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BITÁCORA DE UN SOCIÓLOGO FRACASADO

21/10/2007 GMT 1

DE LA MARCA A FUEGO QUE ARRASTRA...

urbanopowell @ 19:55

Locutorio*

Hacíamos una linda pareja de voces, me parece.
La tuya tan áspera tan metiéndote,
la mía tan esperando, tan terciopelo
Yo se muchas cosas es verdad,
por ejemplo que los dueños de shoppings
los prefieren derretidos a que se vayan sin pagar
pero suelo usar mi vocecita máscara
para que ellos no se den cuenta de todo lo que se
o para enredarme a otras voces o que se yo.
Antes del mutismo final
me gustaría saber
si extrañas a mi pequeña voz de cuento de hadas
buscándote sin tregua
como si vos o yo o algo se muriera
si tu voz no se alzaba
buscándome sin tregua
antes del silencio
decime si extrañas a mi voz
cercando sin piedad a tu deseo ronco
escondida en tu axila de la muerte.
decime si extrañas mi aniñado sonido

o sólo TELECOM
siente nostalgia de los pulsos perdidos?

*de Cristina Villanueva. pluma@velocom.com.ar

De la marca a fuego que arrastra...

Un nuevo escenario*

*Por León Rozitchner

"Yo sé muy bien lo que hice, por qué lo hice y con quién lo hice. Nadie me va a prohibir dar misa ni perderé alguna de mis atribuciones. Cuando sea el momento, la Justicia decidirá, y si la humana se equivoca conmigo, la divina acertará." (Von Wernich en 1984, a Siete Días.)
La justicia divina, afirmó Von Wernich, la ejerce la Iglesia: ella no me va a condenar puesto que en el genocidio cumplí su mandato. Sólo la justicia humana puede condenarme. Porque donde la divina acierta, la humana se equivoca.
Hay por lo tanto dos justicias, hay por lo tanto dos verdades: la humana y la divina. Lo que está en juego en la República en este grave momento es comprender si existe una sola justicia donde toda otra se unifica, o si ambas existen una al lado de la otra: la humana, condenando el crimen, la divina exculpando el asesinato y la tortura.
Esta concepción de las dos verdades, de las cuales deriva cada justicia, es la misma que el cardenal Bergoglio expuso en Luján, una semana antes de la sentencia, cuando todos estábamos pensando en la semana siguiente:
"Necesitamos confirmar la verdad, necesitamos que Ella, la Virgen, nos confirme que Dios es la verdad y que ésta no cambia", dijo. Y luego, como si lo señalara con su dedo, dijo: "Sabemos que hay alguien que no quiere la verdad: es el padre de la mentira, el demonio".
La prensa, en cambio, interpretó sus dichos a nivel político y dijo: el mentiroso y el demonio al que apunta el cardenal Bergoglio es el Presidente. ¿Por qué Kirchner sería el demonio? Es excesivo, aun cuando el Presidente sea muchas cosas. Pero ¿el demonio? ¿Eso todavía existe como categoría política? A no ser que lo diga, pensamos, porque con los juicios a los militares y la ley civil aplicada contra los genocidas el Presidente abrió el espacio de justicia que la sociedad reclamaba: donde no haya nadie impune ante el crimen, aunque sea un hombre de Iglesia. Y eso, podría haber pensado monseñor Bergoglio, teníamos que ser nosotros quienes lo hiciéramos, no el Estado.
Es cierto, pero no lo hicieron. Recordemos, pasó hace pocos días. Cuando Von Wernich hace resaltar el Gran Crucifijo que impone su presencia detrás de los magistrados, la sala se convierte en dos salas en el mismo espacio: una, terrestre, para el juicio de los hombres; otra, celeste, para el juicio divino. Se invirtió de golpe la jerarquía de las leyes: la ley de la Iglesia sobresale e impera sobre la justicia humana. Y eso en las propias narices de Sus Señorías.
