Y SI ESTO FUERA POCO...
Pequeña serenata diurna*
*Silvio Rodríguez
Album: Días y Flores
Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual.
Y si esto fuera poco,
tengo mis cantos
que poco a poco
muelo y rehago
habitando el tiempo,
como le cuadra
a un hombre despierto.
Soy feliz,
soy un hombre feliz,
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.
-Fuente: http://www.letrascanciones.org/silvio-rodriguez/dias-y-flores/pequena-serenata-diurna.php
Y SI ESTO FUERA POCO...
Trincheras de ideas*
Por Alcira Argumedo *
Si hay alguien que personaliza la noción de Aristóteles del hombre como zoon politikon, sin duda ese es Fidel. También personaliza con contundencia la estrecha y compleja relación entre los procesos de la historia y las biografías personales; porque Fidel es tal vez el producto más simbólico de las políticas aberrantes de Estados Unidos hacia América latina. Haber nacido en Cuba no es un aspecto secundario: en 1898, los norteamericanos logran arrebatar a los patriotas cubanos su inminente victoria sobre España y su emancipación. José Martí y Antonio Maceo habían muerto en combate poco tiempo antes: ejemplos de lucidez intelectual, de compromiso, de ética y coraje, inspiraban a los jóvenes más nobles de esa isla humillada. Porque a la invasión de los marines seguirían la Enmienda Platt; la base de Guantánamo a perpetuidad; las sucesivas políticas del Gran Garrote, el Destino Manifiesto, la Doctrina Truman de la Guerra Fría, que convirtieron a ese país en un lugar de expoliación impune y en un garito donde se paseaban las mafias que tan bien nos muestra Coppola en El Padrino II. Desde entonces se enfrentaban dos opciones: la Cuba de Martí y Maceo o la Cuba de los dictadores sanguinarios y los políticos obsecuentes apoyados por Estados Unidos.
En abril de 1948, el estudiante de abogacía viajó a Bogotá con el objetivo de participar en la creación de una Federación Latinoamericana de Estudiantes, promovida entre otros por Jorge Eliécer Gaitán de Colombia, Arévalo de Guatemala, Juan Perón de Argentina y las fracciones políticas cubanas que tiempo después formarían el Partido Ortodoxo. A la mañana siguiente de haberlo entrevistado, el líder de las fracciones más radicalizadas del Partido Liberal es asesinado: se produce entonces el Bogotazo; una insurrección popular -que será bautismo de fuego para ese joven de 21 años- a la cual sigue una brutal represión, desatando en Colombia la violencia que llega hasta nuestros días. En 1952 encabeza la lista de candidatos a diputados por el Partido Ortodoxo; pero el golpe de Fulgencio Batista impide las elecciones, que no eran del agrado de los Estados Unidos. Cabe preguntarse cuál hubiera sido la trayectoria de vida de Fidel si no asesinaban a Gaitán y no se instauraba una nueva dictadura en Cuba. Como asimismo es válido preguntarse por la eventual biografía de ese otro joven médico argentino con vocación de trabajar en leprosarios, si no presenciaba en Guatemala la invasión de los marines y el derrocamiento de Jacobo Arbens: presidente cuya osadía de impulsar una reforma agraria molestaba demasiado a la United Fruit Co.
Fidel es tal vez el único de los líderes populares de la segunda posguerra, al que los Estados Unidos no pudieron derrocar, enviar la exilio, asesinar, inducirlo al suicidio o a la traición. Hay que ser un zoon politikon -y contar también con la protección de los dioses, vaya uno a saber cuáles- para concitar la lealtad de un pueblo y conformar un gran frente nacional contra Batista, a partir de esos doce sobrevivientes hambrientos que llegaron a la Sierra Maestra; para resistir la invasión a Playa Girón; los múltiples sabotajes y operaciones de la CIA; los seiscientos intentos de asesinato; un bloqueo económico de más de cuatro décadas; la caída del Muro de Berlín; el aislamiento internacional, o el período especial que, junto a otros múltiples obstáculos, debió enfrentar su gobierno durante medio siglo.
Nadie ignora que hubo errores y durezas en las políticas de la revolución cubana, y tampoco Fidel lo ignora; el atenuante es compararlos con la historia de las mayorías populares y con el avasallamiento de los intereses nacionales en el resto de los países latinoamericanos durante el mismo período.
