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BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

28/03/2007 GMT 1

DE LAS ARENAS MOVEDIZAS...

urbanopowell @ 12:36

De las arenas movedizas...

Cuatro piezas mínimas*

*Por Miriam Cairo cairo367@hotmail.com

Ensayo sobre la flaqueza. La debilidad es una cosa poco correcta. Y no hablo sólo de una noche de pesadillas o de necesitar ayuda para mover un mueble sino de temerle a una mirada. Hablo de perder la integridad física ante una mirada. Hablo del encogimiento del alma. Hablo de no ser un yo cuando esa mirada nos fulmina. La debilidad es la verg_enza de los débiles y su responsabilidad. Todo los fuertes lo saben: los flojos son flojos por propia culpa. La víctima crea a su victimario. El muerto a su asesino. El hambriento al hambre. El solitario a su soledad. Por consiguiente, la debilidad no es débil, es conspiradora. Con su impotencia física, con su anemia psíquica, con su bajo rendimiento combativo, manipula los instintos del victimario, que no se puede detener ante el éxtasis del exterminio.
Quien es lo suficientemente débil para temerle a una mirada también es lo suficientemente fuerte para seguir de pie, quebrado, torturado, denigrado, ante esos ojos que lo aniquilan. No morir, es un claro gesto de fortaleza y testarudez. Una de las razones de subsistencia puede ser que el propio instinto de existir, en la fortaleza del débil, sea más fuerte que el deseo de autoexterminio. Otra razón posible puede ser que, no acabarse, sea la máxima expresión de su poder y de su culpa. Cualquiera sea la causa, el débil sigue en pie, lacerado por el filo de esos ojos, amedrentado ante el mirar de todos los ojos del mundo, pero dispuesto a sostener su inviolable flaqueza.

Ensayo sobre un supuesto. Un día encontraré los remos para salir de aquí. Y saldré porque hace mucho rato que navego. Tengo ganas de ver a aquellos que apoyan los pies sobre el suelo y alguna foto mía donde pueda reconocer mi cara. Sólo me preocupa saber hacia qué costa llevaré mi barca. Estoy tan a gusto así, perdida, que no quisiera dejarme lastimar por la seguridad de un rumbo. Cuando encuentre los remos trataré de no renunciar a mi espontaneidad. Tampoco quiero llegar a las orillas para ser como los otros. Les diré a todos que no tengo más habilidades que los sueños y es por ello que me he excluido de las costas, voluntariamente. Pero dar explicaciones no es todo lo que haré. Podré hacer mi paseo circular sin remos y sin orillas. Por lo demás, sólo quiero regresar para ver los pasos de los que pisan el suelo, mi foto, la lluvia sobre el asfalto, pequeñas cosas, lo admito. Pienso que cuando regrese, encauzaré mis pies junto a los pasos de los otros, con cautela, porque los caminos del suelo serán muy reales pero no me entusiasman sobremanera. Y por supuesto, no confundiré el abrazo con la estrangulación, la libertad con la indiferencia, el espacio con el abandono, la prudencia con la mezquindad. Cuando salga de aquí estaré lista para reconocer que vivir es tan alucinante como inventar palabras.

Ensayo ilusorio. El obstáculo de las ilusiones radica en que no quieren ser agua, no quieren ser salón de ventas, no quieren ser hígado ni riñón. Las ilusiones se dejan mecer por el viento y no saben que carecen de plasma, hipófisis, semen, cuernos. El valor de las ilusiones es igual al de las arenas movedizas. Cuesta bastante cimentar en ellas un edificio. A veces me pregunto cómo pueden seguir siendo ilusiones. Pero las comparaciones desafortunadas no les afectan y nunca les falta una finura para volverse cautivantes o una invisibilidad para evaporarse.
Las ilusiones saben bien que el humor no es un privilegio de Borges ni de los gatos y que ser tangible no significa ser real. Ser colorido no significa ser bello. Son muchas las teorías acerca de lo que las hace ilusorias. Incluso hay sobreinformación al respecto, pero la única teoría que me siento autorizada para mencionar es la mía: "todas las teorías acerca de las ilusiones son correctas pero inconclusas." Sólo agregaré que sir Nicholas Embley-Heap, diplomático, ensayista inglés y fumador de pipa, afirmó en 1.989, que hacer pie en el torrente de las ilusiones, en el remolino de las ilusiones, en el agua estancada de las ilusiones, lo llevan a uno a convertirse en un animal extraviado, sin remos y sin orillas. Lo afirmó en un ensayo titulado "La ilusión tiene sus cosas" y lo volvió a retomar en sus breviarios "El cajón de los descubiertos". Su visión del asunto puede resultar inmaterial para todo iluso que busque en las ilusiones, la materialidad y las pompas. Sin embargo, sir Nicholas Embley-Heap asegura que la vida sin ilusión sería una escasa nomenclatura, una mezquina sucesión de episodios. Sus insomnios inútiles le sirven al fumador para desplegar sus prolíferas ideas sin fin alguno. Yo creo que, aun resuelta la idea de estar de pie sobre el agua, queda por resolver el problema de la noche, esa bestia alucinada, que nos atrapa como a insectos, bajo su manto.