Con ese crucifijo ampliado, y antes de que se leyera el veredicto, ha vuelto a imperar en la sala la amenaza de la justicia divina de los genocidas: el banquillo de los acusados se ha convertido de pronto en púlpito sagrado.
"Me parece que cambiaron el crucifijo, antes había uno más chico. Y pienso que está aquí (el más grande) porque, como (en ese) entonces (en el de la dictadura) hubo un juicio (el aniquilamiento) apoyado por el pueblo".
Von Wernich le superpone a la sala del juicio la sala de Otro Juicio: el del Juicio Final que realizaron los militares amparados en la cruz de Cristo. Y un aire de demonios, de incienso y de azufre invadió entonces el espacio de la Sala del juicio. Les habla como si él fuera Cristo y los jurados fueran
los discípulos del Crucificado: todo dado vuelta. La Sala del Tribunal Oral se metamorfosea en sala de torturas y de espanto, y de su boca brota de nuevo la amenaza: "'El demonio está en la mentira, no está en la verdad.
Están (los testigos) preñados de malicia concibiendo la maldad y dando a luz la mentira. Estos corazones son los que tenemos que tratar de erradicar en el hombre' (...) Eso es todo, señor".
El quiere ser perdonado y al mismo tiempo quiere que los corazones de los testigos, que son del demonio, "sean erradicados", como lo fueron los corazones de los desaparecidos por los cuales prestan testimonio. Pero no lo logra: la justicia humana vence y la Sala lo condena a cadena perpetua.
Lo que a la ciudadanía le extraña es que Von Wernich, al recurrir a la verdad sagrada y única, lo haga con la misma imagen del demonio que el cardenal Bergoglio había expresado en Luján unos días antes para acentuar de manera tajante la diferencia entre la verdad divina y la verdad humana. ¿Se
refieren al mismo enemigo que los obsesiona aunque ambos, es cierto, ocupen lugares tan irreductiblemente antagónicos en la misma Iglesia? ¿El demonio al que ambos se remiten es el mismo, el de la justicia humana? Nadie ha aclarado esa coincidencia.
Las palabras sacerdotales tienen siempre algo de enigma y necesitan ser interpretadas como textos sagrados: descifrados sus signos oblicuos. El comunicado firmado por el cardenal Bergoglio luego de conocido el veredicto humano contra el acusado reabre la duda: sin mencionar siquiera su nombre
enfatiza que el capellán fue condenado "según la sentencia del Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata". ¿No nos está recordando entonces el origen terrenal y humano pero no divino del juicio? Dios no lo permita. ¿Estará quizá también pensando que la verdad humana es la del demonio, la del Tribunal Federal de La Plata para el caso, y que el juicio divino sigue en vigencia aunque el juicio humano lo haya condenado? Dios no lo quiera.
Porque ¿no sería terrible que la gente piense que la Iglesia aspira a que retorne la "justicia" de la Junta Militar para ser absuelta?
Nos quedamos pensando, sin embargo, que esta hipótesis de lectura tiene algún sustento en lo que piensa el papa Ratzinger, que está más arriba, cuando criticó a la Teología de la Liberación, la cual pretendía ser la verdadera Iglesia. La Iglesia -reivindicó el Santo Padre cuando todavía no lo era- no es del pueblo sino de Cristo; la Iglesia no es democrática sino monárquica; la Iglesia no tiene nada que ver con la ortopraxis de la verdad humana sino sólo con la ortodoxia, donde la verdad es revelada por Dios
mismo. Eso es lo que escribió negro sobre blanco.
De allí el desafío para desatar el nudo donde la espada no puede cortarlo: ¿qué hará la Iglesia en un país donde la monarquía eclesiástica sólo tolera a la democracia, y hasta cierto punto, porque la dirección de la Iglesia argentina alentó y sirvió de apoyo a todos los golpes de Estado? Y entonces
