Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

25/04/2007 GMT 1

¿Y PARA QUÉ ESTE GRAN SILENCIO?

urbanopowell @ 02:03

MIS OJOS EN TU ROSTRO*

Dibujan mis ojos tu rostro
en la última luz de la tarde.
Voy con los pies descalzos
sangrando esquirlas de congoja.

Oigo un murmullo de duda
desde el pedregal del río,
añoro la caricia de los sauces
vastedad de tus manos puras.

Humedece el jazmín de mis versos
sin poder encontrar tu huella.
Un tristísimo presagio espanta
y estremece mis latidos.

Solaz de mi vida
en tu arbolar acúname ,
que soy hoja a la deriva
anhelando tu sosiego
y torna pronto
a la ribera de mi espalda
que está tiritando ausencia.

*De Xenia Mora Rucabado. xeniamora@ciudad.com.ar

¿Y para qué este gran silencio?

Martes, 24 de Abril de 2007
SIDERCA TENDRA QUE PAGAR UNA INDEMNIZACION A LA VIUDA DE UN DESAPARECIDO

Una sentencia reparadora e inesperada*

La Corte bonaerense dispuso que la siderúrgica tendrá que hacerse cargo de una indemnización a la viuda de Orlando Bordisso, desaparecido en junio de 1977. La sentencia se funda en la ley de accidentes de trabajo, ya que el delegado fue secuestrado en el trayecto entre la planta y su casa. La empresa puso trabas a la demanda.

La empresa del grupo Techint tendrá que efectivizar el pago a la viuda, cuyo monto no trascendió.