Después de sesenta años de intensa actividad, desde esos tiempos del Bogotazo, Fidel renuncia a la presidencia, pero no se retira de la política; simplemente va a continuar haciendo política bajo otras formas. Martí nos decía: "Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras"; y el Comandante parece dispuesto a concentrar sus esfuerzos en la "batalla de ideas", porque está convencido de la necesidad de pensar críticamente lo nuevo, en tanto hoy en el mundo no está sólo en juego un cambio de sistema socio-económico y político sino la supervivencia misma de la especie.
*Socióloga.
-Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-99554-2008-02-25.html
La tierra incomparable*
(fragmento)
*de Antonio Dal Masetto
VEINTICINCO.
Al despertar Agata oyó un coro de voces y no supo si venían desde el interior del hotel o desde el exterior. Parecían voces infantiles, de niñas, y pensó en el colegio de monjas que estaba a cincuenta metros. Le gustó aquel saludo matutino y cuando dejó la cama se asomó al balcón para determinar el origen. Las percibió dispersas en el viento, surgiendo y eclipsándose. Después callaron y sólo quedó el rumor de las ramas de los álamos y algún roncar lejano de motores. Hacía frío y el cielo estaba cubierto. El gato negro con la cara blanca dormía junto al aljibe. Agata recordó el programa de televisión de la noche anterior y aquellas imágenes se impusieron sobre este remanso de paz de la mañana. Tomó sus remedios, bajó a desayunar y se encontró con un mensaje de Silvana avisándole que pasaría a buscarla al mediodía para visitar el Monumento a los 42.
Llegó puntual, como siempre. Dijo que había dejado el coche en una gomería, no era lejos. Mientras caminaban, al pasar frente a una panadería, una mujer salió a la puerta y llamó a Silvana. Detrás apareció un hombre. Eran los propietarios del negocio. Hablaron rápido porque adentro tenían varios clientes esperando.
-Ya estamos en los tramos finales -dijo la mujer.
-Cuestión de días -dijo el hombre.
-Necesitamos que vengas a casa -dijo ella.
-Nos avisaron que estemos preparados -dijo él.
-Estoy muy emocionada -dijo la mujer.
Silvana les presentó a Agata. Cuando supo que venía de América, la mujer le contó una historia que Silvana evidentemente ya conocía. Hacía un año que estaban tramitando la adopción de un chico, mexicano, todavía ignoraban la edad y el sexo, pero esa noche o a más tardar al día siguiente recibirían un llamado confirmándoles esos datos. Luego viajarían a México.
-Le estamos preparando un cuarto, necesitamos tu consejo para la decoración.
Silvana les prometió que los visitaría. Agata se despidió y les deseó suerte. La mujer le agradeció tomándole ambas manos y reiteró que estaba muy emocionada.
Fueron a retirar el coche y después, mientras corrían a lo largo de la costa, Silvana le preguntó a Agata si estaba enterada de la noticia del día.
-No -dijo Agata-. ¿Qué pasó?
-En Tersaso una mujer mató a la hija para quitarle el novio.
Hablaron de eso mientras cruzaban varios pueblos, todos parecidos, con sus puertos para botes y lanchas, y el paseo arbolado sobre el agua.
Pararon a cargar nafta y siguieron.
-Ayer, después de dejarla a usted, crucé a Coseno -dije Silvana.
-Volviste rápido.
-Terminamos discutiendo. Si le cuento se va a reír. ¿Quiere escuchar la historia?
-Sí -dijo Agata.
-Fuimos juntos al supermercado e hicimos las compras para la cena.
Vito insistió en que quería cocinar él y se puso a limpiar las verduras. Yo me senté a mirarlo y comenté que estaba trabajando de más. "¿Por qué?", preguntó él. Le dije que las chauchas no tenían hilo y no hacía falta quitarle las dos puntas, con cortarle el cabo suficiente. ¿Y sabe qué me contestó? Dijo: "Mi mamá me enseñó que se hace así".
