LOS TRUENOS DE LA MEMORIA...
Viejas*
La despertó el cotidiano trinar de los pájaros, que desde el limonero, saludan al sol.
Se sentó en la cama, acomodo los raidos piolines blancos que adornaban su cabeza y se encaminó, con dificultad, al baño.
Tratando de no hacer ruido, encaró hacia la cocina. Cargó de agua la pava, -"mamá, porqué hacés tanto barullo con las ollas"-
No sé, pero siempre el lugar donde las pongo es más bajo de lo que pensaba.
Cargó su mate con yuyos mágicos hasta la mitad, luego puso yerba mate y agregó un poco de agua, encajó con paciencia la bombilla y escupió el primer sorbo. Eso lo aprendió de su madre, nunca supo por que, pero el primer sorbo no se traga. Luego lo volvió a llenar con agua bien caliente, se puso una cucharada de miel en la boca y se fue saboreando su mate hacia el jardín del fondo de la casa. Nadie quería acompañarla con sus mates -“es una empresa riesgosa,” decía su nieta.
Se acercó, rogando que por la noche, las putas hormigas podadoras no hubiesen atacado sus tesoros.
-Hola begonia, pero fijáte vos, tan chiquita y ya con flor, ¡que bien, así se hace!
Se acercó a un ramillete de jazmines y aspiro el perfume, -“algún día va a estar una abeja y te quedará la nariz como un morrón-”
Cuando se disponía a acariciar la nueva hoja de la aphelandra, la voz de la nieta,
-“abu, cambiate si querés que te acompañe a la reunión del Pami”-
-"Ay, cierto, hoy era la protesta, si nena, tomo otro mate y vamos"-
-"Abrigate bien, que hace frío, no te olvides del gorro de lana"-
No, y tampoco se olvidaría de llevar dos tapas de sus viejas ollas para hacer ruido.
Cuando llegaron a las puertas del Pami ya un grupo de jubilados coreaban estribillos, golpeando ollas, tarros y tapas.
¡Queremos aumento, remedios baratos, anteojos, prótesis, audífonos!
A la abuela le pareció que pedían mucho, pero igual se unió al tam... tam... tam.
-“Tranquila, abu-
-“Déjame nena-“
“Siempre recibí ordenes de los hombres, primero mi padre, después mi marido, del doctor, del Presidente, del gerente del banco, que en cierta oportunidad, mirándome con sonrisa estúpida contestó: no abuela, con su sueldo no puedo dar crédito. El Pami seguramente, masculino tenia que ser por egoísta, mezquino y tiránico”.
Tam... tam... tam.
Los abuelos sonreían y aplaudían una puteada deslizada por un atrevido.
-“Vamos abuela, te va a hacer mal este viento helado”-
-“Mirá vos adonde hemos llegado después de tantos años de trabajo. Si pusiera en fila los platos, ollas y sartenes que lavé en estos ochenta años, llegarían hasta la Casa de Gobierno y allí, si los Granaderos me dejaran entrar, pondría el último debajo del sillón de Rivadavia”-
-“Y si agregara tazas, fuentes y fuentecitas, cruzaría el Río de la Plata y entraría a Montevideo. ¿Te parece que me esperaría una murga?-
-“Vamos, abu"- dice la nieta, sonriendo divertida. -"dejate de decir pavadas y ponete el gorro que allí viene el colectivo"-
Lentamente sube y acomoda con trabajo sus huesos en el asiento.
-“Uff, porque no le ponen escaleritas a los colectivos, si ya sé, me dejo de decir pavadas.
Si los jóvenes pensaran que algún día serán viejos, tratarían de arreglar varias cosas; pero
En fin, nos aman así, divertidas, rezongonas, achacosas,, viejas. Eso, en especial, ¡VIEJAS!
*de Elsa Hufschmid elsahuf@hotmail.com
LOS TRUENOS DE LA MEMORIA...
