A CABALLO DEL VIENTO...
*
No sé porque la luna se abalanza
sobre esta noche de silencios tensos.
Ignoro si fue ayer que los lamentos
dejaron paso al duende de la danza.
Puede que fuera en lontananza
que brillaran los colores mas intensos.
Puede que se quemen los inciensos
ocultando el hedor de la matanza...
Quizás será una lucha cruel a ultranza
o borbotones de sangre en el inmenso.
Puede que sea gris la lontananza
incluso que huya a caballo del viento;
pero jamás podrá tomar justa venganza,
ni sabrá si es verdad, ni si te miento.
*de Joan Mateu joan@cimat.es
A CABALLO DEL VIENTO...
Mi viejo y los ojos*
Esos ojos grises leían y leían los tomos gigantes de leyes.
Protocolos encuadernados de blanco, con fechas de cada año que se despedía.
Su vida era el trabajo, examinaba atentamente con una lupa las firmas, antes de certificarlas. Los domingos, cuando casi todos descansaban. Algún vecino tocaba el timbre. Y preguntaba: - ¿Esta el Doctor? Le tengo que hacer una consulta-. Entonces mi viejo salía con su portafolio de cuero, los anteojos y el libro de actas.
El quería que fuese escribana, pero yo de chica odiaba tanto los librotes, los certificados, los dominios y los" libre deudas". No me gustaban tantos papeles y lapiceras, quería ser distinta, no deseaba hacerme mala sangre como él.
Cuando murió, paso algo muy paradójico. Comencé a escribir.
De sus ojos me jacto de tenerlos parecidos. De su puño y letra me eduqué para amar mi trabajo.-
*de Azul. azulaki@hotmail.com
El indulto al capital*
*Guido Bilbao
15.12.2008
Fue en enero de 2001. Mi viejo llamó y dijo: “Guido, me voy al tacho, no hay manera, me fundo”. Luego de tres años de recesión, su pyme de servicios gráficos acumulaba deudas sin parar, no podía venderle nada a nadie y de los buenos tiempos sólo quedaba mi padrino, Varela, que fue el primer empleado de mi viejo y también el último.
Cuando era chico pasaba muchas veces que me levantaba a tomar agua a la madrugada y, medio sonámbulo, me lo encontraba ahí: sentado en la cocina, en calzoncillos, haciendo cuentas en un cuaderno. Tomando café y usando regla, papel, lápiz y goma, unas gomas fancys blancas y azules que siempre terminaban en mi cartuchera.
Otros días el garaje y el patio se transformaban en un depósito lleno de papeles hasta el techo. Que había que embalar y cargar a los fletes para entregar. En los camiones, con los remitos que siempre perdía, iba mi abuelo Turo y a veces yo con él.
Así, poco a poco, vi como mi viejo remodelaba la casa, en Floresta, compraba una quinta en Malvinas, cerca de Rodríguez, cuando no era la capital nacional de la efedrina ni se encontraban por ahí los cuerpos deshojados de narcos financistas de la campaña de la Presidenta. Rodríguez era La Serenísima y las meriendas gratis que daban los domingos, sólo si antes te hacías el tour de la fábrica.
Lo vi después construir de a poco un chalecito en Punta Mogotes. Siempre trabajando, hasta los domingos, salvo cuando íbamos a ver a Vélez. Pasaron en esos lugares los tiempos más felices.
El día que mi viejo me llamó y me dijo “me voy al tacho, no hay manera”, también me dijo algo más. Meses atrás se había reunido con un contador amigo que, luego de ver sus números, le dio un único consejo: “Convocatoria de acreedores, vendé todo y saludá desde Montevideo. No podés regalar el trabajo de toda tu vida. Pensá en tus hijos”.
Mi viejo dijo que pensó en nosotros, en mi vieja, en su padre, hijo de un vasco huérfano, que trabajó 40 años de mecánico y ahora estaba con aterosclerosis viviendo en un PH de Villa Luro que él le había podido comprar. Pensó y pensó y al final, me dijo, había decidido pagar lo que pudiera. Si las cosas le habían salido mal no era culpa de los demás. “Yo no voy a cambiar de vereda si me cruzo por la calle con un acreedor. Ya me las voy a arreglar.”
–No seas boludo –le dije yo–, si en este país son todos garcas–. Toda la vida lo había criticado por laburar tanto y estar siempre tan pendiente de la guita. Me sorprendía yo también, transformado en esos tantos que no paran de cometer los pecados que recriminan.
–Tu papá no es un garca –me dijo él, sin llanto. No se volvió a hablar del tema.