Ensayo sobre el fin y las circunstancias. Ella no es producto de una costilla ni participó de una distribución equitativa de bienes y desgracias. Tampoco creyó nunca que lanzar gemidos de loca fueran halagadores para el donante de semen o de costillas. En pos de una discreta sinceridad, ella se ha ocupado de sí misma, y sin confundir el fin con las circunstancias, se ha entregado espontáneamente a su propia voluptuosidad. Ordeña para sí misma los deseos y penetra su propio deleite con los dedos de la vida. De este modo resiste el aplastamiento del mundo y el tedio de la humanidad. Elige primero estremecerse sobre una idea amorosa para llegar a la concreción con estilo propio. Al sufrir la consecuencia de sus actos, cae en un sartal de orgasmos a veces superficiales, a veces profundos y siempre generadores de otros futuros. Ella no puede escapar a la habilidad voluptuosa, como ciertos donantes y receptores de costillas no pueden salvaguardarse de la anorgasmia.

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-7893-2007-03-27.html

No soy, pero lo sería*

*Por Juan Sasturain
para el Coco Manoukian

Como les pasa a muchos en este país saludablemente mezclado y entreverado de idiomas y razas, desde siempre o al menos desde que me acuerdo, la grafía, la pronunciación de mi apellido ha sido motivo de múltiples distorsiones.
Todas las que se imaginen, y algunas más. Mi viejo, argentino hijo de inmigrantes, me enseñó que los Sasturain éramos de origen vasco-navarro -de esos hermosos vallecitos de arriba de Pamplona y pegados a la frontera francesa que conocí ya de grande- y que, además, era bueno ser eso. En realidad -aunque me gustó buscar la aldea y charlar con los parientes que encontré-, nunca me interesó demasiado la cuestión ni "soy" ni me sentí ni "me siento vasco" o lo que fuere. Sin embargo, me quedó el reflejo casi
airado de exigir la corrección a la hora de escribir/pronunciar mi apellido.
Es decir: me revienta que me lo digan mal, que por torpeza, desatención o negligencia me saquen del casillero que me tocó.
Pero es inútil. El ejemplo mayor fue en mi pueblo, durante el secundario.
Tuve un rector atildado y distraído hasta la agresión que, pese a mis esfuerzos, no vaciló ni dudó jamás a la hora de nombrarme mal en público y en privado. Incluso el último día, cuando me entregó el diploma -que quién sabe dónde carajo estará ahora y escrito cómo...- dijo como siempre, serena y estúpidamente: Bachiller 1963, Juan Sasturian. El bueno de Ricardo F., un verdadero nabo en realidad, al invertir el orden de las vocales de la última sílaba, me armenizaba sistemáticamente el apellido. Porque algo que había aprendido era que los de terminación "ain" -como Erdosain- éramos vascos y los "ian" -como Karadajian- eran armenios. Y de los armenios, en realidad, lo único que sabía era que yo no lo era. Porque Armenia ni siquiera estaba en el mapa; o estaba, pero escondida.
Eran, y serían por décadas aún, los tiempos de la URSS, esa unión menos férrea de lo que suponía la homogénea y hegemónica mancha coloreada que saturaba el mapa de un solo color desde los Urales a Vladivostock. Y ahí, entre el Mar Negro y el Caspio, el pespunte que limitaba a Armenia la cosía
con otras tantas naciones fantasma para nuestra ignorancia: Georgia, Azerbaiján, nombres rarísimos.
Eran también los años en que me vine a Buenos Aires y los apellidos armenios empezaron a asociarse con barrios precisos, con alfombras, con rollos de tela apilados y cejas nutridas detrás del mostrador. Hasta que cierto día -¿habrá sido en los sesenta?- vi por primera vez un afiche barato, en blanco y negro, con algo de artesanal o de trajinado en las popularísimas prensas de La familia Italiana que mostraba lo intolerable: las cabezas cortadas expuestas en repisas, los cuerpos colgados oscuros y mutilados, las fotos del espanto. Arriba, la consigna que reivindicaba una espantosa prioridad: "Armenia, primer genocidio del siglo XX", y después la cifra inconcebible del millón y medio de armenios "asesinados por los turcos" entre 1915 y 1923. ¿Qué turcos eran ésos? Los turcos de Turquía, habría que decir. El Estado turco más precisamente, supimos después.
Porque por esas paradojas criollas de esta tierra aluvional -judíos que son "rusos", españoles devenidos indiscriminados "gallegos", colorados de ojos claros bautizados "polacos"-, no sólo los sirio-libaneses y árabes en general fueron "turcos" en la denominación coloquial del barrio, sino que en la misma bolsa cayeron los/nuestros armenios: así fue el equívoco turco Markarian, aquel wing izquierdo del Boca campeón del '54 que cerraba el recitado de la formación inolvidable, y es mi amigo el entrañable turco
Bedoian, el capo de la revista Ñ, pero sobre todo el contador de cuentos tucumanos más grande del mundo.
Ha pasado el tiempo. Una demorada pero efectiva vocación de justicia, la experiencia en carne propia de las aberraciones del terrorismo de Estado y el laburo consecuente del Consejo Nacional Armenio de Sudamérica han hecho posible la reciente ley 26.199 de Reconocimiento del Genocidio Armenio
sancionada por el Congreso de la Nación el 13 de diciembre del año pasado, que establece la existencia del genocidio perpetrado (y no reconocido) por el Estado turco sobre el pueblo armenio e instituye el 24 de abril como "Día de acción por la Tolerancia y respeto entre los pueblos".
Acaso es por todo esto, por la culposa ignorancia personal, por la ceguera colectiva, pero sobre todo por subrayar la trascendencia que esta ley de la Nación tiene como gesto y toma de posición internacional, que por una vez -esta vez- no corrijo el apellido y firmo Sasturian, como si fuera el
armenio que no soy.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-82361-2007-03-27.html

VIVIO EN LAS CALLES CUANDO SU MADRE FUE EJECUTADA POR LOS NACIONALISTAS

Solitario y enfermo, el hijo olvidado de Mao murió en China a los 84 años*

Fue uno de los tres hijos del segundo matrimonio del líder de la Revolución China. Estuvo internado en instituciones de salud mental y su padre casi no se ocupó de él.

OTROS TIEMPOS. MAO VEIA MAS SEGUIDO A SU OTRO HIJO, ANYING, QUIEN MURIO EN
1950 EN LA GUERRA DE COREA.

