ANTE LOS MISERABLES QUE DECIDEN...
III*
Pobres los que lloran
demandando cariño
y reconocimiento
pobres los que no saben
que las ciudades
están muertas
y nosotros estamos
indefensos
ante los miserables
que deciden.
Pobres de los que creen
que la eternidad
les hará justicia
pobres de los que creen
que su adversidad
será tenida en cuenta un día
pobres de los que esperan
la reparación
de todas sus desdichas.
*de Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar
ANTE LOS MISERABLES QUE DECIDEN...
Lo que está sucediendo*
Ayer cuando espontáneamente distintos sectores se concentraron en la Plaza de Mayo, recibí el llamado de una amiga K, quien me decía: viste? toda la Recoleta, Palermo...la sociedad rural, los gorilas desestabilizando al gobierno. Pensé si valía responder, ya que me parece que no nos escuchamos
últimamente.
Además vengo molesta por varios motivos desde Moreno con su sugestivo control de precios, el manejo del INDEC, (con el disimulo de la inflación y el ocultamiento de la pobreza), hasta la valija (no la Amira sino la de Antonini), los cheques del caso Skanka, pasando por los fondos de De Vido (pero no de vida). Algo de esto le dije, no me contestó y supongo que se fue a dormir creyendo en la importancia de la revolución kirchnerista y sus declamados derechos humanos (de los años 76/77 pero no de los derechos
económicos y sociales de hoy).
Luego llegó D Elía y dijo - después de pegar un trompadón a un manifestante - que vinieron a salvar a Cristina del golpe al estilo de la dictadura que quería hacer la Sociedad Rural, a quienes acompañaban los de Barrio Norte.
Y me fui a dormir con la palabra del Ministro Fernández, cerca de las dos de la mañana, quien no pudo explicar porque no estuvo la Policía, porque D Elia asumió una conducta dictatorial y patoteril (policial?) dirigida hacia vastos sectores medios que sólo fueron a manifestarse, (el mismo Ministro
que más tarde negó la masividad de la protesta).
Y en mis sueños me dí cuenta que cada situación relatada en ésta breve radiografía de un día y de una época, estaba paradójicamente presente la negación en su totalidad.
Primero los que piensan que detrás de esta protesta está solo la sociedad rural, sin embargo veo a:
1. campesinos pobres quienes han denunciado ayer en Página 12: "¿Qué han hecho y hacen esas entidades agropecuarias ante los asesinatos, cárceles, persecuciones, torturas y enfrentamiento con paramilitares y topadoras que sufren hoy miles y miles de familias de pueblos originarios y campesinos?
Dicen hacer el paro por el No a las retenciones y No a la desaparición de los pequeños y medianos productores, pero algunos empresarios y productores que han contratado matones para desalojar pequeños y medianos productores son miembros de esas entidades", denuncian los campesinos santiagueños.
2. jubilados, amas de casa, empleados públicos, los que sufren el trabajo precario
3. otros
4. y también la sociedad rural, quien manipula a muchos de los sectores desde sus insaciables intenciones.
Pero nadie ve a los otros, quienes actuaron espontáneamente tal vez por las retenciones, pero también por una sensación en relación a precios, inflación, la actitud soberbia de Cristina junto a sus cirugías, su cambiante vestimenta y su cartera de 40.000 euros. Todo ayuda, contribuye y se potencia, me dije, mientras me sonreía cuando una entrevistada por un canal de TV dijo que K quiere convertir a la Argentina en lo mismo que es Cuba.
Pero vuelvo a la negación, y en éste contexto entrevisto hoy a un pibe mal llamado chorro, falopero, con historias de violencia en su familia, en su barrio, que lo llevó a reproducir el mismo modelo aprendido y así incó ya a varios. Y debo reconocer algo, el pibe me podía, y seguramente fui subjetiva
cuando traté de elaborar un Diagnóstico en relación a su situación. Donde estuvo la subjetividad? era un pibe que no mentía.
- Una vez me dijo le inqué a Daniel porque le estaba pegando a mamá.
- En otro momento me expresó, no me acuerdo de nada estaba totalmente falopeado, pero todos dicen que le inqué mal a "Yaguareté".
- La última vez que lo vi me dijo que quería tratarse.
Hoy llegó hoy al pasillo, lindante a mi oficina, estaba esposado.
