Y QUE ES, A SU VEZ, AGUA Y PEZ...
Cómo Colocar sus Cortinas*
¡Qué agua tan amable!
Que las rocas las convierte en peces,
Y los peces se hacen de agua
Para evaporarse y condensarse en el cielo.
La lluvia cae con ojitos de pez brillantes
Y corren los ríos,
Se llenan los lagos y lagunas
Con tanta roca convertida en pez
Que todo se llena de agua.
Saltan con ira cuando se les atrapa
En alguna presa o estanque,
Vuelan con júbilo
Cuando se lanzan por las montañas
Y, hoy en día,
Se les encuentra embotellados
En los aparadores de las tiendas.
¡Qué agua tan amable!
Que en otros tiempos se dedicaba a convertir
A las astillas de roca, en las primeras células.
Hizo lo propio con las plantas
Y la receta secreta para convertir
Rocas alargadas en gusanos
Se ha perdido en el tiempo.
Pero lo de hoy
Es convertir rocas en peces;
Y así se hace:
Cuando llueve,
Los edificios del Parlamento
Se mojan,
Las casas de lámina
También lo hacen;
Y la manera de cómo convertir
A los volcanes en algo más que peces
Sigue siendo un enigma constante.
¡Qué agua tan amable!
Que a pesar de todo
Nos sigue mojando,
Que se escapa por las tuberías
Y que es,
A su vez,
Agua y pez.
*de hugo ivan cruz-rosas. quetzal-hi@gmail.com
Y QUE ES, A SU VEZ, AGUA Y PEZ...
Sumario*
no es fácil
resumir en el pedazo intranquilo de esta noche
la sucesión acompasada y secreta
del último renglón que exploré cada noche al entregarme al sueño
o
la aguja que insufla fuerza al día que se inicia
cada día
no ha sido nada fácil
vivir conmigo
en esta ciénaga de dudas y de lucha
jugando con la risa
tomándola prestada
pintándola en las flores que he regado
y soplado
salvándolas del polvo que aguardaba
cómo podrá ser fácil
plasmar una sinopsis
de las horas vividas hacia este gran vacío
con pizcas de jengibre y tomillo en las manos
que rallan el sustento
que podan la cizaña
salpimentando el hueco de ir sin saber dónde
desahogando el retoño sumido en la maleza
escudando en insomnio el terror de la muerte
claro que no es tan fácil
allegarme al secreto
que yo misma he guardado por siglos y por años
hace apenas segundos
se agolpan se suceden
se amontonan
despedidas
mentiras
ilusiones
caricias
secreciones
palmadas de consuelo
impulsos del orgasmo
alivios silenciosos
intestinos
no encuentro nada fácil
en tantear estas letras que están acá en mi mano
presintiendo las teclas y los trazos
hay un solo lugar que guarda mi palabra
en un cielo de raso
que ahuyentaba intemperies
quién sabe esté durmiendo allá
cercada
en ese clima de respiración muda
que lo dice todo y nada dice
como voz de pesadilla
que no alcanza salir
disfónica
impotente
un despertar abrupto en silencio de ahogo
no podemos decirlo
las palabras se agitan
cambiando de sentido
y ya no sirven
cierto que no es tan fácil
ya no podré decirlo
*de Lucía Cinquepalmi luciaguionbajo@gmail.com
2 de septiembre de 2009
Aullidos en el imperio*
*Por Pablo Bilsky
Encorvado en extremo, con el rostro muy cerca del papel, el hombre mira apenas la vereda. Toma notas mientras camina lento, tambaleante. Una sucesión de cuadrados irregulares, que a veces se tocan por uno de sus lados, crece sobre el anotador. Enredado entre sus ropas raídas, abandonadas ya por el color, el escriba caminante copia en su libreta la infinita danza de líneas que configuran la vereda de cemento, sin baldosas, como quien reproduce un texto escrito en una lengua secreta o extinguida.
"Pobre la nación que es un pueblo de ovejas mal dirigidas. Pobre la nación que no levanta su voz sino para adorar conquistas, que aclama a un matón como a su héroe y apunta a dominar el mundo con la fuerza y la tortura, que respira dinero y no conoce otra lengua ni otra cultura que la propia", dice
el poema desde la vidriera. Pero el escribiente sigue con sus cuadrados, y no repara en los enormes escaparates de City Lights Bookstore, desde donde brotan, entre libros, fotos y consignas, los versos militantes de Lawrence Ferlinghetti, sobreviviente de la generación beatnik, eterno bardo de la revolución y la protesta al que llaman "maestro", dicho así, en la lengua de Cervantes, pese a que nació en Yonkers, Nueva York, en 1919, y que todavía escribe, recita y vive en San Francisco, California.
