.

La soledad
Aquellas mañanas en que tu soledad se dedicaba a crecer con dulzuras y suplicios, ibas aprendiendo de su boca el idioma de la desolación. Ella, para engañarte te decía la verdad y la verdad nunca era muy distinta de la mentira.
Tenías miedo de vivir en esa casa. Tenías miedo de no vivir en esa casa. Así era tu corazón. Perdido. No tenía la menor perspectiva. Aún hoy sigue teniendo muy distorsionada la visión de las cosas. No podrás borrar nunca esa mancha de su naturaleza. Limpiar la naturaleza de un corazón puede intentarse de cincuenta maneras diferentes, pero me parece que no es sino el misterio de ese corazón. Un corazón es algo peligroso. Sin su mancha podría condenarnos a la muerte.

El no de la niña
Hasta que los años te trajeron el deseo de salvarte. Ya se habían agotado los botes de salvataje y el barco se ladeaba hacia la izquierda. Entonces fuiste tu propio caballo. Fuiste las alas de tu propio caballo. La realidad de tu huída. Ya no pensaste que ese mal modo de hablar de vos era una horrible forma de amarte.
El caballo y el crimen te llevaron a la escritura. A las palabras nadie las adopta. Son aprendizaje de una enseñanza desconocida. No todo lo escrito has pronunciado.
Allá ibas, para mayor inseguridad, atravesando la línea obstinadamente curva del horizonte. Allá ibas empolvada, lumínica, circundante. Al mirarte, yo no presentía nada. Pero de pronto brotaban en mi mente muchedumbres inmensas. Un millón, dos millones de ángeles corriendo a una niña extraviada. La imaginación te ardía como una mecha y me lo hacías ver. Desmelenada y sollozante, la niña se deshacía en el polvo del camino. Los ángeles quedaban boquiabiertos ante el no de la niña. Pero ellos ignoraban hasta qué punto ese desaire podía influir en la muerte de una estructura celeste.

El caballo
Sobre tu caballo, siempre supiste lanzarte verticalmente al espacio de las palabras. Hoy, muchos no saben que hasta el mare mágnum de tu escritura es algo preciso. Riguroso como el álgebra. Tus palabras son ideas del tumulto del mundo.
Con una cuchara de palo podrías beber el ron de los desesperados. Podrías comerte los ojos de la noche. Y no por ello tu conciencia reflexiva dejaría de llevarte a acontecimientos más claros.
Cuando escribís, todo se retuerce, se infla, temblequea. A veces no te importa nada y te quedás detrás del horizonte revoloteando alrededor del sol. Quién pudiera entonces comprenderte. No todo lo que tu pluma dice es recomendable, o cierto, o inteligible. Pero es útil para tu inutilidad. Es cuerdo para tu locura. ¿Por qué los estudios de biología podrían haber hecho de vos algo más provechoso? Lo primero que pienso es que las fórmulas químicas te darían por resultado ciencias imaginantes.