¿habrá dos leyes contrapuestas y contradictorias en una misma sociedad y en una misma Iglesia? No la de Cristo Pastor, que proponía un mundo donde el mensaje del amor triunfara, sino la de Cristo Rey, de esa monarquía teocrática y, por más señas, romana.
Eso es lo peor que pudo haber pasado con las armas que la democracia puso en manos de las FF.AA. Que con esas categorías monstruosas del odio inmisericorde, que califica al oponente de Demonio y de enemigo absoluto, la Iglesia oficial los haya alentado para usarlas contra nuestros propios conciudadanos. Es el resultado de unir las armas con la verdad divina: volver a unir la Cruz con la Espada. Hay que reconocer entonces que todo golpe de Estado, en la Argentina, al desplazar a la democracia por el terror y la fuerza, desde Yrigoyen -pasando por Perón hasta Isabelita- requirió
siempre ser validada por la ley de la monarquía teocrática de los hombres de Iglesia. Sólo así logró imponerse a sangre y fuego ese nuevo orden político que desplazó sin misericordia a la ley humana de la democracia. Y lo hizo amparada en la guerra santa, siempre para enfrentar al demonio: imponiendo
las categorías "amigo-enemigo" del nazi-católico Carl Schmitt como nueva categoría jurídica. El "estado de excepción" de la dictadura necesitó siempre, entre nosotros, la aureola de la verdad divina de esa Iglesia para justificarse.
Eso es lo que se está enjuiciando en el juicio que condena a Von Wernich a prisión perpetua: la preeminencia de una justicia humana sobre la Justicia que algunos hombres de Iglesia ejercen en nombre de un Dios universal y justo considerado como propiedad privada. Si ustedes lo prefieren: la
justicia del Jesús Pastor democrático contra el Cristo Rey de la monarquía absoluta.
Entonces sucede lo que no se esperaba. Por primera vez la Justicia civil argentina impone la preeminencia de sus leyes sobre las leyes de la Teocracia divina. Todo ahora ha quedado dado vuelta: lo más sagrado es la verdad y la justicia humana. ¿Puede aceptarlo la jerarquía de la Iglesia?
¿Será por eso que el cardenal, recurriendo otra vez al demonio, vuelve a hacer revolotear los antiguos fantasmas medievales? La evocación del demonio, así utilizada, y aunque el cardenal no lo quiera ni se lo proponga, abre dentro del mundo civil un mundo siniestro: el del sacrílego, del blasfemo, del apóstata, del maldito, del fariseo, de las hogueras y de la guerra santa como categorías políticas. Entramos en el imaginario fabuloso de los endemoniados, de los penitentes, de los posesos y de los sulfurosos,
retrocedemos al país maligno de las hechicerías y de los autos de fe, del garrote vil y del empalamiento. Es decir, regresamos al mundo de las torturas, de los vuelos de la muerte, de la picana eléctrica y de la quema de libros: regresamos a la última dictadura argentina. Eso es, creemos, lo que la ciudadanía quiere que monseñor recuerde.
Por eso cuando se oye hablar del demonio no se puede pensar, por desgracia, ni en un lapsus linguae ni en una metáfora: la ciudadanía, no nosotros solos, debe sentirlo como una amenaza que monseñor le abre sobre el otro mundo. Bergoglio vuelve al lenguaje de la justicia divina de la monarquía teocrática en democracia, y por eso para la gente adquiere el carácter de una advertencia siniestra. Vuelve a recrear en el imaginario social de la política -y aunque no lo pretenda- la preeminencia persecutoria religiosa de la guerra santa.

