LA VEREDA DE ENFRENTE...
El Mercado
Es el mejor mercado de la ciudad, el que tiene mejor género y más variado. Cierto que queda lejos de mi casa, pero cuando quiero hacer una compra importante siempre me desplazo hasta allí. Hoy fui de los primeros en llegar porque quería poder escoger con tranquilidad.
Me dirigí directamente al puesto de cabezas y no fue difícil escoger una. Con eso de las cabezas tengo las ideas muy claras. Seguidamente me fui al puesto de brazos, que al ser dos y tener que ser casi iguales es más complicado. Después de mirar y comparar encontré un par a buen precio y de muy buena calidad. En el puesto de piernas si que tuve suerte, porque nada más llegar encontré las que quería, ni muy altas, ni muy gordas. Encontrar el tronco tampoco me costó mucho por lo que estaba muy contento de tal como había ido la mañana.
Cuando llegué al puesto de almas y me encontré la persiana bajada con un letrero, "Cerrado por motivos familiares", quedé anonadado. Todo lo que había comprado no me servía para nada. Por todos es sabido que el cuerpo sin el alma en unas horas se echa a perder.
*de Joan Mateu. joan@cimat.es
LA VEREDA DE ENFRENTE...
Las asignaturas presentes (y pendientes) en el campo*
El conflicto entre el Gobierno y las entidades del agro no debe ocultar la necesidad de una estrategia de desarrollo rural que tenga en cuenta a los pequeños productores.
*Por Alejandro Rofman
Fuente: ECONOMISTA, INVESTIGADOR CEUR/CONICET
El aún irresuelto conflicto entre un sector significativo de agentes económicos del espacio social rural argentino ha conmovido a la opinión pública. El conflicto comenzó con una disposición oficial unilateral que, sin discriminar entre los productores, elevó las retenciones a la soja y el girasol y redujo las del maíz y el trigo. Tales disposiciones afectaron, especialmente, a la soja, cultivada en crecientes áreas desde mediados de la década pasada. Esta producción se concentra en la Pampa Húmeda, con
desplazamientos hacia el norte y el oeste del país; y es protagonizada por dueños de la tierra o arrendadores de la misma. Estos últimos ocupan hoy un 70% de la superficie bajo explotación. En el imaginario colectivo de los argentinos ese es el "campo".
No nos interesa, en esta contribución, discutir la decisión oficial ni las reacciones de productores y otros actores de la vida nacional. El Proyecto Estratégico de la UBA Plan Fénix ya se ha expedido en un documento, que lleva mi firma. Creo que es importante, por el contrario, abordar la cuestión a partir de la estructura constitutiva de lo comúnmente denominado" campo" para conocer en profundidad su compleja trama socio-productiva .
En recientes trabajos sobre temas rurales se nos informa acerca de dos cuestiones clave para entender el perfil social del sector agrario argentino. En el primero ("Los pequeños productores en la República
Argentina", de Edith S. de Obschatko, Pilar Foti y Marcela Román) con cifras del Censo Agropecuario del año 2002, se comenta que de 330.000 explotaciones productivas en la actividad agropecuaria de todo el país, 219.000 eran pequeñas unidades de producción, o sea el 66% del total. Esa singular
cantidad de explotaciones sólo concentraba el 13,5% de toda la superficie ocupada para la producción sectorial.
En algunas regiones tal elevada incidencia era mayor. Crecía al 87% en la Puna, al 83% en los valles del Noroeste Argentino y el 84% en el Chaco seco, la zona conocida como el Impenetrable, monte natural situado en el occidente de la provincia. Luego se encontraba la Mesopotamia, con el 79% y,finalmente, el área chaqueña dedicada históricamente al algodón, que registraba un 73% de pequeños agricultores.