ENFRENTAMIENTOS*
Qué manera
de enfrentarme al destino
con un cuchillo
que no corta nada.
Sangran los otoños antiguos
en esquinas
donde se arrastran
heridas abiertas
en combates desiguales
hacia la zozobra
de seguir estando
en el camino.
EL DESVÁN ABANDONADO*
Siempre habrá cosas
que nunca dijimos
que cuelgan del destino
como murciélagos de polvo
palabras, larvas
de la memoria
encerradas con mil llaves
en desvanes abandonados
para zurcir
las horas inexorables
del implacable recuerdo.
BARROS*
Desde aquella vez
en que no quisimos
inclinarnos y tocar
el barro de nuestros zapatos
fue que la misma vida
poco a poco
fue haciéndose intocada
huidiza como las flores
de las despedidas.
MEMORY*
El polvo
de la memoria pura
es el terciopelo tierno
la tapicería del humo
de madreperla
la pátina de las fracciones
breves del tiempo
la ilusión del fragmento fino
conque están hechas
las inocencias que valen
las lloviznas dulces.
TIEMPOS MALDITOS*
Tiempos malditos estos
en que los esclavos
temen romper sus cadenas
y hasta se preguntan
si son dignos de ellas
el amo y el esclavo
satisfechos
la ilusión perfecta
de un paraíso maldito.
VOLVEREMOS*
Y los libros
y esa columna que se disuelve
en un jardín del otoño
Schubert
lo de las palabras y sonidos
de afuera
que están o se posesionan
de los de adentro
y lo que ya está
que viene de vaya
a saberse cuando
y bueno
el agua que hierve
en la pava
esa carta que llegó ayer
el pasto que asoma
por la ventana
las cuentas por pagar
un amigo
que se está muriendo
así tan de repente
la realidad
que le dicen.
LOS TRUENOS DE LA MEMORIA*
Yo también me distraje
camino de la escuela
medias hasta la rodilla
guardapolvo blanco
por una piedrita luminosa
por un brillo
que me hacía retornar
por la calle arbolada
de naranjos amargos.
Yo también sentí el desamparo
de cosas que todavía
no se habían ido del todo
y se incorporaron a las frías
sombras de los desvanes
o los sótanos umbríos
y ahora
se aglutinan reservadamente
para congregarse otra vez.
Yo también oigo los truenos
sobre el río de la memoria
y espero la lluvia
que disipará la última lágrima
sobre la gran Madre Tierra
abierta que desde siempre
aguarda.
ESTADO DE RESULTADOS*
Libros en la niebla,
algunas palabras rescatadas
por otros náufragos como yo,
pérdidas varias, duras,
amigos que extravían
para siempre la tabla
del sobreviviente,
algunos descuentos obtenidos
que se amortizan
con porciones del alma,
negaciones que intentan
aliviar olvidos,
arrastre de saldos
que la realidad no concilia.
Libros en la niebla,
balances que se pierden
incautos en el desorden
creciente del cosmos.
DESAPARECER*
“Tu vida se acabará en tu muerte, no para ti: para ti
se acabó en tu vida.”
Antonio Porchia
Primero, los libros
se cubrirán de polvo,
después, algunas cartas
irán sin querer a la basura,
las fotografías se disiparán
en la oscuridad de los cajones;
más tarde, su nombre
se mencionará casualmente,
casi sin emoción,
como en un sueño
sus lugares se cubrirán
con las ruinas del verdín,
finalmente, nadie recordará
el día en que murió.
*Poemas de SANTIAGO BAO. santinebao@gesell.com.ar
-DESPLIEGUES (selección) (2007)
(Premio de Poesía Fondo Editorial Rionegrino)
LA PATAGONIA ES UN CHANCHO QUE VUELA*
La Patagonia es un Macondo lato y estepario, un ámbito de monstruos gigantes, de endriagos, de aves plumíferas y grandes que teniendo alas no vuelan, de mangrullos amarronados de cuatro patas que gregarios ambulan de monte en monte con su relincho arisco.
