EL ANIMAL INVISIBLE...
*
La angustia
es un animal invisible.
A ciegas
intento cazarlo.
Ametrallarlo.
Sitiarlo.
Con palabras.
Doméstico y feroz.
Se refugia
bien
adentro
mío.
*De Eduardo F. Coiro inventivasocial@hotmail.com
EL ANIMAL INVISIBLE...
Yeti*
Junio 2006
Ha sido avistado y capturado por una expedición española, el “Abominable Hombre de las Nieves” al pie del Annapurna, tras una persecución de más de una semana por todo el macizo del Himalaya, apresándolo en el desfiladero que forma el río de Kali Gandaki.
Agosto 2006
Después de un par de meses de estudio y aclimatación, el Yeti, es trasladado a la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, para seguir la investigación de su origen, costumbres y evolución. Los mejores investigadores mundiales se han reunido para contrastar los datos y han llegado a la conclusión de que el famoso espécimen omnívoro es único en su especie, es más, es de una especie única.
Noviembre 2006
La integración a la sociedad será lenta y ardua porque, aparte de las dificultades de comunicación, el ambiente en el que ha vivido durante los años de libertad ha configurado su carácter, que dicho sea de paso es tranquilo y pausado. Estas características han facilitado los avances en su educación y se estima que en el plazo de un par de años podrá establecerse una comunicación fluida con él.
Enero 2007
Los progresos obtenidos en la educación del Yeti han sido espectaculares. El programa de Inmersión Lingüística* de la Generalitat, esponsorizado por Cerveza San Miguel, está dando resultados y su progresión en todas las áreas hace presagiar adelantos insospechados.
Abril 2007
El Yeti (que ha adoptado el nombre de Jordi), ataviado con el traje típico catalán, ha participado en un acto institucional formando parte del “Esbart Dançaire** del Vallès”, llegando a participar en la formación de un "castell*** d'un quatre de vuit amb folra i manilles”. Como colofón del acto cultural posterior, ha dado una conferencia sobre “La integración extranjera en la Catalunya de hoy” bajo el enunciado de “Els altres catalans”
Julio 2007
Jordi Yeti, “Ex-Abominable Hombre de las Nieves”, no ha obtenido el permiso de residencia y se ha visto obligado a dejar el país por falta de documentación. Fuentes fidedignas nos han informado que vaga por las inmediaciones del Kanchenjunga, en el centro del Nepal, recitando versos de Miquel Martí Pol, mientras sus “espardenyes de betes” se hunden en la nieve. Se le puede seguir fácilmente el rastro debido a la “barretina” que juró no quitarse nunca en señal de agradecimiento por la gran acogida que le dieron los catalanes.
*Joan Mateu. joan@cimat.es
* Inmersión Lingüística – Programa acelerado para enseñar catalán a inmigrantes.
** Esbart Dançaire – Agrupación que baila Bailes Regionales.
*** Castell – Formación típica catalana tradicional. http://es.wikipedia.org/wiki/Castellers
LA OCTAVA MARAVILLA*
*De Vlady Kociancich.
8
No me siento culpable. Hay personas que nacen con una aversión natural por la mentira y yo soy una de ellas. Creo, tal vez ingenuamente, que en el respeto a la verdad se encuentra el único camino de salida del infierno. Si mentí, fue porque nadie aceptaba la verdad.
-¿Cómo? Entonces no querés trabajar -exclamó mi madre, mientras la mano tironeaba del pañuelito escondido en la manga de su blusa.
No alcanzaba a sacarlo. Yo aclaraba:
-Por supuesto que quiero trabajar.
Y la acusación de haraganería me obligaba a recordarle cómo había trabajado todos esos años sobre los aburridos libros de texto.
Mi madre escondía el pañuelito.
-Nunca fuiste un vago, a Dios gracias.
-Voy a trabajar. Dije que no quería ejercer.
-¿No qué?
-No usar el título. Me gustaría emplearme en otra cosa. Ayudar a papá en la carpintería, por ejemplo.
-¡Un abogado en la carpintería!
-Papá gana más plata con la carpintería que un abogado que no sabe hacer plata.