Según el mismo estudio, de los pequeños productores, sólo la quinta parte (el 21%) tenían capacidad de reproducción ampliada, es decir podían crecer en base a la capitalización de sus beneficios. El resto, casi el 80%, o sea más del 50% de todos los productores agrarios del país, eran incapaces de sobrevivir con los ingresos normales y la mayoría de ellos debían trabajar fuera de su predio para alimentar a su familia.
Los productores rurales argentinos que, en el año 2002, vivían, con sus familias, bajo la línea de la pobreza eran poco más de 136.000, o sea el 40% del total. En el norte la situación era aún más grave. La pobreza llegaba al 61% en el Noreste y al 62% en el Noroeste.
Este panorama marca con letras indelebles la extrema heterogeneidad estructural del agro argentino , si se considera a todos sus integrantes.
Veamos un dato posterior. En el año 2005, bajo mi coordinación, se realizó un estudio sobre el crédito rural ("Acceso de los pequeños productores al crédito formal e informal", junto a Pilar Foti e Inés Liliana García). Así, relevamos la situación económica y social de la pequeña producción en Chaco
y Tucumán, mediante una encuesta por muestreo representativo.
Nos dio, entre muchos otros datos relevantes (como que los propietarios legales de la tierra no superan el 50% del total) que los pequeños productores rurales de ambas provincias eran, en un 90%, pobres. Es decir, la situación social de los más débiles de las respectivas cadenas productivas no mejoró entre 2002 y 2005 pese al cambio positivo de la política económica.
¿Qué nos dice toda esta información? Un caudal muy grande de productores no está en condiciones de acceder a un ingreso digno con su actual esquema productivo, en el que predominan relaciones desiguales de poder con intermediarios comercializadores y se aprecia una extendida incapacidad de acumulación para modificar el perfil productivo. Y, por supuesto, ninguno produce soja porque si fuera así no serían pobres.
Es evidente que hay más de un tipo de "campo" en la Argentina. El que acabamos de describir no pertenece al universo de los 70.000 afortunados productores de la soja por lo que sus reclamos pasan por otra dimensión. El reclamo de tales castigados componentes del sector agrario pasa por reivindicar la adopción de un precio mínimo o sostén de los bienes que cultivan o animales que crían, por la provisión de bienes públicos necesarios para elevar su nivel de vida, por la construcción de infraestructura para disminuir costos, por el cuidado del ambiente, por el cese del desmonte indiscriminado en el norte boscoso, por la presencia de estructuras asociativas para reforzar el poder de negociación frente a
monopolios u oligopolios dueños de insumos y saber técnico indispensables en el proceso de producción, etc.
Este modelo de "campo" es sustancialmente diferente del que conocimos durante el conflicto agrario. Las políticas globales pueden tener componentes similares pero las específicas deben atender, en especial, a los menos afortunados que residen, en su gran mayoría, en sus predios con sus familias, a la espera de mejor porvenir. Es de esperar, entonces, una urgente puesta en marcha de una estrategia de Desarrollo Rural que los tenga en cuenta.
*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2008/04/22/opinion/o-02501.htm
Martes, 22 de Abril de 2008
El silencio y la luz*
*Por Miguel Roig miguelroig2005@gmail.com
Recostado en la cama, en la que aún es mi habitación en la casa de mis padres, donde ahora me encuentro, en Rosario, observo al abrigo del tenue resplandor del amanecer, el barco que descansa sobre el mueble de la biblioteca. Es un velero con el casco azul y una banda roja que recorre todo su perímetro; una cabina verde cerca de la proa y un mástil barnizado enclavado en el centro de la cubierta, cuya altura, simétrica a la longitud de la eslora, es de unos dos palmos.
La luz que se filtra por las rendijas de la cortina que cubre la ventana lo abrazan a babor; el resto queda oculto y la pared, sobre la que se recorta, se hunde en la penumbra y simula un falso poniente.
