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BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

19/04/2007 GMT 1

DE PEQUEÑEZ E INMENSIDAD.

urbanopowell @ 15:57

De pequeñez e inmensidad...

HOY AQUÍ*

Ya tuve y tengo mucha tragedia. La tragedia crece en la noche, se alimenta de sollozos, busca rincones para sorprendernos, se agazapa detrás de muebles de madera que crujen en la soledad de la ciudad sin ruidos.
La ahuyento con carcajadas, con un vino descorchado festivamente, con la música que estremece y llora gozosa. Hago que huya la tragedia con sus trapos raídos, con sus conversaciones circulares y sus dolores de estómago.
Le grito a la cara, me le río, me saco sangre de felicidad para que no me atrape.
Hago que la tragedia meta en la bolsa los espantos, que se vaya por debajo de la puerta. Que se vaya.
No me le dejo. Me escabullo en paisajes de Van Gogh alucinados en pinceladas vibrantes, corro por los pasillos con la falda volante, grito bichitos de luz, escupo salamandras que escalan las paredes con rastros ígneos.
Como alfajores de chocolate y los mezclo con lágrimas para que las endulce. Desparramo el miedo para que no sea tan denso y se disipe como el humo de los cigarrillos.
Me miro en el espejo y me regalo una dos muchas sonrisas que empiezan siendo mentira y terminan siendo verdades.
Me recuesto en la calidez de quienes me quieren bien, me admiro de quienes me quieren bien y reconozco con alivio, con felicidad que bien los quiero.
Abrazo al mundo para abrazarme en medio de la caterva de objetos seres e historias. Me miro en perspectiva para tener lástima de una historia tan pequeña, para maravillarme de ser un ser entre los seres, para comprender la pequeñez e inmensidad de cada uno y cada cual.
Descubro que la tragedia le ocurre a quienes están vivos. Beso la vida y me voy a dormir acostada sobre la sábana fresca y tibia de este nuestro mundo.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