-Tu pobre padre. Enterrado en la viruta, del día a la noche, sin ver gente.
La carpintería, lo juro, era un club. Iba a decir que si algo no le faltaba a mi padre, conversador famoso del barrio, era gente, cuando entendí que ella se refería a trajes, corbatas y automóviles, no a las personas que los usan.
Necesitaba la complicidad de mi madre. La mítica indulgencia maternal que todo lo acepta y lo perdona y de paso ayuda a convencer a su futura nuera de que, abogado o no, el hijo es un hombre valioso. Insistí: ni coche, ni yate, ni viaje a Europa, apenas un abogado mediocre y encima triste. No me negaba a trabajar. Me negaba al fracaso.
Yo era un típico estudiante argentino. La universidad me educaba para recibirme, no para colocarme. Si mi padre hubiera sidp abogado, me habría refugiado en su oficina. Pero mi padre era carpintero y todo el panorama laboral se reducía al limbo de los avisos clasificados.
-¿Qué hay de malo en la carpintería?
Con astucia de madre y femenino sentido común, sonrió:
-Nunca pudiste sostener bien una herramienta. ¿Por qué pensás que te mandamos a estudiar?
Y agregó persuasiva:
-Con toda tu salud, siempre fuiste un chico delicado. Siempre soñando, siempre en babia. Los chicos inteligentes son así. No sirven para nada. Por eso uno les da una carrera. Sin un título, los pasan por encima.
En el tono de mi madre había esa conmiseración por la inteligencia que yo creí nativa y propia de Villa del Parque, de mi barrio y mi gente, hasta que descubrí que era nativa y propia del mundo.
Con apesadumbrada ternura, me dijo:
-¿Vos creés que a tu padre no le hubiera gustado que trabajaras con él? Pero unos tienen fuerza en las manos, otros en la cabeza. Y, Albertito, cada vez que te ofrecías a ayudarlo, temblábamos. O rompías algo, o algo se te rompía a vos en el cuerpo. Nunca vimos chico más inútil, pobrecito.
-No verás abogado más inútil, tampoco.
-Ah, eso no! Para algo estudiste, para algo sacaste tan buenas notas. Lo que pasa es que sos muy modesto, no como otros...
Y empezaba la nómina de los horribles otros: el hijo de Fulana, el sobrino de Mengana, etcétera.
Exhausto, derrotado, yo asentía en silencio.
Con mi padre no me fue mejor. En un punto del monólogo que emprendí para describirle un futuro muy diferente al que él imaginaba, alzó los ojos del tablón que estaba lijando.
Mi padre, antonio Paradella, era alto, flaco y de cara angulosa, con unos matorrales de cejas negras sobre los ojos grises, a su edad tan limpios como los de un niño. En el cuerpo magro pero duro, en la nariz aguileña, en el ancho mentón cuadrado y la sombra de barba que le costaba afeitar se escondía una gran vocación para las bromas, una alegre incapacidad para tomar decisiones o mostrarse severo.
Sé que ha muerto. Pero hay tantas cosas que parecen desmentirlo. El olor de la madera fresca, recién cortada y sin barniz; las óperas de verdi que todavía oigo, silbadas floridamente en las mañanas del domingo, cuando los domingos eran los de la infancia, una fiesta. En la mesa de una librería de viejo, un reseco ejemplar de Más Allá, su única lectura, me devuelve su cara absorta y feliz. Una mano ancha y tosca de obrero, vista en un colectivo, recupera la suya, y hasta creo sentir la mezcla de azúcar y limón que frotaba en la piel callosa, lenta en llegar a mi mejilla, avergonzada de rozarme con su aspereza.
-¿Qué te pasa, hijo?
-Hay perezas y perezas -tartamudeé-, No es que no quiera dar las últimas materias. Se trata...
Para escucharme, suspendió el ir y venir de la lija sobre la madera, aunque solía hablar y trabajar al mismo tiempo, con armoniosa sincronización.