*Jonathan Fenby. THE OBSERVER. ESPECIAL

Fue el hijo de una de las figuras más enigmáticas, poderosas y temidas del siglo XX y su vida se hizo eco de uno de los traumas más profundos de la historia moderna. Vivió hasta los 84 años y era un hombre solitario y enfermo mental.
Este sábado, un breve despacho de la agencia China News Service dio cuenta de la muerte de Mao Anqing, que sobrevivió a su padre y vivió en una China nueva, que el líder chino no hubiera reconocido.
El segundo hijo de Mao Tse Tung, fallecido el viernes pasado, sufrió la guerra civil y la ejecución de su madre, vivió en la calle (en Shanghai) y pasó por París y Moscú, ciudad ésta en donde llegó a estudiar bajo el control de Stalin. Regresó finalmente a China, en donde fue mayormente ignorado por su padre.
Anqing nació en 1923, durante un raro período de estabilidad en la vida de su padre. Fue uno de los tres hijos del segundo de los cuatro matrimonios de Mao.
Luego de un primer matrimonio arreglado con una joven de su pueblo natal, el entonces joven bibliotecario se enamoró de Yang Kaihui, la hija de un profesor de Etica. A pesar de que la fama de mujeriego de Mao era muy conocida por esos años, su esposa escribió que "él vivía para mí" y que si él
moría ella moriría con él.
Establecieron su hogar en las afueras de la Puerta Este de Changsha, capital de su provincia de Hunan. Tres hijos nacieron en los siguientes siete años: Anqing fue el segundo.
Mao estaba casi siempre ausente. Trabajaba para el Partido Comunista de China, recorría el país y participaba en el Frente Unido junto a los nacionalistas Sun Yat-sen en Cantón. Su biógrafo, Philip Short, indica que "por única vez en la vida, Mao tuvo una familia verdaderamente feliz y un hogar".
Hunan era un lugar inestable para crecer, ya que había jefes militares que querían controlar el poder. En 1927, el líder nacionalista Chiang Kai-shek se alió con uno de los militaristas de la provincia y lideró una fuerza heterogénea al norte de Yangzi. En el camino tomaron el pueblo de Changsha sin muchas dificultades. Milicias de trabajadores ayudaron a perseguir a los efectivos militares.
Chiang lanzó luego un movimiento contra los comunistas conocido como "Terror blanco", primero en Shanghai y luego en todo el país. Mao abandonó a su esposa e hijos para siempre e inició su larga carrera como líder guerrillero. Se refugió en el interior del país, sobre la frontera este de
Hunan, y creó luego una base más grande en la provincia de Jiangxi, en donde vivió con la hija de un intelectual del lugar.
Deprimida por el abandono, Yang Kaihui llegó a considerar el suicidio , pero luego decidió que no podía hacerles eso a sus hijos. Los poemas que escribió esta mujer, que solía esconder en las grietas de las paredes de su casa, y a los que tuvo acceso el escritor Jung Chang cuando ella preparaba su
biografía sobre Mao, reflejan claramente su soledad y dolor.
"Eres ahora mi querido amado", decía uno de estos poemas. "Regresa, regresa...", agregaba.
Yang Kaihui parecía tener algunas dudas sobre su ideología comunista y en otro poema llegó a escribir: "Quiero escapar. Pero tengo hijos. ¿Cómo podría hacerlo?"