Miércoles, 18 de Abril de 2007
Camperas de cuero negro*

*Por Noé Jitrik

Una de mis hermanas era frágil y delicada, apenas se hacía notar o, quizá, se hacía notar por su dificultad de hacerse notar. Le costaba trabar relaciones, y no porque la casa se lo impidiera, sino por su extraordinaria timidez, una actitud que yo no comprendía entonces muy bien, igualmente trabado frente a una vida tan extraña, en la que los demás lo tenían todo o lo que gente como nosotros podía suponer que lo tenían todo. Esa timidez nos hacía dejarla de lado en muchos momentos y hasta nos irritaba, era como que había que correr en su auxilio a cada momento y los momentos en que eso
ocurría eran muchos, dada la precariedad de nuestra existencia.
Para lo que quiero contar ahora, una mera imagen de un pasado que regresa infatigablemente, en virtud de esa cortedad no le era fácil trabajar o conseguir trabajo, algo que la familia necesitaba con premura pues, a la muerte de mi padre, era difícil sostenernos. Mi padre murió en 1942 y de ahí al '45 la vida no fue fácil en la ciudad de Buenos Aires, cuyos códigos de sobrevivencia eran poco claros y más bien hostiles. Pero ella no conseguía empleo, y si conseguía algo, por una razón u otra lo perdía, yo creo ahora que era por cortedad, porque carecía de esa competitividad que se da en ciertos seres sin pensarlo, arrolladores y triunfadores. Visto a la distancia, el triunfo no le estaba deparado, sí la delicadeza y la bondad.
Hacia 1946, creo, consiguió un empleo, me imagino que en las oficinas de una fábrica de caramelos y golosinas que gozaba de cierto prestigio por entonces, en especial entre los niños; la marca era Mu-Mu y nadie que se preciara podía ignorarla. Su esplendor comercial coincidió con la creación de la Fundación María Eva Duarte de Perón, lo que, para lo que quiero rememorar, no es una coincidencia trivial.
En efecto, la Fundación, como se supo en ese momento y aún se sabe gracias a la abundante bibliografía que existe al respecto, acometió, de entrada nomás -en consonancia con la energía de su titular-, una agresiva empresa de distribución de bienes entre miles o millares de necesitados que sólo debían
hacer su pedido para que fuera, así se decía, satisfecho de inmediato. La propia titular respondía a los pedidos, un verdadero desfile de bienes que venían a paliar necesidades básicas: una máquina de coser, una bicicleta, chapas para un techo, ropa para niños, alimentos, muebles, los relatos eran constantes y en alguna medida empalidecieron lo que por su lado llevaba a cabo el gobierno mismo, me refiero al propio Perón.
El Estado, o el gobierno, pese a la cercanía de ambos titulares, el del gobierno y la de la Fundación, no debía ser el proveedor de los recursos necesarios para afrontar esa gigantesca tarea. Y debieron ser muchos esos recursos, puesto que, además de la obra de solidaridad social emprendida, se pudo construir una sede monumental, estilo romano, en la avenida Paseo Colón, ocupada por la Facultad de Ingeniería después de la revolución del '55.
Allí operaba el estado mayor de la Fundación, allí estaba su administración, allí estaban los elementos a distribuir y, obviamente, allí llegaban los incesantes pedidos, así como los infinitos solicitantes. La Fundación, hay que decirlo, liquidó sin piedad los viejos criterios de beneficencia que muy pronto fueron cosa del pasado: sus damas patrocinadoras tuvieron que replegarse, no resistieron el empuje de esa mujer que duró hasta que la enfermedad la hizo rendirse.
¿De dónde, entonces, si no del Estado procedían los fondos? Respuesta simple: de donaciones voluntarias que industriales, comerciantes, financistas, ganaderos, estancieros, exportadores, etcétera, volcaban sin
especular sobre las cantidades que donaban, aunque se puede adivinar con qué gusto lo hacían. Circulaban rumores acerca de la índole, un tanto compulsiva, de los pedidos pero pocos, casi nadie, se animaba a rehusarse, o la causa era muy noble, o los donantes eran muy nobles o imaginaban lo que
les que podía pasar si se negaban. Una de esas empresas así requeridas fue, precisamente, la fábrica de caramelos Mu-Mu donde, precisamente, estaba trabajando mi frágil hermana.
Y ahí comienza la historia: los dueños de la caramelera -se decía que eran socialistas y se sabe lo empecinados que los socialistas pueden ser- se negaron a ser aportantes voluntarios y, como por casualidad, recibieron una visita de inspectores municipales que descubrieron una escandalosa falta de
higiene en el establecimiento; según declararon, pululaban las ratas, ni hablar de cucarachas y para qué mencionar moscas y baños inadecuados y depósitos de basura que, según ellos, estaban ahí desde hacía siglos.
Procedieron, en consecuencia, a clausurar la fábrica, pese a las protestas de los dueños, que alegaron que hasta la llegada de los inspectores nunca había habido ratas, ni cucarachas, ni moscas ni basura; obviamente, con la clausura el personal se quedó fuera, nadie había, según narraba entre lágrimas mi hermana, a quién reclamar.
Así las cosas, un par de días después mi hermana fue convocada a una reunión que el personal cesante o suspendido o de licencia iba a tener con directivos del sindicato, de la alimentación o no sé muy bien de qué rama de la producción, las designaciones de los gremios cambiaron mucho en las décadas siguientes. Asistió, desde luego, y cuando estaba ahí, junto a sus expectantes compañeros, esperando alguna información o noticia, llegó con ellos, serían tres o cuatro, nada menos que la mismísima Eva Perón.
La impresión debió haber sido grande porque del relato de mi hermana, entrecortado y titubeante, no pude tener una imagen total del personaje, sólo me queda que estaba muy vestida y maquillada, con el típico rodete, los ojos brillantes y una impetuosidad arrolladora en el discurso que emprendió
sin más trámite y que versó sobre la inescrupulosidad de los dueños de la fábrica que de ese modo atentaban contra la salud de los niños. Sus acompañantes, vestidos todos con camperas de cuero negro, corpulentos y muy serios, asentían cada vez que levantaba la voz; no hubo calma ni respiro, a nadie se le ocurrió preguntarle nada ni menos vincular el cierre de la fábrica con la negativa a colaborar con la Fundación, yo no podía ni siquiera imaginar a mi hermana enfrentándola, aquella puro fuego, ésta
apagada y temblorosa.
Cuando concluyó su discurso le cedió la palabra a un tal Costa, recuerdo muy bien su nombre, a quien llamaba "Costita", pese a que era un hombre que no pesaría menos de 110 kilos, un remoto predecesor de los llamados "gordos" de la CGT, pero no se quedó a escucharlo; se retiró majestuosamente, acompañada
por dos de los tres con los que había llegado y ahí terminó todo, o casi: Costa prosiguió en la vehemencia y les dijo a los consternados trabajadores que no tendrían ningún problema para obtener trabajo en algún lugar más sano, lo cual sería mucho más fácil de lograr si se afiliaban al sindicato y le pedían protección.
De modo, pues, que mi hermana volvió a casa y ya no intentó conseguir trabajo. No mucho tiempo después, cuestión de defensas bajas, murió.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-83586-2007-04-18.html