Es el último confín caído de la mano del mundo donde la aventura y el asombro corren parejos. Donde el viento levanta las piedras y deforma las copas de los árboles a su arbitrio. La Patagonia es un chancho que vuela.
La Patagonia es una latitud de escoriales silentes bajo las lunas blancas y redondas; una soledad crecida en la altura azul de las mesetas; es el aroma acre del cloruro de sodio que enloquecen los ollares de las bestias que habitan los bajos de todos los bajos. Gualicho errante. Misterios arcanos. La Cruz del Sur donde nunca se arrutó el tesón de los pioneros.
La patagonia son los carcomidos infolios que en noches febriles entre el escorbuto y la ansiedad escribiera Pigafetta sobre gigantes que bailaban; la ciudad mítica allende los Andes que buscaban los frailes; las manzanas silvestres del imperio de Sayhueque, la Piedra Azul pitonisa de los Curá; la bandera argentina que enarboló Casimiro; la búsqueda de Popper; el faro del fin del mundo; los ventisqueros; las rastrilladas donde las lanzas trazaron sobre la tierra el mapa de todas las gestas.
La Patagonia es la tierra “sobre la que pesa la maldición de la esterilidad” (¡Oh, anatema de Darwin, acicate para los intrépidos!).
Es el tiempo petrificado; las flechas de obsidiana; las correrías de los bandidos; los ritos caídos de las viejas razas; la Arcadia perdida de los galeses; los rifleros del coronel Fontana; la remonta de Nicolás Descalzi; los sueños proféticos de Don Bosco; el santuario cautivante de Ceferino. La Patagonia es un desafío que merece aceptarse.
Es un cielo estrellado que parece tocarse con las manos; es un silencio que dice mucho; es un paisaje que se incorpora al alma como el calafate a los labios. Es la gesta del Comandante Luís Piedrabuena por patriota y por nauta; es la Proa del Mundo al decir del Ingeniero Domingo Pronsato (hijo ilustre de Bahía Blanca); la Patagonia es la “región de la aurora” como la bautizara la pluma del Padre Entraigas. Es un esfuerzo compartido; una esperanza que nunca cesa como la distancia de sus caminos; es un sentimiento tan indeleble como las manos en las cuevas del río Pinturas. Un tótem, un linaje que cubre y abriga como las matras de las tejenderas mapuches. Es un desafío permanente. Una incógnita que nunca cierra.
La Patagonia es el sol ardido sobre los fortines y la soldadesca; el espejo de los lagos; la altitud desmesurada de las araucarias; los volcanes irascibles; el mar inmenso y azul sobre la costa escarpada; los fondeaderos de mala muerte; el relevamiento minucioso de Basilio Villarino y Bermúdez; las notas detalladas del Perito Moreno; la reina y el arcabuz del Padre Mascardi.
La Patagonia es el párrafo final de la novela “Sobre héroes y tumbas” de Ernesto Sábato; la soñada por Ezequiel Ramos Mexía y el geólogo norteamericano Bailey Willis; “la que piensa” como escribió Juan Benigar; la que poblada de plantas enanas esconde en los petroglifos un pasado legendario; la del volcán Domuyo que guarda en sus entrañas un tronco de oro bajo los hielos. La Patagonia se hace collón en las noches de luna llena y petrifica la debilidad de los timoratos.
La Patagonia es la circunstancia de los hombres cabales; el menucó que marea como un mar; las bardas; los ríos como arterias impetuosas; las salinas blancas de promesas salobres. La Patagonia es una marca en caliente, una prolongación de las soledades del alma.