*Filósofo.

-Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-93312-2007-10-21.html

A FONDO: MANUEL DELGADO: ANTROPOLOGO ESPAÑOL

"En las ciudades no hay otra cosa que cuerpos, miradas y mirones"*

El espacio público es, por definición, el reino de la diversidad. En ese cruce de diferencias, nacen formas de aceptación o de rechazo basadas en la manera de mirar y de confiar o no en los otros.

*Claudio Martyniuk. cmartyniuk@clarin.com

Un espacio accesible a todos, eso debería ser el espacio público. Las restricciones, los prejuicios, las exclusiones crean excepciones, amputan el carácter público del espacio. Por eso la calidad de la democracia se refleja en la accesibilidad del espacio público.
Manuel Delgado así lo enseña. Este antropólogo español participó del 3er. Encuentro de Pensamiento Urbano, organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; también caminó por una ciudad que le hizo sentir optimismo.

Aristóteles enseñó que la polis se hace con múltiples voces. Y Richard Sennett, hablando de los orígenes de la ciudad moderna, señaló que la ciudad es un espacio en el cual los extraños pueden encontrarse. ¿La ciudad contemporánea sigue siendo el lugar de encuentro de la diversidad?

Es algo que tiene pruebas evidentes. Ni siquiera es una cuestión en torno a la cual discutir, ni que tampoco dé opciones para elegir o no. Las ciudades son, por definición, heterogéneas. No porque les apetezca; no por razones ni éticas ni estéticas, sino simplemente porque de ello depende su propia supervivencia, para no decir su prosperidad. El Premio Nobel Ilya Prigogine dice que la célula y la ciudad son ejemplos de entidades que por fuerza requieren atraer hacia adentro formas de diversidad, porque justamente de ello depende que puedan existir. No pueden vivir como entidades cristalizadas y acabadas. La ciudad, por definición, necesita convocar personas y grupos con competencias y habilidades diferenciadas que hagan posible la cooperación, sin la cual es imposible una forma de vida compleja como la urbana. La diversidad es una opción vital.

La ciudad es escenario de conflictos y crisis. ¿La diversidad es responsable de esas tensiones?

El espacio público vive en crisis permanente. El supuesto de que el espacio público, y por extensión la ciudad, pueda existir al margen de ese mismo conflicto del que vive, es ingenuo. Por tanto, los conflictos y los enfrentamientos no son ni una excepción ni un inconveniente que pueda convertirse en obstáculo para que una ciudad crezca y mejore. De hecho, son su requisito.

¿Hay un límite para la heterogeneidad?

Los discursos que sugieren un estado de excepción como consecuencia del aumento de heterogeneidad trabajan de una forma tramposa haciéndonos creer que esa diversidad sería una anomalía que debe ser rápidamente identificada y corregida. Por tanto, ahí no vale pactar en el debate: la diferencia es un hecho y basta. El universo entero depende básicamente de la diferencia, porque la diferencia es información, y la información es comunicación; no podría haber ni información ni comunicación si no hubiera diferencias que comunicar. Por tanto, la diferencia es un elemento básico de cualquier forma de existencia. Y no digamos si es tan compleja como la ciudad. Ahora, otra cosa es que grupos sociales que tienen intereses incompatibles o antagónicos empleen la diferencia como argumento para justificar sus luchas, pero eso es otra historia. No existe una maldición que convierta a la diferencia en algo que implique de una manera irrevocable el enfrentamiento. Es el enfrentamiento el que busca, y si no encuentra inventa, el justificativo de sus actos.

¿La ciudad puede depararnos aventuras?

Si viviera convencido de que la ciudad está llena de atractivos que me llaman hacia la aventura, créame que realmente no pasaría de la esquina de mi barrio. No podría jamás llegar a ningún centro. Por tanto, de hecho, en la práctica, si la ciudad funciona no es porque la diferencia nos impacte, sino porque podemos ser indiferentes hacia ella. Por suerte. Lo que debería hacer posible la convivencia en espacios públicos no es el respeto a la diferencia, sino el respeto al derecho a la indiferencia; el respeto que yo tengo a que los demás no se interesen por mí y entiendan que mi presencia en ese espacio público es la de alguien que no tiene ninguna explicación que dar.

La ciudad es una vidriera, y muchos se sienten molestos por tanta transparencia. ¿Se puede restringir el exhibicionismo?