Jueves, 19 de Abril de 2007
Semana Santa hoy*

Por Ricardo Sidicaro*

¿Dónde están entre nosotros las consecuencias de los acontecimientos de Semana Santa de 1987? Ese tipo de pregunta permite jerarquizar la relevancia política de los hechos del pasado que perduran en la memoria social. Es válido rememorar el motín de Pascua como una efeméride democrática, pero eso
puede llevar a perder de vista su principal significado: el de una verdadera inflexión en la relación sociedad-clase política, que supuso el cierre de una etapa y la apertura de una nueva. En términos generales, los sucesos de abril de 1987 inauguraron un distanciamiento entre la clase política y la
sociedad civil que perdura hasta nuestros días, aspecto, por cierto, que no es para nada anormal en las democracias modernas. En Semana Santa del '87 terminó la fase de efervescencia popular por la democracia recuperada que acompañó el fin de la dictadura y el primer bienio alfonsinista que se había
iniciado con la clausura del autoritarismo y la relativa confusión entre representantes y representados en el justificado magma de la ilusión democrática. Contribuían a esa ilusión dos factores: la capacidad de los sectores movilizados de la sociedad civil de hacer escuchar sus reclamos y la desorganización de los partidos políticos que hacía a sus dirigentes más sensibles a las demandas ciudadanas. Si en condiciones normales los dirigentes partidarios creen que "la política es el arte de lo posible" y
sus apoyos electorales delegan en ellos la responsabilidad de gobernar sin otro recurso que el de castigarlos en las urnas venideras, algo muy distinto ocurrió cuando las movilizaciones sociales se convirtieron en actores de la esfera pública de la política en los momentos liminares de la restauración
democrática. En la sociedad había ganado espacio un nivel de deliberación y de politización como nunca se había conocido hasta entonces: los derechos humanos y el reclamo de justicia habían colocado objetivamente el debate político en un plano que superaba las capacidades partidarias de construir
agendas de prioridades gubernamentales. Los partidos, habituados a gestionar litigios de intereses corporativos, se veían superados por el lenguaje de las reivindicaciones de carácter universal que venían de la sociedad. La naturaleza cualitativamente no negociable de las demandas de justicia ante los crímenes de la dictadura fueron, en un principio, encaminados por carriles de dudosa ejecutividad: los tribunales militares fueron encargados de juzgar a sus pares, y en lugar de comisiones legislativas de
investigación se creó la Conadep, con la esperanza, seguramente, de un accionar simbólico de limitadas consecuencias jurídicas. Si bien el Juicio a las Juntas pasó a la Justicia civil, los pocos y módicos castigos no fueron suficientes para hacer creer que se había hecho justicia, al tiempo que la
disconformidad social había crecido con el horror revelado por la Conadep.
Los militares, mientras tanto, creaban los conflictos que desembocaron en el motín de 1987, ante los cuales predominó en las instancias gubernamentales la idea de ceder en materia de derechos humanos en nombre del "arte de lo posible".
Sin proponérselo, los sublevados de Semana Santa de 1987 pusieron la piedra fundacional de un nuevo período: la política partidaria dejaba de aspirar a asumir las demandas éticas de la sociedad y se contentaba con gestionar las tensiones emergentes. Se inició entonces un persistente proceso de pérdida de legitimidad de las instituciones democráticas y de los partidos políticos que llega hasta nuestros días. En ese contexto, no podían sino multiplicarse los actores sociales que asumían la autorrepresentación de sus intereses y los más disímiles tipos de demandas ganaron las calles y las rutas. Como para profundizar su indiferencia frente a los principios éticos, los poderes gubernamentales de la provincia de Buenos Aires buscaron a la figura paradigmática del motín de Pascuas para que preserve la seguridad y el orden y no pocos de los que se habían pintado las caras fueron admitidos como miembros de la clase política. En la algarabía neoliberal, el lenguaje universal de los derechos humanos tendió a quedar fuera de las instituciones estatales y se hizo oficialmente sospechoso. Cuando llegó la crisis de 2001, y las movilizaciones sociales se alzaron contra las consecuencias catastróficas de la política vigente, resurgieron las voces que estimaban que "se podían correr las fronteras de lo posible", en una situación
caracterizada por la descomposición de los partidos políticos, y asumieron un nuevo protagonismo los reclamos de justicia por los crímenes procesistas, reinstalándose con singular fuerza en el espacio público. La etapa abierta en 1987 parece tender a cerrarse con la voluntad ético-política de castigar
a los responsables e implicados en la barbarie dictatorial, sin duda, no es ese el único factor que podría incidir en la recuperación de la legitimidad de las instituciones si bien sería una contribución importante.