En 1930, la tragedia sacudió a la familia que Mao había abandonado. La conducción comunista ordenó ataques en ciudades tomadas por los nacionalistas. La campaña fue un desastre. En Changsha, los agresores resistieron en la ciudad durante nueve días, pero fueron finalmente derrotados. Dos meses después, el general nacionalista vencedor ordenó una purga anticomunista. Yang Kaihui fue arrestada, junto a su hijo mayor, el día en que éste cumplía justo ocho años. Le dieron la chance de salvar su
vida si denunciaba a su marido, pero se negó. Fue entonces ejecutada.
Al enterarse de su muerte, Mao escribió: "la muerte de Yang Kaihui ¡no puede ser redimida ni con cien muertes mías!" A pesar de las varias mujeres que tuvo, Mao siempre la calificó como su verdadero amor. De todos modos, esto no lo llevó a intentar rescatarla, junto a sus hijos, durante la batalla de Changsha.
Tiempo después, Mao daría muestras de una similar falta de escrúpulos, al abandonar a su tercera esposa, que resultó gravemente herida en la cabeza durante la Larga Marcha, por la pareja más conocida del dirigente chino, la actriz de Shanghai Jing Qing. Esta se convirtió luego en uno de los integrantes de la Banda de los Cuatro, durante la Revolución Cultural, y fue encarcelada después que Deng Xiaoping llegó al poder. Falleció en 1991, ahorcándose, al parecer, en el baño.
Luego de la ejecución de su madre, Anying, el hijo mayor, fue liberado y los tres hijos viajaron clandestinamente a Shanghai, en donde el menor falleció de disentería, a los cuatro años. Los otros dos hermanos pasaron parte de su vida en la calle, comiendo de la basura y durmiendo en la calle.
En 1936, después que el Ejército Rojo organizó la Larga Marcha, desde Jiangxi hasta el norte de China, Stalin invitó a Mao a enviar a sus dos hijos a Moscú, siguiendo el patrón de colocar a los hijos de chinos famosos bajo el control soviético. Luego de una demora en París, a la espera de visas, los hijos de Mao llegaron a la Unión Soviética y allí se quedaron hasta los años 40. En una rara carta que envió a sus hijos, Mao les aconsejaba estudiar Ciencias y hablar menos de política.
Para entonces, la salud de Anqing era débil. Cuando su hermano mayor regresó a la base comunista de China, en 1943, pidió al director de la Escuela Comunista en Moscú que cuidara de él. "Es una persona honesta. Sólo que tiene problemas de audición y sus nervios están destrozados", agregó.
Después de que su segundo hijo regresó a China, en 1947, Mao no pudo verlo mucho y se dice en realidad que pasó buena parte de su vida en instituciones para enfermos mentales. Mao veía más seguido a Anying, pero éste murió en la Guerra de Corea, en 1950.
Li Na y Li Min, hijas mujeres de Mao, llevaron vidas más tranquilas.
Vivieron en edificios de departamentos de Beijing y veneraron siempre a su padre, aunque se mantuvieron fuera del centro de atención.
Otros hijos de Mao nacidos durante la Larga Marcha fueron abandonados en el interín.
Hace algunos años, apareció una mujer que aseguró ser otro de los hijos del Gran Timonel.