El poeta, un viejecito de aspecto apacible, habitualmente deambula entre los estantes de la librería que fundó junto a Peter D. Martin en 1953. Desde entonces ese lugar, que además de librería fue la primera editorial de ediciones económicas, independientes, y revolucionarias de los Estados Unidos, se convirtió en centro de reunión de artistas, desclasados, militantes y marginados. Durante años, en los tiempos más duros de la represión cultural en los Estados Unidos, exhibió un enorme, desafiante letrero ofreciendo "Libros Prohibidos".
"El legado de la política insurgente y el pensamiento antiautoritario de los beats continúa siendo una fuerte influencia en la librería, lo que es evidente en la selección de los títulos", señala la página oficial de City Ligths, y con sólo vagar un poco por los estrechos pasillos entre las estanterías es posible encontrarse con textos insurgentes de todo el mundo, con una presencia muy importante de literatura latinoamericana, en castellano e inglés.
Ferlinghetti escribe "en la lengua del hombre común", como aquellos que todos los días pasan por la puerta de la librería camino al trabajo. Su poesía habla de hombres comunes, marginados, excluidos, como el afroamericano pobre y loco que escribe cuadrados sin levantar jamás la cabeza, como los sin techo que se refugian por las noches en el callejón Jack Kerouac.
En 1976 Ferlinghetti publicó "Manifiesto populista". Invitaba allí a los poetas a salir del placard y abrir puertas y ventanas. Afirmaba que la poesía no es una sociedad secreta, ni tampoco un templo. Y que no hay tiempo para juegos literarios. "Ustedes los poetas que escriben poesía sobre poesía, camaradas de la clase ociosa, policías de la poesía, no esperen la revolución, o sucederá sin ustedes".
"He visto las mejores mentes de nuestra generación destruidas por el aburrimiento de los recitales de poesía", escribió Ferlinghetti citando y reescribiendo el poema que marcó un hito escandaloso en la literatura estadounidense: "Aullido" de Allen Ginsberg, que comienza diciendo "He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, famélicas, histéricas, desnudas".
Ferlinghetti y su socio lo editaron en 1956 y organizaron una recordada lectura pública en la librería, antes de ser arrestados por "diseminar literatura obscena". Impresos en Inglaterra, los diminutos libritos con tapa en blanco y negro fueron decomisados por la Aduana de los Estados Unidos, que no los dejó ingresar al territorio estadounidense en aquel momento. El escándalo legal marcó un antes y un después en la historia de la lucha por libertad de prensa, y reformuló la cuestión de la censura de textos considerados controvertidos en los Estados Unidos.
Más de cuatro décadas después, hoy se ofrece la edición conmemorativa del poema. Y allí sigue City Lights Bookstore, con todos sus fantasmas, en avenida Columbus 261, esquina pasaje Jack Kerouac, frente al bar Vesuvio, otro sitio que fue frecuentado en su momento por los poetas beatnik.
Hoy la zona es transitada por turistas en busca de las trattorías de la avenida Columbus, que es la calle principal del Barrio Italiano de San Francisco, o los sex shop, peep show o cabarets de la avenida Broadway, esos que se apiñan junto al cartel luminoso de Big Al, el que no falta en ninguna postal de la zona, ni en la película Harry el sucio, ni en la serie Las calles de San Francisco.
"Medio Oriente es el Vietnam de Obama". "Gire a la izquierda". "Prohíban la pena de muerte". Los letreros sobre las gigantescas vidrieras de City Light tienden un puente entre el presente y el pasado de la protesta en las entrañas del imperio. En la pared del callejón Kerouac, justo frente al Vesuvio, un enorme mural multicolor reproduce con realismo naif un campamento del Ejército Zapatista de Liberación en Chiapas.