En esta imagen puedo cifrar mis manos torpes, infantiles, manipulando el buril, el cepillo, el formón, las lijas y todas las herramientas dispersas en el aula de carpintería, asignatura dictada por el maestro Sagristá, cuyo carácter se debatía entre la resignación frente a la impericia natural de los incapaces como yo y cierta rectitud para que las cosas llegaran a su fin. Pero esto que acabo de escribir es una disgreción fugaz y sólo intenta anclar el barco en un contexto para asirlo. Porque el barco, ahora, en el
alba de un día de abril, sugiere algo que si tiene que ver con la infancia, por ejemplo, no se refiere a las circunstancias de su propio proceso de producción. Tal como afirmaba Faulkner, la memoria cree antes de que el conocimiento recuerde y antes de que aparezcan los hechos lo que se revela ante mí no es la labor o el maestro, es lo lábil del objeto que a pesar de estar apoyado en el mueble, como se apoyan los tarritos y las botellas de Giorgio Morandi, consigue disolver el espacio y el tiempo porque el lugar que ocupa es el que pone en entredicho mi mirada, inmóvil, cautiva del objeto, puesta en vilo al comprender la ilusión del tiempo y, en definitiva, de la experiencia, ínfima, sin grosor alguno.
El barco le pelea su espacio a la superstición: no quiere que la historia del objeto oculte su significado.
El barco, ahora, en este amanecer, en la casa familiar, a solas, está más allá. Más allá de la realidad. Pienso, entonces, en las imágenes de Alejandra Roux.
Hace unos meses, en Madrid, pude ver los cuadros de Alejandra Roux. Algunas de las obras las había recibido, en versión fotográfica, desde Buenos Aires, a través de correos que me enviaba Alejandra, pero sólo al estar frente a ellas, en la galería, comprendí su sentido final o, mejor, el sentido del
relato que yo construí alrededor de ellas.
La exposición estaba compuesta por objetos y una serie de cuadros con casas de Buenos Aires; casas, en principio, que cualquier paseante puede reconocer. Construcciones clásicas, de dos aguas; eclécticas con giros inesperados de volúmenes cilíndricos adosados al pliegue de un chalet o de almenas que coronan muros bajos que custodian una vivienda de barrio. En fin, construcciones que parecen surgidas de la más pura imaginación de la artista pero que son obra, quizás, del extraño sincretismo de una inmigración caótica y variada en la que cada uno buscaba a cualquier precio su marca individual para no diluirse en el relato coral de la ciudad.
La imaginación de Alejandra ha sido encontrarlas, detenerse frente a ellas y aislarlas, separarlas, como separó Borges la manzana porteña, salvo que en este caso, ella está observando desde el lugar ausente en el poema: la vereda de enfrente.
Ninguna figura humana asoma en las casas; acaso, en una de ellas, la Casa Hernández oscurecida por el crepúsculo -una serena y melancólica epifanía de un suburbio bonaerense que dialoga de la soledad con Hopper-, acaso en esta casa, podamos imaginar un resplandor en el interior: pero eso corre por nuestra cuenta.
Lo primero que impresiona es el silencio, afirmó Ernesto Schoo, en un catálogo de otra muestra de Alejandra Roux.
Silencio y luz, eso es todo. Pensar en cada una de esas casas como construcciones del siglo pasado, imaginar su gente que no vemos, materializar el momento en el que Alejandra fijó su mirada es, en
definitiva, pensar en la factura del cuadro o, dicho de otra manera: dejar de verlo. Es la misma dinámica torpe que intentaba al principio, cuando desviando el sentido del barco, trataba de rememorar su historia. El ser que habita esa casa es uno mismo, parado delante del cuadro. Uno que asiste a la
suspensión momentánea de la credulidad diaria para asistir a la disolución del tiempo, porque esa imagen es fugaz y perenne a la vez; del espacio, porque lo que vemos es la construcción de nuestra propia trascendencia, tal vez la única posible, a través de una dimensión visual que asumimos como propia, espejo del vértigo que genera la finitud y que no se difuminará una vez que le hayamos dado la espalda.