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-7436-2007-02-22.html

Jueves, 22 de Febrero de 2007
El dilema de Cuba*

Por Horacio González *

Después, uno se entera que la discusión ya estaba planteada. Pero escuchar en la Feria del Libro cubana el discurso inaugural del ministro de Cultura, Abel Prieto, afirmando que la memoria literaria de Cuba se compone también de Cabrera Infante, Reynaldo Arenas y Heberto Padilla no deja de provocar una sacudida, un rasguido en la memoria, a la vez de asombro y de alivio.
También César López, el poeta al que la Feria le era dedicada, fue -si cabe- más preciso. Su genealogía poética, desgranada ante Raúl Castro, compuso el álbum barroco de toda la familia poética cubana, como si un gran cencerro olvidado llamara nuevamente a todos. ¿Quién no atravesó en su momento por la
lectura y la discusión de esos autores, enfrentados a la Revolución? ¿Es necesario hablar de rehabilitación? La expresión no es adecuada, si con ella queremos mencionar a una clase política que cierta vez aparta y otra vez invita, que una vez relega y otra permite subir nuevamente a escena.
No, lo que se vio en la Feria del Libro de Cuba es algo que trasciende las alternativas de flexibilidad o porosidad con que un Estado percibe las vidas literarias, sea si las protegiese, sea si las perdonase. Se trata de lo que parece una reflexión generalizada sobre el modo en que Cuba presenta ahora su destino, o mejor, la ansiedad por su destino.
La Feria del Libro en Cuba es jovial, multitudinaria, cubierta de fritangas y con miles de familias haciendo pic-nic en el pasto, dentro de la gran fortaleza histórica. Es una peregrinación popular formidable, con trabajadores sociales ordenando las extensas colas y libritos infantiles a precio ínfimo, que los padres les iban leyendo ahí mismo a sus hijos como un déjeneur sur l'herbe que cambia el bucolismo hedónico por un hedonismo social popular, un modesto y emocionante placer colectivo que crea copiosa cantidad de lectores.
Pero en paralelo a ese espectáculo de masas, aglomeradas en una gran ciudad medieval -el vasto Fuerte lo parece-, se desarrolla el drama intelectual cubano. Hace varias semanas, como introduciendo un duro elemento desafiante en la tensa vigilia, un programa de televisión de una "vieja guardia política" -digamos así- recordó la presencia de un ex ministro de Cultura que en su momento había trazado fronteras y excomuniones. Las protestas no se hicieron esperar, y funcionaron los mails, esos serpenteantes palimpsestos, esos diseminados timbales de acción que a todos nos abarcan, y a los que Cuba recién asoma.
El resultado fueron aquellas palabras de Prieto y de López, no dichas por primera vez, pero sí amplificadas en la Feria del Libro. Nos dejaron ver y nos ofrecieron, a los visitantes, la naturaleza íntima de un debate del que de alguna manera dependen las naciones, y del que ahora imaginamos que
depende Cuba. No se trata de una dispensa ritual, sea glasnost, perestroika o majestática concesión. Va mucho más allá de eso, y si fuera solo eso, quizá no resultaría. Esa noche de la inauguración de la Feria, el ministro Prieto usó toda clase de prosopopeyas... "Como tú sabes, Raúl", "como ya lo hemos conversado, Raúl...", dirigiéndose al hombre silencioso de la primera fila que personifica ahora el máximo poder en Cuba. No es que Raúl Castro no hable. A quienes no lo conocíamos en persona nos sorprendió en el Palacio de la Revolución contando interminables historias, basadas en el recuerdo de la
guerra lejana, cuando todos eran muy jóvenes.
Pero parece tener bien presente lo que se ha dicho en la Feria. No en vano los jóvenes intelectuales en funciones de gobierno que lo rodean lo han interpelado -como también los escritores y artistas cubanos que ahí lo saludaban por primera vez-, para hacer y hacerle sentir la fuerza cultural diversa y pletórica con la cual discurre nuevamente la historia contemporánea de Cuba, a fin de tener la chance de una reevaluación, de una revisión intrépida del memorial literario nacional. Es como si las modificaciones en el vivir cubano que sobrevengan, que seguro no serán copia de nada ya establecido, sino que surgirán de su propia trama de descubrimientos y necesidades, pudiesen ser anunciadas en ese gesto de
reaglutinamiento simbólico del patrimonio poético que tuvo lugar en la Feria.
Viendo la arquitectura histórica de La Habana, con sus mármoles rotos y su aroma mudéjar, que se corresponde con la literatura de Lezama Lima y la pintura de Portocarrero, se puede percibir que calladamente la ciudad estaba pidiendo -debía hacerlo por su propia naturaleza- todo lo que se vio en la Feria. En el reportaje de Ignacio Ramonet a Fidel Castro, libro que en la Feria salía, según diríamos, como pan caliente, se lee que los grandes hombres públicos siempre quedan en la historia con menos significación que Shakespeare, y que Napoleón es menos conocido que el cognac que lleva su nombre. Y también, que Hemingway expresaba en sus novelas una "sed de aventuras" a las que como escritor tenía menos oportunidades de acceder.
Todo dicho por el hombre que ahora está en su lecho, informado de todo pero no interfiriendo en nada. ¿Contradicciones?
Quizás está planteado aquí el dilema de la historia, el dilema que Cuba propuso en su Feria del Libro ante nosotros, los testigos, los amigos argentinos. Podría traducírselo así: sin el peso de lo que la literatura le ofrece a la historia, nada pueden los países, porque la literatura puede no ser la política ni el Estado, pero puede manifestar la ansiedad por la aventura del sujeto práctico. Y ante la aventura literaria, la institución del poder y el mismo político realizativo se sienten necesarios, pero deben
cultivar su propia conciencia de lo efímero, que también es conciencia práctica.