Y en ese y otros callejones, al igual que en las calles y avenidas de San Francisco, especialmente cuando el sol comienza a retirarse, puede observarse el deambular de los habitantes de una pobre nación paseando su desamparo. Pero pocos los ven. Pasan de largo, apuran el paso. En general, los turistas enfocan sus cámaras y sus ojos hacia otros paisajes. Y cuando regresan a casa, los pobres no siempre figuran en sus fascinados relatos de viaje.
En su mayoría, los sin techo no se dedican a traducir veredas a ideogramas.
Apenas deambulan, revuelven la basura, hablan solos, se cobijan entre harapos hediondos, destruidos por la locura, desnudos, famélicos, habitantes de la pobre nación de los más pobres. Acaso lo más escandaloso del aullido de Ginsberg esté ya en sus dos primeras palabras: He visto.
*Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-20088-2009-09-06.html
PROTUBERANCIAS*
*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com
Debilidades
No tenías ninguna,
yo sólo una,
que amaba.
Bertolt Brecht
Toda falla resulta más fácil de soportar si se ejerce en pequeñas dosis. Esa mujer es escéptica. Desconfía de todo. Yo también: sobre todo de mí misma.
Esa mujer está a punto de acariciar al marido con los guantes puestos.
Gomosas caricias anaranjadas. Desgano de caricias. Tarea de caricias.
Fajina. Anda sobre el perímetro de las cosas como una estatuilla de vidrio.
Si quisiera profundizar en algo, necesitaría un hacha para perforar el suelo. Allí abajo encontraría a la vecina, también con los guantes puestos.
Aquí y allá las refriegas pierden por completo su valor sustantivo.
Con desgano confiesa públicamente que no tiene Face book, como si se tratara de algo vergonzoso. En estos tiempos mirones, no es fácil existir sin rostro. Con tal de causarse efectos fuertes a veces toma un vaso de vodka.
Alrededor de esa mujer lo que hay es hormigón y cemento. No sé si le arquitectura tenga que ver con la dificultad de mirar hacia adentro.
Esa mujer tiene poca memoria de su risa. Mucho menos de aquella sonrisa.
Vive haciendo lo que debe hacer como si fuera lo único posible. Por ahora no puede entrar en contacto directo con su vida. Para peor, esa mujer vive en un país donde no anuncian un atentado con coche bomba que la ayude a reaccionar. Caín y Abel ya están muertos. Tampoco escuchó que Nora le dijo a
Teobaldo: "tenemos que hablar".
Pero lo más penoso es el caso del universo propio, esa pequeña bola llena de ruido. Una bola charlatana y quejosa que no sabe qué hacer más que reclamar, compeler, interpelar. Afortunadamente, nada sucede dos veces. Pero la piedad ni la suerte son ninguna estrategia. Su vida enfundada en esos mitones color
naranja resulta irremediablemente poco fotogénica. ¿Qué clase de contactos puede ganar un espectáculo semejante?
A esa mujer, en cada momento que piensa poner el punto final, le asalta la pereza y empieza a advertir que su coraje es temporal. Entonces reclama otra vez y otra vez, para ver si las sucesivas quejas alguien se anima a sacar el puñal, pero todo permanece en una paz insoportable. Apenas si consigue clavarse un clip para engancharse el cabello y que no se le caiga en la cara cuando se pone los zapatos negros, sin taco, el pantalón azul marino y el pulóver negro. Bastaría echar una mirada a la propia apariencia.
A veces fantasea con cosas inverosímiles. Esa mujer se imagina, por ejemplo, que no tiene pereza, ni costumbre, ni miedo. En su osadía, piensa que sus manos no huelen a guantes. Y su asombro es autónomo, no procede de la imitación de ningún otro asombro.
A veces, también se cree sabia: "a cierta edad la felicidad es otra cosa", se repita con la cabeza en la almohada. Y esta idea la vuelve infinitamente piadosa: se perdona. Se arruina.
Cuando levanta la cabeza es porque cree haber oído algo que afortunadamente no comprende. No es mujer de jugar en cuatro patas. Los dedos, apenas si transgreden el uso del tenedor. Pero cómo sabe dar órdenes. No tendrá Face book pero tiene mucama.
Los días están llenos de cosas que pueden combinarse mal: un almuerzo, un "alcanzame la sal", un vencimiento. La palabra amor también significa otra cosa. Hace tiempo que ya no recuerda qué cosa significa la palabra amor. Ni piensa preguntarle a otros porque lo peor que tienen ciertas preguntas son las respuestas. ¿Donde comienza el daño, termina el amor? Ahora la rigen las leyes de lo negro sobre blanco. Las leyes son tranquilizadoras, prolijas, fuertes, sempiternas.
