ESTACIÓN MARCELO TINELLI.
INVENTREN
Un viaje de literatura y noticias por vías y estaciones abandonadas.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Estación Marcelo Tinelli
1*
El hombre se despertó temprano como en todos los días hábiles.
Se abriga ante el previsible frío de la calle.
Son 5 cuadras hasta el bar donde toma el café con leche con dos medialunas de manteca. Sus certezas llegan hasta el saber que cruzara la plaza haciendo crujir las hojas secas de plátano que tapizan la vereda y que ingresará a la estación de trenes para enfrentar lo imprevisible de cada viaje hacia su jornada laboral.
Hace la escala para desayunar. Entra y se sienta en su lugar habitual. A la izquierda el ventanal que da a la calle 25 de Mayo, Mira y lo encandila el reflejo de un sol amanecido en los autos y colectivos.
Enfrente y arriba de la heladera, se ve el televisor de 29 pulgadas perennemente prendido en las 18 horas diarias de apertura del bar.
En las mañanas esta sintonizado en crónica TV.
El hombre observa que todavía no llegaron los viejos parroquianos del bar.
Jubilados que pasan al menos 10 horas allí, y polemizan, y hablan de sucesos remotos como si hubieran pasado ayer mismo. Allí hay jubilados del ferrocarril. Alguno fue testigo de la compra de los ferrocarriles ingleses por Perón.
El hombre ve que es la hora de partir y entregarse a la incertidumbre de un viaje en el eléctrico hacia constitución. Desde hace tiempo ya, se da cuenta que consume buena parte de sus fuerzas en sobrevivir al viaje de ida y vuelta en el antiguo ferrocarril Roca.
Llega cansado a su trabajo, y se vuelve 11 horas después a su casa con la hazaña a cuestas de haber llegado enterito a recibir una sonrisa de su hija.
Se prepara mentalmente. Y mira uno de los 6 relojes que marcan la misma hora pero con distintos minutos. Es la hora. Hecha un último vistazo al televisor.
Titular y música característica de titulo catástrofe, letras grandes, fondo rojo.
“KIRCHNER cambio a Taselli por Tinelli”
La locutora con el fondo de la imagen de la plaza de mayo explica:
Le quitan la concesión a Metropolitano y se la dan a la UTE (unión transitoria de empresas, aclara el hombre para si mismo) de Ideas del Sur y el Movimiento Independiente de Jubilados y pensionados de Raúl Castells.
El hombre, se levanta igual y mira al gallego que desde el mostrador confirma con su cara que el también vio y escucho la misma noticia.
En eso ve entrar por la puerta de la ochava al viejo Telmo, con su andar cansado y sus pies que arrastran muchos años de decepciones.
-En este país puede pasar cualquier cosa en cualquier momento. -dice el hombre mientras que camina hacia la puerta
-No se queje, hombre –dice Telmo...
-Si Tinelli puede organizar la jaula de las locas que bailan, cantan y patinan, también puede hacer que usted viaje un poco mejor todos los días.
Hay que tener un poco de esperanza en la decisión del presidente. –Remata.
-La esperanza es lo último que se pierde. –contesta el hombre, que sale y se pierde en sus propios pasos ya invisibles rumbo a la estación de Temperley.
*De Eduardo F. Coiro inventivasocial(arroba)hotmail.com
2*
-A Martín Rébora
La madrugada, fría y ventosa, se hacía sentir inexpugnable dentro de los sucios talleres ferroviarios. Marcos Reed, camarógrafo free-lance, sabía que aquella misteriosa incursión que planeara este singular productor televisivo, quien ya le consiguiera varias "changuitas", sería algo inusual (filmar las villas miseria cercanas al Dock Sud, ¿a quién se le pudo haber ocurrido?). Pero nada le hacía prever lo que se avecinaba, más allá de la vetusta locomotora diesel, con un potente faro que horadaba la noche.
El productor se llamaba Luis Quintana, sus amigos le decían "Droopy" (aquel personaje animado que solían proyectar junto con Tom & Jerry), porque siempre aparecía en todos lados, y era un loco de la guerra. Mucho más que Marcos, lo cual ya era mucho decir. Había conseguido recién un par de días antes -y vaya a saber dónde- el contacto para realizar aquella travesía, únicamente de noche, a fin de realizar las tomas iniciales para una serie de documentales referidos a la marginalidad urbana. El asunto olía un tanto turbio, ya que tampoco quedaba claro a nombre de quién operaba tal ramal, escondido y casi clandestino; pero Marcos no se acobardó por eso. Muy por el contrario, el detalle le daba la incursión un sabor muy excitante.
