UN ARCO IRIS RESULTA INSUFICIENTE...
*
A veces
de la tinta brotan sólo blancos y negros;
otras
un arcoiris resulta insuficiente
y se combinan
y caen
y germinan...
*de Ana Lía Gattás. analia_gattasz@speedy.com.ar
UN ARCOIRIS RESULTA INSUFICIENTE...
DECRETOS DE NECESIDAD Y AUSENCIA*
(Los Sallieri de Trombino)
"Toda mi sangre es un temor inmenso"
JULIA PRILUTSKY FARNY
(I)
Toda ella, un temblor. Un latido.
Todo lleva hacia los demonios del miedo.
Sabe que es un invento. Un ensayo, subsistencia, mariposa.
Un aferrarse a las rocallosas de la vida.
Sin embargo, mentirosamente, amorosamente, lo dibuja.
Lo dibuja en la patria de los sueños:
Quiero decirte que siento nostalgias de ti.
Que se me vuelven los pasos de extrañarte.
Que soy una ojera que camina.
Que soy un ojo seco y una mirada húmeda.
Daría todo lo que tengo por estar contigo.
Por supuesto- tú lo sabes, elegiría el mar-.
Puede ser en las dunas. En el acantilado.
En los tugurios donde se juntan los marineros con las putas.
Daría todo. Todo. Lo que más amo.
Daría mi "libro de los muertos".
Mi ruiseñor de Keats.
Mis zapatos de cristal. Mi elefante de jade.
Los misterios del rosario.
Mi anillo de amatista. El caracol de mar.
Fíjate, hasta daría el sombrero de paja, cinta azul.
Te pediría una noche en una estalactita de cristal rosado.
Te preguntaría tantas cosas.
Recorrería con mis dedos las marcas de tu ausencia.
Sería tu nana, tu nodriza, tu hermana.
Me volvería pasionaria. Junco. Ceibal en flor.
Mordería tu silencio y tu grito. Anegaría el huerto con tus ojos.
Cercenaría tu temor espejo.
(II)
Él, viene del país inexplorado de la Misoginia
Ama y odia en ella a todas las mujeres de sus secretas vidas.
Rabiosamente la odia. Muerte pasión, martirio.
Tanto le odia como tanto le miente.
Dulce destierro, pasionaria, salvia.
Odia en ella a aquéllas que se han ido.
Madre, padre, hermanos, hijos.
Hace callar sus ojos y con ellos anuda su corbata.
Se abotona la boca y la camisa.
Se peina la cabeza, disputa, calla, grita.
Hunde la espina en su dedo meñique.
Desafía la picana en el vientre.
Arranca la obediencia del pecho.
Anuda los cordones de sus ansias zapatos.
Va al correo del viento.
Y firma.
Firma decretos de necesidad y ausencia.
(III)
Afuera todo tiembla
Es verano y los brotes explotan.
Sin embargo punza el frío y el miedo.
La muerte se desnuda frente del espejo
A medida que existen los dedos se adormecen
Adormecido cuerpo. Leyes apócrifas.
No saben si es naufragio de piel. Necesidad. Ausencia.
No saben si viven porque mueren.
Pero duele el frío.
Hasta los huesos, amor. Hasta los huesos.
*de Amelia Arellano. arellano.amelia@yahoo.com.ar
Las tierras baldías*
*Por Rodrigo Fresán
Desde Barcelona
UNO Si –como advirtió el poeta– abril es el mes más cruel, entonces septiembre es ese otro mes que espera a abril a la salida del calendario para molerlo a patadas. Al menos por aquí, todos los años. Y este año peor y más que nunca. Septiembre –que se esconde bajo la sofisticada máscara de la rentrée– no es otra cosa que un volver a empezar con el año comenzado y, ahora, para colmo, con un 2009 maldito. El regreso de las vacaciones equivale, sí, a sacar cuentas, a descubrir que las cuentas no salen y que el optimismo de los pronósticos ligeros sucumbe ante la pesadumbre del diagnóstico en firme. Dicen que Europa comienza a recuperarse y que España va a la cola, y aquí vienen los bronceados políticos invitando a “poner el cuerpo” y “arrimar el hombro”, pero –se les nota– con tan pocas ganas de dar la cara. Así, días de gran desilusión: los que disfrutaron como niños durante más de una década larga descubren, de pronto, que Papá Noel no existe y que los Reyes sí: pero son dos, se llaman Juan Carlos y Sofía, están muy ocupados en sus cosas y no son magos.