*Por Mariana Carbajal

En un fallo sin precedentes en el ámbito bonaerense, la Suprema Corte de la provincia ordenó a la empresa Siderca, del grupo Techint, pagar a la viuda de un empleado desaparecido durante la última dictadura una indemnización establecida por la entonces vigente ley de accidentes de trabajo, debido a
que el secuestro ocurrió en el trayecto entre la planta metalúrgica y su casa. La sentencia beneficia a la viuda del obrero Oscar Orlando Bordisso.
En ese momento, se desempeñaba como delegado sindical. Su desaparición se produjo el 18 de junio de 1977, poco después de las cinco de la mañana, tras haber finalizado su turno en la fábrica y cuando se dirigía en bicicleta a su domicilio. "La reconstrucción de los hechos fue lograda más allá de la
reticencia de la empleadora, quien prefirió negar que Bordisso hubiere trabajado en aquella fecha", destacó el alto tribunal. Siderca además argumentó que había prescripto el período para demandar el resarcimiento. La Corte bonaerense dejó sentado que ese plazo recién debe empezar a computarse
a partir del momento en que la viuda obtuvo el certificado de fallecimiento presunto -esto sucedió en 1995- y no desde el día en que ocurrió el hecho.
El monto de la indemnización no trascendió. La sentencia fue firmada en el acuerdo del miércoles último de la Suprema Corte de la provincia y se basa en el voto de Hilda Kogan, al que adhirieron los demás integrantes del tribunal que intervinieron en el caso: el flamante presidente del cuerpo Daniel Soria, Francisco Roncoroni, Luis Genoud y Eduardo De Lázzari.
El fallo confirmó la sentencia del Tribunal de Trabajo de Campana. En esa ciudad está la planta metalúrgica de Siderca, adonde trabajaba Bordisso y se desempeñaba como delegado sindical, según confirmó a Página/12 su viuda, Ana María Cebrymsky. La empresa que deberá indemnizarla es propiedad del grupo Techint, actualmente integrante de la alianza comercial Tenaris-Siderca.
Cuando desapareció Bordisso tenía 40 años y tres hijos pequeños, que hoy tienen 46, 43 y 36 años. "Por todos lados hice denuncias, pregunté y golpeé puertas. Pero siempre la respuesta fue negativa. Nadie nunca supo decirme nada sobre él. Acá en Campana desaparecieron muchos", contó Cebrymsky, una
enfermera que acaba de jubilarse. La mujer nunca pudo establecer qué sucedió con su esposo. Tampoco recuperó su cuerpo. Tiene seis nietos.
En la sentencia se expuso que Bordisso fue "víctima de un delito aberrante cuya ejecución, si bien continuada, tuvo inicio en las circunstancias definidas por la ley laboral para atribuir la responsabilidad indemnizatoria del empleador". El denominado accidente in itinere, es aquel que se produce "en sitio ubicado en el itinerario comprendido entre el lugar de trabajo y su domicilio", según define el fallo.
Para justificar la condena a Siderca, la Corte provincial rechazó el planteo de la empresa referido a que el transcurso del tiempo y razones de seguridad jurídica hacían que la viuda perdiera el derecho a promover el reclamo. En relación con este punto, el Alto tribunal juzgó que el inicio del plazo de
prescripción se debe situar en la fecha de la sentencia civil que declaró el fallecimiento presunto por la desaparición forzada de Bordisso (18 de agosto de 1995) y no el momento en que el trabajador fue secuestrado (año 1977). A la vez, recordó que el inicio de la acción tendiente a la declaración de
fallecimiento presunto reglada por la ley 24.321 de Desaparición Forzada de Personas "es imprescriptible, por lo cual su promoción no se halla sujeta, como es lógico, a plazo alguno". "Lo señalo así, y más allá de la diversidad del ámbito de la acción, porque me parece evidente que aun tratándose, en este caso, de una disputa de intereses aparentemente singulares, no cabe prescindir del análisis de las circunstancias que revelan la presencia de un interés público, intenso y valioso, que reclama soluciones asentadas en la verdad y la justicia", puntualizó Kogan.
En el fallo se destaca el contexto histórico en el que se produjo el gravísimo hecho y se cuestiona la postura de la empresa. "La pretensión de la demandada, en fuga de la realidad -el contexto en que se situaron los hechos ventilados en la causa- configurada por una sociedad sumergida por los delitos más aberrantes, no es aceptable, y tanto menos cuando, ante la evidente confrontación axiológica, instala dogmáticamente la opción por la tutela de un interés patrimonial cuya entidad menor, en ese cuadro, se
exhibe algo más que evidente", escribió Kogan en su voto, al que adhirieron los demás ministros.
La causa se inició en noviembre de 1995, a partir de la demanda de la señora Cebrymsky contra Siderca SA en procura del cobro de las indemnizaciones por la muerte de su esposo al amparo de la ley 9688 de accidentes del trabajo, derogada parcialmente con posterioridad. El Tribunal del Trabajo de Campana
hizo lugar al reclamo. Pero Siderca presentó ante la Corte provincial recursos extraordinarios de nulidad e inaplicabilidad de la ley. La metalúrgica argumentó que la desaparición del obrero no constituyó un accidente in itinere debido a que la calificación de "forzosa" de la desaparición de Bordisso "pone de resalto que obedeció a causas extrañas al trabajo". Su planteo fue rechazado.
En su voto, la ministra Kogan no evaluó la posibilidad de que Siderca tuviera algún grado de complicidad con la desaparición del obrero, pero sí hizo especial hincapié en "la reticencia de la empleadora" a reconstruir el secuestro -seguido de muerte- ocurrido en la madrugada del 18 de junio de 1977. "Prefirió negar que Bordisso hubiere trabajado en aquella fecha y, consecuentemente, que hubiere egresado a las cinco horas del 18 de junio 1977 y, asimismo, luego de negar que la desaparición forzada del trabajador se hubiere producido 'en sitio ubicado en el itinerario comprendido entre el lugar de trabajo y su domicilio', argumentó que aquélla se produjo fuera del horario y aun del itinerario denunciado en la demanda", destacó Kogan.
El relato de compañeros de trabajo de Bordisso permitió descubrir la verdad.
En ese sentido, la Suprema Corte señala que declaraciones de testigos confirman que, "habiendo concluido la jornada de trabajo, Bordisso se retiró del establecimiento, para emprender el recorrido habitual a su domicilio, cual era: Avenida Mitre hasta la calle San Martín, y luego por ésta hasta
Ameghino, donde vivía", en la ciudad de Campana. Como cada día el trayecto lo emprendió en su bicicleta. Nunca llegó a destino.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-84001-2007-04-24.html