Gastón Robles era el nombre del maquinista, quien puso un par de ineludibles condiciones al momento de partir: que jamás lo enfocaran con la cámara, y que su identidad nunca fuese revelada. "Me juego el laburo, ¿viste?", fue su único y monolítico argumento.
Eran pasadas las dos cuando la locomotora se puso en marcha, rumbo a las antiguas refinerías del Dock, rechinando aguda sobre los rieles, cuyo mantenimiento se adivinaba casi nulo. Remolcaba tres vagones, uno cargado y dos vacíos. Marcos y Droopy no quisieron preguntar nada al respecto. Pero al acercarse a los cambios de vías cercanos al Riachuelo, Robles les pidió que se agacharan dentro de la cabina de la locomotora, no fuera cosa que alguien los viera. "¿Quién, a esta hora y con tan poca luz, en este lugar de mierda?", pensó Marcos, pero no emitió opinión.
En la semipenumbra, Quintana y Reed alcanzaron a divisar los irregulares emplazamientos del caserío, levantado a la vera misma de la vía, con apenas unos centímetros de distancia entre las precarias paredes de cartón y chapa y el paso de la locomotora, que aunque disminuyese la velocidad, atravesaba aquel corredor conteniendo el aliento.
-¿Cómo pueden vivir así? -, llegó a decir Droopy, incapaz de comprender dónde se encontraban.
-¿Cómo quiere que vivan? -, respondió Robles, como si la respuesta fuese obvia. -Han ido llegando en oleadas, sin preocuparse por si había lugar para ellos acá o no. Y fueron levantando estas casuchas donde pudieron. Mire, a veces las ponen tan cerca de la vía, que cuando vuelvo cargado, y los vagones se bambolean, más de una vez me llevé puesta una pared y arrastré todo lo que venía atrás.
-¿Gente también? -, exclamó Marcos, ahogado por la impresión.
-No. Cuando arrastro casillas no. Pero también me ha pasado que de pronto se abra una puerta que da a la vía, y aparezca delante de mí alguna persona. Imaginesé: un viejo, un anciano, que ya no puede orientarse ni siquiera dentro de su propia casa, se levanta de noche, necesita ir al baño, tantea a oscuras las paredes, llega hasta la puerta, abre. Pero resulta que se equivocó. Que la puerta que daba a la letrina común era la otra. Y sale a la vía, a ese pasillito que se forma ahí al costado, en el momento justo en que paso yo. Entonces las luces lo encandilan, y la sorpresa es tan grande que no puede reaccionar, ni amaga a tirarse dentro de la casilla. Y "me lo llevo puesto".
-No me joda. -, sonrió Marcos, sin poder creer lo que le cuentan.
-Es la pura verdad -, afirmó Robles, mirándolo de costado, un tanto ofendido. -Si quiere le cuento pelotudeces que se cuentan por acá para que pongan en el programa, pero me parece más justo que les diga lo que vivo cada vez que vengo, ¿no?
-Seguro, amigazo, seguro -, terció Droopy, palmeándole el hombro a Marcos para que se calle y escuche, sin arruinarle semejante fuente de información.
La visión del pasillo a través del parabrisas de la locomotora, encajonando la vía, parecía de película; de terror, por supuesto. La sola posibilidad de que se abriese alguna puerta y alguien apareciera delante de ellos de improviso, a Marcos lo llenaba de espanto. Supuso que podría sentir algo de adrenalina al estar inmerso dentro de algo "clandestino", pero esto superaba cualquier clase de expectativa.
De pronto, le pareció que aquel tren nocturno aparecía en medio de la noche como una irrupción infernal, casi de otro mundo, que quizá sirviera como "cuento del Cuco" para asustar a los críos que vivían en aquel lugar y mandarlos a la cama, impregnados por el temor de levantarse en medio de la noche. La idea le hizo sentir escalofríos, pero no por eso dejó de filmar algunas escenas de aquella vía encajonada, quizá para ilustrar los títulos del documental.
Una vez que traspusieron aquel villorrio, continuaron la marcha hacia el Dock. Los contraluces de la madrugada resultaban siniestros. Y el viento, cada vez más helado, no ayudaba a que pudiesen sentirse a resguardo del paisaje. El silencio se abatió sobre ellos sin piedad, apenas fragmentado por los sorbidos sobre la bombilla del mate, que circulaba de mano en mano; amargo, por supuesto, y cebado con inusual destreza por Robles, mientras continuaba operando la palanca del acelerador de la locomotora.