Silvana miró a Agata esperando un comentario. Agata hizo un gesto que no significaba nada, enarcó las cejas y se mantuvo en silencio. Silvana siguió contando. Aquella era una de esas respuestas de Vito que la enfurecían, y él lo sabía. Le había hablado girando hacia ella y mirándola a los ojos, sonriendo, como si se tratara de una broma. Pero, en realidad, le estaba diciendo: "El trabajo lo estoy haciendo yo, nadie te llamó a opinar". A partir de esa frase nada anduvo bien. Silvana sabía que lo mejor era callarse, pero no pudo: "¿Qué tiene que ver tu madre? ¿Por qué tenés que mencionar a tu madre?". También ella había hablado tratando de sonreír. "Mi madre es una mujer con gran sentido común", dijo él, "siempre seguí sus consejos y hasta ahora nunca tuve que arrepentirme". Silvana tuvo su segunda oportunidad de callarse, pero no lo hizo. Dijo que no había tenido una madre tan sabia, pero que ella misma, sin demasiados consejos, podía darse cuenta de ciertas cosas y llegar a algunas conclusiones. "¿Por ejemplo?", preguntó él. "Por ejemplo que esas chauchas no necesitan ser cortadas en las dos puntas". "Muy bien", dijo él, siempre cortando los dos extremos de las chauchas, "es probable que yo carezca de iniciativa personal, pero a veces se me ocurre pensar que negarse a las sugerencias de quienes han vivido más que uno puede constituir un pequeño acto de soberbia". Hablaba así, con términos muy elegidos, como si estuviese pronunciando un discurso. Y la miraba por encima del hombro, sonriendo. Silvana le preguntó si la estaba acusando de soberbia por haber afirmado que unas miserables chauchas se podían limpiar cortándole un solo extremo. "Yo no te acusé de nada", dijo él, "sólo sostengo que no hay nada de malo en escuchar a los que han visto más mundo que uno". "Como tu madre", dijo Silvana, "Como mi madre", dijo él. "Y como vos", siguió Silvana. "No hablaba de mí", contestó él. Seguía trabajando dándole la espalda. Había colocado una cacerola sobre el fuego y echó las chauchas adentro. Estuvieron sin hablar y sin mirarse un buen rato. Si en algún momento ella o él se hubiesen puesto a reír, a lo mejor la noche se salvaba. Pero ninguno de los dos rió. Ella dijo: "Yo no pienso comer de esas chauchas". Entonces Vito abrió la ventana, quitó la cacerola del fuego y tiró las chauchas al patio. Ella se marchó y tomó el transbordador de vuelta.
-¿Alguna vez oyó una historia más estúpida que ésta? -preguntó Silvana.
Agata sonrió, sacudió la cabeza y volvió a enarcar las cejas.
Se detuvieron en un cruce. A la izquierda había una canchita de fútbol y, jugando, muchachos con camisetas verdes y anaranjadas. La cancha terminaba en los juncos que cubrían la orilla y penetraban en el agua del lago.
Durante la noche había nevado sobre los picos altos que se veían al fondo. Brillaban y la luz que irradiaban se proyectaba contra el cielo. Los carteles indicadores decían: Mergozzo, Domodossola, Sempione. Y también: Monumento a los 42 mártires de Fondotoce. Doblaron, alejándose de la costa. Había un restaurant que se llamaba Del Lago. El nombre de la calle era Malpensata. Siguieron un trecho corto, por un camino asfaltado. En el paisaje ocre resaltaban los frutos rojos y el verde intenso de las hojas de unas plantas de muérdago. Un hombre emparejaba un sendero a golpes de pico y pala.
Estacionaron, bajaron del coche, cruzaron un cerco e ingresaron en un terreno flanqueado por abedules. Frente a ellas, entre varias hileras de pinos, se abría un camino de lajas. Al fondo se veía una cruz de cemento, alta y clara entre la negrura de las ramas. A ambos costados, antes de ingresar al camino de lajas, había dos monumentos. El de la izquierda estaba formado por cuatro lápidas verticales, colocadas en semicírculo, con listas de nombres por orden alfabético: A LOS CAIDOS EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZIS. Abajo, una lápida más pequeña con la inscripción: NUNCA MAS ALAMBRADAS EN EL MUNDO. Esculpidas, dos manos apartando postes y alambres de púas. Había también un trozo de mármol apoyado contra un macetero con flores y una piedra incrustada: PIEDRA DE MAUTHAUSEN. Y una urna de granito: CENIZAS DE LOS CAIDOS EN EL CAMPO DE MAUTHAUSEN.
Agata recorrió lentamente los nombres de las cuatro lápidas grandes y descubrió su apellido en dos oportunidades. Había un Dante y un Pietro.