El espacio público es el espacio de la exposición, en el doble sentido de la exhibición: hacerse visible y ponerse en riesgo. La gente que convive en espacios públicos urbanos sabe que está sometida a la contemplación de los demás. Y los demás han de entender que esa presencia, en tanto que es una masa corpórea con rostro humano que reclama su derecho a estar, tiene derecho a estar. Consensuemos algo: ¿al espacio público se le puede definir por algo que no sea accesible a todos? Si, de pronto, alguien tiene que ocultarse, en función de lo que es o en función de ciertas opciones -sexuales, religiosas, de vestimenta, etc.- y ve escamoteado o cuestionado su derecho a estar, el espacio público demuestra que, en el fondo, no es sino lo que está siendo cada vez más en muchísimos sitios; una pura entelequia, por no decir superstición. Pues, en efecto, en todos los sitios hay personas que tienen problemas para salir a la calle, y para las cuales la calle es un riesgo. Y un riesgo que no depende sólo de fanáticos dispuestos a negarle su derecho a estar, sino de la misma policía que le puede negar derechos, puesto que considera que su presencia es inaceptable.

¿La calle se va transformando en un medio hostil a las personas?

Estoy convencido de que una buena parte de las cosas más importantes que hemos aprendido en nuestra vida no proviene ni de la casa, ni de la escuela, ni de la televisión; se ha aprendido en la calle. Lo que ocurre es que hay fenómenos como el acuartelamiento de los niños en sus casas por temor a enemigos -que son de la calle, como el automóvil, y otros diferentes tipos de riesgo-, que acaban produciendo reapropiaciones adolescentes del espacio público mucho más convulsivas y urgentes. Porque corresponden a personas que han visto negado ese derecho durante una parte fundamental de su vida. Y cuando lo recuperan, concretan una cierta venganza por ese exilio al que han sido sometidos los niños de lo que un día fue su reino: el de la calle.

¿Y qué hacer ante la ocupación de cuadras por parte de pandillas urbanas?

La calle no puede convertirse sino en el escenario en el que los conflictos sociales, las desigualdades, las anomias, acaban exhibiéndose. El sueño dorado que el urbanista y el político establecen de un espacio público sin conflictos y feliz, en que una masa ilusoria de clase media se dedica a un uso amable, basado en la urbanidad, puede ocurrir sólo en las revistas de urbanismo.

¿Podemos encontrar magia en las ciudades contemporáneas?

El metro -el subte- puede ser un lugar donde los mundos se lleguen a tocar y a confundir. Hace poco estuve en México DF, donde la Virgen María se aparece en el metro de Hidalgo. Ahí donde se va imponiendo la uniformidad cultural del monocultivo, la diferencia se toma su venganza y ataca por la espalda. Donde menos lo esperábamos, que es justamente en nuestras propias ciudades. Esas diferencias, incluso exóticas, aparentemente extravagantes, con frecuencia vinculadas al ritual y a la magia, aparecen por cualquier intersticio en la vida urbana. Ahí se puede encontrar mucho más chamanismo que en la selva.

¿Cómo se manifiesta el tránsito erótico y sexual en las ciudades?

¡Es que en la ciudades no hay otra cosa más que cuerpos! En el fondo, la ciudad es una sociedad de cuerpos, de miradas y de mirones. En pocos lugares se hace más evidente que lo más profundo es la piel, como en relaciones que son superficiales. No porque no sean profundas, que lo son, sino porque se dan en la superficie, flotan. Ahí, justamente, los cuerpos tienen un papel protagónico. Encuentros amorosos en los que reina la pura sensualidad, con afectos y elocuencias que pueden durar a veces una fracción de segundos y que se acaban resumiendo únicamente en la mirada. El metro está lleno de estas experiencias.

Somos mirones estigmatizadores. Y las mujeres son víctimas de estas miradas. ¿Cómo se relacionan las mujeres con la calle?

Para las mujeres el espacio público no es lo mismo que para los hombres. La mujer sola en la calle, por desgracia, es constantemente víctima de malentendidos, que denotan que no puede estar sola en la calle sino esperando a alguien. Por tanto, la mujer es víctima de esa discriminación que advierte que ese espacio público no es tan público como pretende. Tengo la convicción de que la conquista de la calle, para las mujeres, aunque sea para ir de compras, ha acabado siendo una vía de escape. Una opción para inserciones relativas, precarias, frágiles. Pero ha sido una excelente opción.