Luego de pedir que le retiren las esposas, se sentó en la silla, me dijo que estaba acusado de rociarle combustible y prender fuego a un Sr. quien justamente era amigo de su papá, el mismo que lo azotaba ferozmente.
Agregó que el Sr. con las llamas se fue a otro mundo.
Pero Jorge negaba todo: que él no fue, que no se droga desde hace mucho tiempo, y me volvió a decir que quería tratarse.
Cuando Jorge se fue, vi el análisis del bioquímico que certificaba la existencia de sustancias adictivas.
Me quedé pensando y no me cerraba como Jorge podía saber que el fallecido tenía $ 700 en sus bolsillos?
Comprendí que todo se había tornado muy grave y que era probable que Jorge fuera responsable del rociado con combustible y sus derivaciones.
Me pregunté como se llega a una situación así? y se me presentan rápidas las respuestas desde lo social: el nivel de indigencia, tener una mamá multípara, sufrir a un papá golpeador, etc.
Pero y el Estado acaso no es responsable de atender, prevenir éste tipo de situaciones? Más aún cuando desde Desarrollo Social de la Nación se promueven Políticas que alientan todas las formas posibles de una ciudadanía plena. Lo que se "logra" a través de un exclusivo ejercicio teórico, y ello no constituirá alguna otra forma de negación de intervenciones sociales adecuadas?
Jorge se falopea, mata y ahora niega: todo un símbolo.
*De María Bar. barmaria@ciudad.com.ar
LA METÁFORA Y LO SAGRADO*
*Por Héctor Murena
El arte, se dice, responde a una necesidad. De otro modo, añadimos, no existiría, no persistiría. Pero ¿cuál es esa necesidad por la que el arte existe?
Tal pregunta ha suscitado a lo largo de los siglos todas las respuestas que el hombre puede dar: los artistas de Lascaux, Altamira, hicieron las pinturas rupestres para ofrendarlas a sus dioses o para convertir en mito a los animales que les servían de alimento o para expresar el poder y la destreza de la comunidad o por simple escapismo, diversión o porque pintar confería prestigio, etcétera. El resultado, tanto en ellos como en sus infinitos sucesores, ha sido una obra bella. La palabra bello, la pregunta
por la esencia de lo bello, nos remite a la estética. Y la estética, con su mismo nombre, aistesis, sensación, nos indica dónde nos moveremos, el mundo de la obra, su estructura, sensaciones, vocabulario, percepciones. Será conveniente procurar alejarnos de la estética. Para plantear nuestra conjetura -para darle otra vez vida, puesto que es antigua como la humanidad-, será conveniente, sin abandonar la obra, atender hacia afuera de ella, ver a qué tiende, qué necesidad la engendra.
He presenciado una experiencia. La audición del recitado del Corán. Por un sheik actual. La emisión de cada versículo duraba quince, treinta, no más de cuarenta y cinco segundos. Cada versículo concluía en forma abrupta, comprimiéndose casi con dolor contra el final para transmitir la sensación física de aquello con lo que chocaba: el silencio. Y cada versículo estaba separado en la dicción del que lo seguía por un lapso de silencio más largo que cualquiera de las emisiones, señalando de tal suerte cuáles son las
jerarquías entre silencio y sonido. Ese canto, esa voz, crecían para retirarse, abolirse, para que surgiera un silencio desconocido: la voz de Dios.
Recordé entonces otras músicas, pasadas, contemporáneas. La de Anton Webern, por ejemplo. Piezas intensísimas, también en ellas el silencio es capital. De distinta índole, mortuorio, turbio. Música que vuelve a presentarse ante el silencio como el criminal que retorna al lugar del crimen. Porque entretanto hemos intentado matar a la música, a Dios en nosotros. Pero el silencio sigue siendo el centro. Aunque de manera invertida, en el fin se repite lo mismo que en el principio. La música tiende a lo que es absolutamente no ella, su contrario total. La música es la historia de los intentos por reconstruir el silencio puro, sacro. El arte nace por necesidad de Dios.
La literatura, el arte de la palabra, nos muestra una lección similar. El universo es un libro, dice la sabiduría: todo libro encierra el universo.