Bajé la vista. Me había sentado sobre el banco de carpintero, como cuando era chico y le contaba historias del colegio o del club. Me sentí chico y estúpido. Hubiera querido enterrar la cabeza en la montaña de viruta que había a mis pies. Pues bien, no era un chico. Tenía que mirarlo cara a cara y decirle, cara a cara, que los años de Facultad, el abogado de la familia, corrían el mismo destino que esa viruta. Se necesitaba coraje. No lo tuve. Salté del banco de carpintero, me sacudí la ropa.
-No me hagas caso. Estoy chiflado. Los nervios del examen, sabés.
Abrió la boca, asombrado y curioso. No dijo nada. Tendió la mano hacia mi cara y en el mismo movimiento la retiró.
-Yo no sé -dijo-, Yo no sé.
Buscaba alguna palabra. No la encontraba.
-Si no te gusta... Yo no sé...
Se miro la mano. Tenía un raspón fresco y lo estudió atentamente.
-¿Es para tanto? -preguntó.
Recordé la pesadilla, la visión en la terraza, de algún modo ligadas a la desazón de recibirme. Pero ahora me encontraba ahí, en la carpintería, el sol entraba por la ventana, un río correntoso con todas las chispas del polvo de aserrín y todo el perfume de árboles aún frescos, no llovía, no era de noche, era inconcebible que mi padre tuviera que morirse un día, que yo, tan bien anclado en esa madera de Villa del Parque, emprendiera los viajes y en uno de esos viajes la película, Francisco Uriaga y la soledad del regreso.
Mi padre repitió:
-¿Es para tanto, Alberto?
-No, no es para tanto -contesté.
Así fracasé con Victoria, con mis padres, con las tías, con los amigos, hasta con mis primos.
No me gustan las confidencias, pero una tarde, en el Café Juncal, le dije a Paco Stein que recibirme de abogado equivalía a una suerte de suicidio.
-Suicidio. Es mucho -dijo.
Llamó al mozo y pidió otra vuelta de ginebra.
Porque era Paco Stein no saltó al ruedo, como los otros, para explicarme que esa obsesión se sustentaba en mi modestia. Cuando no hablaba, sabía escuchar y me escuchó. Por ahí, el empecinamiento que ponemos los porteños en decir escucho por oigo, nace del hábito. Escuchaba, pero no me oyó.
Claro, también yo era (aunque no me había sucedido Berlín), el mismo que soy ahora, con ese pudor que me hace dar vueltas y vueltas antes de contar la historia, el que acumula datos y razones para escudarse de toda sospecha de inverosimilitud o de injusticia. Fui minucioso en los detalles. Extraje cada pieza de mi angustia, armé un complejo mecanismo. Todas las piezas, menos una: la pesadilla en la terraza. ¿Y qué podía oír Paco sino un monótono tic-tac?
-Veamos -dijo-. El correcto Alberto Paradella imagina que no le saldrán bien los deberes que le mandó la señorita. Imagina que en lugar del diez de costumbre, le van a poner ocho. Se agarra la cabeza, se desespera. ¿Voy bien?
No. Pero siempre he estado dispuesto a pensar lo peor de mí. Asentí vagamente.
-Luego, no quiere rendir examen. O le ponen diez, o se retira del establecimiento.
Con toda la buena voluntad que suelo poner en la admisión de mis defectos, la calificación de necio me ofendió.
-No exageres -murmuré.
-¡Pero dejate de jorobar! Un tipo como vos, con un curriculum que te envidiaría Ceferino Namuncurá, preocupándose por el futuro.
-¿Lo de ceferino lo decís porque tenía visiones?
-Nop. Porque es el santo de los pobres de espíritu. Ver, me parece que no veía nada. Pero sabés como es en la universidad religiosa con los trabajos prácticos. Optativos, el milagro, la visión o la voz celestial. Te bochan en una de éstas y sonaste. Al fichero a hacer cola beata, esperar el acomodo. Alguna visión tendría. ¿Por qué? ¿Vos no tendrás visiones? Si hablás así del futuro...
-No. El futuro no.
A ciegas busqué un término más adecuado. Tropecé con uno. Lo dije. Paco se echó atrás en la silla, silbó admirativamente. Luego, marcando el dos por cuatro con el vaso, se largo a canturrear:
-"Contra el destino, nadie la talla, se terminaron para mí todas las farras..."