Esa mujer no tiene ninguna debilidad y es poderosa: si lo ordena, nunca sucederá nada allí ni en ningún otro lado. En contra de su voluntad no se cerrará ninguna puerta. Esa mujer es temible: toma venganza contra sí misma.
Ya no come los postres del amor amor. Bebe vodka, nunca ginebra. No ha probado el ron.
A veces, ser esa mujer es como no ser nada y estar no viva de ese modo da una sensación de náusea. ¿Cómo se hace una tarta de ciruelas? Esa mujer no sabe hornear y pone como excusa que no tiene espacio. Y no tiene amigas porque no tiene espacio. Y no tiene amantes porque no tiene espacio. Y no tiene cuernos porque no tiene espacio. Todo lo que no tiene es tan protuberante. Y lo que tiene también: las hermanas son protuberantes. El turbante es protuberante. El camisón horrible es protuberante. Las costillas del que duerme a su lado son protuberantes. Todo el deseo de esa mujer se le ha secado en una glándula protuberante. En pose de sarcófago casi se ha dormido. Entre sueños piensa que falta mucho para el aguinaldo. Si yo fuera un hada o una millonaria, le haría un depósito inmediato, porque jamás,
mujer, ha habido alguien que te haya amado tanto. Pero como toda falla resulta más fácil de soportar si se ejerce en pequeñas dosis, no creo que por mucho tiempo más me siga equivocando.
*FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-20076-2009-09-05.html
"PERSONALIDAD, CULTURA Y SOCIEDAD": UN LIBRO DE SOROKIN DE 1947*
(A modo de recensión)
*Por Alfredo Armando Aguirre
http://choloar.tripod.com/choloar.html
Cuando comencé mi carrera universitaria de grado, allá por 1966 (Este año 2009, se cumplirán cuarenta años de mi graduación), el profesor de la materia Sociología, Fernando Cuevillas, nos dio como bibliografía el libro de Pitirim Sorokin, "Personalidad Cultura y Sociedad. Su Estructura y Su Dinámica. Sistema De Sociología General". Las nociones de libertad; de interacción, y de las opiniones de Max Weber y Marx, respecto del rol de la Ética protestante, se incorporaron a mi bagaje conceptual desde entonces. Hace alrededor de un año, encontré y compré un ejemplar de ese libro en una librería de usados del barrio Villa General Mitre, de Buenos Aires. Al poco tiempo comencé a leerlo, pero como tiene mil ciento sesenta y cuatro (1.164) páginas, detuve su lectura para cuando tuviera el
tiempo suficiente disponible. Es así, que entre el 3 de agosto y el 22 del mismo mes del año en curso, estando de vacaciones, realicé una lectura pormenorizada del mismo, y al sólo titulo de invitación a hacerlo también -si es que alguien puede disponer del libro- vayan las líneas que siguen a modo de recensión. Las 1164 páginas; se desagregan en 48 capítulos; fraccionados en siete (7) partes, a saber: 1) La sociología: Su objeto sus métodos y su desarrollo; 2) Sociología Estructural;3) Estructura del
universo social; 4) Diferenciaciones y estratificaciones sociales; 5) Estructuras de los aspectos culturales y personal de universo superorgánico; 6) Dinámica de los procesos sociales reiterativos, y 7) Dinámica de los procesos culturales.
Se identifica como: ISBN-10: 84-03-12019-2 y ISBN-13: 978-84-03-12019-8.
En sus inicios en autor sugiere que en algún modo la obra es una suerte de compendio de sus anteriores obras: "Social Mobility" (1927); "Contemporary Sociological Theories"(1928); "Social and Cultural Dynamics" (1937-1941); "Crisis of Our Age"(1941), y " Man and Society in Calamity"(1942).
La edición española, que leí, es la tercera de 1973, consignándose que hubo otras en 1960 y 1966, aunque surge alguna duda, al mencionarse la primera edición en inglés de 1962. Resulta casi una obviedad que en 1966, no se contaba como en los días que corren con herramientas informáticas, como los "motores de búsqueda". Así que para ganar en perspectiva, hice uso de esa herramienta, tan pronto como en una nota del libro, el traductor menciona que el libro fue publicado en 1947.