Ese es el silencio de estos cuadros; esa es su luz.
Cerca de mi casa, en Madrid, junto a la Glorieta de Quevedo, está el Instituto Homeopático y Hospital de San José. Es una vieja construcción del siglo diecinueve, en cuyos últimos años empezó a funcionar el hospital. En 1996, Alejandra pintó un cuadro, El jardín, en el que se ve parte del edificio difuminado, la estatua de San José con el niño en brazos y algunos setos y plantas que ornamentan el jardín. Hace poco el hospital ha sido restaurado y si bien el conjunto ha recuperado cierto esplendor, también ha
perdido, sin duda, la belleza que le otorgaba la decadencia, el musgo acumulado en las aristas de las ventanas y la sombra del tiempo en las paredes. Pero aún así, me ocurre, que cuando pienso en este hospital ninguna de estas dos referencias, a las que podemos catalogar como reales, vienen a mi mente: invariablemente la representación visual se corresponde con la imagen del cuadro.
La fotógrafa Gail Levin hizo hace unos años un trabajo para la Universidad de California que consistió en fotografiar todos los escenarios naturales que pintó Edgard Hopper. Esa labor fue editada en un libro, Hopper's Places, en el que se puede recorrer casi toda la obra de Hopper, cuadro por cuadro,
acompañados estos por sus correspondientes testimonios gráficos, respetando en la medida de lo posible y salvando las distancias -y el despropósito-, el encuadre y la luz elegidas por el pintor. Gail Levin afirma en el libro, con profunda inteligencia, que ella no ha hecho más que tomar una instantánea de
las localizaciones de Hopper, es decir que apenas le tomó tiempo hacer su trabajo, mientras que Hopper trabajó sobre el tiempo. Agregaría, tal como ha hecho Alejandra, lo ya afirmado: lo diluyó para alcanzar otro, más real, extremo, único.
Es una idea del tiempo y del espacio, imantada de trascendencia.
Quizás sea una relación platónica. También es probable que sea una de las pocas posibles si nos queremos aferrar a una verdad. Tal vez me haya equivocado cuando escribí que el barco apoyado sobre la biblioteca está más allá de la realidad. Puede que no sea así y que se encuentre al final de la misma y al final de la imaginación, porque como afirmaba Wallace Stevens, estar al final de la realidad no es lo mismo que estar al principio de la imaginación, sino estar al final de ambas.
* Alejandra Roux Expone En La Muestra Colectiva Big City Unlimited, Del 25 De
Abril Al 30 De Mayo, Galería Utopía Parkway, Reina 11, 28004 Madrid,
www.galeriautopiaparkway.com
*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-13247-2008-04-22.html
Martes, 22 de Abril de 2008
teatro|ricardo bartis y las ideas detras de la pesca, en el sportivo teatral
"La ciudad ya no nos pertenece más"*
"La idea de fundar un lugar cerrado con buen pique prenuncia la idea de que el espacio público iba a devenir privado", señala el director, que destaca que en sus obras intenta un anclaje en la realidad, pero también un discurso poético.
"Hay un nivel de violencia horrorosa. Diez años de menemismo tuvieron consecuencias, a nivel de hambre y a nivel de pensamiento."
*Por Cecilia Hopkins
Cuando el director Ricardo Bartís reconoce que tiene la dificultad de hacer un teatro que hable de manera directa sabe por qué lo dice. En efecto, no fueron ni directas ni lineales sus traducciones escénicas del mundo de Roberto Arlt en El pecado que no se puede nombrar ni del mito del Don Juan
en Donde más duele. Sin embargo, algo cambió desde De mal en peor, la obra que hablaba de las tribulaciones de una familia porteña venida a menos, con una deuda imposible de honrar. En La pesca, su último estreno, Bartís propone una historia muy llana, pero con un alto grado de carga simbólica.