El grito que pegué le cortó el tango.
-¡Mozo!
El gallego se acercó trotando entre las mesas. En su cara peleaban a puño limpio el furor de que alguien lo llamara mozo, en vez de Manolo (o en su defecto, se lo atrajera chistando, agitando la mano, a guiños), y el asombro de que ese insulto proviniera de mí.
-¡Mozo! -gruño, metiéndose la nadeja bajo el brazo, como para cuidar el lado expuesto a mi ataque de locura-, ¡Mozo! Que mozo sea. Aquí está el mozo, señor, y orejas no le faltan. Malo cuando al de buen oír le gritan.
Quizá bajo mi carácter apacible escondo a un iracundo. Quizás aquellos que parecen enojarse fácilmente poseen un enojo ficticio y se asustan cuando ven uno de verdad. El gallego y paco me miraban escandalizados, pero con respeto.
-Dos ginebras -dije, ronco de furia-. No tenés derecho.
Manolo dio un respingo.
-¡Cómo que no tengo derecho!
-Pero callate, gallego, que no es con vos -dijo Paco-. El que no tiene derecho aquí soy yo. Derecho a qué, pregunto.
-¡Derecho a gritarle a uno! Lo que hay que ver y que me quede ciego. Era así (manolo marcó una altura de medio metro con la bandeja) y ya holgazaneaba en el Juncal y ahora mozo, ¿Mozo! Y uno a servirle que para eso está. Pero que no hay derecho, veréis si no hay derecho.
Cualquier cosa nos aguantaba el gallego y su paciencia, a lo largo de tantos años de doce horas diarias en el café, se había solidificado en estratos de diversas eras. Resultaba imposible horadar esa corteza sin desenterrar fósiles de anécdotas, respuestas darwinianas que caían con sumaria violencia sobre nuestra presuntuosa juventud, pero lo llamábamos mozo y se le volaban los pájaros junto con la soberbia autoridad que le daban el oficio y la experiencia. Fue esa rabia lo que me calmó. Como un espejo, me mostró la mía.
-Está bien, Manolo -dije, sintiéndome ridículo-, no era con vos, lo juro. ¿Pido de nuevo? Dos ginebras, Manolo. Por favor.
-Manolo -gruño, a medias aplacado- ahora es Manolo. Jo, que te estrego, burra de mi suegro.
Pero, aunque sacudía la cabeza como si quisiera quitarse de encima la impresión de mi ruina moral, marchó a buscar las ginebras.
-Ahora contame -dijo Paco.
Prendí un cigarrillo. Después de ceferino Namuncurá y Adiós Muchachos no era fácil encontrar el tono apropiado. Temía enojarme de nuevo. Y total, para qué.
Paco esperaba, atento.
-Estarás preocupado si tomás tanto. Vas por la tercera ginebra.
-El que se tomó tres fuiste vos -dije cansadamente.
-Da lo mismo. En cultura alcohólica no aprobaste ni jardín de infantes. Aunque puede ser que no te venga mal.
No dije nada. Se inclinó sobre la mesa y acercó la cara, bizqueando aceleradamente.
-Oíme, Paradella. De verdad, ¿qué miércoles te pasa?
Pensé: "Si le cuento lo de la pesadilla en la terraza, no me creerá; si me cree, me tomará por loco; si no le cuento, por estúpido".
Los ojos azules, redondos y brillantes de curiosidad, clavados en mí, me hicieron sentir como al actor de reparto que cae por accidente bajo los reflectores destinados al protagonista. No recordaba mi papel; me confundía una escena de lluvia, viento y metamorfosis. Dije lo primero que se me ocurrió:
-Un paso en falso y se pierde todo.
Hubo un largo silencio. Paco levantó el vaso y lo miró al trasluz. Estaba vacío.
-No sos muy claro -dijo.
-No -admití.
Había dos planos en mi angustia. Elegí el que me dejaba menos solo.
-Esperan demasiado de mí. Victoria, los viejos, la familia. Y yo no quiero lastimarlos. No quiero lastimar a nadie. Por nada del mundo.