Finalmente, luego de atravesar un ralo descampado, y oliendo el característico aroma putrefacto del Riachuelo, ingresaron en un ámbito mucho más pesadillesco que el anterior. Las construcciones ya no eran desiguales, sino que parecían armadas por opacos bloques de material, aunque éstos no parecieran ser muy sólidos. Apenas se recortaba alguna torre, último vestigio de las refinerías que solía haber desperdigadas por la zona, antiguo reducto industrial. Las borrosas siluetas estremecían gradualmente a Marcos -imposibilitado de filmar a causa de la escasa luz reinante-, aunque ninguno de los dos se animase a decir nada.
-¿Dónde estamos? -, consiguió decir Droopy, venciendo sus recientes temores.
-Supongo que para los planos de la Municipalidad esta zona ni siquiera está urbanizada -, comentó Robles. -Los vecinos la llaman "Villa Batería", porque la construyeron como todas, con materiales en desuso. Y como acá hubo una fábrica de baterías eléctricas, los bloques de las casillas son baterías en desuso.
Marcos y Droopy se miraron con espanto.
-¿Y la contaminación? -, preguntaron al unísono.
-¿Qué contaminación? -, repreguntó el maquinista. -Los que viven en este lugar ni siquiera saben que esa palabra existe.
"¿Sabrán que ellos mismos existen?", se estremeció Marcos. Y la sola idea de imaginar la clase de gente que pudiese vivir en un lugar así, expuesta a los venenos y las radiaciones, desarrollando quizá hasta mutaciones inconcebibles, le generó náuseas. "¿Se sentirán desahuciados, o tampoco sabrán lo que ese concepto signifique?".
El panorama resultaba casi dantesco, aunque quizá se mostrase potenciado por la desbordante imaginación de aquellos dos hombres, temerosos de ver aparecer entre los montones apilados de baterías corroídas cualquier silueta que pareciese deformada, hasta incluso teñida de verde y con algún ojo de más.
Robles avanzó un centenar de metros más y detuvo la formación, haciendo chirriar los frenos. Delante de ellos se extendían las oscuras y aceitosas aguas del Riachuelo, abundantes en petróleo, carentes de vida alguna. Se hallaban cercanos a la desembocadura en el Río de la Plata; aquella zona era custodiada por la Prefectura Naval. Aquel era el destino final de Robles.
-Pueden bajar y trabajar tranquilos -, les informó. -Yo tengo que esperar a que dentro de un rato arribe un cargamento, hacemos el intercambio de mercadería, y nos volvemos por donde vinimos.
-¿Cómo lo traen? -, preguntó Marcos, aunque al terminar la frase sabía que había preguntado una obviedad.
-En barco -, masculló el maquinista, mirándolo de costado, casi apenado ante su ignorancia.
Indagar acerca de la legalidad de aquel cargamento resultaba casi una broma de mal gusto. Droopy le hizo una seña, y ambos descendieron de la cabina, transportando el equipo portátil de filmación, mientras Robles encendía un Particulares.
-Estamos en pedo si pensamos hacer alguna toma en este lugar -, le advirtió. -Y más en pedo estamos por haber venido sin chequear en detalle las características del lugar.
-Ese es tu trabajo -, se atajó Marcos.
-Ya lo sé, pero el Gordo me tenía repodrido con que tenía que traerle algo pronto para elaborar el programa piloto. Ni se me ocurrió que nos íbamos a encontrar con esto.
-¿Y por qué no se lo vendemos a alguno de estos tipos que hacen periodismo de investigación?
-Porque necesitamos algo más que esto para hacer una denuncia, boludo. Y porque con esa VHS no vamos muy lejos con el anonimato.
Marcos miró la cámara que transportaba en la diestra y volvió a preguntarse qué clase de tomas podrían hacer con esa luz, sin quitarle "naturalidad" al paisaje cuando proyectaran los flashes de los focos que cargaba en la mochila. "¿Qué estarán contrabandeando?", se preguntó. Aunque la respuesta tenía el mismo grado de certeza que preguntarse acerca del origen y el destino final del alma humana: cualquier opinión era válida.
Hicieron un breve rodeo, sin alejarse demasiado de la locomotora. El lugar les generaba bastante aprensión, casi como si hubiesen penetrado en una casa abandonada, famosa en el discurso de los vecinos por encontrarse embrujada. Utilizaron la escasa luz de un foco de alumbrado para filmar apenas un rincón de esa lúgubre villa, sintiéndose vigilados por ocultos e insomnes ojos. Sabían que cualquier material que llevasen sería descartado de plano en la "isla de edición", pero preferían mantenerse ocupados antes que reconocerse transitando por aquel lugar. Y menos aún pensar que los acechaban los cuatreros.