* Director de la Biblioteca Nacional.

-Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-80711-2007-02-22.html

Para reescribir la noticia.

TIENE 8 AÑOS Y ESTABA BUSCANDO TORNILLOS EN UN BASURAL
Una excavadora le arrancó un pie a un nene*

*Marta Platía CORDOBA. CORRESPONSAL
cordoba@clarin.com

En el mismo basural a cielo abierto en el que todos los días busca tornillos y cartones para ayudar a su mamá -quien luego los vende para sobrevivir- Rubén Lionel, un nene de ocho años, ayer perdió la mitad de su pierna izquierda: es que el operario de una máquina retroexcavadora no lo vio cuando, en bicicleta, el pequeño se le atravesó en el camino.
"Yo vi cuando la máquina lo levantó en el aire, del pie, y luego cayó al piso", contó Oscar Zamora, un tío de Rubén, aún impactado por la imagen. El hombre fue el que socorrió al chico y lo llevó hasta el Hospital Pediátrico donde le dieron los primeros auxilios. Pero fue en el Hospital de Niños donde los médicos lucharon durante unas seis horas para tratar de reimplantarle el pie. Sin embargo, el esfuerzo no dio buen resultado "era una herida muy sucia", explicaron, por lo cual, "para evitar complicaciones", debieron amputarle "desde la mitad de la rodilla hacia abajo", según le informó a Clarín la doctora Claudia Curi.
La mamá del nene, María Rosa Machelo, quien vive "sola con Rubén y otra hija mayor que él" intentaba, en medio del dolor, explicar la presencia del pibe en el basural: "Es que yo ando mal de los brazos, así que él me ayuda juntando tornillitos. El siempre busca tener una monedita para aportar". El susurro impregnado de culpa le surgía cada vez que alguien le preguntaba por Rubén.
La familia vive en una villa de emergencia, la Santa Cecilia, al noroeste de la capital cordobesa. Y fue una tía de Rubén la que, sin proponérselo, describió con cierta poesía la cotidianidad de los chicos como su sobrino, donde sólo abunda la miseria y la marginalidad: "Es normal que jueguen alrededor de los camiones de basura. Los chicos son como las gaviotas cuando uno está sembrando", dijo Marta Echeverría, mientras montaba guardia junto a su hermana en una de las salas de espera.
El pibe, "un flacucho alegre, largo y de pelito corto y negro", tal como lo describieron sus parientes, va a tercer grado y, en sus ratos libres, "trabaja" como cartonero, como la mayoría de los miembros de su familia.
La jefa de guardia del Hospital de Niños, María Eugenia Gordillo, le dijo a este diario que "aún tenemos peligro de infección, por lo que seguirá internado y en observación". En cuanto a una futura prótesis, la doctora afirmó que "deberemos esperar a que la herida se cure totalmente".

*Fuente: Clarín. http://www.clarin.com/diario/2007/02/22/sociedad/s-03204.htm

LOS DÍAS, LOS PUEBLOS...*

Sin economía propia
no hay camisa
ni sueño
ni aire propios;
sólo el flamear
en tus espaldas y brazos
de una falsa batucada,
que te tirará del cuello
hasta ahorcarte.

*de Eduardo Dalter. cuadcarmin@hotmail.com

7 POEMAS. Ediciones del Nuevo Cántaro. Buenos Aires 2006

El choque de civilizaciones en el fin de la historia*

*Por Slavoj Žižek | Diciembre.2006

En un texto inédito, el filósofo esloveno reflexiona sobre el hedonismo apático y la pérdida de vitalidad de las democracias liberales de los países de Occidente, tomando como disparador el último y polémico film de Alfonso Cuarón, “Hijos del hombre”. “¿No es acaso la permisividad extrema, además de las nuevas formas de “apartheid” social y control basadas en el miedo, lo que caracteriza a nuestras sociedades?”, se pregunta. Y afirma que los actuales conflictos étnico-religiosos son la forma de lucha más conveniente para el capitalismo global.