Se rió entre dientes.
-¿Vos? ¿Lastimar a alguien? ¿Justamente vos?
-¿Por qué justamente yo? ¿A vos no te importan las ilusiones de tu gente? ¿No te importa amargarlos?
Me miró con honesta sorpresa.
-¿Yo?
-si, vos.
Se echó a reír a carcajadas.
-Nadie se hace ilusiones conmigo. Nadie espera que triunfe o gane plata.
Con el pulgar se tocó el pecho.
-Yo soy un intelectual -dijo.
La respuesta me dejó boquiabierto. O por ahí fue la quinta ginebra. Vi claramente, entendí todo.
-Me salvaste la vida -dije.
-¿Qué?
-Soy un intelectual.
-Estás loco.
Había encontrado la digna, la única salida. Nadie lloraría sobre el cuerpo destrozado del cazador, nadie mataría al tigre. No había necesidad de destruir los campamentos, los fuegos, los tambores.
Aquella misma noche empecé a mentir.
-La Octava Maravilla. Seix Barral. Biblioteca Breve-
"Morimos"*
Morimos,
morimos en cada paso,
en cada beso entregado,
vamos muriendo poco a poco
dejando pequeñas partes
de nuestra alma regadas en la antesala
del olvido.
Morimos,
dejamos la vida en las caricias,
en los pliegues de las sábanas,
en cada lágrima derramada,
en la perseverancia de resucitarnos...
Y en la histeria del tiempo
el amor se vuelve lento y ciego,
apesadumbrado en el intento
de prometer algo eterno.
*de Adriana Isabel Hernandez Ramos, Mexicana.
-Fuente: LUNA NO CONQUISTADA. http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
hijasdelviento@hotmail.com
Correo:
Sr. Director:
Durante la Década del `80, en nuestro país se inició la búsqueda de lugares viables para el depósito bajo tierra de los Desechos Nucleares generados por las Centrales Atómicas "ATUCHA". Para tales fines, el gobierno Nacional CONTRATÓ a muchos Ingenieros, Licenciados, Etc. supuestamente Especialistas en Geología y Minería, sobre todo a aquellos pertenecientes a las Universidades Nacionales de Chubut y San Juan, debido al hecho que se consideró a Chubut en general como "sismológicamente estable" y, a la localidad de Gastre como la más segura, llevando a aquella zona a Ingenieros y Licenciados de la Univ. de San Juan que eran, supuestamente, los más instruídos acerca de la actividad Sismológica y los más capaces acerca de la Tectónica de Placas.
Los estudios realizados durante aquella época, llevaron a la conclusión de que Gastre era la zona más estable de nuestro país y que, en caso de instalarse allí un Basurero Nuclear, sería de lo más seguro pues las rocas allí presentes más la antiguedad de la formación de la Patagonia permitían a tal depósito ser "estanco", impermeable a filtraciones, etc.
Años después, durante los `90 y ahora se demuestra que todos los estudios realizados, las previsiones y conclusiones a las que llegaron fueron erróneas y peligrosas. Nuestros Grandes Sismólogos, Ingenieros de Minas y Licenciados en Geología sanjuaninos, se "olvidaron" que no se puede considerar a ninguna zona de nuestro planeta como "estanca", demostrándolo fehacientemente las dos Erupciones de Volcanes situados en Chile, Cercanos a la zona de Gastre, una en los `90 y la otra recientemente, comprobándose en Trevelin (a unos 100 km. de Gastre) un sismo de grado 5 en la Escala de Richter.
Toda la Corteza Terrestre se mueve, en la Placa Americana se Produce Subducción, la cual favorece los movimientos Sísmicos y la Erupción Volcánica. Esto parece no haber sido considerado por nuestro Sismólogos ni Ingenieros de Minas o Lic. en Geología.
Nuestro Planeta es un todo conectado y, por lo tanto, muy sensible al "Efecto Mariposa" (Una Mariposa bate sus Alas en China, lo que provoca un Huracán en El Golfo de México): Siempre lo supimos, nada más que a veces lo "olvidamos" por el dinero que nos pagan para dar "Informes Favorables" acerca de la No-Contaminación, sea por Basureros Nucleares, sea por Depósito y/o concentración de Sustancia Tóxicas.