La barcaza arribó a la media hora, piloteada por un marinero hosco y extranjero. Descendieron cuatro hombres, gruesos e inexpresivos, que los miraron con recelo. Marcos apagó la cámara de inmediato, intimidado por aquellas miradas. Pasaron junto a ellos y abrieron las puertas del único vagón cargado. Las cajas en su interior carecían de sellados o carteles, al igual que las que comenzaron a bajar de la barcaza. Robles se sumó a la tarea; quizá también recibiese un porcentaje, aventuró Marcos.
Y de pronto, la idea lo asaltó con tal claridad que le resultó la mayor obviedad que pudiese habérsele ocurrido en toda la noche. Sólo faltaba que los misteriosos habitantes de aquel lugar les armaran un piquete con las ruinas de antiguos chasis de automóviles sobre los rieles, para que la escena completa fuese el fiel reflejo de la cruel pauperización a la que los sucesivos gobiernos habían llevado al país. Un sistema carcomido por la corrupción, una población indigente y al borde de la muerte, un horizonte oscuro y sin atisbo alguno de futuro. La sensación de náuseas regresó casi con mayor énfasis.
Entonces volvió a encender la cámara, sin que nadie lo notase -ni siquiera Droopy, absorto en el monótono ir y venir de los changarines-, y filmó como al descuido, sin llevarse la cámara al hombro, apenas enfocando desde la cadera, ignorando a ciencia cierta si alguna imagen podría llegar a tomar la película, pero con el corazón desbordante de indignación. Deseoso de testimoniar algo, aunque supiera que no sirviese para nada, salvo para llegar a dormir tranquilo el resto de las noches por venir.
*De Aldima. licaldima@yahoo.com.ar
Miércoles, 23 de Mayo de 2007
Modelos de gestión*
*Por Alfredo Zaiat
La mayoría de las iniciativas que el Gobierno tomó con las privatizadas tiene ese sabor agridulce de avanzar sobre situaciones insostenibles, pero sin cambiar el funcionamiento de un sistema que ha probado ser un gran negocio para los privados con resultados pésimos para los usuarios. El retiro de la concesión de los ramales Roca y Belgrano Sur a Sergio Taselli es un ejemplo de esa política. Puede ser que esa estrategia haya sido la posible en estos cuatro años de reconstrucción. También puede ser que la estatización no sea una de las principales demandas de la sociedad. O, simplemente, puede ser que el Gobierno tenga una política gradualista, conservadora, que reacciona cuando se produce un estallido, como el de Constitución, o la relación con el grupo privado no tiene retorno. El modelo estatal “puro” de gestión de servicios públicos en Argentina, que tuvo su esplendor en las décadas del ’60 y ’70, en coincidencia con la corriente mundial de predominio del Estado de Bienestar, entró en crisis en los ochenta. Desinversión, corrupción y deterioro de la infraestructura derivaron en una caída en la eficiencia y en la provisión de mediocres servicios. Ese cuadro allanó el camino para el modelo privado “puro” en la década siguiente, proceso que se desarrolló en un contexto internacional de preponderancia del neoliberalismo. Esta etapa se caracterizó por una inversión focalizada en nichos rentables, corrupción, tarifas dolarizadas, incumplimientos de contratos y crisis en la calidad del servicio. Un esquema que reveló sus límites con la debacle del 2001, con la pesificación y el congelamiento de tarifas. Desde entonces no ha emergido un nuevo modelo de gestión, sino arrebatos según las circunstancias, con inversiones para expansión orientadas por el Estado a través de controvertidos fondos fiduciarios. Pelea con Macri: estatización de Correo; conflicto con Suez: estatización de Aguas; enfrentamiento con petroleras: creación de Enarsa; rebelión de pasajeros: caída de la concesión de trenes de Taselli; incumplimientos: canje de deuda por acciones en Aeropuertos Argentina 2000 y Aerolíneas Argentinas; y puja con multinacionales: “argentinización” de los grupos de control. Frente a esa ecléctica política, con resultados diversos, se requiere construir otro modelo de gestión, ni estatista ni privatista “puros”, sino uno donde la propiedad y gestión de la infraestructura y de todos los bienes sean estatales en un esquema de gestión y control social, con un directorio donde participan el Estado, el sindicato, usuarios, operadores privados y la industria proveedora. Los trenes serían un interesante caso para probarlo.
*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/85399-27413-2007-05-23.html
Cartoneros en contacto*
Noemí es delegada del Tren Blanco y organiza a sus compañeros vía SMS con un celular encontrado en la basura. Su teléfono equivale a la venta de tres bolsas de papel o cinco de diarios.
video.01
NOEMI. De José León Suárez a Colegiales, comunicada por SMS.
Por 55 Ciudades. Especial para Clarín.com
tecnocultura@tecnocultura2007.com.ar
FICHA PERSONAL
Noemí Pereyra, 39 años.