DOS Y entonces se van acumulando las noticias entropistas. Paisajes que se derrumban, clásicos que mutan a vetustas antigüedades. Pubs ingleses que cierran por la prohibición de fumar y los muy estrictos controles de alcoholemia. Los ciudades espectrales de Alemania del Este donde nadie quiere vivir. La Barcelona donde vive cada vez más gente en menos metros cuadrados y –el fin de la idea de la Tierra Prometida– el asombro de las autoridades ante las pocas solicitudes de argentinos para nacionalizarse como españoles, cortesía del exilio de sus abuelos. Los parques temáticos ibéricos a los que nadie tiene interés de subirse por miedo a descubrir que tanta réplica y recreación se parecen demasiado a la artificialidad de la propia vida. La cada vez más despoblada Second Life en la que tantos fueron felices siendo otros y en la que ahora el 95 por ciento de los avatares se encuentra inactivo. Ruinas virtuales y –como siempre, vuelvo a decirlo– en algún lugar Philip K. Dick y J. G. Ballard se encuentran para mirar de lejos todo esto que ellos supieron ver de cerca desde hace mucho tiempo.
Y, claro, por supuesto, ahí viene –acercándose desde el horizonte– el otoño/invierno de la gripe A. Aparecen por todas partes carteles que recomiendan dejar de lado la efusiones latinas (darse la mano, abrazarse, besarse y pasar a la oriental e higiénica inclinación de cabeza) y hasta la Iglesia ha sugerido no besar los pies de las estatuas de los santos para evitar el divino contagio de los pecadores. Y –ante las revelaciones de que más del 85 por ciento de la población registra en su cuerpo restos de compuestos químicos en desuso como el DDT y derivados; sí, nos hemos convertido en seres verdaderamente repelentes– ya están los que piensan que, tal vez, en lugar de invertir tanto en Tamiflu, lo mejor sería una vuelta de Propofol para todos mientras los zombis vienen bailando.
TRES Estos aires apocalípticos encuentran, por supuesto, su correlato espectacular. Hollywood prepara toda una batería de films findemundistas (que van de tsunamis bacteriológicos, pasan por las orgías de no-muertos y las predicciones cumplidas de almanaques precolombinos) y la próxima apuesta de la televisión será algo llamado Flash Forward: serie en la que la humanidad toda se desmaya durante dos minutos y se proyecta veinte años en el futuro y, al despertarse, otra vez en el presente; pero conscientes de cómo será el mañana durante 120 segundos y a armar el rompecabezas entre todos y ya estamos otra vez en Lostlandia. La idea –que en mi modesto entender se “inspira” demasiado en la novela Timequake de Kurt Vonnegut, el otro gran maestro del Juicio Final junto a Ballard y a Dick– chocará de frente contra la adaptación cinematográfica de La carretera de Cormac McCarthy en la que padre e hijo recorren un paisaje Unmade in USA. Lo más ¿divertido? de todo esto –de todas estas postales megacatastróficas– es que en realidad demuestran una casi descarada ilusión y esperanza por lo que vendrá.
El otro día leí que no hay fantasía más fantasiosa que aquella de “el día después”, de que alguien o algunos sobrevivirán para contar la historia. Lo más probable –aseguran los especialistas– es que, luego de la hora de la verdad, no quede nadie para seguir diciendo mentiras. Telón. Se acabó lo que se daba. The End.