Como se aprecia para el mundo académico hispano parlante la obra presentaba una suerte de desfase cronológico. Adicionalmente, la profusa información en ingles que hay sobre este autor en la Internet, nos permite comprender tanto el origen ruso de su formación, como el hecho que el mismo vivió
intensamente en el plano intelectual prácticamente hasta su fallecimiento acaecido en 1968. Parece trivial que consigne que a medida que iba leyendo un libro, que al menos a esta altura de mi parábola vital me resultó muy amena, caía en la cuenta que como se hacia al menos en mis épocas universitarias, me habían sugerido leer no más de tres capítulos de la obra. Es sabido que todo el espectro de las indistintamente denominadas ciencias de la cultura, ciencia del espíritu, ciencias de la conducta, o Humanidades, están atravesadas por la polémica: Si ningún producto humano se puede desideologizar totalmente, menos los de estas asignaturas o "ciencias". Ello, no me impide, sostener, que la que comento es una obra en la que un autor pareciera querer coronar toda su trayectoria y que leída con sentido crítico y confrontándolo con los conocimientos previos del eventual lector, puede ser muy provechosa, porque brinda un panorama muy amplio que supera los dos milenios de acontecer humano. No me parece ocioso citar dos apotegmas: Aquel de Emerson, que sostenía:"que tan sólo podemos ver afuera, lo que tenemos adentro"; y el de Homans que sostenía que: "la filosofía de un hombre se refleja en lo que él ve". Escribo esto, porque por un lado, una era nuestra manera de percibir allá por 1966, y otra la de los días que corren. Por el otro, que habiendo leído por Internet, críticas a la producción intelectual del autor, entiendo que las apreciaciones que formule sobre este libro, serán obviamente pasibles de críticas similares. Sin perjuicio de extenderme mas adelante sobre el aprovechamiento que se puede hacer de una obra como esta a los 19 años o después de los 60, me da la impresión, luego de una detenida lectura, que esta obra es de suma utilidad para, digamos, armar un panorama de estas disciplinas, tomándola como referencia para compararla o confrontarla con lecturas y vivencias previas. Convencido que aun la traducción mas acabada, de potencia todo escrito, originalmente redactado en otro idioma, me da la impresión que la traducción de esta obra al español, es muy amigable y realizada por gente que no sólo manejaba bien la lengua de Cervantes, sino la materia de que se trataba. Adicionalmente, y esto es una conclusión que extraigo de mi experiencia en el trabajo intelectual, se me hace que el hecho que el autor aunque escribió en ingles, pensaba en ruso, que era su lengua materna, lo que facilitaba la traducción desde el inglés.
Además consta que la versión española fue hecha en paralelo con la original, aunque su publicación haya demorado casi 13 años, con respecto a la primera edición en inglés. Cómo método el autor pasa a revista a las distintas posiciones asumidas por distintos autores, en cada uno de los ítems que trata; formula sus criticas o coincidencias, y remata con sus propias conclusiones. Ya en el título de la obra los conceptos de "personalidad", de "cultura " y de "sociedad"- facetas inseparables de los procesos socioculturales recurrentes del mundo "superorgánico (diferenciándolo de los mundos "inorgánico y "orgánico")- denotan la opción de Sorokin por la categorización tripartita de todos los fenómenos. En este punto- y aquí entran a jugar las nociones de otro origen que fui incorporando a mi sistema conceptual, luego de la primera lectura parcial de 1966 - me recordé a un casi contemporáneo del autor, José Imbelloni, quien hiciera casi toda su trayectoria en Argentina, habiéndose formado en su natal Italia. Imbelloni,
preconizaba la manera cuaternaria de categorización. Las diferencias entre las categorizaciones ternarias y cuaternarias, tenían según Imbelloni, un carácter muy determinante a la hora de hacer formulaciones intelectuales. No obstante Sorokin, reconoce la existencia de esa manera de categorización, más opta por la tripartita. A veces podría estimarse que la tripartición es