* Sociólogo.

-FUENTE: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/subnotas/83656-26893-2007-04-19.html

La perla de la humanidad*

*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com

La poética de la cópula brota en el mismo copular pero no solamente en él. En todas partes podría seguirse la pista erótica de la humanidad. Y esto va más allá de un corazón confiado o de una flor que se abre, sudorosa, al anochecer. Entre el mundo acético y el dulce mundo hay una distancia apenas conquistada por un solo ademán: la cópula y su poesía. La poesía es un destino en la esencia de la cópula, y ésta, una revelación de lo que aquella vela. Tan propia de lo humano como el cuerpo mismo, la poesía busca manifestarse en cada acto de nuestra vida, silenciosa, dócil o brutal.
Con la poesía del sexo trascendemos las fronteras del Ananga Ranga, el Kamasutra y el Jardín perfumado. Lo que se dice y lo que se hace pueden o no ser cosas iguales pero siempre, en el abismo de la cópula, la poesía abre su cuerpo puro y decidido.
Sin duda, aquello que significa copular, jamás lo aprenderemos de un manual o de un manifiesto de poética erótica. Su sentido y su sinrazón los hallaremos en el acto mismo. Y así como la experiencia erótica ha sentado las bases para la elaboración de sus poéticas, no es menos cierto que muchas de éstas se han forjado a fuerza de fantasías. Y tal vez sea el terreno de la erótica el más apto para darle a lo imaginado igual jerarquía que a lo vivido.
¿Qué significa copular? Esta pregunta se puede contestar de muchas maneras pero será en el acto mismo y en su poética donde encontraremos los medios para la edificación del sentido erótico del mundo. Hay cosas que se mueven o parecen moverse. Y el que más se mueve de todos es el pensamiento amoroso. También se agitan instintos destructores, pero cien o doscientos fracasos no deben amedrentarnos. De ahí que la poética de la cópula comience poco a poco a tomar las riendas de la vida amorosa de la humanidad.
Si hay algo que vincula definitivamente la cópula con la poesía, es su proyecto liberador. Así como no hay un poema igual a otro, en el territorio erótico cada cópula también es única e irrepetible. Libre y absoluta por la soberana singularidad de sus actores.
Puesto que la cópula se acopla de manera propicia con la poética, se nos hace evidente que ambas son las perlas del tesoro humano. Su poder viene de lejos. De los recreos entre cazar, recolectar y procrear. Del primer soplo envolvente de la sangre. De las lentas planicies y las altas montañas.
Si buscamos la esencia de la poesía en la esencia de la cópula, la poesía alcanza la cúspide de lo humano, y la significación de la cópula se eleva a la cumbre de los ritos. Pero aunque tanto la esencia de la cópula como de su poética son algo que siempre nos hace pensar, es aconsejable hablar y escribir menos sobre la poética de la cópula y copular más.
La poética no debe entenderse sólo como pretexto para provocar una cópula por medio de la literatura. Aunque esta sola consecuencia ya podría justificarla. La poética intenta expresar las vibraciones de los procesos interiores y exteriores del fenómeno erótico. La poética de la cópula no es sólo una descripción de lo que sucede en el cuerpo mojado y el corazón convulso de los amantes, sino también la propagación de un abrazo que traspasa los muros. La vibración de un sediento vivir.
La poética de la cópula penetra nuestra existencia de un modo que apenas sospechamos. Su esencia guía cada movimiento de la mano, cada gesto de la boca, cada pulsión del pubis, cada alarido, cada derrumbe. Nace en el mundo individual y busca la corriente de aire que se deja respirar. Lo lúdico es el motor fundamental de ambas especies: el poema juega con la palabra, la cópula juega con el cuerpo y con el alma. Así, la cópula deviene en caligrama. Toma la forma del objeto que motiva el poema. Una cópula canina se escribirá en cuatro patas. Una cópula de las velas se nos descubre en un poema de piernas alzadas. Una cópula oral perfilará versos de labios apretados contra el rojo secreto de los cuerpos. Y hay más aún. Es cierto que la vista es el primer sentido. Es cierto que al ver las imágenes de El Columpio, La Hendidura del Bambú, La Postura de Loto, se despierta de inmediato el capricho sexual. Pero eso no es todo. Para que el impulso alcance su cenit hacen falta las palabras del copular.
Se sostiene que en el mundo el desierto está creciendo. Pues, aunque esto no deje de ser verdad, también es cierto que la poética de la cópula cultiva y propaga el vergel del tesoro humano. El desierto de nuestra vida sería el hecho de que no nos permitamos copular. Peor aún, que tampoco lo estemos imaginando.
La poética de la cópula se convierte en una reflexión que remite continuamente a la misma cópula. Este revisarse y hacerse a sí misma, deja al descubierto su naturaleza onanista. Y así como en el arte moderno el problema de la poética ha prevalecido sobre el problema de la obra, no estamos lejos de sospechar que la poética de la cópula, en algunos casos prevalece sobre la cópula misma. En esto no hay un resabio desdeñoso sino la sugerencia de una entrañable posibilidad.
La poética de la cópula puede ser algo sublime. Acaso lo más sublime en la literatura del hombre. La perla de su humanidad. Pero también podríamos preguntarnos: ¿qué hay sobre la animalidad que se pone en juego en el acto de copular? ¿qué de los desbordes? ¿qué de la rusticidad? Y entonces, otras preguntas podrían acercarnos a una respuesta: ¿acaso en el soneto se agota la poesía? ¿acaso lo bello es privativo de lo lineal?
La mosca no levanta vuelo donde levanta vuelo el hombre.