Es cartonera y delegada de uno de los 4 furgones del Tren Blanco.
Vive con sus hijos Leandro, Florencia y Daniela en José León Suárez.
Quedó viuda el año pasado.
Su zona de recolección es Colegiales. Ahí se encontró un celular, en una de las bolsas de basura. Con él se mantiene comunicada con los otros cartoneros, mayormente por SMS.
Gana entre 600 y 700 pesos por mes. Gasta 15 pesos por semana en tarjetas con crédito para el celular.
CIRUJEO MEDIATICO
El negocio de los cartones genera 500 millones de pesos al año. Los recolectores son la base de la pirámide del reciclado urbano pero, claro, de este negocio sólo reciben una sexta parte de las ganancias entre todos. El ejército de desempleados que se dedica a separar materiales reciclables es, desde su debut en la urbe de la post crisis, carne para los medios. "Los vecinos porteños estaban bastante impactados por la imagen de los cartoneros que empezaban a cruzarse cotidianamente en las calles y esto fue detectado por los medios como un tema que podía vendérseles bastante bien", opina la
socióloga Grisel Adissi, autora de "El fenómeno cartoneros en los medios gráficos porteños - La construcción de un nuevo sujeto/objeto histórico", un informe sobre cartoneros como fenómeno
mediático hecho para la Universidad de Buenos Aires. Según Grisel, los medios recogieron la necesidad de los vecinos de conseguir una explicación acerca de este nuevo grupo social que pobló las calles. Como encargados de mostrar estas realidades, poblaron la pantalla de notas sobre cartoneros de todo tipo, en especial, cuando se trató de historias de vida o con un tinte melancólico.
Emiliano Fernández era productor del programa Punto.doc en la época en que la investigación periodística televisada se nutría sin parar de los informes sobre cartoneros (hoy reemplazados con descaro por los fumadores de paco).
"Sea cual fuere el tratamiento que se le daba al tema, no dejaba de atraer la atención del público masivo y de clase media. Sobre todo porque se trataba de personajes que convivían en las calles de la ciudad con ellos.
Era como si la pobreza hubiese salido de las villas miseria y se codeara como nunca con la clase media", dice. Por su parte, Mónica Zavala, de la Organización Periodismo Social, opina que "en medios, y especialmente en TV, todo lo que sea malo o feo es más atractivo, pero lo cierto es que es una
realidad que se debía reflejar para poder entenderla".
En el extenso listado de apariciones mediáticas (casos, reportajes emotivos, políticos haciendo declaraciones polémicas) los cartoneros tuvieron un momento de alta aceptación de la opinión pública cuando llegaron con su Tren Blanco hasta Tucumán llevando alimentos, remedios, ropa y juguetes a un
comedor necesitado. Para los medios, la consigna fue efectiva: eran pobres ayudando a otros pobres.
Adissi resume la postura de los medios frente a la realidad que protagonizan los cartoneros diciendo que en la mayoría de los casos, los medios apelan a "una principal estrategia comunicativa: la pregnancia casi absoluta del discurso del sufrimiento para que ellos nos cuenten sus historias".
Escala Noemí
Un celular como el de Noemí, que no proviene del circuito oficial (encontrado por otro cartonero que lo vende a sus compañeros, usado y revendido) equivale a la venta de 3 bolsas de papel blanco (el más caro, que cotiza en el mercado entre 0,10 y 0,14 centavos el kilo) o de 5 bolsas de diarios (0,04 centavos el kilo).
Votar con un dedo
El aumento de los programas de televisión que demandan la participación del público en su desarrollo vino de la mano de una nueva herramienta de recaudación, que pronto relevó de su lugar hegemónico a la publicidad como fuente número uno. Se trata de los votos telefónicos -llamadas y mensajes de
texto-, tan activos y renombrados en las instancias finales de todos los programas que optaron por el formato concurso -pero también en los que tienen algún segmento de interacción con el público-, siendo Gran Hermano y ShowMatch (en su formato Bailando por un sueño) los más conocidos y populares. Sin ir más lejos, entre las muchas noticias que generó la final de Gran Hermano, trascendió el dato de los casi 3,7 millones de llamados que se recibieron para condecorar a Marianela como la ganadora.
El sistema de voto telefónico se divide en las modalidades: SMS, la más utilizada a $0,50 más IVA, llamada desde celular (la que se reconoce por el asterisco más el número) y llamados desde línea fija. Las ganancias se reparten entre las empresas telefónicas, los canales, las productoras y las
empresas de telecomunicaciones que, entre otras cosas, brindan el software necesario (como Telinfor o Movifun, asociada a Ideas del Sur e impulsora del mobile commerce) para llevar a cabo este sistema de participación que estratégicamente alimenta la tendencia televisiva de otorgarle al público estatuto de definidor del devenir de una competencia masiva.