forzada, a través de subcategorías, pero creo que ello cabe para un análisis muy sutil, que no es el que pretendo desarrollar. Este tipo de clasificación se reitera en todas sus formulaciones y culmina con los tres supersistemas socioculturales, que presenta: el Ideacional, el sensorial y el idealista. A sólo título de ejemplo diremos que se consideraba ideacional, la cultura de la India y de China, así como la de la Edad Media Europea; sensorial, era la cultura occidental a partir del siglo XVI a la fecha; Y consideraba idealista (una especie de término medio entre ambas), la acontecida en los siglos XIV y XV, donde pone como elocutor a Dante Alighieri y no cita a Ramón Lull, omisión que nos llama la atención, pero que no considero demérito alguno. Me llama la atención porque cita en varias oportunidades a
Nicolás de Cusa, y a Leibnitz, que dejaron explicito que se remitían como influencias a la obra del mallorquín Lull. En esta clasificación de supersistemas reconoce una suerte de cuatripartición, al identificar una cuarta posición: la ecléctica. Respecto a los tres "supersistemas" ideacional, sensitivo e idealista, a medida que iba adentrándome en la lectura del texto completo, lo iba emparentando con el empleo de esos conceptos por parte del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón,
particularmente en su Mensaje al Parlamento argentino, en la mañana del 1ro de mayo de 1974. La primera impresión que me dio al leer esos conceptos en Sorokin, era que la fecha de la primera y segunda edición en español, coincidía con la permanencia de Perón en su exilio de Madrid, ciudad donde
se habían producido esas dos ediciones. Luego hice memoria y recordé la influencia intelectual que tuvo sobre la parte final de la vida de líder argentino, Ángel Monti, autor del libro "Proyecto Nacional " de 1970", y funcionario con responsabilidades directas en lo que Perón denomino "Modelo argentino para el Proyecto Nacional. Pese a que hace mas de 20 años que no he vuelto a leer ese libro, el que por confesión del autor llegó a las manos de Perón, por intermedio del controvertido periodista Bernardo
Neustadt, se me hace que las ideas de Sorokin, llegaron a Perón, por intermedio de Monti, aunque me queda un sesgo de duda, entre otros motivos porque en su última etapa Perón, que no era muy afecto a citar a autores; sí citaba a Toynbee, uno de los autores muy citados por Sorokin, que resulta
algo indulgente en sus criticas a su obra de 1935 :"Study of History", indulgencia que no tenia para con autores como el antropólogo Broneslao Malinowksky. Toynbee, junto con Spengler y Wilfredo Pareto, son los autores mas citados, por Sorokin y reconociendo críticamente sus aportes. En el terreno de conjeturas (sujetas a investigaciones para las que no tenemos tiempo disponible actualmente), hay un parentesco muy cercano entre la Tercera Posición Justicialista y el supersistema que Sorokin denomina
"idealista". Y vale recordar que el año de publicación del libro que comento coincide con el lanzamiento de la llamada "Tercera Posición". Siempre en el terreno de las conjeturas vale recordar que por esos años, el embajador argentino en Estados Unidos era el doctor Oscar Ivanisevich, que retornaría al país al año siguiente para desempeñar papeles protagónicos gubernamentales durante dos años influenciando en la formulación de la que se conocería luego como "Doctrina Justicialista". Por lo sucintamente
expuesto en los párrafos precedentes, es que me quedan dudas sobre quien acercó a Perón los contenidos de este libro, sin descartar que los puentes hayan sido previos a los mencionados, sea por los cursos que Perón había realizado en Europa, sea por su actividad intelectual en la ciudad de Mendoza. Todo ello se conjetura, atento que si bien el libro que analizo no estaba aún publicado, sí lo estaban los libros de Sorokin, de los cuales este a criterio de los presentadores de la edición en español, el mismo constituye una suerte de compendio. Atento al esquema formulado por Sorokin no es de extrañar que el autor mas encomiado sea el italiano Juan Bautista Vico. Considerado al citado Spengler, conocido por su libro "Decadencia de Occidente", como un seguidor de Vico ; en ese sentido, me llama la atención que, como en el caso de Lull, tampoco cite al español José Donoso Cortes, que también me permito asociar con algunos desarrollos del libro que estoy recensionando. No cita tampoco a Herman de Keyserling, muy leído en la