CUATRO Pero mientras tanto, y hasta entonces, lo que importa es la economía. Y –para apocalip$i$ de bolsillo y del bolsillo– la edición del pasado sábado de El País era un festival de malas nuevas. En la primera plana, Zapatero –luego de tararear una vez más la canción del verano “Ya ha pasado lo peor”— anunciaba/insinuaba subida de impuestos “limitada y temporal” (los españoles cobran menos que la media continental, seis de cada diez ganan menos de 1000 euros), desactivación de los 400 euros descontados de lo que había que pagarle a Hacienda (caballito de batalla de su última campaña electoral) porque la situación ha cambiado “radicalmente” y el editorial del diario titulaba “La hora del rigor”. La doble página de economía ofrecía los siguientes titulares: “La caída del consumo reduce un 47 por ciento del beneficio de El Corte Inglés”, “La facturación de Carrefour se ve lastrada por España”, “Iberia registra pérdidas de 165 millones en el semestre”, “Los afectados por despidos colectivos se multiplican por 12 en un año” y “Los turistas gastaron un 6,6 por ciento menos en julio”. Mientras tanto, Rajoy y el Partido Popular comienzan a matizar/rebajar un poco sus alucinaciones persecutorias estivales y disfrutan y/o padecen la paradoja de ascender en intención de voto en las encuestas mientras sus propios líderes descienden y caen en lo que hace a capacidad, buena gestión y simpatía. Lo que vuelve a poner de manifiesto aquello de primero el movimiento y después ya veremos. Eso sí: el F. C. Barcelona sigue ganando todo lo que se le pone a tiro, parece que a la cervecera Damm no le va nada mal y, por suerte, la sección de espectáculos anuncia el inminente estreno de la sexta temporada de Doctor House. Me parece bien, me alegro: si algo vamos a necesitar es un doctor que no mienta y que averigüe cómo curarnos de tanto gran mal.
CINCO Y agosto ha sido un mes rico en necrológicas de renombre. Murieron tantos que los obituarios van saliendo en la prensa con demora y con el muerto ya muerto. Sin ir mal lejos, recién me entero de la partida de Heinz Edelmann, autor de los dibujos del animado film Yellow Submarine. Aquel en que –al final– los Blue Meanies, derrotados en Pepperland por la colorida psicodelia beatle, se preguntan a dónde ir a lamerse las heridas y se responden: “¿Argentina?”.
A remezclar y remasterizar que se acaba el mundo y a no olvidarlo nunca: al final, el amor que tomas es igual al amor que haces. Tenerlo en cuenta –antes de desmayarse, soñando con despertarse dentro de unos años y quedarse ahí– a la hora de hacer la declaración de la renta.
*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-130936-2009-09-01.html
ESPACIOS DESTINADOS*
Los ancianos, los que lo albergan todo
con sabiduría o sin ella
merecen su rinconcito:
el rinconcito de los jubilados
(dentro de un programa radial de varias horas
en un magazín televisivo
en una revista o periódico de gran o ínfimo
tiraje)
La poesía también lo merece:
que en algún estante de cualquier librería
al fondo de la librería
abajo y en un ángulo
hallemos allí a la poesía:
donde se lo merece:
su rinconcito.
*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar
TEATRO: ENTREVISTA A GRISELDA GAMBARO
Años de lucidez*
Con la obra "El misterio de dar", que interpreta Adriana Aizenberg y dirige Laura Yusem, indaga en el tema de la vejez.
*Por Juan José Santillán
Fuente: ESPECIAL PARA CLARIN
TERCERA VEZ QUE GAMBARO ADAPTA UN TEXTO NARRATIVO SUYO PARA QUE LLEGUE A
ESCENA. ELLA DICE QUE TRABAJA SOBRE UNA ESCRITURA MUY PRECISA.
Con El misterio de dar, que se estrenó este fin de semana, Griselda Gambaro regresó al teatro Nacional Cervantes. Se trata de un espectáculo en formato unipersonal, dirigido por Laura Yusem, que cuenta con la actuación de Adriana Aizenberg. Al igual que las novelas cortas El desatino y Las paredes, Gambaro decidió adaptar al teatro un material proveniente de la narrativa. "El misterio de dar es la versión teatral de un cuento que publiqué en el volumen Lo mejor que se tiene (1998) -explica-. Se plantea de
qué manera en la vejez uno puede recuperar cosas esenciales y cómo se puede dar más de lo que se tiene. No por una generosidad loca, sino sin darse cuenta. Eso es lo que le sucede a este personaje que se pregunta ¿qué pasa en el mundo después de una donación de corazón? Esta mujer dialoga, pero no lo hace con el público: como muchos viejos se resiste a entablar una charla con las paredes y simula que está hablando con un caballito de juguete que pertenecía al hijo. Se comunica con las cosas".