Por la Patagonia, el Norte está en el Sur. Y en ella se cuecen habas y legumbres, risas y llantos, llamadas desde el fondo de los tiempos. La Patagonia son los fósiles de los grandes saurios, el bosque tropical que les daba sombra y alimento; las grandes palmeras con dátiles hechos piedra; los redondos huevos de los saurios que la habitaron; la lujuria de un pasado remoto. Lámpara prendida en las edades geológicas.
La Patagonia es un mandato de imperiosas urgencias, para nosotros y para nuestros hijos. Mi tierra querida, mi lugar en el mundo.
*De Jorge Castañeda. jorgecastaneda20032000@yahoo.com.ar
Valcheta (RN)
Cobardes y traidores*
Por Noé Jitrik *
En El corazón de las tinieblas, una de su novelas más densas, Joseph Conrad no elige a un héroe impecable frente a su destino, como ocurre en la novela clásica, sino a un cobarde. En ese orden es un innovador -puesto que la novela más bondadosa, la más decente, la de moral triunfante, elige
invariablemente héroes positivos- como lo fueron los escritores románticos que heroizizaron a plebeyos agrediendo los requisitos retóricos de la narración que pedían héroes nobles. Conrad, me parece evidente, trata de indagar en lo que es la cobardía, sentimiento que invocamos con frecuencia para denigrar a alguien que no ha sabido, según lo vemos y en relación con una causa éticamente importante, afrontar sus consecuencias, jugarse por esa causa. Es probable que las "tinieblas" sean precisamente una metáfora de lo insoportable que es comprobar, sea el cobarde quien lo comprueba, sea otro quien lo denuncia, ese paso atrás cuando debería haberse dado para adelante.
Lo peor, lo más grave es que no hay vuelta, un acto de cobardía no se puede revertir.
Encontramos una variante de esa situación, acaso inspirada por Conrad, en un famoso cuento de Jorge Luis Borges, "La marca de la espada"; hay, por cierto, un cobarde que sabe que lo es o lo fue, en el tiempo del relato, pero padece de una confesada contaminación: no sólo es cobarde en su íntima manera de ser sino que es también un traidor. Los dos términos se conjugan y hasta parecen equivalentes, pero no es exactamente así: se diría que, tal como lo podemos entender, el personaje primero es traidor y luego cobarde y no al revés, lo cual indicaría que la cobardía podría ser una condición y la traición, un objetivo. Se mezclan los dos conceptos y de pronto no podemos discernir con claridad qué alcance tienen uno y el otro.
Es claro que con frecuencia el cobarde se justifica con el argumento del miedo, noción que se añade a las precedentes, pero esa justificación no es casi nunca convincente pues, según se sabe por experiencia, todos los seres humanos sentimos miedo y no por eso nos vemos llevados ineluctablemente a la cobardía y a la traición: el miedo es un sentimiento tan humano que, según lo consigna la sabiduría popular, sin sentirlo y admitirlo no podríamos llegar a ser valientes. Es más, del que se jacta de no haber tenido miedo hay que desconfiar, en su arrogancia se esconde, replegada, una cobardía que tarde o temprano se manifiesta y ahí sí que no se valen jactancias.
Pero estamos hablando de los cobardes por omisión, aquellos que no actúan cuando deberían hacerlo porque saben que deberían hacerlo, y hemos dejado de lado a los cobardes por acción, violadores, aprovechadores, asesinos seriales, ladrones callejeros de ancianas, bandas que se echan sobre
indefensos; esta población es enorme y nutre de tal modo las páginas de los periódicos que podría creerse que es inherente a nuestra civilización, o a sus peores subproductos.
¿Pero no será también que nuestra civilización genera, por otro lado y en un sentido "respetable", cobardía al quitar espíritu de aventura, al exacerbar el deseo de seguridad, a evitar lo diferente? Será tal vez que todas las selvas han sido recorridas y todas las montañas escaladas y todas las especies diezmadas y nada queda por descubrir y que todo acercamiento a lo que en la naturaleza era enigma es objeto de turismo o de documentalismo en el mejor de los casos. O bien que muchos discursos que eran descubridores de regiones ignotas se han ido acobardando mediante el refugio que brindan las
burocracias repetidoras, científicas o intelectuales o los partidos políticos, puro electoralismo, o los sindicatos, pura conciliación de clases.