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-8206-2007-04-19.html

ELENA BELLAMUERTE*

No eres, Muerte, quien por misterio
pueda mi mente hacer pálida
cual eres ¡si he visto
posar en ti sin sombra el mirar de una niña!
De aquélla que te llamó a su partida
y partiendo sin ti, contigo me dejó
sin temer por mí. Quiso decirme
la que por ahínco de amor se hizo engañosa:
«Mírala bien a la llamada y dejada
obra de ella no llevo en mí alguna
ni enojela,
su cetro en mí no ha usado
su paso no me sigue
ni llevo su palor ni de sus ropas hilos
sino luz de mi primer día,
y las alzadas vestes
que madre midió en primavera
y en estío ya son cortas;
ni asido a mí llevo dolor
pues ¡mírame! que antes es gozo de niña
que al seguro y ternura
de mirada de madre juega
y por extremar juego y de amor certeza
-ve que así hago contigo y lo digo a tus lágrimas-
a sus ojos se oculta.
Segura
de su susto curar con pronta vuelta».
Si he visto cómo echaste
la caída de tu vuelo ¡tan frío!
a posarse al corazón de la amorosa
y cual lo alzaste al pronto
de tanta dulzura en cortesía
porque amor defendía
de muerte allí.

¡Oh! Elena, oh niña
por haber más amor ida
mi primer conocerte fue tardío
y como sólo de todo amor se aman
quienes jugaron antes de amar
y antes de hora de amor se miraron, niños
-y esto sabías, este grave saber
tu ardiente alma guardaba;
grave pensar de amor todo conoce-
así en tiernísimo
invento de pasión quisiste esta partida
porque en tan honda hora
mi mente torpe de varón niña te viera.
Fue tu partir así suave triunfando
como se aquieta ola que vuelve
de la ribera al seno vasto
cual si fuera la fría frente amada un hondo de mar.
En tu frente un fin de ola se durmió
por caricia y como en fantasía
de serte compañía
y de mostrar que allí
ausencia o Sueño pero no muerte había;
que no busca un morir
almohada en otra muerte
pero sí sueño en sueño;
niño se aduerme en madre.

Y te dormiste en inocente victoria.
¿Te dormiste? Palabras no lo dicen.
Fue sólo un dulce querer dormir
fue sólo un dulce querer partir
pero un ardiente querer atarse
pero un ardiente querer atarme.
¿Dónde te busco, alma afanosa,
alga ganosa, buscadora alma?
Por donde vaya mi seguimiento
-alma sin cansancio seguidora-
mi palabra ate alcance.
La que fue entendida
entendida en su irse
en ardiente intriga a un esperante.