Argentina en su época, ya que este escribía cosas muy afines a las que menciona Sorokin, pero debe consignarse que este publicista era muy controvertido y cuestionado, sobre todo por sus actitudes condescendientes ante el nazismo. En el presente desarrollo, deliberadamente me expreso recursivamente, atento la magnitud física del libro bajo análisis. A mero titulo de muestra de lo que se puede inferir de la lectura realizada, y dejando explicito, que cada uno infiere desde sus personales códigos de interpretación al momento de la misma, me impactó la manera como Sorokin deja claro en cuanto condiciona la sociedad y la cultura, y aun el factor biológico hereditario a cada personalidad específica, reconociéndole un escaso margen de maniobra propio en lo que hace a los comportamientos
selectivos, organizativos y creativos. Deja a salvo a las personalidades excepcionales, y ello resulta congruente con la aclaración que hace a lo largo de la obra, en el sentido que la Sociología, tan cual como la concebía el autor, era una "ciencia generalizadora de los procesos socioculturales recurrentes", sin desconocer a las actitudes únicas o irrepetibles, para las que asigna competencia a la ciencia histórica, y donde a mi juicio, encuadraría a las personalidades descollantes. En una obra posterior que leí del mismo autor, se percibe que el mismo, entendía que los cambios sostenibles en el acontecer humano, eran la resultante del entrecruzamiento de los comportamientos de todas las personas, por sobre la acción de los héroes como sostenía Carlyle; de las elites como sostenía Wilfredo Pareto, o aun la de los genios y los artistas, como pensaba Alfred Adler. Señalaba al principio, que a poco de comenzar la lectura y en búsqueda de información que agregara valor a la misma, acudí a la información disponible en la Red,
mediante el empleo de un "motor de búsqueda". En la red hay abundante información en inglés, comenzando por sus datos biográficos. Así Pitirim Alexandrovitch Sorokin, era de origen ruso .Nació en Turia, cerca de Siktivkar, en 1889, y toda la parte de su parábola vital lo que comporta su geocultura y su formación académica la realizó en la Rusia zarista, y en el primer quinquenio del experimento soviético, del que debió alejarse por su condición de disidente a tal punto de pesar sobre el la cárcel y una condena a muerte, que lo llevó al exilio en 1923. Luego de una breve temporada en Europa se radico en Estados Unidos, siendo la Universidad de Harvard la base de sus actividades, hasta poco años antes de su deceso en 1968. Su dominio del idioma materno, además de manejar el francés (como cuadra en los
intelectuales rusos), el inglés y el alemán, le permitieron manejar autores de esos idiomas. Su confesión de católico ortodoxo ruso explica su conocimiento de los Evangelios, y el manejo de autores, como Scoto Erígena, San Alberto Magno, y Santo Tomas de Aquino, a quien cita en varias oportunidades. Colijo que los valores que portaba, fueron bien acogidos por los ambientes estadounidenses de origen católico irlandés y con reticencias en los ámbitos anglosajones -protestantes que eran las dos vertientes que
nutrían al núcleo dominante norteamericano en la época que le toco insertarse y en la que le tocó desempeñarse, fundamentalmente en el Departamento de Sociología de la universidad de Harvard, donde su estilo y su predica encontró seguidores como Tomas Merton y detractores muy intensos como Talcott Parsons. Volviendo, momentáneamente al texto leído, creo interesante recordar el momento de su redacción y publicación. El autor compartía lo que ahora se denomina "el estado del arte" según su
cosmovisión, inmediatamente después de la finalización de la Segunda Guerra, con la obvia resaca de sus secuelas: el horror nazi y el horror de la bomba atómica. Se acababan de crear las Naciones Unidas. El Estado de Israel no existía, ni tampoco la China Maoísta. Tampoco el muro de Berlín. Y por su
condición de protagonista inicial, tenia una peculiar lectura del experimento Soviético, y sus consideraciones no estaban influenciadas por la interesada visión norteamericana de esa cuestión, luego de desatada la "Guerra Fría". Tenía reservas con las Naciones Unidas, teniendo en cuenta el fracaso de la Sociedad de las Naciones. Y dejaba constancia de que sus advertencias no habían sido escuchadas para prever la conflagración cuya finalización estaba tan cercana a la redacción del libro. Desde la