Hay que recordar, sin embargo, que el trazo negro de cada palabra se torna inteligible en el libro merced a lo blanco de la página. Ese blanco del que la palabra brota y en el que acaba por desaparecer es el Silencio primordial. Principio y fin de cada criatura, de todo lo creado, el blanco escribe para nosotros lo fundamental de toda escritura: el círculo de misterio que envuelve nuestra existencia. La calidad de cualquier escritura depende de la medida en que trasmite el misterio, ese silencio que no es
ella. Su esplendor es enriquecedora abdicación de sí. Y ésta resulta evidente en el tipo de lectura que permite y exige. La palabra portadora de misterio demanda una lectura lenta, que se interrumpe para meditar, tratar de absorber lo inconmensurable: pide relectura, consideración del blanco.
Arquetipo son las escrituras de las religiones, que invocan el fin de sí mismas, la restitución del secreto fundamental. Arquetipo, también, las grandes obras de la literatura, aquellas cuya esencia es poética, pues la metáfora, con su multivocidad, pluralidad de sentidos, dice que está procurando decir lo indecible, el silencio. Frente a éstas se alzan los textos utilitarios, que pueden leerse con rapidez y que, si por un lado nos fuerzan a salir de nosotros mediante la diversión o la información, por otro nos empobrecen radicalmente al negar el blanco, el silencio, el misterio. A lo largo de siglos la literatura se vio corrompida de modo cada vez más profundo por ese espíritu utilitario. La novela sin poesía oscureció a la poesía. El espejismo aritmético llamado sociología reemplazó al reverente vacilar, escuela de vacilación, llamado filosofía. Hoy tocamos límites. La babelización de la escritura indica aguda nostalgia mala del silencio que la gran obra por naturaleza encierra y busca. La catástrofe de la letra escrita
testimonia en forma invertida que la literatura surge de la necesidad de Dios.
VERGUENZA Y REDENCION*
*Por Héctor Murena
Toda palabra es metafórica. Es decir, toda palabra abarca, según se la use, más o menos mundo que lo que la convención supone que abarca. Si digo: «el rey se marchó a su casa», casa sustituye a castillo, es metáfora de reducción. Si digo de una persona que es «mi casa», casa sustituye a criatura, es metáfora de ampliación. Los hombres se han inquietado por este fenómeno. Que lo que constituye su esencia, la palabra, fuese impreciso les resultó vergonzoso. Aristóteles reprocha a Platón el uso de metáforas. «Todo lo que se expresa mediante metáforas -dice- es oscuro.» Pero avergonzarse es una asunción mala de la Caída, del pecado. Vergüenza es la hoja de parra, la novedad que surge en Adán tras probar el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Quien se avergüenza prefiere que no lo vean, se oculta, busca estar solo: las aspiraciones de cierto tipo de lenguaje preciso surgen de un hombre avergonzado, incapaz de tolerar la luz del misterio al que volvió las espaldas. El misterio del nacer y del morir, de su dependencia respecto a Dios, misterio del que en el Paraíso se nutría. Tal hombre se aísla en la irrealidad de una exactitud que lo ha llevado hoy a la incomunicación casi total. Lo condujo a un lenguaje en el que sólo hay materia humillada por haberse visto reducida a puro objeto y en el que lo humano calla. El lenguaje preciso es el padre de la ciencia. La vergüenza nos entregó al totalitarismo de la utilidad total, a palidecer bajo la sentencia respecto del pecado: «ganarás el pan con el sudor de tu frente.» La poesía es humilde. De la humildad extrae las fuerzas para su gesto osado. La poesía acepta la multivocidad de cada palabra, acepta la imprecisa índole humana. Sabe que la precisión con que algunos sueñan no sólo resulta imposible sino que, eco del primer pecado, si se logra evocar su espectro
únicamente se conseguirá envenenar con irrealidad la realidad. Criaturas caídas, si una parte de nosotros se obstina en recordar y perpetuar lo pecaminoso al rechazarlo, otra parte persiste en recordar lo angélico que cayó con la Caída. Tal el movimiento de la poesía. Empieza por aceptar que
no es ineludible que casa signifique casa. Pero no se detiene ahí. En esa presunta falta descubre una ocasión, una puerta. Insiste, apuesta sobre ella. Va aun más allá. Y dice de pronto: «Aquiles es un león.» El mundo se duplica de esta suerte: Aquiles cobra la esencia del león y el león la de Aquiles. El pretendido lenguaje científico, al insistir en la ciencia del Arbol, desmiembra, separa. La poesía, al reunir lo aparentemente contrario, restaura con el poder de su amor la unidad de todo lo que vive, muestra a la Tierra como un gran arcángel que late y respira. La poesía redime el pecado aceptándolo.