El monumento de la derecha era de bronce: troncos mutilados y ramas retorcidas que se elevaban en forma de brazos y manos. Una placa decía: A NUESTROS HERMANOS CAÍDOS POR LA LIBERTAD - URSS GEORGIA. Y otra placa, más reciente: A CUARENTA AÑOS DE LA VICTORIA SOBRE EL NAZIFASCISMO -1945-1985 - LOS PARTISANOS ITALIANOS A LOS PARTISANOS SOVIÉTICOS.
Agata y Silvana sortearon una cadena colocada entre dos pilares de piedra e ingresaron al camino de lajas. Entre los pinos el silencio era tan grande como en una catedral vacía. A los costados, en la base de cada tronco, había reflectores apagados. Frente a la cruz, un trípode de hierro, de dos metros de alto, con un brasero arriba. Agata pensó que ahí encenderían fuego en las fechas conmemorativas. Al pie de la cruz, otra lápida: EN RECUERDO DE LOS 42 MÁRTIRES DE FONDOTOCE. Y los nombres. Agata los leyó.
-Conocía a varios -dijo-. Este era el marido de una compañera mía, en la fábrica. En realidad eran cuarenta y tres los que trajeron ese día. Uno sobrevivió al fusilamiento. Un milagro. Alguien lo rescató de entre los cadáveres y se salvó. Pero quedó mal de la cabeza. No era de esta zona. Cuando terminó la guerra se quedó acá. No tenía a nadie. Comía de lo que le daban y dormía en cualquier parte. Lo llamaban El 43. Una noche en que hacía mucho frío, Mario lo trajo a casa y le colocamos un colchón en el piso de la cocina. A lo mejor todavía anda dando vueltas por ahí.
Agata bajó del camino de lajas, se metió entre los pinos, arrancó algunas flores silvestres, blancas y amarillas, regresó y las colocó sobre la lápida.
Detrás de la cruz había una larga pared de piedras negras, con franjas de mármol blanco a lo largo: A LOS 1200 PARTISANOS DE LA REGIÓN CAÍDOS DURANTE LA RESISTENCIA. En el mármol, de tres en tres, con letras rojas, estaban los nombres. La lista seguía en la parte posterior de la pared.
Agata regresó al camino de lajas y giró en redondo para poder mirar todo aquello. En el frío, en el silencio, le parecía estar metida dentro de un sueño, rodeada de figuras congeladas: ramas oscuras, piedras, nombres en las piedras. Frente a la cruz, era como si el tiempo vivido lejos de esos lugares, el tiempo que la había vuelto vieja, no hubiese pasado. Y el absurdo de otros años regresase, intacto, a sorprenderla. Pensó en la gente que había visto en esos días, los jóvenes en las escalinatas y en los bares, los ancianos bien vestidos charlando en el sol, las mujeres en las calles y en los supermercados. Se preguntó qué significaría para ellos ese monumento y todas las otras lápidas, en las plazas, en los muros, en los caminos de montaña. Monolitos, señales de alerta, advertencias, recuerdos de una época de demencia, puestos ahí para la memoria, para no olvidar, para que esa demencia no se volviese a repetir. ¿Qué significaban ahora a los ojos de esas personas? ¿Qué función cumplían? Tal vez no eran más que objetos de curiosidad, referencias sin sentido, accidentes invisibles del paisaje.
Volvió a pensar en el programa de televisión, en sus cifras y sus símbolos de miedo. Ahora, sobre las lajas claras, entre las ramas negras, le pareció que estaba frente al altar de un sacrificio lento y demorado. Y el sacrificio no terminaba de consumarse. Por segunda vez, desde que había iniciado su viaje de regreso, sintió que se había llevado a cabo una traición.
Salieron del terreno. Agata se dio vuelta para mirar una vez más la cruz.
Por la ruta iban y venían, veloces, algunos coches. Con seguridad turistas, gente que pasaba y no sabía. El cielo se había oscurecido aún más y al fondo las montañas nevadas parecían despedir un fulgor maligno.
*de La tierra incomparable, © Editorial Planeta (1994), © Antonio Dal Masetto.
Cascabeles y caracoles*
En una cuna de coral
Y en otra de delfines
Yacen dos bebes
Muy chiquitos
Aún no han cumplido
El mes de su ocupación
En esta tierra.
Una es mujer,
El otro varoncito
Los dos duermen placidamente
A pesar de haber sido
Abandonados...
Están aquí en un Hogar
Lleno de risas y gritos de otros chicos
En su mismo escenario
A la espera de una familia
Cuál será la potencia
La fuerza y la verdad?