¿Es una obra sobre el abandono?
No tanto, sino más bien sobre ciertas características de la vejez y la soledad. Algo que me di cuenta ahora, porque me han dicho que trata sobre eso. Pero también de la generosidad, de no secarse con los años.
¿La vejez es una forma de resistencia?
Sí, en primer lugar, resistir a la falta de energías propias y también al peso que tienen los años con sus pérdidas.
¿Modificó en algo al material contar con Adriana Aizenberg?
No, ella es una actriz de enorme comunicación. Al igual que Alfredo Alcón, Inda Ledesma: salen y ya pasa algo. Están ahí plantados en el escenario.
Tienen una especie de presencia tácita.
¿En este momento hay nuevas características que definen la escritura?
Mis últimas dos piezas, La señora Macbeth y La persistencia, son obras muy ceñidas en la palabra. Muy económicas. No sé si la palabra puede estar en estado puro, pero sí más condensada. Más tensionada. Eso es algo que veo en mis materiales más recientes.
¿De qué manera dialoga la escritura con la vejez?
No lo sé. Pero por ejemplo, escribí el cuento Es difícil organizar la pasión que habla de un viejo que se enamora de una chica muy joven. Pienso que la vejez es un estado "interesante". Es como estar en la punta de la vida y desde ahí uno se da cuenta de que los pocos años que a uno le quedan hacen más preciosa la vida. En la vejez todo toma una dimensión extraña, muy fulgurante, que puede ser triste, pero al mismo tiempo muy luminosa.
¿Sigue pensando que, a diferencia de su generación, actualmente los dramaturgos perdieron interés por los grandes temas?
Leo mucho teatro porque estoy en jurados de dramaturgia. Mi opinión esta parcializada. Los temas actualmente, te diría, son mínimos, pequeños. Aunque también se ven otros temas que han preocupado desde los griegos: la muerte, la libertad, la guerra, el estilo, la responsabilidad, la ética. Ahora la
Secretaría de Cultura de la Nación hizo un concurso sobre el Bicentenario, donde fui jurado. Te diría que entre las obras hay bastantes que salieron de esa pasividad de sentimiento que define la dramaturgia de los últimos años.
Han dado un gran paso. Creo que actualmente falta la mirada y la preocupación hacia el otro. Prevalece una mirada narcisista. Pienso que el teatro no sirve si es delirio y ocurrencias en el escenario. Uno tiene que deleitarse, pero también irse de la sala con un aporte de sentimientos.
*Fuente: http://www.clarin.com/diario/2009/08/30/espectaculos/c-01301.htm
Y nosotros nos caemos con él*
Ocurrió en las postrimerías de una templada tarde de agosto sobre la pampa húmeda, con un sol que caía fulgurante sobre el horizonte. "Fénix", la flamante locomotora propulsada a GNC, marchaba a paso firme sobre los rieles, conducida con mano experta por Don Orestes Rubyck, el utópico maquinista próximo a jubilarse, quien sorbía unos amargos ya bastante lavados. El paisaje era bastante monocorde, y aunque a ambos lados de la vía se extendieran vastas extensiones cerealeras, a Don Orestes siempre lo fascinaban los espacios planos y abiertos. Tanto, que si no se hubiese dedicado a su pasión ferroviaria desde siempre, seguramente hubiese terminado navegando en alta mar. O tal vez rasurando alguna árida salina del norte argentino. Imbuido en tales contemplaciones paisajísticas, matizadas por el rutinario gesto de cebarse unos lavados amargos, iban pasando las horas; hasta que algo anormal se recortó a unos cien metros delante del morro de "Fénix", y Don Orestes aplicó certero los frenos, con un agudo y
molesto chirrido metálico.Cuando la formación se detuvo por completo, abrió la puerta de la locomotora y asomó medio cuerpo fuera, incapaz de comprender lo que veía. Un portazo se dejó oír a sus espaldas, y la estentórea voz de Raúl Gamarra, el guarda, lo machacó sin piedad.-¿Qué está pasando, Rubyck?