Y si así no es ¡no cortes Hombre mi palabra!
Y si así no es, es porque es mucho más.

Criatura de porfía de amor
que al tiempo destejió
que llamó así su primer día,
se hizo obedecida a su porfía;
y se envolvió la frente
y embebió su cabeza
y prendió a sus cabellos
la luz de su primer sagrado día
dócil al sagrado capricho
de hora última de mujer
en el terrenal ejercicio.

Y me decía
su sonreír en hora tanta:
«Déjame jugar, sonreír. Es un instante
en que tu ser se azore.
Llévome de partida
tu comprenderme. Voyme entendida,
torpeza de amor de hombre ya no será de ti».

Niña y maestra de muerte
fingida en santo juego de un único, ardiente destino.
Fingimiento enloquecedor
que por palabra tuvo
lágrimas brotando.

Cual cae en seriedad y grave pulsa
pecho de doncella turbado
por cercanía de amor
y pónese en valentía y pensamiento
de la prueba fortísima
quedó aquél para sólo quien
fue entendida, oculta, y mostrárase de nuevo
la Amorosa.

Yo sabía muerte pero aquel partir no.
Muerte es beldad y me quedó aprendida
por juego de niña que a sonreída muerte
echó la cabeza inventora
por ingenios de amor mucho luchada.

¡Oh, qué juego de niña quisiste!
Niña del fingido morir
con más lágrimas visto que el más cierto.
Tanta lucha sudorosa hizo la abrumada cabeza
cuando la caíste a dormir tu «muerte»
en la almohada
-del Despertar Mañana-.
Ojos y alma tan dueños del mañana
que sin amargarse en lágrimas
todo lloro movieron.
Tanta certeza florecida en el ser de una niña
secos tuvo sus ojos. todo en torno lloraba.
Oh niña del Despertar Mañana
que en luz de su primer día se hizo oculta
con sumisión de Luz, Tiempo y Muerte
en enamorada diligencia
de servir al sacro fingimiento
del más hondo capricho en levísimo juego,
de último humano querer de la ya hoy no humana.

Muerte es Beldad.
Mas muerte entusiasta
partir sin muerte en luz de un primer día
es Divinidad.

Grave y gracioso artificio
de muerte sonreída.
¡Oh, cual juego de niña
lograste, Elena, niña vencedora!
a alturas de Dios fingidora
en hora última de mujer.

Mi ser perdido en cortesía
de gallardía tanta,
de alma a todo amor alzada.
¡Cuándo será que a todo amor alzado
servido su vivir, a su boca chocada y rota última copa
pruebe otra vez, la eterna Vez del alma
el mirar de quien hoy sólo el ser de Esperada tiene
cual sólo de Esperado tengo el ser!

*de Macedonio Fernández

*

Macedonio Fernández nació en Buenos Aires en 1874 y murió en la misma ciudad en 1952. Se graduó de abogado y doctor en jurisprudencia pero luego renunció a la carrera judicial y se retiró de esas actividades definitivamente.
Desde muy joven publicó poemas, notas humorísticas, cuentos, ensayos y artículos de orientación política, derivados de su acercamiento a las doctrinas anarquistas y antiburguesas de la época.
Es uno de los escritores más originales y desconcertantes de nuestra literatura, tanto por su vida reconcentrada y solitaria como por su labor creadora, llena de matices diversos pese a su brevedad.
Entre sus obras figuran: No toda es vigilia la de los ojos abiertos (1928); Papeles de Recienvenido (1929); Una novela que comienza (1941).
Como homenaje póstumo se recopilaron sus Poemas (1953) en México. Sus trabajos inéditos han sido reunidos por su hijo, Adolfo Fernández de Obieta, en Papeles de Macedonio Fernández (1964); Papeles de Recienvenido; Poemas; Relatos; Cuentos; Miscelánea (1966) y Museo de la novela de la Eterna (1967).

*Fuente: http://www.abanico.edu.ar/2005/08/fernandez.poesia.htm

ESTA EDICIÓN SE PUEDE LEER EN BLOG.
http://www.lacoctelera.com/inventiva/post/2007/04/19/de-pequenez-e-inmensidad-

*
Queridas amigas, queridos amigos:

El domingo 22 de abril del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de las cantantes argentinas Nilda Godoy y Micaela Piccirilli. Las poesías que leeremos pertenecen a Flora Chavarry (Guatemala) y la música de fondo será de Machu Picchu (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).
Enviar los escritos al correo: inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar

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