En las historias de Hollywood, el magnífico telón de fondo histórico sólo sirve de pretexto para contar “de qué trata” la película en realidad… del viaje iniciático del héroe o de la pareja. En Impacto profundo, la ola gigante que arrasa la costa este de los Estados Unidos sirve para la reunión incestuosa de la hija con su padre; en La guerra de los mundos, la invasión de los alienígenas sirve para que Tom Cruise reafirme su función paterna. No sucede lo mismo en Niños del hombre, en la que el telón de fondo persiste y se mantiene constante.

En una típica película de ciencia ficción de Hollywood, el mundo futuro podrá estar lleno de insólitos objetos o inventos, pero hasta los cyborgs interactúan exactamente de la misma manera que nosotros… o, más bien, como solíamos hacerlo en los viejos melodramas y películas de acción hollywoodenses. En Niños del hombre no hay nuevos aparatos y Londres se ve tal cual es ahora, sólo que un poco más… Alfonso Cuarón ha enfatizado sus potenciales poéticos y sociales: las tonalidades grises y la decadencia de los suburbios cubiertos de basura, la omnipresencia de la video-vigilancia. La película nos recuerda que, entre todas las cosas extrañas que podemos imaginar, la más extraña de todas es la realidad. Hegel comentó hace mucho tiempo que el retrato de una persona se le parece más que la misma persona. Niños del hombre es la ciencia ficción de nuestro propio presente.

Estamos en el año 2027. La especie humana se ha vuelto infecunda y el habitante más joven de la Tierra, nacido hace dieciocho años, acaba de morir en Buenos Aires. El Reino Unido vive en estado permanente de emergencia: brigadas antiterroristas persiguen a inmigrantes ilegales, y el poder estatal controla a la población decreciente que vegeta en un hedonismo estéril. ¿No son acaso estos dos aspectos –la permisividad hedonista, además de las nuevas formas de apartheid social y control basados en el miedo– los que caracterizan a nuestras sociedades? Y como dijo Cuarón, en una entrevista: “En muchos relatos del futuro siempre aparece algo así como el Gran hermano, pero creo que ésa es una visión de la tiranía del siglo XX. La tiranía actual se presenta con nuevos disfraces… la tiranía del siglo XXI se llama ‘democracia’”. Esta es la razón por la que los gobernantes del mundo actual no son burócratas orwellianos totalitarios, grises y uniformados, sino administradores democráticos ilustrados y cultos, y cada uno o cada una con su propio “estilo de vida”. Cuando el protagonista de la película visita a un viejo amigo, convertido en un ministro de alto rango, ingresamos en algo así como el loft de una pareja gay de clase alta de Manhattan.

Niños del Hombre no es, obviamente, una película sobre la esterilidad como problema biológico. La infertilidad de la que trata la película de Cuarón fue diagnosticada hace mucho por Friedrich Nietzsche, cuando percibió el modo en que la civilización occidental avanzaba en dirección al Ultimo Hombre, una criatura apática, sin grandes pasiones o compromisos. Incapaz de soñar y cansado de la vida, no asume ningún riesgo y sólo busca lo cómodo y lo seguro, una manifestación de tolerancia hacia todos. El Ultimo Hombre no quiere que le destruyan sus ilusiones: por eso “acoso” es la palabra clave en su universo mental. En su sentido más simple, el término designa hechos brutales de violación, palizas y otras formas de violencia social que, sin duda, deberían ser condenadas con toda severidad. Sin embargo, en el uso predominante, el significado simple se desliza en forma imperceptible hacia la condena de cualquier cercanía excesiva de otro ser humano real, con sus deseos, temores y placeres. Dos tópicos determinan la actitud tolerante liberal de hoy hacia los otros: el respeto hacia la otredad, la apertura hacia ella y el miedo obsesivo al hostigamiento. El otro es aceptable mientras su presencia no sea invasora, mientras el otro no sea realmente otro. La tolerancia coincide con su sentido opuesto: mi deber de ser tolerante con el otro significa efectivamente que no debo acercarme demasiado. Esto es lo que emerge cada vez más como el “derecho humano”: el derecho a no ser acosado, es decir, a mantenerse a prudente distancia de los otros.