Pero además, los mismos canales aprovechan esta nueva forma de consumo por medio del celular. Telefe Móvil es una apuesta dirigida específicamente a detallar todos los servicios y contenidos de diversos programas a los que se puede acceder vía celular. En el caso de Gran Hermano, todavía pueden
descargarse ringtones, temas musicales que surgieron del programa, wallpapers y otros contenidos.
No llama la atención: mientras la candidata Hillary Clinton lanzó el proyecto de extender su campaña y seducir a futuros votantes por medio de mensajes de texto, la televisión va más allá en su propuesta de conducta cívica-mediática: llama a su público a votar con un dedo.
*FUENTE: CLARÍN.
http://www.clarin.com/diario/2007/05/22/conexiones/t-01423132.htm
Tren*
El tren era el de todos los días a la tardecita, pero venía moroso, como sensible al paisaje.
Yo iba a comprar algo por encargo de mi madre.
Era suave el momento, como si el rodar fuera cariño en los lúbricos rieles. Subí, y me puse a atrapar el recuerdo más antiguo, el primero de mi vida. El tren se retardaba tanto que encontré en mi memoria un olor maternal: leche calentada, alcohol encendido. Esto hasta la primera parada: Haedo. Después recordé mis juegos pueriles y ya iba hacia la adolescencia, cuando Ramos Mejía me ofreció una calle sombrosa y romántica, con su niña dispuesta al noviazgo. allí mismo me casé, después de visitar y conocer a sus padres y al patio de su casa, casi andaluz. Ya salíamos de la iglesia del pueblo, cuando oí tocar la campana; el tren proseguía el viaje. Me despedí y, como soy muy ágil, lo alcancé. Fui a dar a Ciudadela, donde mis esfuerzos querían horadar un pasado quizá imposible de resucitar en el recuerdo.
El jefe de estación, que era amigo, acudió para decirme que aguardara buenas nuevas, pues mi esposa me enviaba un telegrama anunciándolas. Yo pugnaba por encontrar un terror infantil (pues los tuve), que fuera anterior al recuerdo de la leche calentada y del alcohol. En eso llegamos a Liniers.
Allí, en esa parada tan abundante en tiempo presente, que ofrece el ferrocarril Oeste, pude ser alcanzado por mi esposa que traía los mellizos vestidos con ropas caseras. Bajamos y, en una de las resplandecientes tiendas que tiene Liniers, los proveímos de ropas standard pero elegantes, y también de buenas carteras de escolares y libros. En seguida alcanzamos el mismo tren en que íbamos y quese había demorado mucho, porque antes había otro tren descargando leche. Mi mujer se quedó en Liniers, pero, ya en el tren, gustaba de ver a mis hijos tan floridos y robustos hablando de foot-ball y haciendo los chistes que la juventud cree inaugurar. Pero en Flores me aguardaba lo inconcebible; una demora por un choque con vagones y un accidente en un paso a nivel. El jefe de la estación de Liniers, que me conocía, se puso en comunicación telegráfica con el de Flores. Me anunciaban malas noticias. Mi mujer había muerto, y el cortejo fúnebre trataría de alcanzar el tren que estaba detenido en esta última estación. Me bajé atribulado, sin poder enterar de nada a mis hijos, a quienes había mandado adelante para que bajaran en Caballito, donde estaba la escuela.
en compañia de unos parientes y allegados, enterramos a mi mujer en el cementerio de Flores, y una sencilla cruz de hierro nombra e indica el lugar de su detención invisible. Cuando volvimos a Flores, todavía encontramos el tren que nos acompañara en tan felices y aciagas andanzas. Me despedí en el Once de mis parientes políticos y, pensando en mis pobres chicos huérfanos y en mi esposa difunta, fui como un sonánbulo a la "Compañia de Seguros", donde trabajaba. No encontré el lugar.
Preguntando a los más ancianos de las inmediaciones, me enteré que habían demolido hacía tiempo la casa de la "Compañia de Seguros". En su lugar se erigía un edificiode veinticinco pisos. Me dijeron que era un ministerio donde todo era inseguridad, desde los empleos hasta los decretos. Me metí en un ascensor y, ya en el piso veinticinco, busqué furioso una ventana y me arrojé a la calle. Fui a dar al follaje de un árbol coposo, de hojas y ramas como de higuera algodonada. Mi carne, que ya se iba a estrellar, se dispersó en recuerdos. La bandada de recuerdos, junto con mi cuerpo, llegó hasta mi madre. "¿A que no recordaste lo que te encargué?", dijo mi madre, al tiempo que hacía un ademán de amenaza cómica: "Tienes cabeza de pájaro"
* de Santiago Dabove, incluido en "La muerte y su traje".