Después vino la caída de De la Rúa y resultó que todo se puso peor. Vendió la casa de Segurola donde había formado una familia, la mía. Con eso les pagó a los acreedores que pudo. Se fueron a vivir a las oficinas que están a la vuelta y que gracias a los arreglos producto de la venta del auto transformaron en una casa. Vendió “Mogotes” por la hipoteca y con eso le pagó al Bank Boston. La plata de la quinta, lo único que quedaba, la recibió mi padrino, Varela, como parte de su indemnización. Era menos de la mitad de lo que le correspondía, pero no dijo nada y se fue a su casa.
Mi viejo, con 62 años, se consiguió un trabajo como jefe de un taller de costura que hace corpiños para exportar a España y después de 40 años volvió a moverse en colectivo. Se levanta cada mañana con una alegría y una fuerza de la que no me siento capaz.
Cuando Cristina anunció el blanqueo de capitales sentí un enojo inusual porque por lo general las malas noticias sólo alimentan mi cinismo. No me sentía tan enojado desde los indultos de Menem. Es parecido, me digo, un indulto al capital.
Y como es muy temprano a la mañana y no desayuné todavía, quizá porque el sueño no se me pasa o porque tan temprano ya fumé, me dejo llevar por una imagen imposible que asalta mi cabeza acalorada: la veo a Cristina caminando por las calles de Floresta, atravesando la cancha de All Boys, con esos peinados tipo actriz centroamericana que usa y una capa blanca de raso ondeando al viento. Se cruza con un hombre lento y bamboleante que es mi padre y que camina hacia la parada de colectivos. La Presidenta lo mira con desprecio. Él no le dice nada. Cristina cruza la calle.
*Fuente: Crítica Digital
http://criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=17106
Pensamiento 869*
Que los gobernantes hagan tonterías es lo normal,
lo que molesta es que las digan.
*de Joan Mateu joan@cimat.es
"PESADILLA", DEL PERIODISTA Y ESCRITOR PINIE WALD, SE PUBLICO EN 1929 EN
BUENOS AIRES
La novela que revela el horror de la Semana Trágica cumple 80 años*
Hoy los estudiosos leen a "Pesadilla" como precursora clave de "Operación Masacre", de Walsh.
*Por Eduardo Pogoriles epogoriles@clarin.com
REPRESION. MIEMBROS DE LA LIGA PATRIOTICA EN ENERO DE 1919, LA SEMANA
TRÁGICA QUE WALD RECORDARIA EN 1929.
El escritor Macedonio Fernández decía que el mejor novelista del país debía ser el presidente de la Nación, por su capacidad para crear mitos desde el poder. Desmitificar esa tarea presidencial, reírse de sí mismo a pesar del horror, no olvidar la paranoia de los poderosos ni la indefensión de sus
víctimas, todo eso logró el periodista Pinie Wald (1886-1966) en su novela autobiográfica Pesadilla, que hoy está considerada como uno de los grandes relatos argentinos de la Semana Trágica de enero de 1919. En aquellos días, durante el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen, Wald fue detenido y acusado de ser el supuesto presidente de una imaginaria "república soviética de la Argentina y Sudamérica", aunque sólo era un periodista de Avangard, un diario muy popular entre los obreros socialdemócratas. Torturado en el Departamento Central de Policía, Wald también fue testigo de un "pogrom" en el barrio de Once, donde grupos de civiles, policías y militares se dedicaron a aterrorizar a la población judía porteña, sospechada de ser "maximalista", o sea, simpatizante de la Revolución Rusa de 1917. Wald fue
liberado por las protestas del Partido Socialista, que lo defendió con un joven abogado, Federico Pinedo. Alfredo Palacios y Alberto Gerchunoff, entre otros, apoyaron al escritor.
La crónica de todos estos hechos es el tema de Pesadilla, publicada por Wald hace ochenta años -en enero de 1929- en idioma idish: Koschmar es su nombre original. Fue traducida al español en 1987 por Simja Sneh para Crónicas Judeoargentinas: los pioneros del idish, 1890-1944, una antología publicada
en la editorial Milá, de la AMIA.
Como dice el abogado Pinedo en la escena del juicio contra Wald, "el gobierno creó, en su imaginación, la imagen de un levantamiento maximalista, de una república soviética, y lanzó un grito de alarma (...) Del mismo modo en que se declaró a Wald "dictador maximalista" así se acusó a todos los judíos, junto con sus esposas y niños, de ser "maximalistas", y comenzó una caza salvaje dirigida contra ellos". Las 120 páginas de Pesadilla circularon durante diez años como un manuscrito en los ambientes obreros, hasta que Wald lo publicó "en el décimo aniversario de los Días de Enero", en la imprenta del Asilo Israelita Argentino, dedicándolo "a la memoria de los compañeros caídos".