Con la que estos pequeños
puedan estar saludables
ante esta historia tan vulnerable!
*
Creo que estos pequeños están evolucionando porque hay un equipo de personas que trabaja desde hace mucho tiempo y entre todos intentamos estimular a los pequeños sin familia o victimas de malos tratos. Al estimular digo poder dejar, cuando son tan bebitos, un referente estable, sustituto materno (en cada turno de 8 horas) que se ocupe prioritariammente de él. Asimismo despues de todos los examenes de rutina y vacunas, los encargados de cuidarlos le dan ese plus de afecto que es fundamental para que puedan estructurarse como personitas. Es plus de afecto significa poder decodificar su llanto ( si es de hambre o frío) alzarlo, hablarle suavemente y estar atento a sus respuestas. No es lo mismo que una familia, pero los ampara... Pero además hay algo, una fuerza vital a la que llamaremos libido, o pulsión de vida que ellos traen y suma a su desarrollo evolutivo.
Siempre hay que tener presente que lo más pronto posible puedan estar con una verdadera familia que los maternice y los tome como hijos.
*de Azul. azulaki@hotmail.com
Lunes, 25 de Febrero de 2008
Pegame y llamame Marta*
*Por Eduardo Aliverti
Hay algunos aspectos (habrá quienes digan que todos) en los que la política no se diferencia para nada de cualquier otro orden de la vida. Uno de ellos es la mentira conjunta y consentida. En un grupo de trabajo, en una relación amorosa, en una empresa, en donde sea, está la obviedad de que, si todos
saben que todos mienten y sin embargo se continúa conviviendo sin mayores dramas, la mentira es funcional a todos. Podrá ser más dolorosa para algunos y más fácil para otros, pero al cabo no hay nadie a quien no le resulte conveniente o estimada como tal. Y ése es el caso de la inflación y las negociaciones salariales.
Todos saben que los índices inflacionarios oficiales son manipulados por el Gobierno; que, en realidad, es el primero en reconocerlo implícitamente desde el momento en que admite no compartir la metodología del Indec, por considerar incorrecta -entre otras varias cosas- la medición de la canasta familiar de los sectores populares. Con razón técnica o sin ella, el Gobierno estipula una forma de medir los precios que no coincide ni con los profesionales del organismo ni con la sensación popular. Eso le da un número
mensual de inflación que, tanto como no ser creído ni por ellos mismos, opera socialmente como amortiguador de expectativas desfavorables, en un país donde lo que despiertan la memoria y sensibilidad inflacionarias es uno de los riesgos más temidos por cualquier gestión gubernamental. El dígito de inflación anual es ridículo, pero la aceptación oficial de que la cifra verdadera está bastante arriba del 20 por ciento desataría, o podría desatar, consecuencias mucho peores que tragarse el sapo de la ridiculez.
Porque si se admitiera la cifra real, las paritarias deberían partir de una base de discusión circundante de un 30 por ciento o más de incremento salarial tomado, por si fuera poco, un discurso oficialista progre que habla de la mejora del ingreso (no ya el mero emparejamiento del sueldo con la inflación, sino el aumento del poder adquisitivo). Problema: no hubo ni hay gobierno en este mundo que resista una discusión por cifra semejante. No porque suponga una injusticia que se aborde así el ingreso de los
trabajadores -todo lo contrario-, sino porque las riendas de la economía están en manos de sectores concentrados que, ante tal afectación de sus intereses, tienen poder de fuego para sobresaltar y hasta desestabilizar las variables económicas.
El dato precedente encierra una paradoja que termina justificándolo, si se lo ve -sobre todo y precisamente- desde el interés de los sectores patronales. Son ellos, por supuesto, quienes en voz más alta o más baja lideran las quejas por la trepada de sus costos y el peligro de que los incrementos salariales gatillen inflación. Aun cuando se dejaran de lado sus propios balances, reveladores de ganancias espectaculares tras la devaluación más grande de la historia mundial, resulta que aquello contra lo que despotrican las grandes empresas y grupos de capital nacional y extranjero -afectación institucional por manipulación inflacionaria y falsedad de una economía "dirigista"- es al mismo tiempo lo que los protege.
Tan sencillo como que si la inflación oficial fuese la auténtica y no la dibujada, la presión de los gremios o el conflicto social les resultaría mucho más difícil de manejar.