Los juzgados de la mayoría de las sociedades occidentales expiden en la actualidad una orden de restricción cuando alguien demanda a otra persona por acoso. Al acosador se le puede prohibir legalmente acercarse con malas intenciones a la víctima, y debe guardar una distancia de más de cien metros. Por necesaria que sea esta medida, contiene, no obstante, una suerte de defensa contra la realidad traumática del deseo del otro: ¿no resulta obvio que el despliegue abierto de la pasión por y hacia otro ser humano es terriblemente violento? La pasión, por definición, hiere a su objeto, y aun cuando el destinatario acepte gustoso ocupar ese lugar, él o ella no pueden hacerlo sin experimentar asombro o sorpresa. Ocurre incluso con la creciente prohibición de fumar. Primero, todas las oficinas fueron declaradas “libres de humo”; después, los vuelos; después, los restaurantes, los aeropuertos, los bares. Después –en un caso único de censura pedagógica, que nos recuerda la práctica estalinista de retocar las fotos de nomenklatura–, el servicio postal de los Estados Unidos borró el cigarrillo en las estampillas que muestran la fotografía de Robert Johnson, el guitarrista de blues, y la de Jackson Pollock, el pintor. El objetivo de estas prohibiciones es acabar con el deleite excesivo y riesgoso del otro, personificado en el acto de encender un cigarrillo e inhalar profundamente con placer descarado. En efecto, como decía Jacques Lacan, después de la muerte de Dios, ya nada está permitido.

En el mercado de hoy encontramos una serie de productos despojados de su propiedad nociva: café sin cafeína, crema sin grasa, cerveza sin alcohol... ¿Y qué podemos decir del sexo virtual como sexo sin sexo, de la doctrina de guerra sin víctimas (de nuestro lado, por supuesto) de Colin Powell como guerra sin guerra, la redefinición contemporánea de la política como el arte de la hábil administración o política sin política, mientras que temas como esposas golpeadas o violaciones incestuosas no son tomados en cuenta?

A los que pertenecemos a los países del Primer Mundo se nos hace cada vez más difícil siquiera imaginar una causa pública o universal por la que estaríamos dispuestos a dar la vida. Pareciera ser, en efecto, que la grieta que separa el Primer Mundo del Tercer Mundo se ahonda cada vez más en la oposición entre llevar una vida larga y satisfactoria llena de riquezas materiales y culturales, y dedicar la vida a una causa trascendente. ¿No es éste el antagonismo entre lo que Nietzsche llama nihilismo “pasivo” y nihilismo “activo”? Nosotros, en el Oeste, somos los Ultimos Hombres, inmersos en los estúpidos placeres cotidianos, mientras que los radicales musulmanes están preparados para arriesgarlo todo, comprometidos con la lucha nihilista hasta alcanzar la autodestrucción. No sorprende, pues, que el único lugar en Niños del Hombre donde impera una extraña sensación de libertad sea Blackpool, la ciudad aislada y convertida en un campamento de refugiados administrado por sus propios habitantes, inmigrantes ilegales, y al final de la película, bombardeados sin piedad por la fuerza aérea. Aquí prospera la vida, con demostraciones militares fundamentalistas del islam, pero también con actos de auténtica solidaridad… No sorprende, pues, que allí aparezca el niño recién nacido.