¿Hay algo en la vía?-Véalo por Ud. mismo.Gamarra oteó por encima de su hombro, pero le fue imposible distinguir nada. Lo apartó con brusquedad, se asomó fuera y comentó: -No veo nada del otro mundo. Don Orestes, con varias décadas más de experiencia sobre sus espaldas en viajes de larga distancia, con la mirada ya curtida de divisar el mismo paisaje una y otra vez, lo apartó suavemente, descendió por la escalerilla y sugirió al llegar a tierra: -Desde abajo lo va a distinguir mejor. Ambos caminaron pausados, observando en derredor delante de "Fénix", hasta que Don Orestes señaló una circunferencia con su brazo, abarcando una porción de terreno acotada pero precisa.-¿No lo ve? Hay una depresión en el terreno. Los rieles están vencidos. Las vías se tuercen. -No me parece muy diferente a como se veía la
última vez que pasamos -, observó Gamarra. -Pero está en pésimas condiciones-, protestó Don Orestes. -Acá pasó algo raro. Debe haberse hundido algún canal subterráneo. -, y no supo cómo seguir. -Vamos, hay que moverse. Tenemos un horario que cumplir -, señaló el otro, mirando su reloj, a punto de volver sobre sus pasos.
-Así, descarrilamos.
-¿No me oyó? El ferrocarril no puede parar.Tras lo cual le dio la espalda y volvió a trepar por la escalerilla hacia el interior de "Fénix", cuyo poderoso motor continuaba regulando en punto muerto. Don Orestes se preguntó si sería solamente él quien veía semejante anormalidad. Ahí estaba, a sus pies,
delante de sus ojos. ¿O su vista lo engañaba, después de tantas décadas de invaluables servicios? Se puso en cuclillas y palpó los candentes rieles, dilatados en sus juntas. La curvatura se notaba al tacto, tan evidente que parecía haber sido producida con escuadra. -¿Qué le pasa? -, estalló Gamarra desde las alturas. -¿Va a seguir perdiendo el tiempo? ¡Súbase de una vez y continuemos viaje! -¿No se da cuenta? -, lo increpó Don Orestes. -¡Se va a tumbar de costado en cuanto avancemos veinte metros! ¡Van a tener que venir a levantar al tren completo con una grúa! -¡No me discuta! ¡Y cumpla con su trabajo!
-¡Burócrata de mierda! -¡Sindicalista de cuarta! Don Orestes trepó furioso la escalerilla, obligando a Gamarra a echarse hacia atrás y preparar los puños en alto. El maquinista, corpulento a pesar de sus años, con una vitalidad envidiada por varios de sus colegas más jóvenes, echó su brazo derecho hacia atrás por un segundo, dispuesto a lanzar la primera trompada, pero al instante recapacitó. No tenía sentido. Él se hallaba cumpliendo con sus respectivas órdenes. Y en este caso, el guarda era la autoridad superior a cargo de la formación. Si existía algún percance inesperado, que fuera el otro quien cargara con las culpas. Él se conformaba con cobrar su cheque a fin de mes. Bajó el puño, con mirada desafiante, y volvió a ubicarse en su puesto, con la vista fija en las paralelas de acero que se perdían en el horizonte. -Es la vía que nos dejaron. -, murmuró Gamarra, como disculpándose, bajando su habitual tono autoritario, al igual que sus propios puños. -Es este país de mierda que se hunde -, aseguró Don Orestes. Y reguló la potencia de "Fénix" para avanzar milímetro a milímetro durante los próximos ciento cincuenta metros, rogando porque el tren no se balanceara, ni se lastimase ninguno de ellos en caso de que se tumbara. Por la carga ni se preocupaba: la compañía "Agro Servicios Pampeanos", monopólica en su rubro, tenía asegurados todos los silos rodantes de la trocha angosta recientemente recuperada. Primero retrocedió unos metros, para luego invertir la marcha y avanzar con extrema cautela. Cuando las metálicas ruedas se posaron sobre los desvencijados tirafondos que unían los rieles con los durmientes, un agudo quejido se le incrustó en los oídos, como si las paralelas de acero se curvaran bajo el peso de la formación, amenazada de ser devorada por misteriosas arenas movedizas. Rodar con "Fénix" por aquel tramo fue como presenciar un ululante concierto de sierras metálicas.