El Gran Timonel chino

Nacido en 1883, Mao Tse Tung es la gran figura del comunismo chino. Organizó al campesinado bajo la idea de que el sufrimiento de las paupérrimas zonas rurales de su país era la fuerza que llevaría al cambio social en China.
En 1921 participó en la creación del Partido Comunista, y dos años más tarde, al formar esa agrupación una alianza con el Partido Nacionalista en su lucha contra el invasor japonés, Mao quedó como responsable de organización. La inclinación de los nacionalistas hacia prácticas económicas y sociales del capitalismo lo forzó a romper con ellos. Los comunistas fueron diezmados y las protestas campesinas, aplastadas. Mao, con un nutrido contingente campesino, huyó a las montañas, desde donde inició una guerra de guerrillas contra sus antiguos aliados, y fundó el Ejército Rojo, nombre dado a las milicias del Partido Comunista. Cercano a Moscú, en 1931 es elegido presidente de la República Soviética China. En 1934 inicia la Larga Marcha, que culmina en 1935 tras recorrer más de doce mil kilómetros. Tras
la guerra civil de 1948 con los nacionalistas del Kuomintang, proclama al siguiente año la República Popular China. Si bien al principio siguió el modelo centralista soviético, en 1960 se separa de Moscú y abre con ello un cisma en el comunismo mundial. En 1966 impulsa la Revolución Cultural, con una polémica campaña de educación socialista que degeneró en purgas masivas. Muere en 1976, convertido en el Gran Timonel.

*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/03/27/elmundo/i-02401.htm

Un Viagra para ellas y la vida empastillada*

*Marcelo A. Moreno mmoreno@clarin.com

Esta semana en algunos países europeos se comenzará a vender Intrinsa, llamado a ser el Viagra femenino para muchos.
No se trata de una pastilla ni, claro, produce erección. Son unos parches que liberan testosterona, la hormona que en mujeres y hombres impulsa ciertos mecanismos asociados al deseo sexual.
Como en el caso del Viagra, el fármaco está indicado, bajo estricta receta, para mujeres a las que se les han extirpado el útero y los ovarios y que "no tienen —según la Agencia Europea del Medicamento— pensamientos ni deseos sexuales, y ello les produce malestar".
Sin embargo, muchos le auguran el destino de la pastillita azul y de no pocos medicamentos: el recreativo. Un especialista, como el ginecólogo inglés John Studd, le confesó a The Times que no tenía "la menor duda" de que los parches terminarán vendiéndose bajo cuerda con fin de divertimento. Es decir, el camino del Viagra, que hoy se ofrece en las discotecas junto a bebidas energizantes que se mezclan con alcohol, todo lo cual está tan rigurosamente interdicto que sucede noche a noche a lo largo y a lo ancho de casi todo Occidente.
Aquí tenemos pastillas para la presión, para el corazón, para la circulación y para el dolor de cabeza, de espalda, de panza, muscular, cervical, para los del reuma, la artritis y la artrosis. Tenemos pastillas para las molestias, para anticiparnos a sufrir acidez, para dormirnos y despertarnos y también para adelgazar. Tenemos parches para dejar de fumar y ahora, para que señoras heladas levanten temperatura.
Y ¿qué duda cabe? son buenísimas todas esas pastillas que nos hacen la vida menos penosa, más prolongada y de mayor calidad. Sólo que, casi imperceptiblemente, vivimos de, con y por pastillas.
Pero entonces, ¿qué tan de escandaloso hay en el éxtasis, una pastilla —muy consumida aunque ligeramente prohibida— que nos promete un ensueño de felicidad? Porque funciona, en realidad, como las otras tantas pastillas que consumimos sin cesar.
Anteayer confirmaron que la ex modelo de Playboy Anna Nicole Smith murió de sobredosis de tranquilizantes. Los tomó en este mundo empastillado como otros toman antidepresivos. Y quedó tan tranquila, definitivamente.