Copyright Clarín, 2007.

ROCES. "EN EL SUBTE HAY ENCUENTROS EN LOS QUE REINA LA PURA SENSUALIDAD, CON ELOCUENCIAS QUE DURAN UNA FRACCION DE SEGUNDO", DICE DELGADO.

Señas particulares

EDAD: 51 AÑOS
NACIONALIDAD: ESPAÑOL
ACTIVIDAD: ANTROPOLOGO. PROFESOR DE ANTROPOLOGIA SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Autor de los libros "Ciudad líquida, ciudad interrumpida", "Disoluciones urbanas" y "Sociedades movedizas. Pasos hacia una antropología de las calles" (2007). Obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1999.

Los gays también tienen muebles

Para Delgado, "la calle es escenario de toda discriminación. Pero, a pesar de todo, en la calle se suele estar mejor que en los demás sitios. Para un homosexual, o para un negro, o para una mujer, o para cualquier otro grupo que tenga algún tipo de marca que de alguna forma lo inferiorice, la calle suele ser un problema, pero lo es mucho menos que muchas casas, fábricas y oficinas que, en el fondo, marcan a fuego al diferente".
"Si algún día consiguiéramos el objetivo de que el espacio público realmente fuera público -explica-, sería finalmente para acabar con esta historia de la 'tolerancia' hacia los gays. Terminaría esa retórica, en el fondo profundamente hipócrita, que supone que yo tengo que darle permiso a alguien para que haga algo a lo que tiene derecho. A mí, como ciudadano, me importa un bledo que los gays se vistan como les venga en gana. No tengo nada que decir, ni que pensar, ni que opinar. Ni los tolero, ni los dejo de tolerar, puesto que entiendo que su presencia es algo a lo que tienen derecho".
"En 1996 -agrega- participé de una muestra llamaba La acción de la diferencia, en la que se argumentaba que la diferencia es un hecho. En una pared había unos agujeros y una pregunta: ¿qué hacen tus nuevos vecinos? Todos se ponían a mirar, obviamente. Propusimos que se vieran imágenes, dentro de su casa, de unos gays y de unos magrevíes. Los gays estaban viendo televisión, cada uno en un sillón, y los magrevíes, cenando. Así se entendía que los gays no solamente tienen sexualidad; también tienen muebles. Y que los magrevíes no están siempre rezando; también comen. En el fondo, la idea de reducir a alguien a una unidad es la base misma de su estigma, de la marca a fuego que arrastra".

*Fuente: Clarín

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2007/10/21/z-04215.htm

SI YO TUVIERA*

Si yo tuviera
la abundante cabellera de Sergio
el color de los ojos de Irene
la expresión cautivante de Amancio
la templanza de Sonia
la dentadura perfecta de Eugenio
el talento de Olga
el porte excelente de Mario

& así

& así

¿qué quedaría de mí
además de
lo mejor de los otros?