Recuerdo los versos de un poeta. Describe la muerte de un hombre, dice que éste siente «el íntimo cuchillo en la garganta». ¿Cómo puede decirse esto? ¿Cómo puede atribuirse la cualidad de íntimo a un cuchillo? Así la esencia de la poesía es al menos de índole paradójica, no se subordina a la
razón. Pero la imagen «Aquiles es un león» dice todavía más. Enseña que la metáfora cumple una destrucción de las barreras racionales. Con ello la metáfora se instala no sólo más allá de la lógica, sino contra la lógica: se muestra que la operación de la metáfora es fe. Incidentalmente, al esclarecerse los vínculos entre metáfora y razón, aprendemos sobre las relaciones entre razón y fe. Quedan borradas las aspiraciones de la teología, al menos en aquellas zonas en que ésta no se acoge al misterio.
Teología es todo lo racional, incluso la ciencia, el intento de explicar el mundo. Posterior a la fe, la teología constituye un momento de debilidad de ésta, en que ante las demandas de la razón el espíritu se rebaja a dar razones que justifiquen la fe. Esta rebaja humilla todo. No hay nada demostrable en el campo de la metáfora, fe. Simplemente las cosas son mostradas, basta. Hay hombres sin fe: tampoco esto es demostrable. La fe y el rechazo de la fe constituyen misterios. La fe que trata de vencer al rechazo de la fe mediante demostraciones, teología, se convierte en alejamiento de la fe. Cada mal busca lo que busca y nada distinto le conviene: es cosa del juicio que cada uno lleva en sí sobre si -sobre el Señor-, por el cual asume la entera responsabilidad de sí mismo.
La enfermedad es elocuente respecto a la salud. Nos hace saber cuáles eran las funciones de los órganos que funcionan mal. Observemos esa enfermedad del arte llamada esteticismo. Esteticismo: se distingue por ponerse a sí, a lo estético, como único contenido posible de la obra de arte. O sea que lucha contra otros contenidos que suelen adueñarse de la obra: sociales, políticos, intelectuales, religiosos, etcétera. Tal lucha indica que el arte es un campo abierto a contendores, «liberado» de una
fuerza que antes lo ocupaba y a la que se supone que se desalojó. ¿Cuál es esa fuerza? El esteticismo, al depositar la fe en lo estético como único contenido posible, lo hace con un carácter absoluto al que no aspiran los otros contenidos contendientes. Tal rasgo absolutista nos revela que el arte, cuando piensa sobre sí, sospecha que su único contenido posible es lo Absoluto, lo Divino. Al rechazar todo contenido, al instaurar su propia esencia como contenido único, la enfermedad del esteticismo nos revela por
la vía negativa el carácter sacro del arte, proclama a Dios como una ausencia que no puede ser sustituida por nada.
-Fuente: Héctor Murena, La metáfora y lo sagrado; en El nombre secreto, Monte Ávila Editores, Caracas, 1979.
http://www.temakel.com/texolvmurena.htm
El fantasma*
En esa casa sombría
un fantasma se esconde,
la amarga soledad suspira,
toda la gente se aterra.
La curiosidad invade a los niños
quienes asoman a la puerta,
un chillido se escucha,
el miedo los espanta.
Tropiezan con su sombra
y huyen sin titubeos,
a la orilla del camino
los misterios se congregan.
Las viejas paredes tiemblan,
sonoros ruidos se oyen,
los pájaros asustados vuelan,
una confusa imagen genera pesadillas.
El cielo oscuro y la luna llena
llaman al maldito fantasma,
la locura besa las almas,
los cuerpos se paralizan.
*De María Griselda García Cuerva. mg_cuerva@yahoo.com.ar
*
Queridas amigas, apreciados amigos:
El domingo 30 de marzo del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Almeida Prado. Las poesías que leeremos pertenecen a Marga López Díaz (Colombia) y la música de fondo será de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (Colombia). ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/
Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar
INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Meneame
del.icio.us