perspectiva de este corriente 2009, y con las vivencias acumuladas con el decurso del tiempo, hoy puedo apreciar cosas que ni por asomo podía siquiera balbucear en aquél 1966. Imaginemos como habrán sido tomadas por los académicos de la época sus invectivas contra el supersistema sensorial, del que formaban parte en sus variopintas expresiones. En realidad en las academias con la discrepancia de entre los abordajes marxistas y no marxistas, campeaba la "ciencia experimental, matemáticamente formalizada" como la etiquetaba y no benévolamente, Juan Bernardo Pichón Riviere, que como Cuevillas era nuestro profesor por aquellos iniciales años universitarios. Pero el tiempo inexorablemente ha transcurrido. Y con él, nosotros, que como la poesía de Neruda "Ya no somos los mismos". En los
tiempos que corren cuando los logros de la nueva física, de los que Sorokin tenia conocimiento, a la fecha de redacción de la obra que intento recensionar, han penetrado en los mundillos de las ciencias del espíritu, de la conducta o de la cultura. Sus consideraciones- que no se encuadraron, como lo demuestran sus críticos de entonces y ahora, a las reglas del método hipotético - deductivo; ni se sometieron a las categorías de pensamiento socialista (las que en el mundo académico dan apariencias de mayoritarias);
reitero sus consideraciones de entonces, tienen un sesgo de anticipación. Anticipación de los márgenes de los comportamientos personales insertos en sus entornos socioculturales, por demás condicionantes de la trayectoria de cada uno de nosotros. Cada uno, si tiene la oportunidad y la disposición de leer esta obra, y dado que lo hará desde sus irrepetibles códigos interpretativos, sabrá cuanto se identifica o no con sus contenidos. Reitero, algo que insinué al principio, en el sentido que obras como estas permite pasar revista al bagaje de conocimientos acumulados en la mente de cada uno. Pero claro, esta cada uno tiene su propio método de trabajo intelectual. Esta lectura refuerza mi disposición a creer que este
tipo de disciplinas, requiere experiencia de vida para poder extraer conclusiones para ser aplicadas en el comportamiento de cada personalidad.
Al menos mi capacidad de comprensión a los 19 años, no es la que tengo ahora que he pasado los 62. No soy de recomendar la lectura de alguna obra o autor en particular. De mi trayectoria he percibido que aun con la mayor cantidad de horas dedicadas al estudio, cada persona sólo puede acceder a una
limitada cantidad de conocimientos. Si alguno de los que lean esta comunicación, tiene acceso a este libro de Sorokin, me permito invitarlo a su lectura. Esta invitación la hago extensiva a cualquier otra obra
voluminosa, que este al alcance de uno. Normalmente comportan un esfuerzo de consolidación por parte de sus autores. Y sugiero lecturas detenidas, en lo posible varias, y con algo a mano para anotar sea en una ficha de papel, o un archivo digital. Un comentario adicional, sin pretensión alguna de cierre de esta comunicación, es que teniendo en cuenta la gran disponibilidad en la Red de material en otros idiomas, particularmente en ingles; por una cuestión ideológica, no se lee en gran parte de los mundillos académicos hispano parlantes. Mucho se ganaría si dichos mundillos entendieran que además de los empresarios, los militares y los políticos que no piensan como ellos; muchos que coinciden con sus concepciones, escriben en otros idiomas, particularmente en ingles. Y me quedo pensando si esas restricciones ideológicas, no se extienden a las publicaciones traducidas que dejan en el camino a otras muchas que no lo son.
Buenos Aires, 5 de Setiembre de 2009
CORREO:
'Homenaje a la mujer italiana'*
¡Hola a todos! Escribo este mail como responsable del Proyecto 'Homenaje a la mujer italiana'.
Como muchos ya saben hemos concretado tres libros a través de dicho Proyecto.
En esta ocasión les escribo para invitarlos a enviar fotos donde se encuentren presente mujeres italianas inmigrantes, en las más diversas circunstancias.
Preferentemente, si es posible, enviadas via e.mail. Scaneadas en alta resolución (mín. resolución 300)
Además deberán consignarse los datos que se tengan: nombre y apellido; fechas: de nacimiento; fallecimiento; de casamiento (y obviamente datos del esposo). Fecha de ingreso al país, si se sabe. Y cualquier otro dato de interés.
Y, lo más importante es contar con autorización para su publicación y / o exhibición al público en general y / o difusión por otros medios, como internet.
Desde ya muchas gracias! y un gran saludo!
*Susana Estela Colombo. homenajemujer@yahoo.com.ar
Gral Paz 6783 (3000)
Santa Fe
Te: 0342-4601878
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*
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Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
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