Buenos Aires, Alcántara. Edición de 1961. (págs 137-138)
Entrevista a Nina Pelozo
"Kirchner va a terminar como De la Rúa "
La entrevista fue en su casa de Lomas de Zamora, ubicada en el primer piso de la sede del Movimiento Independiente de Jubilados y Pensionados. Mientras nos preparábamos para la charla, Nina pasaba el trapo al piso. En otro sector, algunas personas aprendían computación, otras cursaban la primaria
para adultos, y en la plata baja, Raúl Castells, daba una charla para un grupo de trabajadores. "No es que dejamos lo político para bailar en un certamen. Esta una decisión política que hemos tomado desde nuestra organización y estamos ahí, diciendo: 'apoyo a la lucha de los docentes o del pueblo santacruceño", dice Nina.
la gente automáticamente aplaudiendo que Nina vaya a bailar. Esa fue la resolución, digamos.
* Si tiene problemas para visualizar este video actualice aquí su versión de Windows Media Player a la versión 7 o posterior.
*Magela Demarco mdemarco@claringlobal.com.ar
*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/05/23/conexiones/t-01423842.htm
Correo:
El proceso de concesionamiento ferroviario*
Es de los más bochornosos que ha habido. Y lo peor hecho con la complicidad de los gremios ferroviarios y el aval de las Comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones, que avalo medida por medida de todo lo actuado por el ejecutivo. Creo que el único que se salva, pese a que no pienso como el fue el
Diputado Natale. Estamos en el horno. Es cierto lo de Bavio. Tengo otra historia peor y con mal final. Hay mucho de eso en mis entrañas. Por las complicidades y sobre todo por la miserabilidad. Hay Patria mía dicen que dijo Belgrano (que le tomaba la leche al gato También) antes de morir. Fraternalmente. Empecemos de nuevo
*Alfredo Armando Aguirre. choloar@rocketmail.com
De coletrenes, autoporrieles o ferrobuses*
Caro fratello: A riaz de la iniciativa de los vecinos de Bavio y adyacencias de hacer correr un
coletren, quiero hacerte participe de una suerte de incunable, que demuestra como las iniciativas tardan
tanto tiempo en implementarse. Tengo una historia mas detallada de esta tecnologia. Pero lo primero es lo primero.
*
AUTORRIELES. ¿S O L U C I ÓN?
"( Railbus solution?)
*por Alfredo Armando Aguirre choloar@rocketmail.com
Publicado por "La Reforma", de General Pico, La Pampa,
Argentina, el miercoles 28 de diciembre de 1977
REALICO, (DNA) - El Licenciado Alfredo Aguirre de quien nos ocupamos, en otras oportunidades y
transcribimos sus notas, Todas de indudable interés y actualidad referidas a tematica argentina futura
especialmente la región centro del país, propugnando la descentralización y a Realicó o su región, como
lugar ideal para la futura capital de nuestro país.
Continuando ahora con estas notas del Licenciado Alfredo Aguirre, publicamos su mas reciente trabajo,
referido al problema del transporte ferroviario y sus posibles soluciones y dice Aguirre:
"La búsqueda del aprovechamiento integral de los recursos del país requiere la utilización de
metodologías que hasta ahora han permanecido en la esfera de los iniciados. En el terreno conceptual
sigue buscando espacio el término Regionalismo: desde las perspectivas de la regionalización se toma una
apreciación distinta de problemáticas , locales o provinciales. Algún día efectuaremos la diferenciación
entre los términos "localismo", "provincialismo" y regionalismo".
"Por cuanto consideramos a La Pampa como un espacio integrador, nos parece que su problemática tiene un fuerte acento regional. Cualquier problema de La Pampa tiene consecuencias regionales. Cualquier solución para La Pampa es una solución regional. Desde esta óptica es posible visualizar problemas en forma distinta. Lo regional implica traspasar los limites provinciales y considerar que existen zonas aledañas con una problemática común. De la acción mancomunada de las autoridades competentes podría surgir una respuesta, a los problemas regionales....
.."Pero el problema que aquí nos detiene es el transporte. Considerada la región (La Pampa y sus adyacencias) como un área de integración, los transportes juegan un papel esencial, ya que es a través de sus medios por donde circulan personas, bienes y correspondencia.