Los rieles parecían haber perdido su eterna solidez para transformarse en absurdas y gomosas longitudes, chirriantes y nauseabundas. Don Orestes sentía la oscilación de la formación en su conjunto, pero el temor por el descarrilamiento se había disipado por completo al comenzar a escuchar estos
espantosos chillidos, que más que de metal, parecían estar compuestos por restos de voces humanas. "¿Qué estoy pensando?", se reprochó a sí mismo Don Orestes, con la piel recorrida por un desagradable escalofrío. Sin embargo, la sensación era tan intensa que no podía sacarse la idea de la cabeza, como
si los horrorosos sonidos metálicos se hubieran convertido en verdaderos alaridos de agonía de una época ya muerta, que se resistía a desaparecer por completo. Rubyck se vio asaltado por la secuencia lógica en la que se desarrollan los acontecimientos cuando comienza a desaparecer el servicio y
el tendido del ferrocarril, junto a las consecuencias que genera semejante extinción. Recordó que cada veinte kilómetros era emplazada una estación férrea, y a su alrededor se asentaba una población; se comenzaba con un bolichito de ramos generales, eso daba pie a la congregación de familias,
aparecía la policía para vigilar el orden y una escuela para educar a los hijos. Así, la vida transcurría, con mayor o menor suerte para los habitantes del lugar. Pero cuando el servicio decidía ser levantado por las autoridades gubernamentales, la ausencia del tren conllevaba la falta de comunicaciones y por ende de trabajo, se acrecentaban los problemas de salud al desaparecer las unidades sanitarias por escasez de población que justificara su accionar, al igual que la ausencia de escuelas y otros medios de transporte, lo que llevaba a mediano y largo plazo a la total desaparición de los pueblos forjados a la vera de los rieles. El quejido de los metales continuaba estremeciendo las entrañas de Don Orestes cuando de pronto la vía se normalizó, quedando la depresión en el terreno definitivamente atrás. Sin embargo, ese chillido tenaz y penetrante continuó torturándolo más allá de las consabidas reprimendas de Gamarra, quien lo amenazaba a sus espaldas, aunque ya sin gritar: -Voy a dar parte de esta
irregularidad cuando lleguemos a Mirapampa, Rubyck. No entiendo cómo pudo demostrar una actitud tan necia como ésa. Pero Don Orestes, acostumbrado a las amonestaciones luego de una vida dedicada a vivir a contramano de la legalidad, le prestó casi nula atención. Sus pensamientos corrían por otras vías, proclives éstas al ocaso definitivo. -El país se hunde, y nosotros nos caemos con él.
*de ALDIMA. licaldima@yahoo.com.ar
-Del Inventren 2004.
Correo:
"ARGENTINA LEE POESIAS"*
Organiza ASOCIACIÓN DE POETAS ARGENTINOS.
Invita taller literario "La Madeja"
Biblioteca Popular del centro Español.
Se fijo el 8 de septiembre como Día internacional de la alfabetización. Ese día te invitamos a escuchar poemas de escritores santafesinos en el local del Centro Español, San Martín 2219 a las 17 hs.
Objetivos de la propuesta: promover la lectura y recrear el placer de hacerlo.
Los lectores serán talleristas de "La Madeja" y "La Paula".
*Enviado para compartir por Elsa Hufschmid elsahuf@hotmail.com
-Coordinadora del taller "La Madeja".
*
Inventren... Próxima estación: SATURNO.
-Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar
http://inventren.blogspot.com/
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/
Suscribase a la edición cotidiana de inventiva social*
Cuota anual 2009 para lectores y/o escritores: $45 en Argentina.
-10 Euros desde el exterior-
Consultar por suscripciones con difusión de actividades culturales.
*Escribir a Eduardo Francisco Coiro.
inventivasocial@yahoo.com.ar
Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por
Yahoo, enviar un correo en blanco a:
inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar
INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a:
inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Para visitar:
www.walkala.priv.at
http://incoiroencias.blogspot.com
http://www.metroflog.com/Lunanoconquistada
http://urbamanias.blogspot.com/
http://remontandosoles.blogspot.com/
http://zonamutante.blogspot.com/
http://www.metroflog.com/Exducere
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.
Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.

Meneame
del.icio.us