El tema es que sus claves son tan escurridizas que podrían pasar inadvertidas al espectador no avisado, quedándose sólo con la cáscara del asunto. Y esto constituye otra dificultad a la hora de narrar. "Reconozco que no puedo hablar de manera directa", acepta el director en la entrevista con Página/12. "Pero las obras que sí lo hacen caen en un teatro didáctico y conservador, aun cuando enuncian cuestiones que, en lo aparente, parecen cuestionadoras o revolucionarias", critica.
Para Bartís, su teatro propone, por un lado, un anclaje en la realidad a los efectos de su resignificación y, por otro, un componente de naturaleza poética, nunca contenido en el texto, sino en la corporalidad del actor. La anécdota es, para él, "una excusa para poner en funcionamiento un mecanismo
asociativo teatral para retraducir algo que sentimos". Por esto, el relato que este espectáculo propone tiene, según él mismo define, "unas resonancias esquemáticas y arquetípicas" que, para ser trascendidas por el espectador, se necesita "un cuerpo de actuación que proponga una resonancia profunda".
Cañas vacías
La anécdota de La pesca consiste en la reunión de tres hombres que intentan reactualizar una vieja historia. El lugar del encuentro es el sótano de una vieja fábrica inundada, que en los años '60 fue la sede de un club de pesca llamado La Gesta Heroica. "Era un pozo alimentado con las aguas desbordadas
del arroyo Maldonado, donde se habían criado tarariras traídas de Corrientes para que cualquiera que pagara una cuota tuviese el pique asegurado", contó el director cuando comenzaba los ensayos de la obra. "Después vino lo que vino, las aguas se fueron reduciendo y ahora lo que queda es un charco de
aguas servidas. En esa tapera quedan tres personajes que quieren recuperar el proyecto." Por supuesto que ya en aquel momento, Bartís reconocía en el relato una dimensión política: "Uno de los personajes es el prototipo del pensamiento fascista del peronismo y el otro es un zurdo melancólico. Los dos representan las expresiones internas de la derecha y la izquierda del peronismo". Así, una de las ideas que sobrevuela la puesta es que "el peronismo estabiliza para traicionar, porque propone por izquierda lo que te va a sacudir por derecha: en esa tensión que se reitera cíclicamente se ha constituido el poder del peronismo". Sin embargo, otros temas se abren paso a partir de ese club de pesca bajo techo: "La idea de fundar un lugar cerrado que cuenta con buen pique prenuncia la idea de que el espacio público iba a devenir en espacio privado", afirma el director. "La ciudad ya no nos pertenece más: lo que hacemos, lo hacemos arrinconados y bajo techo."
La actividad de la pesca aparece en la obra no sólo como una forma de olvidar pesares y decepciones, sino como una metáfora de la militancia.
Favorecida su reproducción por la alta temperatura de las aguas servidas, el pozo hierve de tarariras, esas "primas lejanas de las truchas, pero mersas, buenas para el ataque y la defensa", según apunta Bartís, un aficionado a la pesca desde la niñez. Así, estos peces -centro y razón de ser de La Gesta
Heroica- hacen referencia a todos aquellos que, embanderados en la lucha por otro modelo de país, creyeron en una estructura partidaria que terminó traicionándolos. La pesca ofrece, entonces, una mirada desencantada acerca de la repetición de ciertas situaciones signadas por el fracaso. Pero no
sólo se habla de la muerte y transmutación constante del peronismo, sino que también se alude a la declinación de las creencias, en general. Interpretado por Luis Machín, Carlos Defeo y Sergio Boris, el espectáculo puede verse en el Sportivo Teatral (Thames 1426).
-¿Por qué los conflictos sentimentales de los personajes están tan en primer plano?
-Lo afectivo está presente porque somos argentinos y nuestra naturaleza es afectiva. El teatro de hoy no es capaz de reproducir en la actuación niveles de afectación emocional. Porque considera al campo emocional un elemento baladí y frágil.