En un debate sobre la suerte de los prisioneros de Guantánamo en la NBC en 2004, uno de los argumentos más extraños a favor de la aceptabilidad ético legal de su estatuto era que “ellos fueron los que se salvaron de las bombas”. Puesto que eran el blanco de los bombardeos estadounidenses y los sobrevivieron por azar, y puesto que el bombardeo era parte de una operación militar legítima, no se puede censurar el hecho de que los hayan capturado después del combate… Este razonamiento dice más de lo que pretende decir: coloca al prisionero casi en forma literal en la posición de los muertos vivos, los que de algún modo ya están muertos, de manera que ahora son casos de lo que Giorgio Agamben llama Homo sacer, el que puede ser eliminado con impunidad porque, ante los ojos de la ley, su vida ya no cuenta. Si se coloca a los prisioneros de Guantánamo en el espacio “entre las dos muertes”, muertos desde el punto de vista legal aunque estén vivos biológicamente, entonces el caso de Terri Schiavo, que atrapó nuestra imaginación en marzo de 2005, plantea lo contrario. Schiavo sufrió un grave daño cerebral en 1990 y los médicos nombrados por la Corte alegaron que estaba en estado vegetativo permanente, sin esperanzas de recuperación. Mientras su marido quería que la desconectaran para que muriera en paz, sus padres argumentaron que podía mejorar. El caso llegó al nivel más alto del gobierno de los Estados Unidos, con la intervención de la Corte Suprema y el presidente. Lo absurdo de la situación, vista en un contexto más amplio, es asombroso: con millones de personas muriendo de sida y hambrunas en todo el mundo, la opinión pública en los Estados Unidos se centró en un caso particular de prolongación de una vida inerte, privada de todas las características específicamente humanas. Estos son los dos extremos en los que nos encontramos hoy con respecto a los derechos humanos: por un lado, los que “se salvaron de las bombas” (seres humanos despojados de sus derechos); por otro lado, un ser humano reducido a una simple vida vegetativa, pero amparada por todo el aparato estatal.

¿Qué pasó con nosotros? ¿Qué salió mal? Cualquier lector atento del Marqués de Sade no puede dejar de notar la paradoja que surge cuando la afirmación sin restricciones de la sexualidad sadeana la convierte en un ejercicio mecánico carente de auténtica pasión sensual. Y cabría preguntarse si acaso no es fácilmente discernible una inversión similar en el callejón sin salida de los Últimos Hombres de hoy, los individuos “posmodernos” que rechazan las grandes metas y se dedican a sobrevivir colmados de placeres cada vez más refinados y estimulados en forma artificial. Si las antiguas sociedades jerárquicas oprimieron las fuerzas vitales a través de sus rígidos sistemas ideológicos y del aparato del Estado que los impusieron, las sociedades de hoy están perdiendo su vitalidad por medio de su hedonismo demasiado permisivo: todo está permitido, aunque descafeinado y despojado de su esencia.

Y lo mismo que se aplica a nuestros placeres se aplica a nuestra democracia. Esta se va convirtiendo cada vez más en una democracia descafeinada, despojada de su esencia. Hace un siglo, G.K. Chesterton escribió: “Los hombres que empiezan a luchar contra la Iglesia por el bien de la libertad y la humanidad terminan por abandonar la libertad y la humanidad, aunque sea sólo para seguir luchando contra la Iglesia”. Hoy, lo primero que tendríamos que añadir es que esto también es válido para los partidarios de la Iglesia: ¿cuántos defensores fanáticos de la religión comenzaron a atacar de modo feroz la cultura secular contemporánea y terminaron por abandonar la religión? ¿Y no es verdad que, de un modo estrictamente homólogo, los guerreros liberales están tan ansiosos por combatir el fundamentalismo antidemocrático que van a terminar por abandonar la libertad y la misma democracia, con el solo fin de combatir el terror? Su pasión por demostrar que el fundamentalismo no cristiano es la amenaza principal contra la libertad es tan poderosa que están dispuestos a defender la posición de que debemos limitar nuestra propia libertad, aquí y ahora, en nuestras sociedades supuestamente cristianas. Nuestros guerreros contra el terror están dispuestos a destruir su propio mundo democrático por odio hacia el otro musulmán. Jonathan Alter, Alan Derschowitz y Sam Harris aman tanto la dignidad humana que están dispuestos a legalizar la tortura –la degradación extrema de la dignidad humana– para defenderla…