Por momentos, Pesadilla es un relato que recuerda a Franz Kafka, une el horror y el grotesco, la risa amarga. En este sentido, el ensayista David Viñas ha escrito: "sótanos, malentedidos, pliegues y encrucijadas de Buenos Aires parecen recuperar , a través de la versión de un judío acosado en la
esquina trivial de Viamonte y Junín -o del Departamento de Policía- las calamidades de la Praga más sombría".
Para comprender mejor lo que vivió Wald entre el 7 y el 17 de enero de 1919, vale recordar que la Semana Trágica arrancó el 7 de enero cuando los huelguistas de la metalúrgica Vasena -en conflicto desde el 8 de diciembre- chocaron en Pompeya con rompehuelgas contratados por la empresa. La policía
intervino, hubo 4 muertos y 30 heridos. El día 9, el cortejo fúnebre fue baleado por policías en Chacarita y hubo al menos 12 muertos. Se declaró una huelga general y la ciudad quedó paralizada mientras grupos de civiles armados -simpatizantes de la Liga Patriótica de Manuel Carlés- apoyaban el
despliegue de policías y tropas del ejército convocados por Yrigoyen. Buenos Aires se transformó en zona militar, al mando del general Luis Dellepiane y el jefe de policía, Elpidio González. En los días siguientes hubo más enfrentamientos y represión, que culminaron en el "pogrom" .
Investigadores como Julio Godio, Edgardo Bilsky o Sandra McGee Deutsch -entre otros-se ocuparon del tema. Y hubo escritores que novelaron estos hechos, como Arturo Cancela, Andrés Rivera, David Viñas y Floreal Mazía. Recientemente, en 2007, se estrenó un filme documental de Herman Szwarcbart, Un pogrom en Buenos Aires. Aún hoy es difícil saber cuánta gente murió en esos días: el gobierno de Yrigoyen nunca dió cifras oficiales. El investigador Bilsky anota que los diarios de izquierda, como La Vanguardia y La Protesta, hablaron de 700 muertos, 4.000 heridos y miles de detenidos. En esos días, políticos socialistas como Mario Bravo, denunciaron la participación de cientos de militantes de la Unión Cívica Radical en la represión y en el "pogrom". La embajada de Estados Unidos habló de 1.356
muertos y 5.000 heridos, además de contabilizar 179 cadáveres de personas de religión judía en el Arsenal de Guerra. María Cecilia Di Mario cuenta en su libro De crónicas y escrituras en la Semana Trágica que, finalmente, los gremialistas de la F.O.R.A dirigida por Sebastián Marotta -con mayoría
socialista y sindicalista- negociaron con Yrigoyen el levantamiento de la huelga. Se logró la jornada de 8 horas y la libertad para los detenidos, pero nadie fue castigado por los asesinatos.
Hoy, el escritor Ricardo Feierstein, director de la editorial Milá, destaca que "literariamente, Wald sorprende con una prosa moderna, cinematográfica. Wald vivió persecuciones antisemitas en su Polonia natal y eso retornaba, ahora en Buenos Aires. Fue una personalidad muy querida en la comunidad, escribió mucho, impulsó el movimiento cultural en idish y orientó desde 1907 a los trabajadores socialdemócratas. Pero además creó la red escolar judía laica".
El escritor Pedro Orgambide, que reeditó Pesadilla en 1998 en la editorial Ameghino, la comparó con Operación masacre de Rodolfo Walsh y A sangre fría de Truman Capote. Atento a las nuevas generaciones de lectores, Orgambide decía en el prólogo: "Otras miradas podrán ver en él a un texto que sobrevivió a los malos tiempos de los prejuicios y la intolerancia". Lo cierto es que desde entonces el libro de Pinie Wald no volvió a reeditarse, aunque abunda en escenas realmente inolvidables.
*Fuente: Clarín:
http://www.clarin.com/diario/2008/12/15/sociedad/s-01822418.htm
Cosas menores*
Tal como me la contaron, así la cuento. Ni una palabra menos, ni una palabra más. Se llamaba Eusebio o Pandolfi o Schab o vaya a saber. Y esto carece de importancia porque con el tiempo todo el mundo lo identificó como el hombre del paquete.
En algún momento, hacía años, muchos, nadie podría precisar cuando, el tipo empezó a circular con un paquete. No muy grande, tal vez del tamaño de una caja de zapatos. Un paquete envuelto en papel de diario o pael madera y atado con piolín. Un paquete. Ese fue el arranque.