*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/03/28/sociedad/s-03210.htm

Fragmentarios 67*

*Por Mario Alberto Perone

*
La política es la guerra por otros medios.
*
La primera cárcel es el cuerpo. Se nace metido en ella, y se estará allí hasta que se cumpla la pena capital. (A propósito, qué significativas estas dos palabras: "pena" y "capital", ¿no te parece?). Estuvo muy cerca de tu ser el jurado que te condenó. Tan cerca que más no podría haber estado.
Cuando asomaste tu cara al mundo, lo hiciste metido en una cárcel portátil, dentro de la cual tendrás que arreglarte toda tu vida. Qué diferente era la otra, la primera, una cárcel confortable y blanda, protectora y alimenticia.
Te saciabas allí, sin que necesitaras pedirlo. Te acomodabas como querías y no deseaste nunca abandonar ese bienestar. En esa cárcel te cuidaban, tal como debería suceder en todas las cárceles. Pero llega el momento en que tendrás que hacerte cargo de la tuya, deberás cuidar, proteger, alimentar y curar esa cárcel en la que estarás metido todo el tiempo ( al tiempo tuyo me refiero). Tu cuerpo es portátil, vas a todas partes con él y lo expones a riesgos diversos, con diversa suerte. También puede suceder que alguien, cualquiera, deje abierta la puerta de tu cárcel, a propósito o por accidente, lo que determinaría la culminación de ese tiempo que, ingenuamente, creíste tuyo. Y también puede suceder que, como tienes la llave en tu poder, seas tu propio buen carcelero, que abre de par en par la única puerta: la de salida. Es cuando descubres que, hasta entonces, te habías creído inmortal. Ojalá ese descubrimiento sea lo más tardío posible, porque es dulce y tranquilizador vivir la mayor parte de la vida felizmente engañado al respecto.

*

¿Dónde se conseguirá ese "segundo aire" que buscan los boxeadores, sobre todo los más vapuleados? No me vendría mal un poco de eso. No fui boxeador, pero sí vapuleado durante mi ya largo "match" contra la nada. Sin ese "segundo aire", es más que seguro que pierdo por "knock out" en el primer "round".

*

Mi amigo Rodolfo Hodgers, rudo crítico de todo lo que se ponga a su alcance, me dice, con su habitual crueldad, que está harto de mis "fragmentarios".
Agrega que todo el mundo (el mundo conocido) adopta esa forma literaria. Yo le doy la razón. Es decir, no se la doy, porque ya la tiene. Pero le explico que, siendo una forma que me resulta tan cómoda que ya parece un vicio, el sólo pensar que debería escribir una página entera sin cortes me inhibe por
completo. Me horrorizaría a mí primero, después de escribirla, y a los lectores, después de leerla.

*

Estoy desaprendiendo la caligrafía, esa bella materia que aprendí de niño.
La PC y la edad endurecen mis manos. Es decir, estoy retrocediendo a la niñez, dentro de este viejo armazón que arrasó largamente aquellos años luminosos.