La modalidad predominante de la política es la política del miedo: miedo a los inmigrantes, miedo al delito, miedo a la impía depravación sexual, miedo al Estado excesivo (que es la razón por la cual la Corrección Política es la forma liberal ejemplar de la política del miedo). Este tipo de política siempre confía en las manifestaciones aterradoras de hombres asustados. El gran acontecimiento en Europa a principios de 2006 fue que las políticas antiinmigratorias empezaron a formar parte de la “tendencia principal”: por fin habían cortado el cordón umbilical que las relacionaba con los partidos de extrema derecha. De Francia a Alemania, de Austria a Holanda, a los principales partidos les parece aceptable insistir en el hecho de que los inmigrantes son huéspedes que deben adaptarse a los valores culturales que definen a la sociedad anfitriona. Esa es la razón por la cual “el choque de civilizaciones” es el mal de Huntington de nuestros tiempos. Como dijo Samuel Huntington, al final de la Guerra Fría, la “cortina de hierro de la ideología” ha sido reemplazada por la “cortina de terciopelo de la cultura”. Esta visión tenebrosa puede parecer lo opuesto a la brillante perspectiva del “fin de la historia” de Francis Fukuyama bajo el aspecto de una democracia liberal global. Quizá, sin embargo, el “choque de civilizaciones” SEA “el fin de la historia”, es decir: los conflictos étnico-religiosos son la forma de lucha que le conviene al capitalismo global. En nuestra época de “pospolítica”, en que la administración social llevada a cabo por expertos reemplaza en forma progresiva a la política propiamente dicha, la única fuente de conflictos legítima que queda son las tensiones culturales (étnicas, religiosas).

Así, pues, para citar el inolvidable lapsus freudiano del presidente Bush, no “malestimen” Niños del Hombre: la última película de Cuarón pega justo en el blanco de nuestra terrible y problemática situación.

Título Original: The Clach of Civilizations at the End of History.
Traducción del inglés: Luz Freire.
Extraído de: Diario Perfil.
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0156/cul_003.html.

*FUENTE: http://es.geocities.com/zizekencastellano/artchoqciv.htm

*

Participación de escritores del norte de Santa Fe en la 7ª Feria del libro chaqueño y regional.

Centro Cultural Nordeste.
Resistencia. 20 al 25 de febrero de 2007.

Presentación de libros.

Jueves 22.
20.00 hs.
Saberes y sabores de la práctica docente. Textos y contextos. -de Alejandra Morzán.

Viernes 23.
19.00 hs.
Monte Madre. -de Jorge Miceli.
20.00 hs.
Tejer Textos. -de Hugo Carrara.
21.00 hs.
Algunos mitos, creencias y devociones populares en nuestra zona norte santafesina. -de Pablo Pila.
Disertación de los lobos. -de Conrado Nuñez.
El bronce de los días. -de Andrés Ugueruaga.
Los Galeses de Santa Fe. -de Guido Tourn.
La fiesta de San Baltasar en el puerto de Reconquista. -de María Elena Cricco.
Mujeres sin historia. -de Mirta Vacou y Hugo Escobar.
Sábado 24.

20.00 hs
Antes del silencio. -de Delia Fontana.

21.00 hs.
El 180. -de Juan carlos Grusky.
Mujeres, simplemente mujeres. -de Hugo Ermácora.
Julián, pincelazos de una escuela rural. -de Julia Elena de Castañeda.

22.00 hs
Los días felices. -de Celso Agretti.

Estarán presentes a través de sus producciones:
María Del Pilar Lencina - Reconquista.
María Elena Moreyra y Ana María Ravazzola -Reconquista.
El centro de escritores de Avellaneda.
Sofía Soyko -Margarita.
Omar Darío Nasich -Avellaneda.
Diego Manuel Planisich -Avellaneda.

*
Queridas amigas, queridos amigos:

El domingo 25 de febrero del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los compositores colombianos Rodrigo Restrepo Pabón, Luis Alejandro Olarte y Eblis Javier Álvarez. Las poesías que leeremos pertenecen a Francisco Azuela
Espinoza (México) y la música de fondo será de Yawar Inka (Andes).
¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at (Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst,Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

Enviar los escritos al correo: inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión los escritos que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas, solo verificar que un autor con nombre Y/o seudonimo , y una dirección personal de mail nos envia un trabajo.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura

¿ Otras preguntas o consultas? escribi a inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar

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