*Sebastián Slobodjanac Iparraguirre. sloboseba@yahoo.com.ar
Escritor-Editor Carpe Diem Editora San Juan
Téc.en Minería-Recibido en 1984-José de la Quintana-Cba
3. CONCURSO DE COMPOSICIÓN
XICóATL „ESTRELLA ERRANTE“
BASES DEL CONCURSO:
ÁREAS:
a. Composición para piano solo
b. Composición para piano y electrónica
c. Composición para piano y trío de cuerdas
v Para todas las áreas deberán ser enviadas seis (6) copias de la partitura (eventualmente 6 cds de la parte electrónica). Los ganadores del concurso se comprometen a enviar los materiales necesarios para la ejecución (particellas, material electrónico) hasta el 31 de diciembre 2008, para poder realizar el concierto en la primavera europea del 2009.
v En relación con los medios electrónicos en caso de una ejecución de la obra, los organizadores ponen a disposición los amplificadores en la sala; la compositora / el compositor deberá poner a disposición los demás materiales necesarios para la audición.
INEDICIÓN: No se permiten obras ya publicadas, premiadas en otros concursos, aceptadas para un estreno o ya ejecutadas públicamente.
TEMA: Las composiciones deberán tener base o nexos con la música latinoamericana clásica o experimental.
DURACIÓN DE LA OBRA: Cada obra enviada podrá tener una duración máxima de 20 minutos.
ANEXOS: Adjuntar una breve nota explicando el origen, fuentes, técnicas utilizadas, nexo con la(s) cultura(s) latinoamericana(s) u otras descripciones de la obra de máximo una página. Este texto será usado como nota de programa.
ENVÍO: Enviar SEIS EJEMPLARES de la obra y de la nota explicativa utilizando pseudónimo o palabra clave. En sobre cerrado anexo remitir los datos personales (dirección, fax, teléfono, e-mail, foto de ser posible) y un breve curriculum vitae.
Alternativamente se puede enviar la partitura y demás anexos solicitados (en archivos separados) en formato PDF por correo electrónico a la dirección: euroyage@yahoo.de . La parte electrónica de la obra, en formato WMA o MP3 y máximo 99 MB, debe ser subida (upload) en la página www.rapidshare.com. En el e-mail de participación se debe indicar el link correspondiente donde puede ser descargado (download) tal archivo.
Fecha límite para el envío de los trabajos: 30 de Agosto del 2008.
Las obras premiadas serán estrenadas en la primavera europea del 2009 en Salzburgo. No se retornarán las copias enviadas por los participantes.
PREMIOS:
1. PREMIO: 1.500 Euros
2. PREMIO: 1.000 Euros
3. PREMIO: 500 Euros
* Menciones de Honor para los trabajos sobresalientes.
* Los resultados del concurso serán anunciados en el No. 87 del Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL (Abril/Junio 2009).
Remitir las copias y anexos solicitados a:
CONCURSO XICóATL
Schießstattstr. 44/9
A-5020 SALZBURG
- AUSTRIA –
o a: euroyage@yahoo.de
más informaciones encontrará en: www.euroyage.com
EL JURADO ESTÁ INTEGRADO POR:
KLAUS AGER (AUSTRIA)
JORGE ANTUNES (BRASIL)
ALICIA TERZIAN (ARGENTINA)
ROLANDO CORI (CHILE)
ORLANDO JACINTO GARCÍA (CUBA)
El 3. Concurso de Composición XICóATL „Estrella Errante“ es posible gracias al auxilio de:
v El Gobierno del Estado de Salzburgo
v La Alcaldía de la Ciudad de Salzburgo
v La Asociación Música en el Museo (MiM)
v La Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos YAGE
ESPACIO PARA SOCIOS:
-Sociólogo con perfil cualitativo y experiencia en opinión pública busca espacio laboral en área metropolitana. Comunicarse dejando datos de contacto al correo: sociologoescritor@yahoo.com.ar
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