*

Estoy sentado en el café, tratando de decidir si vengo a buscar un ambiente donde me atienden de un modo impecable las jóvenes mozas del "Nurias", o si la enorme abundancia de libros de "Hommo Sapiens" es la que me produce un profundo bienestar. En mi mesa hay tres sillas. A una la ocupo yo y las otras están libres por el momento. Siempre llega alguien a compartir conmigo una charla y el café. En la mesa de al lado se acomoda una familia. Un adolescente, sin mirarme ni pedírmela, me saca una silla. Yo engancho la silla con un pie y lo obligo a dejarla en su lugar. "Está ocupada" le digo secamente. Entonces un hombre que hasta entonces parecía ajeno a la escena, se vuelve y me pregunta: "Si se la pido yo, ¿me la daría?" Le contesto, más secamente aún: "No." Se vuelve a los suyos y busca otra silla, entre las
tantas disponibles que había cerca. Trato de mantener un rostro serio, severo, mientras pienso que pude haber estado al borde de un gran escándalo.
Por mucho menos que eso, he visto agarrarse a piñas a dos parroquianos que se disputaban un diario. Mis sillas permanecieron vacías todo el tiempo. Hoy mis amigos me han abandonado. Al irse, el hombre me miró despreciativamente, como evaluando si valía la pena ocuparse del asunto. Pero se fueron y yo
recuperé la tranquilidad y normalicé mi taquicardia.

*

Llego de improviso a la casa de una pareja amiga. Me reciben inusualmente serios, con sus caras enrojecidas y buscando las palabras apropiadas para la ocasión, que les costaba encontrar. Una vez más, cometo la misma imprudencia de no llamarlos antes. Con la primera excusa que se me ocurrió, los saludé y me fui. Jamás sabré si he interrumpido una gozosa tarde pródiga en íntimos placeres, lo que sería verdaderamente imperdonable, o una dura tarde de furia recíproca, repleta de agresividad, tanto o más íntima que la posibilidad anterior, y por consiguiente, más imperdonable.

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-7907-2007-03-28.html

Correo:

*

Eduardo:
Hoy leo este comentario y no sabés cómo lo deseaba, porque no pude leer el libro con qué comenzo su carrera de escritor "La reina...", y está agotado, me dicen en las librerías. Tampoco recordaba ya el nombre de él. Pero es una caso ejemplar. Leí su vida, escuetamente, de cómo escribió su primera novela. El único libro que tuvo fué una biblia que le regaló un pastor evangelista, y escribía en los papeles en que llevaba su almuerzo a la mina, que era un sandwich de mortadela; mientras vivía con su mujer y un hijito en una habitación. Ganó el premio nacional de la novela y saltó a la fama mundial. Hijo de minero, casi sin educación, -aquí dice escuela media completa, y entendía yo que ni eso...-, y llegó a este logro, de ser editado en tantos idiomas y lugares del mundo.
Gracias por incluir estos escritos.
Saludos.

*Celso. celsoagr@trcnet.com.ar

Estas es la contratapa de uno de sus libros...

HERNÁN RIVERA LETELIER nació en Talca, Chile, en 1950, pero antes de que aprendiera a andar estaba ya instalado en la pampa salitrera. Toda su vida transcurrió desde entonces en el Norte, desplazándose de una oficina a otra : Algorta -donde hizo sus estudios primarios-, Coya Sur, María Elena y luego Pedro de Valdivia. Allí trabajó largos años como obrero y ascendió a empleado -ya adulto, una vez que logró completar la enseñanza media-, hasta que la oficina salitrera cerró sus puertas.
... Cultivó inicialmente la poesía y el cuento, géneros que dieron origen a sus primeros libros, Poemas y pomadas (1988) y Cuentos breves & cuentos de brevas (1990). Recientemente, estos últimos, complementados con algunos textos inéditos, fueron recogidos en el volumen Donde mueren los valientes (1999).
... En 1994 publicó la novela La reina Isabel cantaba rancheras, ganadora del premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. Desde entonces, aparte de numerosas ediciones nacionales, ha sido publicada en la Argentina, España, México y Colombia, y traducida al francés, portugués, italiano y alemán. Su segunda novela, Himno del ángel parado en una pata (1996), recibió también el premio del Consejo del Libro, ha sido publicada varias veces en Chile, además de las ediciones española, uruguaya y mexicana, más una traducción al francés.
... Su última novela, Fatamorgana de amor con banda de música, recibió el Premio de Novela 1999 de la Municipalidad de Santiago. Fue ya publicada en España y están en preparación las ediciones francesa, italiana y alemana.

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

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