La CGT, a su turno, comandada por la burocracia que determina una buena parte del humor popular según sea cuánto aprieten o cuánto aflojen sus resortes en los sectores productivos y de servicios, se toma de otro tanto para conservar su representatividad política. La social no le interesa a esa
murga de sindicalistas empresariales que viven de aprovechar su papel en la confrontación falsa con la clase dominante. El arreglo con los camioneros de Moyano es, en principio, una obra tan maestra como elemental de esa dialéctica, en la pretensión de erigirse como caso testigo para el resto de los acuerdos. Entre más o menos el 9 por ciento de la inflación de Kirchnerlandia y más o menos el 25 o 30 por ciento que se calcula de los precios reales, arreglaron en algo menos el 20 por ciento paritario. Las patronales aseguran que en verdad es mucho más que eso, por el aumento de los costos laborales, y del otro lado del mostrador se apunta que al fin y al cabo son incrementos en cómodas cuotas que terminarán comidos por la inflación real. Lo cierto y difícilmente alterable, hasta aquí, es un acuerdo con el Gobierno que canjea, a grosso modo, licuación de la protesta sindical con aseguramiento de su rol de interlocutores privilegiados; más alguna ubicación en el reordenamiento del PJ, ahora que los K blanquearon su
decisión de apoyarse ahí a costa, si es necesario, de tirar por la borda un grueso de sus declamadas intenciones de renovación de la política.
Como jamón, o más bien como paleta del sandwich, las pymes también aceptan ese equilibrio entre la realidad y la ficción inflacionaria porque de lo contrario se vería perjudicada su subsistencia, en algunos casos, o sus márgenes aceptados o aceptables de ganancia, en otros. Y esa lógica alcanza
asimismo a la clase trabajadora, con todos los matices o redefiniciones que quieran encontrársele hoy a esa caracterización. La memoria inflacionaria opera como mecanismo de control social, y los sectores populares y medios son quienes más registran haber sido toda la vida el pato de la boda cada vez que se desató la carrera de los precios; culturalmente -vaya derrota- interviene el temor de que la economía se desboque si los reclamos salariales son "desmedidos". Y ni cuenta la situación de los trabajadores
informales, que constituyen alrededor de un 40 por ciento de la población económicamente activa. Ese enorme sector no dispone de la protección ficcional de paritaria alguna.
Resumiendo: la inflación de mentira le conviene al Gobierno porque la opción de sincerar sería un sincericidio político; a las grandes empresas les conviene porque tienen de qué agarrarse para tirar todavía más abajo su disposición a resignar tasa de ganancia; a las pymes les conviene porque de
lo contrario podrían estar en problemas más graves; a las comandancias sindicales burocráticas les conviene porque es un argumento que les permite sostener poder entre dos puntas; y a la sociedad, en su conjunto, le conviene porque memoriza y calcula que podría haber algo peor si el Gobierno reconoce los precios reales. La inflación oficial es de mentirita, sí. Pero todos están de acuerdo en sostenerla.
*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-99567-2008-02-25.html
Correo:
Apreciadas amigas, queridos amigos,
el excelente escritor mexicano Jorge Martínez Villaseñor acaba de publicar su más reciente libro en la Editorial Lulu, bajo el título "El viento no es para siempre".
"El viento no es para siempre" recrea la vida de María Ignacia Rodríguez, la Güera Rodríguez, dama que entre 1778 y 1851, se convirtió en peculiar personaje del virreinato de la Nueva España, tanto así que no es extraño saberla relacionada con el Barón de Humbolt, o encontrarla del brazo de Simón Bolivar, o descubrirla amante de Agustín de Iturbide, sin que ello le impidiera mantenerse cercana a los movimientos insurgentes que condujeron a la independencia de México. Jorge Martínez Villaseñor realizó profundas investigaciones en la Biblioteca Pública de Jiquilpan, durante más de un año para recopilar los materiales que le condujeron a la escritura de este libro. Una obra clave para adentrarse en otra visión de la historia de México.
El libro se puede adquirir ya sea en su versión digital o en la edición impresa en el link http://www.lulu.com/content/1905328 .
Cordial saludo,
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur
www.euroyage.com
Schiessstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067
*
Queridas amigas, queridos amigos:
El domingo 24 de febrero del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor chileno Javier Farías Caballero. Las poesías que leeremos pertenecen a Omar Darío Gallo Quintero (Colombia) y la música de fondo será de Bandolas de
Venezuela. ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/
Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar
INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Meneame
del.icio.us
me gusto el cuento, manda más!