'A estas alturas promover el latifundio, el monocultivo y la plantación genéticamente modificada es añadir jorobas a las deformaciones estructurales ya existentes.'

EL SOL NO SALE POR EL NORTE *

*Por Jorge Gómez Barata
Altercom

Los Estados Unidos son un imperio. Nada les hará cambiar ni renunciar a su estilo de vida y, llegado el caso, son capaces de sacrificar al resto del planeta. Nadie debe hacerse ilusiones, matices y precisiones, aparte los biocombustibles, son una solución norteamericana, para los norteamericanos.

En Estados Unidos circulan más de 250 millones de automóviles. Incluyendo todos los vehículos motorizados terrestres son más de 300 000 000, más de uno por habitante y un promedio de más de tres por familia. Para sostener semejantes lujos, en sus tres cuartas partes irracionales y prescindibles, los norteamericanos consumen quinientos setenta millones de metros cúbicos de gasolina al año, en litros 570 000 000 000.
Los Estados Unidos no ignoran que al sustraer 100 millones de toneladas de maíz y otro tanto de soya del mercado de alimentos para dedicarlos a la producción de etanol y biodiesel, inevitablemente aumentaran los precios de los cereales, que arrastrarán consigo los costos de los derivados de la harina, los piensos, todos los tipos de carne, el pollo, los huevos y los productos lácteos; lo que ocurre es que no les importa.
Ese escenario de crecimiento explosivo, unilateral y desequilibrado de mercancías capaces de generar un efecto dominó, hará la subsistencia más cara.
Naturalmente, los ciudadanos de los países desarrollados donde existen legislaciones que obligan a equiparar los salarios y las prestaciones de la seguridad social con el costo de la vida, no sólo no tendrán problemas con el precio de los alimentos, sino que no se verán en la necesidad de sacrificar sus automóviles y sus muchachos podrán ir a la universidad en un 4+4 que consume combustible como un tanque de guerra.
El problema será para los países y las personas pobres que importan los alimentos y carecen de los ingresos necesarios para adquirirlos.
Según algunos ideólogos del optimismo, existe la peregrina posibilidad de que la subida de los precios de los alimentos exportados por los Estados Unidos y otros países desarrollados sea de tal magnitud que estimule y haga rentable la producción local en algunos países que cuentan con condiciones para ello. México, por ejemplo, pudiera volver a producir el maíz que necesita y que ahora importa.
No obstante, esa perspectiva no existe para los países africanos, algunos de América Latina y parte de Asia, donde más hambre se padece y no se dispone de la infraestructura, la tecnología y los financiamientos imprescindibles para intentar un despegue y donde tampoco existe el capital humano necesario para una empresa de tal envergadura y, en algunos casos, ni siquiera la tierra.
El desarrollo económico que pudiera permitir producir los alimentos necesarios o generar los recursos para adquirirlos es para África, algunos países de Centroamérica, y ciertas regiones poco favorecidas de Asia, como partes de Indonesia, Bangladesh, Filipinas y Asia Central, un proyecto añoso que requeriría de una cuantiosa y multilateral asistencia externa de largo aliento.
Doscientos años atrás Haití era la más próspera colonia del Nuevo Mundo y la azucarera de Europa a la que suministraba el ciento por ciento del azúcar y el café consumido y Potosí, en Bolivia, fundada en 1546, fue la primera ciudad americana que pasó de 150 000 habitantes. Hoy son los países más pobres del hemisferio.
Es una burla de inaudita crueldad sostener que la siembra de unas decenas de miles de hectáreas de caña para producir alcohol en Haití o soya para biodiesel en Bolivia, pudieran ser opciones de desarrollo. A estas alturas promover el latifundio, el monocultivo y la plantación genéticamente modificada es añadir jorobas a las deformaciones estructurales ya existentes.