*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar

Domingo, 21 de Octubre de 2007
Tres leones contra el Occidente cristiano*

*Por José Pablo Feinmann

Primer león: Este primer León es de oro y se entrega en Venecia. Es un reconocimiento que esta ciudad otorga a los artistas más destacados, más talentosos. No cualquiera se gana este León. O hay que tener una gran trayectoria o ser un genio fulminante destinado desde los orígenes a la gloria terrena de las consagraciones tempranas. El que se ganó el León de la 52ª Bienal de Venecia es un viejito encantador, de pelo blanco y largo que le cae sobre las orejas, cubriéndoselas. Sonríe feliz. Dice que este León,
el de la Bienal, se lo ganó gracias a un cardenal argentino que se mete en política con total desparpajo, Bergoglio. Sucede que el señor de ochenta y cuatro años que se ganó el León hizo -un par de años atrás- una exposición de sus obras en Buenos Aires, ciudad de la que es oriundo. El cardenal Bergoglio enfureció y habló de "blasfemia", de "vergüenza". Incluso una señora que suele usar una cruz insoslayable colgando de su cuello, y que es candidata a la presidencia del país durante los días que corren, abjuró -con tanta fuerza como Bergoglio- de la exposición del viejito de pelo blanco y rebelde. Dijo, patéticamente, que lamentaba que esa exposición se hiciera tan cerca de la capilla en que ella iba a rezar. Todo esto causó hilaridad y hasta arrancó carcajadas a nuestro talentoso, querible viejito. Todos esos cavernícolas le estaban haciendo un favor. Miles y más que miles de personas fueron a ver su exposición. Nuestro viejito (que tiene el alma de un potro indomeñable) se llama León Ferrari y es nuestro segundo León.
Segundo león: León Ferrari es un artista obstinado. No ha cedido nunca, no ha dado un solo paso atrás en sus convicciones. En 1965 -plena guerra de Vietnam- agarró un Cristo y lo incrustó en un caza norteamericano. El Crucificado -símbolo de la civilización occidental y cristiana que Estados Unidos decía defender del "marxismo ateo" en las selvas del Vietcong- estaba clavado a las bombas del caza. ¿Qué lectura tenía eso? ¿Era el caza "americano" la nueva Cruz en que se inmolaba el torturado Redentor? ¿O era una bomba más que caería sobre sus enemigos con las otras bombas? ¿O era la
enseña, la bandera de Occidente? Ni Ferrari podría darnos la respuesta dado que una obra (una gran obra) va más allá de su creador, es una máquina de generar interpretaciones. León sonríe y dice que Bergoglio le hizo un favor.
Los que prohíben tornan cautivante lo prohibido. Siempre les sale el tiro por la culata. Pero León señala peligros de hoy, denuncia a esta Iglesia de Bergoglio y a sus aliados: "La Iglesia en la Argentina está tratando de copar la política con los crucifijos de Carrió, con la Michetti, con los curas que se meten en las elecciones (...) No me parece terrible la religión: sí me parece terrible que aquellos que ejercen el poder en la Iglesia crean que todos los demás deben obedecer las leyes que ellos imponen".
Esto no es nuevo: la Iglesia siempre ha ejercido poder sobre su grey. El poder de los pastores (el poder pastoral) se ejerció desde muy temprano. El cristiano iba al confesionario y -por medio de la confesión- le entregaba su "alma", es decir, su subjetividad, al pastor, que, de este modo, lo sujetaba. Este poder pastoral tiene su cosificación estamental en la Iglesia. En el Estado Eclesiástico. Ese Estado habrá de llegar por fin a decretar quiénes son cristianos y quiénes herejes. Esta es la historia del Occidente cristiano que se expresa hoy en los cazas siglo XXI que amenazan arrojar bombas nucleares, que amenazan con el Apocalipsis.
Esa Iglesia que señala a los herejes tendrá para ellos castigos muy duros. ¿No murió torturado el Redentor? ¿Por qué no torturar entonces a quienes descreen de El, ofendiéndolo? ¿Por qué no torturar a quienes no obedecen a la Iglesia que expresa el cuerpo del Redentor y su alma? Los orígenes de la
Inquisición se remontan al siglo XII "pero ésta no recibió su constitución sino a fines del siglo XIII" (María Clara Lucchetti Bingemer, Violencia y religión, La Crujía Ediciones, Buenos Aires, 2007, p. 159). Así, en 1199, Inocencio III declara "criminal" al "pecado de herejía". El IV Concilio de
Letrán eleva toda la paranoia represiva a la categoría de Ley de la Iglesia.