Al presentar tiempo atrás un plan de investigación sobre transporte en La Pampa (aprobado por la subsecretaria de Ciencias y Tecnología) (Nota aclaratoria este plan se pesento con anterioridad al 24/03/76) dedicamos parte de ese plan a las Tecnologías no convencionales Ya para ese
entonces estábamos convencidos que, las falencias de transportes detectadas, en realidad creaban
condiciones favorables para la adopción de tecnologías en el transporte. De una de ellas, a los Autorrieles nos estamos refiriendo, que alguna vez participamos al amigo Dante Barotto de General Pico."
"El Autorriel no es más que un ómnibus puesto en la vía, como se ve tecnología que no representa mayores problemas en lo que hace a costos (que tanto preocupa para todo emprendimiento económico) El año pasado una revista especializada en el tema, realizó un exhaustivo estudio sobre costos del autorriel o autotransporte. De ese estudio sacamos una conclusión para nuestro trabajo: los gastos de neumáticos son el 18 por ciento del total. En consecuencia podríamos inferir que un autorriel al no usar el neumático
estaría en una situación de ventaja. Este medio intermedio entre el ferrocarril y el autotransporte no
ha tenido aplicación masiva en el país, aunque existen antecedentes del servicio en la ciudad de La Plata, en la Base Naval Puerto Belgrano. Sin embargo, en la época que se desarrollaban estos servicios, la
tecnología automotriz en el país estaba aún en sus inicios".
"Desde hace varias décadas - por un cúmulo de razones los servicios de pasajeros ferroviarios, han sido
causa del déficits en los ferrocarriles. De esta manera no habría de sorprender, que cuando se
decidiera disminuir ese déficit, se procediera la cancelar esos servicios que cumplían, la mayoría de
las veces, funciones de fomento. "
Mas amigo de proponer soluciones, que de exponer problemas, hemos constatado los innumerables
inconvenientes que se han ocasionaba con la eliminación de servicios. Nos parece que una de las
vías de solución es el servicio de Autorrieles en el caso de la región que nos ocupa".
"Se podría pensar que estamos sugiriendo que Ferrocarriles Argentinos instale servicios de este
tipo, desde ya adelantamos que, lejos de esa propuesta lo que entendemos que, los intereses privados locales podrían emprender este tipo de empresa, Hay dos aspectos que facilitan ( al menos en el plano teórico) esta solución: a) Por un lado que la infraestructura ferroviaria en la zona continua en actividad para los servicios de carga con lo cual la vía se encuentra limpia y, b) la reciente medida de Ferrocarriles Argentinos- de permitir a los usuarios, que utilicen vagones de propiedad privada (medida que entendemos tendrá importantes repercusiones).
En consecuencia si la infraestructura de la vía esta en servicio y si es posible la circulación de vagones
de propiedad privada, no encontraríamos ningún tipo de impedimento para que se analice la posibilidad de poner en práctica esta propuesta. Pensamos que la actividad privada puede llevarla a cabo aunque existe una figura alternativa. En virtud de la Ley de Cooperativas, por el Art. 1° de la misma, se pueden
constituir Cooperativas con participación estatal por razones de fomento. En este caso autoridades
(Nacionales, provinciales ¿Por que no interprovinciales o municipales?) podrían proponer a
las fuerzas vivas de la zona, la conformación de Cooperativas para administrar los servicios del
Autorriel.
Con estas organizaciones (que prevé ,un mecanismo de rescate de capitales por parte del sector privado una vez que el sector estatal cumplió con su papel de promoción) se evitaría caer en excesos de tipo
estatizantes y se daría autonomía en la administración y prestación del servicios
Sociedad Rural de Rivadavia via expresaba su preocupación , ante la autoridad ferroviaria , por la
cancelación de servicios. Estimamos que el análisis de esta hipótesis, como de otras similares, podría ser la respuesta a una inquietud que, como la de la Sociedad Rural de Rivadavia hemos recepcionado en muchos puntos de la geografía nacional".
Nota: Publicado por "La Reforma", de General Pico, La Pampa, Argentina,
el miercoles 28 de diciembre de 1977.
Alfredo Armando Aguirre. choloar@rocketmail.com
Página personal: http://choloar.tripod.com/choloar.html
Mi Blog - Bitácora: http://choloar.tripod.com/Alfredo_Aguirre/
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión los escritos que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas, solo verificar que un autor con nombre Y/o seudonimo , y una dirección personal de mail nos envia un trabajo.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.
Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura

Meneame
del.icio.us
hola marcelo soy Belen queria saber si tu hija participa en patito feo y quiero saber como se llama su personaje y como se llama ella tambien y cuantos años tiene y de que grupo es de las divinas o de las populares
chau la que te escribio te quiere mucho Belen
BeLeN | 19-01-2008 - 19:00:02 GMT 1 #
como entro en la pelicula de tineli
emanuel | 26-03-2009 - 02:19:34 GMT 1 #