Los países del Tercer Mundo no pueden alegar inocencia ni esperar generosidad o comprensión de Europa y los Estados Unidos, que ahora necesitan las tierras y el sol de los trópicos para cultivar un sucedáneo de la gasolina a la que son adictos.
Ojala no se permita a la oligarquía nativa aliada al imperio repetir la historia de Haití o del cerro de Potosí.

*Fuente: ALTERCOM. redaccion@altercom.org
http://www.altercom.org

Extracción de la piedra de la locura*

*Alejandra Pizarnik

Elles, les âmes (...), sont malades et elles souffrent
et nul ne leur porte remède;
elles sont blessées et brisés et nul ne les panse.
Ruysbroeck

La luz mala se ha avecinado y nada es cierto. Y si pienso en todo lo que leí acerca del espíritu... Cerré los ojos, vi cuerpos luminosos que giraban en la niebla, en el lugar de las ambiguas vecindades. No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas. El silencio, el silencio siempre, las monedas de oro del sueño.
Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.
Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mí conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juegas a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién?, ¿quién te ha ungido?, ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar.
Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.
De repente poseída por un funesto presentimiento de un viento negro que impide respirar, busqué el recuerdo de alguna alegría que me sirviera de escudo, o de arma de defensa, o aun de ataque. Parecía el Eclesiastés: busqué en todas mis memorias y nada, nada debajo de la aurora de dedos negros. Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar.
¿A qué hora empezó la desgracia? No quiero saber. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser de mí si nada rima con nada.
Te despeñas. Es el sinfín desesperante, igual y no obstante contrario a la noche de los cuerpos donde apenas un manantial cesa aparece otro que reanuda el fin de las aguas.
Sin el perdón de las aguas no puedo vivir. Sin el mármol final del cielo no puedo morir.
En ti es de noche. Pronto asistirás al animoso encabritarse del animal que eres. Corazón de la noche, habla.
Haberse muerto en quien se era y en quien se amaba, haberse y no haberse dado vuelta como un cielo tormentoso y celeste al mismo tiempo.
Hubiese querido más que esto y a la vez nada.
Va y viene diciéndose solo en solitario vaivén. Un perderse gota a gota el sentido de los días. Señuelos de conceptos. Trampas de vocales. La razón me muestra la salida del escenario donde levantaron una iglesia bajo la lluvia: la mujer-loba deposita a su vástago en el umbral y huye. Hay una luz tristísima de cirios acechados por un soplo maligno. Llora la niña loba.
Ningún dormido la oye. Todas las pestes y las plagas para los que duermen en paz.
Esta voz ávida venida de antiguos plañidos. Ingenuamente existes, te disfrazas de pequeña asesina, te das miedo frente al espejo. Hundirme en la tierra y que la tierra se cierre sobre mí. Éxtasis innoble. Tú sabes que te han humillado hasta cuando te mostraban el sol. Tú sabes que nunca sabrás defenderte, que sólo deseas presentarles el trofeo, quiero decir tu cadáver, y que se lo coman y se lo beban.
Las moradas del consuelo, la consagración de la inocencia, la alegría inadjetivable del cuerpo.
Si de pronto una pintura se anima y el niño florentino que miras ardientemente extiende una mano y te invita a permanecer a su lado en la terrible dicha de ser un objeto a mirar y admirar. No (dije), para ser dos hay que ser distintos. Yo estoy fuera del marco pero el modo de ofenderse es el mismo.
Briznas, muñecos sin cabeza, yo me llamo, yo me llamo toda la noche. Y en mi sueño un carromato de circo lleno de corsarios muertos en sus ataúdes. Un momento antes, con bellísimos atavíos y parches negros en el ojo, los capitanes saltaban de un bergantín a otro como olas, hermosos como soles.
De manera que soñé capitanes y ataúdes de colores deliciosos y ahora que tengo miedo a causa de todas las cosas que guardo, no un cofre de piratas, no un tesoro bien enterrado, sino cuantas cosas en movimiento, cuantas pequeñas figuras azules y doradas gesticulan y danzan (pero decir no dicen),
y luego está el espacio negro -déjate caer, déjate caer-, umbral de la más alta inocencia o tal vez tan sólo de la locura. Comprendo mi miedo a una rebelión de las pequeñas figuras azules y doradas. Alma partida, alma compartida, he vagado y errado tanto para fundar uniones con el niño pintado en tanto que objeto a contemplar, y no obstante, luego de analizar los colores y las formas, me encontré haciendo el amor con un muchacho viviente en el mismo momento que el del cuadro se desnudaba y me poseía detrás de mis párpados cerrados.
Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas celeste yo entro por su sonrisa yo hago mi casita en su lengua yo habito en la palma de su mano cierra sus dedos un polvo dorado un poco de sangre adiós oh adiós.
Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno a ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera. ¿Y qué puedes tú? sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.
No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.
Vendrás a mí con tu voz apenas coloreada por un acento que me hará evocar una puerta abierta, con la sombra de un pájaro de bello nombre, con lo que esa sombra deja en la memoria, con lo que permanece cuando avientan las cenizas de una joven muerta, con los trazos que duran en la hoja después de haber borrado un dibujo que representaba una casa, un árbol, el sol y un animal.
Si no vino es porque no vino. Es como hacer el otoño. Nada esperabas de su venida. Todo lo esperabas. Vida de tu sombra ¿qué quieres? Un transcurrir de fiesta delirante, un lenguaje sin límites, un naufragio en tus propias aguas, oh avara.
Cada hora, cada día, yo quisiera no tener que hablar. Figuras de cera los otros y sobre todo yo, que soy más otra que ellos. Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta.
Rápido, tu voz más oculta. Se transmuta, te transmite. Tanto que hacer y yo me deshago. Te excomulgan de ti. Sufro, luego no sé. En el sueño el rey moría de amor por mí. Aquí, pequeña mendiga, te inmunizan. ( Y aún tienes cara de niña; varios años más y no le caerás en gracia ni a los perros.)
mi cuerpo se abría al conocimiento de mi estar
y de mi ser confusos y difusos
mi cuerpo vibraba y respiraba
según un canto ahora olvidado
yo no era aún la fugitiva de la música
yo no sabía el lugar del tiempo
y el tiempo del lugar
en el amor yo me abría
y ritmaba los viejos gestos de la amante
heredera de la visión
de un jardín prohibido
La que soñó, la que fue soñada. Paisajes prodigiosos para la infancia más fiel. A falta de eso -que no es mucho-, la voz que injuria tiene razón.
La tenebrosa luminosidad de los sueños ahogados. Agua dolorosa.
El sueño demasiado tarde, los caballos blancos demasiado tarde, el haberme ido con una melodía demasiado tarde. La melodía pulsaba mi corazón y yo lloré la pérdida de mi único bien, alguien me vio llorando en el sueño y yo expliqué (dentro de lo posible), palabras buenas y seguras (dentro de lo
posible). Me adueñé de mi persona, la arranqué del hermoso delirio, la anonadé a fin de serenar el terror que alguien tenía a que me muriera en su casa.
¿Y yo? ¿A cuántos he salvado yo?
El haberme prosternado ante el sufrimiento de los demás, el haberme acallado en honor de los demás.
Retrocedía mi roja violencia elemental. El sexo a flor de corazón, la vía del éxtasis entre las piernas. Mi violencia de vientos rojos y de vientos negros. Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños.
Puertas del corazón, pero apaleado, veo un templo, tiemblo, ¿que pasa? No pasa. Yo presentía una escritura total. El animal palpitaba en mis brazos con rumores de órganos vivos, calor, corazón, respiración, todo musical y silencioso al mismo tiempo. ¿Qué significa traducirse en palabras? Y los
proyectos de perfección a largo plazo; medir cada día la probable elevación de mi espíritu, la desaparición de mis faltas gramaticales. Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar. La luz, el vino prohibido, los vértigos, ¿para
quién escribes? Ruinas de un templo olvidado. Si celebrar fuera posible.
Visión enlutada, desgarrada, de un jardín con estatuas rotas. Al filo de la madrugada los huesos te dolían. Tú te desgarras. Te lo prevengo y te lo previne. Tú te desarmas. Te lo digo, te lo dije. Tú te desnudas. Te desposees. Te desunes. Te lo predije. De pronto se deshizo: ningún nacimiento. Te llevas, te sobrellevas. Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado. Ahora tus despojos, recogerlos uno a uno, gran hastío, en dónde dejarlos. De haberla tenido cerca, hubiese vendido mi alma a cambio de
invisibilizarme. Ebria de mí, de la música, de los poemas, por qué no dije del agujero de ausencia. En un himno harapiento rodaba el llanto por mi cara. ¿Y por qué no dicen algo? ¿Y para qué este gran silencio?

*Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de abril de 1936, en una familia de inmigrantes de Europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y pintura con Juan Battle Planas. Vivió en París desde 1960 hasta 1964, en donde trabajó para la revista Cuadernos y algunas
editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Al volver a Buenos Aires, publicó tres de sus principales volúmenes, Los trabajos y las
noches, Extracción de la piedra de locura y El infierno musical, así como su trabajo en prosa La condesa sangrienta. En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright.
El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica psiquiátrica donde estaba internada, falleció de una sobredosis intencional de seconal.

*Fuente: http://www.abanico.edu.ar/2006/04/pizarnik.extraccion.htm

No Te Cambio*

*Alejandro Filio

Compañera, si me alejo un día,
una tarde, una mañana, un junio,
solo es momentánea la partida
no te escribo en despedida.
porque no levanto un muro

Llevo tu cintura bajo el brazo
brilla cada nota en cada aplauso.
Cura una canción cualquier ausencia
y aligera la impaciencia
de regreso hasta tu abrazo.

No te cambio por un verso,
una voz, una palabra,
eres parte de este intento
de estas manos, de esta causa.
Y no vale una tonada
más que el tono de tu cuerpo
cuando cae sobre la almohada
la tormenta de tu pelo.

Compañera, si despiertas una,
piensa que uno somos en silencio,
es la soledad buena fortuna
cuando brilla entre la espera
de quien prometió regreso.

No es esta verdad antagonismo
contra la verdad que nos ampara
no hay rivalidad, no existe el abismo
entre métricas y ritmos
y mi boca por tu espalda.

*Fuente: http://alejandro-filio.letras.terra.com.br/letras/130215/

Correo:

EN LA FERIA DEL LIBRO....*

SI TODO VA BIEN, EL VIERNES PRÓXIMO ESTAMOS UNA BANDADA DE SANTAFESINOS EN LA FERIA DEL LIBRO... ME DIJERON QUE NOS TOCA EL TURNO COMO A LAS CINCO DE LA TARDE, HABRÁ QUE VEER DÓNDE AHÍ DENTRO... LOS ESPERAMOS... DESDE YA, GRACIAS...

*UN ABRAZO... HORACIO C. ROSSI... terrazio@ciudad.com.ar

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

Enviar los escritos al correo: inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar

InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura

Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión los escritos que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas, solo verificar que un autor con nombre Y/o seudonimo , y una dirección personal de mail nos envia un trabajo.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis