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BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

31/08/2007 GMT 1

COMO UNA TEMPESTAD

urbanopowell @ 13:33

Como una tempestad...

Desmontar el mundo*
30/08/07

*Por Alberto Morlachetti

(APE).- Walter Benjamin describía el progreso como una tempestad que llevaba la Historia hacia la catástrofe. Theodor Adorno -en el mismo sentido y en plena guerra mundial- observaba que el nazismo no es una recaída a un tiempo de barbarie ancestral, sino producto de una dialéctica negativa de la propia civilización occidental y que el desarrollo industrial y técnico se transformaba en regresión social y humana.
Adorno y Horkheimer dirigían sobre el mundo una mirada melancólica y sombría. Creían que todas las relaciones humanas y sociales se transformaban en relaciones mercantiles y la cultura en un producto industrial de consumo. En los años cincuenta, Adorno escribía que el nazismo vivía todavía y subrayaba que la amenaza no era -a sus ojos- la de una vuelta del fascismo contra la democracia, sino más bien la de una supervivencia del fascismo en la democracia.
En plena crisis económica de 2002, el pequeño Diego había sido retratado por el diario La Nación como una de las imágenes “estelares” de la pobreza y la desnutrición en Quitilipi, provincia del Chaco. A cinco años de aquella publicación, la historia de este niño regresa para mostrar que todo sigue igual en su vida, incluso sus medidas físicas, aunque ahora tiene 12 años en lugar de siete. La muerte anidó la espera en su cuerpo -como palomas breves- una docena de olvidos.
Sabina Romero -su madre- observa a su hijo y dice: “Se la pasa comiendo tierra”. “¿Tienen otra cosa para comer?”, le preguntó el cronista del mismo diario. “Está así nomás; en todo el día, la criatura no come nada. Hoy no comimos en todo el día porque no hay”. Tampoco sus hermanos, expresó con naturalidad Sabina, que parece resignada como los Tobas o Wichis que viven entre hambrunas, muriendo por docenas, agonizando por centenas en territorio chaqueño o en la sombra siempre amenazante de Auschwitz.

El hambre, como un perro ciego, muerde -sin rostro y sin nombre- en el patio endiablado de la miseria y transforma la música de la existencia en un desencuentro de ternuras imposibles. Dónde posar el pie, dónde el poema. Sí, desmontar el mundo donde mueren los retoños inocentes, sería la tarea del hombre.

Fuente de datos: Diario La Nación 20-08-07

Edición: 1091

*Fuente: AGENCIA PELOTA DE TRAPO. agenciapelota@pelotadetrapo.org.ar
http://www.pelotadetrapo.org.ar/

AURAS*

Santifícote
o excomúlgote

Si provinieras de mi aura
santifícote
si sospechárate tiznado
por aura ajena, excomúlgote

Esa es mi administración
y me complace:
digo lo mío y santifícote
o digo lo mío y excomúlgote

o callando
infiérote la ausencia
y excomúlgote.

*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar

Jueves, 30 de Agosto de 2007
LOS MALESTARES "DE EPOCA" Y LAS NUEVAS TECNOLOGIAS

"Me duele tanto la cabeza..."*

Contracturas, dolores de espalda y de cabeza, cansancio crónico, pérdida de la memoria reciente: estos malestares "se han extendido en los últimos tres o cuatro años", según el autor de esta nota, y esto podría vincularse con "el desarrollo combinado de las nuevas tecnologías".

Por Sergio Rodriguez *

En los últimos tres o cuatro años, dos fenómenos han extendido su presencia en nuestros consultorios. Ya en los comienzos de las actividades anuales, recién terminadas las vacaciones y casi sin distinción de edades a partir de la adultez, se manifiestan quejas por cansancio y contracturas de diversas partes del cuerpo, en particular la cintura escapular; a esto se suman a veces lumbalgias y bruxismo, acompañados en ocasiones por dolores de cabeza como efecto de pinzamientos cervicales. A la vez, algo que solía aparecer a partir de los 60 años, las dificultades con la memoria de nombres propios y de compromisos o acciones recientes, se hace presente a partir de los 40.
Los médicos, rápidamente, tienden a atribuir todo esto al estrés. Hans Selye fue el primero en describir el "síndrome de adaptación general", que desarrolló en The Story of the Adaptation Syndrome (1952). Señaló tres estados: "alarma de reacción", cuando el cuerpo detecta el estímulo externo; "adaptación", cuando el cuerpo toma contramedidas defensivas hacia el agresor; "agotamiento", cuando al cuerpo comienzan a agotársele las defensas. Como se puede advertir, el estrés es una medida de alarma y
defensa del organismo ante lo que percibe como agresión. Hay psicólogos, a veces psicoanalistas, que tratan de seguirlo por psicopatologías conocidas: depresión u otras en tren de ser bautizadas como "de borde", "de época"; pero estos términos sólo registran efectos sin rastrear en causas y razones.
Aunque el estrés haya sido descrito a mitad del siglo XX, acompaña a los seres parlantes desde siempre. Desde siempre, con mayor o menor frecuencia, se presentan alarmas de reacción, necesidades de adaptación y, si se extienden dichas condiciones, estados de agotamiento. Los cansancios crónicos que describí al comienzo, asociados a efectos sobre la memoria, no tienen como base esa alarma; en todo caso no los determina lo nuevo, lo epocal. Tampoco obedecen necesariamente a depresiones: pueden observarse en todo tipo de psicopatologías, incluso en gente muy activa que está lejos de la depresión.
Entonces, ¿de qué se trata? El desarrollo combinado de las nuevas tecnologías de informática y comunicaciones ha generado las condiciones de posibilidad para multiplicar a niveles inesperados el trabajo cerebral. La letra y el significante, sostenes del trabajo científico y de sus derivaciones tecnológicas, no sólo permiten producir mercancías que multiplican la eficacia del trabajo muscular: han dejado restos sin significar, del registro de lo real, que se expresan en el cuerpo y la mente.
Parto de la siguiente observación. En estos tres últimos años se ha extendido y diversificado la utilización de las computadoras, Internet, correos electrónicos y chats, más el uso intensivo de los teléfonos celulares, no sólo con sus diversas funciones de voz, mensajitos de texto, recepción y contestación de correo electrónico, fotografía, videos y otras.
A esto se suma que la política neoliberal logró extender la jornada de trabajo a diez horas y más; en forma complementaria, instaló la desocupación estructural, diferente del clásico "ejército industrial de reserva" descripto por Marx. Esta desocupación es insalvable en tanto las nuevas máquinas suplen cada vez mayor cantidad de mano y seso de obra y, además, cuando los asalariados se defienden, las empresas se "deslocalizan", trasladándose a países pobres donde mano y seso de obra resultan mucho más baratos. Entonces: más horas de trabajo y más concentración de actividad por hora, no sólo en el horario laboral, sino también en los "descansos".
El fenómeno es de tal envergadura que se han producido un nuevo significante. Muchas corporaciones, en las búsquedas laborales para los niveles directivos, solicitan dedicación "full life", en vez del antiguo
"full time". Así, estos nuevos fenómenos se manifiestan en lalengua (neologismo de Lacan para referirse a neoformaciones que aparecen en las lenguas de determinados grupos, que trasmiten deseos y claves de goce y que, por circunstancias socioculturales, quedan socializadas), corporativa en este caso, se adapta a estos nuevos fenómenos. Esta mayor actividad es de acumulación de enunciados, casi sin enunciación, a la vez que predominante y rutinariamente repetitiva. Lo típico aparece en la emisión de noticias,
tanto en TV como en radio y gráfica: los efectos sujeto quedan aplanados por las generalizaciones, las identificaciones histéricas y las actuaciones ante las cámaras. A la vez, para ahorrar tiempo y dinero, se transforma la lengua: en su gramática y ortografía, con el exceso de apócopes, más la inflación de términos spanglish.
Un ejecutivo que atiendo recibe un promedio de 70 llamadas diarias, a lo que se suman los mensajes de textos, los mails, las reuniones presenciales y almuerzos, cenas y reuniones sociales de trabajo y representación. Otro, que trabaja para una transnacional, me contaba que se le han trastrocado los
tiempos, pues si algún colega advierte una dificultad en la subsidiaria inglesa, o taiwanesa, levanta el teléfono y lo llama, no importa que lo encuentre en pleno sueño. No sólo trabajan mucho más, sino que descansan peor. En cada unidad de tiempo de trabajo gastan más energía metabólica cerebral y, como efecto de la discontinuidad e intranquilidad del descanso poblado de contracciones musculares, también energía muscular. Entonces los médicos les recomiendan actividades corporales que, a la vez que resultan efectivamente útiles contra el sedentarismo, gastan más energías.
¿Qué podemos decir de esto a partir del concepto psicoanalítico de represión? Esta función sostiene olvidos y da a leer "entrelíneas" significaciones ocultas. El lenguaje nos impone elegir una palabra y no otra para decir lo que queremos, a la vez que nos hace pagar el precio de no disponer exactamente de la palabra que queremos para decir exactamente lo que deseamos. Como consecuencia, mientras mayor es el bombardeo de palabras sobre nuestro sistema perceptivo, menor es la posibilidad de entender a fondo lo que se nos dice y mayor la de olvidar. Por eso, la multiplicación de la información desinformante en los medios masivos, más la presencia de los celulares y computadoras como factores que mantienen ocupadas las manos y la mirada, amplían tempranamente el campo de los olvidos referidos al pasado reciente.
¿Por qué estas nuevas tecnologías succionan la atención de masas cada vez mayores, particularmente de jóvenes? Es que el lenguaje se entromete muy tempranamente, desde el embarazo en adelante, desde la voz, la mirada, la piel, los gestos y los olores de la función madre. Esta intromisión se centra en los agujeros que en la criatura funcionan como puente, entrada y salida de los intercambios fundamentales con el exterior y que, por mucho tiempo, necesitan ese fundamental asistente que será quien ocupe el lugar de madre. Como consecuencia, el lenguaje, con todas sus fallas, va a ser organizador, ordenador; pero también, en sus futuros usos, quedará profundamente influido por lo ocurrido en los tiempos iniciales. De ahí que la pulsión, como señaló Freud, funciona en el borde entre lo somático y lo psíquico. Las primeras pulsiones, las más cercanas al nacimiento y que tienen luego larga predominancia -labios, llenado digestivo, olfato, mirada y audición-, funcionan como firme presión sobre el inconsciente, sus deseos y sus goces.
Las innovaciones tecnológicas a las que me referí, en su multiplicación exponencial, ofertan a las pulsiones amplias y fuertes fantasías de realización. A la mayoría de los seres humanos los domina impetuosamente la voracidad, el mirar disecante, la escucha de lo que se les rehúye. En los labios se sostienen el cigarrillo, el porro, el paco, el mate, las bebidas alcohólicas y azucaradas. En los dientes, la masticación devoradora, siempre excesiva o inhibida. La nariz aspira la cocaína. Como puede relatar
cualquier habitante de barrio, pueblo chico, casita de villa o edificio de departamentos, la mirada y el oído curiosean filosamente rasgos de los prójimos y de los otros en general. A todas esas pulsiones les dan nuevo alimento las nuevas tecnologías. El sobrepeso de su consumo es así resultado de cómo se articulan con la red pulsional que, a la vez que nos energiza, nos esclaviza.
Vivimos enredados en una lógica de incorporación, retención y expulsión. En ciertas épocas de la cultura -sobredeterminadas por sucesos de las economías y las relaciones sociales de poder-, predomina la tendencia a la retención, como en la primera mitad del siglo XX. En otras, la incorporación, como
sucede en bonanzas posteriores a grandes privaciones. En la época actual, la incorporación se da básicamente a través de la mirada. La enorme proporción de pobres debe conformarse con mirar. Pero, además, los que tienen acceso al mercado compran aparatos con exceso de funciones que no usan nunca. Y se ha incorporado la industria del reciclaje, que combina incorporación, expulsión y, vía reciclamiento, nuevas formas de retención.
El adelantamiento de la edad para los trastornos de memoria, como el cansancio crónico, son indicios de una época que ha multiplicado la actividad cerebral y el desgaste corporal de los seres hablantes. No
encontramos cómo contraponernos a los efectos arrasadores que, sobre cuerpos y mentes, tienen las nuevas tecnologías, gozadas por la voracidad de las grandes corporaciones y gozadas, también, por la voracidad de las mayorías.

* Trabajo publicado en la revista electrónica Psyché Navegante de este mes.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-90497-2007-08-30.html

Espejismo*

Se negó a las nuevas vidas
que le ofrecía la parca arrepentida
se alejó enpecinado en lo insondable
abandonando a sus criaturas del afecto
a sus compañeros de anclaje
visitó
nueve purgatorios
ochenta Lokas
ochentaidosmil planetas
que se negaban a ser geografía
de sistemas
Se imaginó vestido
de cuerpos minerales de lava y de mar
de quázar y de cruzado con su armadura
salpicada de infieles
estalló como aurora boreal
como huracán como lluvia
absorbiéndose en el xilema
trepó hasta una rama y como yema se derramó en hombre
y cuando podaba una vid de oro
se despertó en el colectivo cabeceando
el desierto de su ser al mediodía humeaba
como su ira por estar aún sediento de odisea.

*de Victor M. Falco vittoriofa9@hotmail.com

Jueves, 30 de Agosto de 2007

EL URRACO*

*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar

Con un andar que hacía presuponer equívoca fama de hombre vanidoso, El Urraco montaba alguno de sus parejeros o los ajenos que cuidaba y salía, al atardecer inevitable, de paseo por las calles un poco más animadas del pueblo. Esas calles de polvo aplacado por el paso rutinario del regador comunal. Iba con el ala del chambergo requintada, algo doblada hacia arriba, un barbijo casi innecesario y su rastra repleta de monedas arcaicas. El bigote era una línea insidiosa sobre el labio de tajo sensual, el rostro sometido a la intemperie no permitía sino ese color saludable a aire y sol copiosos que ostentan nuestros hombres de campo, los que pasan todavía casi toda la existencia en las tareas "de a caballo".
Como era de prever en una tierra de gringos, no era bien mirado un hombre tan afecto a las carreras, la xenofobia y los juegos de todo tipo. Aún los más inocentes, como una carrera de sortijas, y su poca afición a cualquier forma con que se pueda definir la previsión.
Tenía un terreno largo y pelado, donde por horas ataba sus caballos, en duros palenques de quebracho, donde según decían las vecinos "bien podría hacerse una quinta" para paliar el hambre de su prole numerosa casi indigente.
"Ingresar al núcleo de mi relato" equivaldría la suposición que ésto puede tener una parte que sobrepase al resto en una intensidad siquiera semántica.
No lo es en este caso. Apenas interesa a mi memoria recortar su paso compadrón, meneándose en su overo ensillado con una pulcritud que le negaba a su mujer y a sus hijos.
Desde esa antigua cortada donde brincó mi niñez ya irrecuperable, lo veíamos pasar al tranco, abstraído, pero lejanamente consciente de ser algo así como el custodio de una tradición ya degradada y para colmo en ese pueblo donde los colonos aguantaban las haladas de a pie y también los soles feroces en los rastrojos asediados de mariposas y tábanos.
Un hombre que vivía de las esporádicas tareas de yerra, arreo de ganado hacia las ferias de los pueblos vecinos, algunas changas ocasionales en las cada vez más escasas estancias de la comarca. Un hombre además aficionado al lento trago vespertino del tinto, que lucía facón cruzado en la cintura, como sus lejanos antecesores, los gauchos. Un hombre que mostraba su humildad con un dejo de orgullo y resistencia hacia los gringos que según él todo lo embarraban y que no sabían tratar bien a un caballo, que no podría nunca ser bien visto por éstos, de vidas sacrificadas, padres e hijas rubias y robustas; acompañados por mujeres sufridas, de pañuelos como pájaros negros trepando sus altivas cabezas.
Así fue que El Urraco debió desposar (sin juez ni cura, se entiende) a una delgada criollita, muy sufrida, pequeña. Una trenza larga y doce partos consecutivos la definían sin sumar los golpes que muchas veces le propinaban el resentimiento y el alcohol de su hombre a través del talero.
Pero ella, como todas las sufridas madres criollas aguantaban todo sin quejas. Defendiendo su rancho a fuerza de ira y capacidad de supervivencia el pan de sus hijos.
Defendía también a su hombre de las malas lenguas vecinales. Y cuando en una borrachera, el caballo se lo devolvía, al tranco, lo desmontaba, así flácido, babeante, puro canturro y olvido, como un hijo dulcemente lo desvestía y acostaba esa carne morena y sufriente en el camastro donde habían engendrado tal vez con amor, unas veces.
Quizás aprovechara esos momentos para acariciarlo un poco, es sabido que aquellos machos tomaban la ternura como una debilidad. No sé. Aventuras de la memoria del poeta, nada más.
Retazos de una niñez vasta. Asediada por los días acumulándose en la sangre, en las retinas, en el curso lento del recuerdo que en lugar de abandonarnos nos devuelve la imagen borroneada, provisoria, pero grata siempre, atajando a la lujuria suculenta del tiempo que se fue.

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-10044-2007-08-30.html

Ceguera*

¡Oh pequeña embarcación
en esa costa bravía!
Un poco deben hacer tus remos
pero el océano
debe hacer su parte no?

cuando lo picado de la jornada
me exige mucho remo:
¡dile por favor a mi alma
que no se ubique en bajamar!

(aunque
todo viajero
que se desplaza
por los caminos del espacio
deja atrás
mucho polvo estelar)

yo que
he caminado mucho
en mi afán:
crees que he dejado atrás
mucho porcentaje de mi alma?

*de Victor M. Falco vittoriofa9@hotmail.com

Correo:

DEL PERIODISMO AMARILLO*

Cada quien sabrá, o no, por lo que obra y lo que dice.

Este tiempo sorprende cada día, a veces de modo inconcebible y grotesco. Es también el caso, o ejemplo, de la nota publicada en la reciente edición de Caras y Caretas (página 81) referida, con no poco guitarreo y mentira, a mi persona, donde también se agravia inexplicablemente a mi compañera, aun sin
tenerse conocimiento de ella. Una nota tan falaz e incierta como lumpen, impropia para una revista de actualidad y cultura, impropia en verdad para cualquier publicación que se precie. Quiero estimar que este verdadero chicle periodístico se debió a la impericia e intención del cronista, y no a que la nombrada publicación mensual pretenda importunar, porque sí, a ningún poeta, artista, o trabajador de la cultura --a quienes, por otra parte, deseaba informar, o ya avisar, acerca del hecho. Incluyo al pie copia de la carta que envié a sus directores.

*Eduardo Dalter. cuadcarmin@hotmail.com
Bs. As., 30 de agosto, 2007

* * *

CARTA A FELIPE PIGNA Y MARÍA SEOANE, DE CARAS Y CARETAS,
ACERCA DE LA NOTA A EDUARDO DALTER, PUBLICADA EN EDICIÓN DE AGOSTO

Revista Caras y Caretas
Señores Felipe Pigna y María Seoane

Buenos Aires, 21 de agosto de 2007

De mi consideración

El mes pasado accedí a una entrevista con el periodista Pablo Llonto para una nota para la revista Caras y Caretas, a quien a esos efectos le entregué un ejemplar de mi reciente libro y, asimismo, revistas nacionales e internacionales que cuentan con mi colaboración, como Casa de las Américas, entre otras.

Así, entendí que se trataba de una reunión para un trabajo acerca de mis libros y de mi pensamiento en torno de temas culturales y de la actualidad.
Pero al leer la edición de agosto, y para mi absoluta sorpresa, comprobé que extrañamente no era así, sino que, por el contrario, el citado periodista se dedicó a plasmar (lo cual en la entrevista no existió), y sin que mediara motivo, un trato tan increíble como lumpen para mi persona, que implicó inclusive a mi compañera (a quien no conoce) con expresiones inconcebibles como "debe sentirse la muñeca más tentadora del planeta" y (sigo copiando) "sepa bien qué es eso de babearse".
La nota en cuestión (pág. 81), donde ambos pasamos a ser objeto bajo el capricho de quien la escribió, al final de su copete dice: "se gana la vida como corrector en las redacciones de los diarios y sufre leyendo lo que escriben los demás", cuando, de verdad, desde tiempos de De la Rúa, no trabajo (ni como corrector ni como periodista) en ninguna redacción, aunque sí, y ya en este caso, sufra y también me avergüence con inventos o falsedades de este tipo.

Es verdad que uno debe hacerse cargo de sus obras, de sus pasos y de sus errores inclusive, si los hubiere, y de eso también entienden la crítica cultural y las publicaciones de cultura, pero recibir un golpe bajo de este carácter y quedar envuelto bajo una prepotencia de ignorancia y bajo el trato más antojadizo y ruin, como el que se evidencia en la nota, es injusto y gratuito, y, además, no ilustra a nadie ni le hace ningún bien a ninguna revista de actualidad y de cultura.
Quizá mi error, reconozco, fue no haber tomado mayores recaudos antes de conceder la entrevista; entendí sí, creí equívocamente, que se trataba de un encuentro serio, feliz, para una revista respetable, pero me encontré con el periodismo ligero, amarillista --y eso lo podrá observar cualquiera que lea
la nota--, de un periodista, de actitud inconcebible, que tanto llama e invoca al "nuevo periodismo", como si éste no se tratara, por lo menos, de una cuestión ética. (Esperemos que un ejemplo tan empobrecedor y ciego no termine prosperando.)

Pero dadas las cosas, dada también la nota, que sin muchos pretextos ni vueltas termina tratando de mi agravio, e inclusive del de mi esposa, a quien, como dije, el periodista no conoce, pero sin embargo ridiculiza, no puede dejar de hacerme avanzar en todo un horizonte de preguntas acerca de
qué hilos se pueden haber movido por debajo de la mano del periodista, para hacer posible trementa afrenta, o si en realidad se trató solamente de un manejo periodístico alegre o, mejor, triste.

Agradeceré a la dirección de Caras y Caretas, y ya con los consejos debidos, publique en letra de tamaño corriente en la próxima edición la presente carta, para paliar, en parte, el daño gratuito infligido a mi persona y al de mi compañera, sin dudas una mujer de ética y de claro razonamiento, pero
expuesta en vuestra edición de modo burdo e irrespetuoso, y por lo que ya (aunque tarde) el firmante Pablo Llonto me ha enviado por escrito, y ante mi reclamo, sus breves disculpas.

Con saludos atentos,

Eduardo Dalter
CI 5.675.514

*

Queridas amigas, queridos amigos:

El domingo 2 de septiembre del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los compositores latinoamericanos Baden Powell, Radamés Gnatali, Antonio Lauro, Paolo Bellinati, Carlos A. Jobim, Ernesto Lecuona y Rodrigo Riera, interpretada por Arnoldo Moreno (Venezuela). Las poesías que leeremos pertenecen a Elena Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Uakti (Brasil). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

Enviar los escritos al correo: inventivasocial( arroba)yahoo. com.ar

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