Pero, volviendo a ese hurgar en el concepto en sí mismo que precede esta reflexión un tanto psicosociológica, quiero decir que la interacción entre cobardía, traición y miedo produce figuras incesantes e incontables. Veamos una, muy frecuente en el campo de las acciones políticas radicales: ¿se
puede decir que es un cobarde quien sometido a atroces torturas o sabiendo que va a ser sometido a ellas delata a sus compañeros? Cuando esto se produce la situación corroe, desde luego, la confianza que debe existir en un grupo de acción cuyos miembros se han jurado resistir hasta la muerte antes que delatar, porque siempre se puede sospechar que la tortura presumida no ha sido tan extrema y que el miedo ha predominado por sobre la solidaridad, la lealtad y el autorrespeto, hasta dar lugar muy rápidamente a la cobardía. Es cierto, también, que en escasas ocasiones la cobardía confiesa que lo es; por lo general intenta pasar inadvertida o se quiere inconfesable, pero cuando el olvido no ha venido en ayuda del cobarde -dejo de lado a los cobardes por acción porque la conciencia de sus actos no es
algo que les importe- y la cobardía trepa hasta apoderarse de la escena de la conciencia lo que puede sobrevenir es la vergüenza y acaso el arrepentimiento y, en muchos casos, con el auxilio de la Iglesia, el perdón, una nueva calma para un espíritu conturbado. ¿Pero hay borrón y cuenta nueva para el que ha atravesado el embriagador instante de la cobardía y luego se ha arrepentido? El arrepentimiento, se sabe, no es por fuerza una vacuna que inmuniza contra la tentación de nuevos actos cobardes.
Se diría que hay algo de fatalismo en tal aseveración, hacia atrás en el sentido de que es muy difícil borrar "la marca de la espada" de la mejilla del traidor, y hacia adelante, por cuanto no se puede afirmar que el que fue cobarde una vez no volverá a serlo pese a su arrepentimiento, su justificación o su autocomplacencia.
Detectar en la vida y en sus múltiples aconteceres la cobardía o las cobardías nos perturba mucho porque nos obliga a entender o nos lleva a condenar o, de última, a proyectar nuestra propia cobardía al percibir la cobardía de otros. Para la psicología es un objeto de máximo interés por aquello de las complejidades del alma humana, pero lo es más todavía para la literatura. Di dos ejemplos al comenzar esta nota, pero hay muchos más; en realidad, la literatura está poblada de cobardes, tanto como de valientes: si éstos, como Quijote, arremeten casi sin pensar, los otros calculan, acechan, esperan el momento propicio para ejecutar el acto cobarde o bien ese momento se les presenta como una opción dramática.
Como se ve, el asunto pasa por personajes literarios; esa entidad, personaje, trata de ser un calco de la realidad, para muchos el mayor acierto de la literatura es haberlo presentado de modo tal que quienes lo leen sienten que merecen un "es así", a propósito de su manera de ser, rotundo y consagratorio, porque hallan en ellos la ocasión de sacar ejemplo o bien de identificarse o desidentificarse con ellos. Pero ésta es una manera de ver algo epidérmica porque tal vez el escritor mismo es un cobarde, no por méritos o historia personal, no por albergar en su mente deleznables figuras de cobardes, sino porque para poder escribir se sale del orden de las decisiones vitales: si no retrocediera frente a un riesgo, tentador, límite, desafiante, no podría seguir escribiendo; su mirada, que es lo que lo conecta con su posibilidad de narrar, no quiere ser interferida porque si lo admitiera su narración, que es lo que le da sentido como ser humano, no podría proseguir.
Se trata, pues, de un orden diferente de cobardía, esencial e irrenunciable, la del que busca en las palabras porque no puede hacer otra cosa y se arredra ante lo que puede ser un enfrentamiento, incluso una pasión.
* Crítico y escritor. Autor de numerosos libros de ensayo y ficción.
-Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-136315-2009-12-02.html
NO DEBERÁ*
Por contrato, yo
este personaje protagónico
absoluto
no deberá morir sino
en la última toma
No todos los contratos se respetan
eso, claro, desde siempre sucede
Ni a los más respetables
-precisamente porque lo son-
se contrata.
*de Rolando Revagliatti revadans@yahoo.com.ar
Correo:
*
Eduardo: Hace mucho que no me comunico contigo; pero termino de leer sobre la prisión de Ushuaia. y uno no puede dejar de estremecerse, de sentir pánico, impotencia; de los días en que R. Gonzalez Pacheco estuvo prisionero en aquellos malditos lugares, sometido a tantos vejámenes. Siempre termino asombrándome de la capacidad del hombre para transformarse en verdugo sin alma, en un animal salvaje, sin límites ni compasión... ¿Qué lo impulsa?
su propia natiraleza; porque en sí , personalmente, no tendría motivos. Pero esto se repite todo los días, en distinta escala, al lado nuestro; en las mismas cárceles de hoy, en las comisarías, donde hay funcionarios depravados que entienden que tienen el deber de imponer esta especie de "corrección" del "rebelde"...
Hace muchos años, yo tendría doce o trece años; tenía un primo de unos veintidós, que estando transitoriamente en la provincia de Corrientes, entró a trabajar como sumariante en la comisaria de pueblo sobre el paraná: Años después, fuera ya de la policía, regresó y nos refirió distintas anécdotas, de todo calibre. Pero hubo una que tengo fresquita, con puntos y coma. Tomaban al sospechoso con el objetivo que no iba a salir de allí sin "cantar" como fué, y quienes eran sus cómplices. Se topaban a veces con el empecinamiento del reo. Uno de los "ablandes" a que lo sometían, y sin ser más que una pobre comisaría, sin muchos refinamientos; era tenerlo parado todo el tiempo, con un ladrillo en cada mano, con los brazos ectendidos y alzados, y detrás dos guardias con fusil y balloneta calada, que las ponían debajo, de modo que si bajaba un poco el brazo la balloneta se clavaba en la mano, y el pobre de un sobresalto, volvía rapidamente a levantar los brazos, y así hasta que se rendía.
Saludos.
*Celso. celsoagr@trcnet.com.ar
*
INVENTREN: Próxima estación: EDUARDO CASEY
Colaboraciones a inventivasocial@yahoo.com.ar
http://inventren.blogspot.com/
InventivaSocial
"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
Plaza virtual de escritura
Para compartir escritos dirigirse a : inventivasocial(arroba)yahoo.com.ar
-por favor enviar en texto sin formato dentro del cuerpo del mail-
Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.
Blog: http://inventivasocial.blogspot.com/
Suscribase a la edición cotidiana de inventiva social*
Cuota anual 2010 para lectores y/o escritores: $52 en Argentina.
-10 Euros desde el exterior-
Consultar por suscripciones con difusión de actividades culturales.
*Escribir a Eduardo Francisco Coiro.
inventivasocial@yahoo.com.ar
Edición Mensual de Inventiva.
Para recibir mes a mes esta edición gratuita como boletín despachado por
Yahoo, enviar un correo en blanco a:
inventivaedicionmensual-subscribe@gruposyahoo.com.ar
INVENTREN
Un viaje por vías y estaciones abandonadas de Argentina.
Para viajar gratuitamente enviar un mail en blanco a:
inventren-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión las colaboraciones literarias que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas.
Respuesta a preguntas frecuentes
Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.
Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.
Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.
Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.
Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.
Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.

Meneame
del.icio.us