-¿Por qué hablar hoy de una gesta heroica?
-Porque en nuestra fantasía se espera de la Argentina una gesta. Que ante tanta ignominia y horror haya un gesto de vergüenza y rebelión por parte de los que padecen. Las causas de los padecimientos son múltiples: Patti recurre a la Justicia y habla de democracia, el campo cree ser sostenedor de algo previo a la Nación, los políticos, que son gerentes de una empresa que paga muchísimo y tienen discursos de compromiso social, apelan al mito para recuperar el andamiaje de la militancia. En La pesca hay una referencia a los años '60 y '70, a las organizaciones revolucionarias y a la resistencia peronista. Pero la referencia a la gesta es más amplia: en la Argentina hay una necesidad de instalar un momento mítico. Porque hay conciencia de la chafalonería, del sustituto bastardo que se ha hecho del acontecimiento. De
la caída y el deterioro general que llevan a la violencia. La gesta heroica es un mito acendrado en nuestra interioridad. Los nuevos héroes de la tragedia contemporánea son los políticos, los que salen en los medios. En esta época, el único mito constitutivo es la guerra. El único rey, el dinero, el capital.
-¿Qué es lo que define al peronismo?
-El peronismo parecería ser la expresión de ciertas fuerzas de la cultura argentina, de nuestra forma de pensamiento. El peronismo -aun cuando el mito que lo caracteriza esté deshilachado- permite aceptar que somos todos hermanos pero que, sin embargo, nos podemos matar. Esto es un elemento muy argentino. El peronismo ha contenido en su seno experiencias muy disímiles, desde las más siniestras, como la Triple A, hasta las expresiones auténticamente populares. El peronismo permitió el máximo nivel de desarrollo de la conciencia de clase en el país: a través del peronismo, la clase obrera y los sectores populares avanzaron en sus conquistas sociales, en su desarrollo y proyección.
-En la obra los personajes se preguntan acerca de las causas de la duración del peronismo. ¿Cuál es su opinión?
-El peronismo tiene una iconografía y una mitología propia que resiste y funciona aún hoy. Tiene un enunciado en contra de los poderosos y la explotación. La tiene a Evita, un fenómeno singularísimo. Tiene el exilio y un personaje omnímodo con la posibilidad de proyectar sobre esa voz ausente cualquier tipo de contenido. El peronismo tiene algo reaccionario y conservador. Un ejemplo es el dicho "de casa al trabajo y del trabajo a casa". Eso quiere decir que se puede ir tranquilo por la vida si uno hace las cosas como corresponde. Y hoy hay una gran necesidad de tranquilidad.
Finalmente, Perón dijo "no es que fuimos tan buenos, sino que los que vinieron después fueron peores". Y esto es real.
-Las paredes del sótano llevan marcas que registran las subidas y bajadas de las aguas. Una de ellas es del año '76...
-Esa marca alude al nivel de deshumanización que mostró la clase social dirigente y el Estado a través de los mecanismos de represión. Creo que va a costar mucho diluir un miedo innominado que sentimos hacia algo siniestro que no conocemos. Hay un nivel de violencia horrorosa. Diez años de menemismo también tuvieron consecuencias definidas, no sólo a nivel de hambre, sino a nivel de pensamiento, porque sus consecuencias son el arrasamiento intelectual, la incapacidad para agruparse y proyectar. También
eso se ve en el teatro independiente, donde hay tantos monólogos.
*Fuente: Página /12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-9855-2008-04-22.html
*
Queridas amigas, apreciados amigos:
El domingo 20 de abril del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor brasilero Edson Zampronha. Las poesías que leeremos pertenecen a Cláudio Fonseca (Brasil) y la música de fondo será de Mario Guacarán (Venezuela). ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/
Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar
INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Meneame
del.icio.us