Al principio nadie reparó en el detalle, no había razón para hacerlo, pero después de meses, tal vez más que meses, aquel Eusebio o Pandolfi o Schab se convirtió inevitablemente en el hombre del paquete. Lo llevaba bajo el brazo o, cuando circulaba en bicicleta, apresado en el resorte del portaequipaje. Si dejaba la bicicleta volvía a meterse el paquete bajo el brazo. Jamás lo abandonaba.
Y así fue como se acostumbraron a verlo y a identificarlo, a reconocerlo y en cierto modo a aceptarlo: el tipo y su envoltorio, ligados, una misma cosa, inseparables, como la imagen mental de un camello es inseparable de sus jorobas o la de un elefante de su trompa.
Aquel fulano no poseía muchas cosas: un rincón techado para cobijarse, la bicicleta, suficiente habilidad como para procurarse el alimento diario, y el paquete. Más de cuatro -es lógico- se habrán preguntado qué ocultaría el misterioso bulto. Y hubo alguien que una mañana, justo en la esquina de la plaza que da al banco, concretamente le gritó:
-Che, fulano, ¿qué tenés en el paquete? ¿Llevás tu almita en pena escondida en el paquete?
No era una ocurrencia excesivamente original, pero de todos modos prosperó, y así como hasta ese momento se había aceptado con naturalidad la figura del tipo indivisible de su paquete, ahora también se impuso, alegremente, la costumbre de asegurar que llevaba su alma envuelta bajo el brazo. Cosas que
pasan, cosas menores, tibios adornos navideños para el largo tedio de los días.
Y siguío la vida y todo muy tranquilo y cada cual con sus asuntos. Hasta que un anochecer de frío o de calor, alguien, un grupito, seguramente reunido alrededor de una mesa de confitería, resolvió que acababa de sonar la hora de averiguar el contenido del famoso paquete.
No fue empresa difícil acorralar al tipo, despojarlo, romper el piolín, desgarrar el papel y develar el enigma. Adentro no había gran cosa: un zapato viejo, un frasco vacío, un cepillo sin pelos. Quizá algunos objetos inútiles más. ( Ahí están, desnudos, abandonados sobre la vereda, recibiendo la mezquina bendición del farol de la esquina.)
Y así, en una calle cualquiera, en un par de minutos, contra una pared de ladrillos, sucumbió el humilde mito provinciano y el hombre del paquete se quedó sin su paquete y quizá sin su alma.
Después, empujando la bicicleta, regresó a su porción de techo, ahora convertido en el señor nadie, o simplemente en Eusebio o Pandolfi o Schab, definitivamente despojado de su única riqueza, esa pequeña cuota de misterio conservada y alimentada durante años, y que le había permitido transitar tal
vez con un poco menos de pena por la pálida vida de los hombres, y tener un pálido nombre propio entre los pálidos nombres de los hombres.
*de Antonio Dal Masetto.
DEL QUITÁRNOSLO*
Para quitárnoslo
a veces tenemos "frío"
Lo tenemos
por afán del sentido
de quitárnoslo
Los sentidos
acuerdan un sentido.
*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
Correo:
Un regalo de navidad...*
http://www.juliocortazar.com.ar/suvoz.htm
De nada, estoy seguro que les gustará.
*Udi. udi.cuatro.catorce@gmail.com
*
Queridas amigas, apreciados amigos:
El domingo 14 de diciembre del 2008 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de los compositores colombianos Juan Sebastián Monsalve und Sebastián Quiroga. Las poesías que leeremos pertenecen a Elena Fassio (Argentina) y la música de fondo será de Wayanay (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst,Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
Convocatoria*
El trilingüe Magazín Cultural Latinoamericano XICóATL "Estrella Errante" (impreso y digital), que desde hace 17 años se edita en Salzburgo, Austria, convoca a ensayistas, narradores y poetas a colaborar con el trabajo de difusión cultural que llevamos a cabo.
Las colaboraciones deben tener una extensión máxima 4 páginas para ensayo y cuento. Para poesía se ruega enviar una selección de poemas de un máximo de 10 páginas. Los escritos deben acompañarse de un breve curriculum vitae (que contenga la dirección postal) y una foto digital del escritor a la dirección euroyage@utanet.at
Los textos seleccionados serán traducidos al alemán y publicados de manera digital e impresa.
Más informaciones sobre nuestra labor cultural sin ánimo de lucro en Europa encontrarán en nuestra página de internet www.euroyage.com
Cordial saludo,
*Dr. Luis Alfredo Duarte-Herrera
Director de YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schiessstattstr. 37 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel: ++43 662 825067
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/
Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por Yahoo, enviar un correo en blanco a: inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar
INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a: inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Para visitar:
www.walkala.priv.at
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Meneame
del.icio.us