Acompañándola de la justificación, de la necesariedad de la investigación (Inquisición) que no deberá depender de ninguna denuncia, de ninguna voz acusatoria. Bastará con la acusación de la Iglesia. Se suceden los amos supremos del Poder, los reyes. Luis VIII (1226), Federico II (introduce el castigo de la hoguera), Gregorio IX (confirma la muerte en la hoguera), el Concilio de Tolosa (1229) consagra a los jueces sacerdotales a la misión de inquirir a los herejes y llevarlos ante el Tribunal de la Iglesia, Gregorio IX (en 1231) prohíbe (prohibir es una de las palabras que más expresan la función del poder pastoral: prohibir y castigar la violación de lo prohibido) la sepultura para los herejes. Con Inocencio IV se autoriza la tortura durante el interrogatorio (la cual, desde luego, llevaba largo tiempo ejecutándose, ¿por qué no torturar a un hereje, a un sin Dios, si el mismísimo Dios había sido torturado en la carnalidad del Hijo?) La obra que lleva a cabo la Inquisición expresa una tarea que comparte con el Estado.
Iglesia y Estado imponen el régimen de sometimiento y tortura del poder pastoral. (Al estar ligado el orden social a la Fe era ésta la que daba cohesión práctica, religiosa e ideológica a la sociedad. "La herejía aparece, entonces, como amenazadora de este orden social. La Cristiandad se levanta contra esta amenaza" (Lucchetti Bingemer, ob. cit., p. 161). Además, la Cristiandad tiene cómo dominar a los no-herejes: los torna ovejas sometidas a los poderes de los pastores de la fe. ¿Qué daño puede causar una
simple, estúpida oveja al Poder Terrenal del Dios inquisitorial? "Entre todas las civilizaciones, la del Occidente cristiano fue (...) una de las más sangrientas. Fue en todo caso una de las que desplegaron las mayores violencias. Pero al mismo tiempo (...) el hombre occidental aprendió durante milenios lo que ningún griego, a no dudar, jamás habría estado dispuesto a admitir: aprendió a considerarse una oveja entre las ovejas" (Michel Foucault, Seguridad, territorio, población, FCE, Buenos Aires, 2006, p. 159.
Obviamente mis referencias al "poder pastoral" tienen su fuente en Foucault).
He aquí la historia que narra la obra implacable de León Ferrari: el Torturado de la Cruz es la excusa que tiene el caza norteamericano para arrojar sus bombas. Por otra parte, el cristianismo occidental sigue incurriendo en la tortura de modo cada vez más impúdico. Durante estos días el Ministerio de Defensa británico ha sido acusado de torturas. Testigos que han visto cadáveres de iraquíes "afirman haber visto heridas sospechosas en varios cadáveres, desde genitales mutilados a ojos fuera de las órbitas y síntomas de ahorcamiento" (Página/12, 19/12/2007).
Tercer león: "Hay que tener presente (escribe León Rozitchner) que la imagen del crucificado fue primero la aterrorizadora amenaza de la dominación romana en cada sujeto vivo. A esa imagen se le agrega ahora, en nosotros, la del desaparecido, encapuchado, torturado y asesinado por nuestros militares, héroes convocados otra vez por la figura de la madre Virgen, santa generala de las fuerzas armadas, apoyados por la Iglesia que, coherente, santificó la tortura nueva sobre el fondo de la tortura antigua" (León Rozitchner, La cosa y la cruz, cristianismo y capitalismo, Losada, 1996, Buenos Aires, ps. 21/22). Triste y peligrosamente coinciden aquí la figura del cardenal Jorge Bergoglio, que ve montoneros por todas partes y, sobre todo, en los estamentos del actual gobierno, y la del siniestro capellán de la Policía Bonaerense Christian von Wernich que, en el marco de un genocidio, participó
de sus torturas y dio consuelo divino a los torturadores.

-Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-93299-2007-10-21.html

*

Queridas amigas, queridos amigos:

Este domingo 21 de octubre del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, tango argentino interpretado por el grupo Encuentros (Argentina) bajo la dirección de Alicia Terzian. Las poesías que leeremos pertenecen a Martha Gantier Balderrama (Bolivia) y la música de fondo será de Surazo (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at

(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

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Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura

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